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sábado, 26 de septiembre de 2026

Zinemaldia 2026. 8ª jornada

 “¡A por el día, a por el día!”


Karlos Arguiñano y Arantxa Aguirre, directora de “Un tal Karlos” en los cines Principe


Aquí de vuelta a Bilbao en bus trato de retener si no los fotogramas, sí al menos las buenas sensaciones que esta 74ª edición me ha ofrecido hoy. En ocasiones me gustaría tener un frasquito de píldoras azules como tiene Lamb, el editor de The Sun en “Ink” o esas dosis de morfina que Cris, el agente de la CIA que escribe sus memorias antes del golpe de Estado en Chile, se inocula para combatir el dolor del cáncer, como pasa en “Wild Horse Nine”. O por qué no degustar en compañía de Karlos Arguiñano de una buena comida junto a Karra Elejalde y otros amigos, como sucede en “Un tal Karlos”.

Pero estoy de vuelta en este autobús con una pareja de guiris gays, que no paran de reír como si fueran dos damiselas contando chismes a voz en cuello sobre la reina de Inglaterra a la hora del té. Ahora que lo recuerdo el único displacer que he tenido ha sido viendo la insufrible, oscura, inane película de título “Saints” de Mikel Gurrea.

Al final les he tenido que decir en mi inglés de mierda: “You are on a public bus”. Creo que he usado un in en lugar de on, nunca me llevé bien con las preposiciones inglesas. Ya han dejado de declamar a Shakespeare con voz de Mozart en “Amadeus”.¡Qué paz!


Una de las películas que sonarán en los Oscar: “Wilde Horse Nine”


No quiero extenderme porque ya pocos leen artículos largos. Si ustedes ven un día en el catálogo de esas plataformas dos títulos como “Wild Horse Nine” de Martin McDonagh e “Ink” de Danny Boyle, pongan el play o como diablos funcione el asunto. Pasarán dos horas de cine inteligente, entretenido y con momentos brillantes.

Curiosamente los dos directores son ingleses. McDonagh relata en “Wild Horse Nine” una historia de dos tipos de la CIA, Chris (John Malkovich)  y Lee (Sam Rockwell) que viajan a la Isla de Pascua cumpliendo el último deseo de aquel. El gran acierto se basa en unos diálogos brillantes y unas situaciones que en ningún momento se caen para contarnos asuntos serios como puedan ser la actuación de Estados Unidos en su patio trasero, la muerte o el magnicidio de Kennedy, con un humor inteligente. Quedará para la retina el homenaje que hace su director de la famosa escena de Jonn Wayne en “Centauros del desierto” de Ford. Tal vez una manera sutil de decir que ya hemos llegado al inicio de la decadencia del Imperio norteamericano. 


“Ink” fantástica recreación del éxito de un modelo de prensa: la sensacionalista con The Sun


Por su parte, “Ink” relata el ascenso de un tabloide inglés como fue The Sun al top de difusión en Reino Unido cuando lo compró Rupert Murdoch, y le encargó al editor jefe que contrató, Larry Lamb, que lo convirtiera en el de mayor tirada. Y lo logró. Aunque para la prensa seria aquello que se publicaba en The Sun era, si no basura, al menos sensacionalismo puro y duro. He leído que a muchos críticos de medios “serios” les ha parecido agotadora, frenesí sensacionalista, superficial o moralizante. Bueno, lo que está claro es que, en mi opinión, Danny Boyle vuelve a ser el enérgico Danny Boyle de “Trainspotting”. Para bien o para mal.


La gran decepción del día: “Sants”


El bajón cósmico me vino con “Sants” de Mikel Gurrea en la Sección Oficial, la tercera y última propuesta española. El argumento podría haber dado más de sí, una hija (Vicky Luengo) que tiene que cuidar de su cancerosa madre (Ariadna Gil) decide meterse a ladrona de imágenes religiosas para sufragar gastos. Está filmada con una luz tan baja que había momentos que no veía los rostros de los actores. Pensé que se había estropeado el proyector. Además, antes de verla me pasó una cosa curiosa: paseando por la calle Santa Corda del casco viejo donostiarra me topé con Ariadna Gil, que comía en una mesita al aire libre con otras féminas, con tan buena salud y aire de felicidad, que mi cerebro ya no pudo admitir su enfermedad terminal en la ficción.

Vicky Luengo comentaba en la rueda de prensa que, como tenía un diente mal, necesitaba quitárselo y ponerse uno nuevo. Acudió al dentista con Mikel Gurrea, director, y mientras la anestesiaban le comentó a Mikel: “Está naciendo el personaje”, pues Luengo luce durante toda la película una sonrisa algo desdentada. Para ella ese diente partido y que no ha tenido tiempo de arreglar decía mucho sobre su personaje. Por ello al principio hace esfuerzos en mostrarnos una Luengo con sonrisa incompleta. Habría que decirle a Vicky que se necesita algo más que un diente roto para construir un personaje. Gurrea no lo logra.



Arantxa Aguirre directora con Karra Elejalde, que interviene en el documental 


Me acerqué a ver “Un tal Karlos”, no por interés o mera curiosidad por la figura del cocinero que mayor fama ha logrado en las últimas décadas, sino por saber si su directora, Arantxa Aguirre, había podido no dejarse arrastrar por un comunicador brutal como es Arguiñano. En parte lo logra sabiendo que tras la producción está Bainet, cuyo partícipe es el protagonista. Es un retrato amable, cálido y entretenido para todos aquellos que han sido acompañados a esas horas en que uno curra o come deprisa para currar por el maestro de los fogones ante la pequeña pantalla. 

Está estructurado en tres partes: desde el arranque en Corpus Christi, cataratas de Iguazú y Misiones con su hija adoptada, que hizo propia trayéndola de su estancia en Argentina; luego  pasa a la descripción de amigos y nutrida representación familiar (tiene seis hijos). Ya se sabe, como dijo Arguiñano en la presentación que lo más importante en la vida es la familia. Y a sus 78 años tras despertar y decirte, “Arguiñano sigues vivo”, uno se ha de decir: “¡A por el día, a por el día!”.

Escucharlo es agradable, aunque como afirmaba, siempre le han achacado su tono un poco sermoneador. Se nota que pasó unos años estudiando en los Benedictinos de Lazkao. 

Arantxa Aguirre mostraba su preocupación por saber si el resultado que había creado era del gusto de la familia. Creo que sí y Antena 3 también. No espero una segunda parte al estilo “Celebración” de Thomas Vinterberg.

lunes, 31 de octubre de 2022

SEMINCI 2022: RETURN TO DUST, TRIUNFADORA

 LA ESPIGA DE ORO SE VA A CHINA

Return to dust de Li Ruijun logra el máximo galardón para China, segundo desde que Zhang Yimou lo lograra con Semilla del crisantemo (1990) 

    Algunos de los premiados en la 67ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid

 

La película china Return to Dust del director Li Ruijun se ha alzado con la Espiga de oro en una edición de nivel medio bajo. El film, sexto largometraje del cineasta nacido en la provincia de Gansu (China) en 1983, trata sobre la humilde y sencilla Ma y el reservado Cao, cuyas familias conciertan su boda como única manera de quitárselos de en medio. Ni siquiera podrán disfrutar de una ceremonia de lo pobres y desamparados que se hallan. Sin alardes ni excesos en la narración, la historia de estos campesinos cala en el espectador, pues contemplamos el loable intento de progresar en una comunidad campesina que no le va a echar una mano en ningún momento. Así vemos cómo pasan de tener que abandonar una casa deshabitada porque la van a derruir a tener que construir una propia sin la ayuda de nadie, o el esfuerzo titánico de tener que sembrar un campo con medios escasos y cuyo beneficio se va en pagar el abono y las semillas.

El encadenado de sinsabores que el destino les depara se opone al estoicismo con que lo enfrentan y la buena relación y cariño que existe entre ellos.  Como dice Ma en un momento dado, “nunca creí que podría ser feliz”, pues ella arrastra incontinencia por acoso desde la infancia y una débil salud. Eso sí, apenas hay ninguna crítica al régimen comunista.

Recuerda al neorrealismo italiano, y me viene a la memoria la soberbia Ladrón de bicicletas (1948) de De Sicca sin igualarla. No era mi favorita ni mucho menos pero al menos el jurado no patina en demasía. Un apunte: Return to Dust venía de la sección oficial en Berlín y no obtuvo allí ninguna distinción.

 

 

    El director irlandés Colm Bairéad y su productora Cleona Ni presentan The Quiet Girl

La Espiga de Plata ha ido a parar a The Quiet Girl del irlandés Colm Bairéad. Alguien podría pensar que siendo el presidente del jurado, la actriz irlandesa Kate O’Toole, podría ser un premio patrio de esos de cuota, mucho más si tenemos en cuenta que la Seminci hizo un homenaje al cine de Irlanda este año. Pues, aunque así lo fuera, en mi opinión The Quiet Girl ha mostrado que tras la cámara hay un director con sensibilidad y una manera de hacer cine muy destacada y personal. Tiene una pega para ser redonda: su metraje de 95 minutos es demasiado, algo que pasa con mucho del cine que se hace. Me ratifico al saber que está basado en un relato breve titulado Foster de la escritora irlandesa Claire Keegan, y que básicamente es la adaptación del mismo. La película “presenta la posibilidad de que la familia biológica no siempre sea donde cada cual encuentra la felicidad”. Son palabras del director, la mejor definición del texto fílmico. A destacar el acierto del casting al elegir a la debutante y jovencísima protagonista de 9 años junto a una espléndida Carrie Crowley que dicen más con las miradas que abriendo la boca.

Una de las películas destacables en mi opinión fue Eo por la que el veterano director polaco de 84 años, Jerzy Skolimowski, se llevó el Premio al Mejor Director. Resulta admirable que a su edad pueda rodar una película en la que hay muchas localizaciones y escenas nocturnas para seguir las peripecias de un burro. Y más admirable es que trate de alejarse de formas trilladas de narrar. “Uno está harto de la forma tradicional con la que se cuenta la historia de una película contemporánea, con una narrativa muy lineal en la que todo va de la A a la Z y en la que los personajes se encuentran, se enamoran y se matan”, manifestó Skolimowski en la rueda de prensa que tuvo lugar en la Sala Miguel Delibes del Teatro Calderón.  Es por ello que tanto él como su guionista y pareja, Ewa Piaskowska, sintieran la necesidad de buscar otro tipo de narrativa porque, según lamentaba, “con la narración tradicional, uno ya sabe qué va a pasar después de los primeros 15 minutos de película”.

El Premio a mejor Actriz se lo llevó Lubna Azabal por El caftán azul de la directora marroquí Maryam Touzani. Nada que objetar, pues es un trabajo actoral rotundo. Actriz belga de origen español y marroquí, Lubna interpreta a Mina, una mujer de carácter que regenta una tienda de caftanes (prenda marroquí que llega hasta los tobillos) con su marido. La relación de ambos se tambaleará por el secreto que éste oculta y que acabará revelando en el último momento. Película delicada y con buena fotografía para lo que cuenta pero con un guión previsible y excesivo en su metraje.

 

 



 

Ex aequo fue el Premio al mejor Actor. Derecha, Karra Elejalde. Debajo el actor  búlgaro Ivan Barnev

 

 

 

 

 

 

 

El  premio al Mejor Actor fue ex aequo. Ivan Barnev y el formidable Karra Elejalde se lo llevaron por Vasil de la cineasta valenciana y debutante Avelina Prat. Obra menor que ni siquiera debería estar en una sección oficial. Sin embargo, la historia se sostiene por la interpretación de ambos: Vasil un inmigrante búlgaro que no logra trabajo en España, aún siendo muy válido, y que es recogido provisionalmente en casa de Alfredo, un arquitecto retirado. La oposición de caracteres eleva la calidad de  esta película sencilla y modesta en sus pretensiones.

 

 

 

 

Cristèle Alves Meira por Alma viva se llevó el Premio “Pilar Miró” al mejor Nuevo Director. Alves es francesa hija de inmigrantes portugueses y eso se nota en la película. La mirada de la directora a través de los ojos de una niña, llena de fascinación, recuerdo y etnográfica, hace que lo que cuenta ofrezca algo que se eleva por encima de la mediocridad. Alves regresa al pequeño pueblo de Tras-os-Montes en el que pasaba cada verano su infancia para contar las peripecias de su familia y el fallecimiento de uno de sus integrantes. El humor näif y las supersticiones populares antiguas son ingredientes de este filme portugués, que tiene la virtud de ir de menos a más.

 


 

 

Me parece acertado el Premio “Miguel Delibes” al mejor Guión a la película francesa Los pasajeros de la noche de Mikhaël Hers, coguionista junto a Maud Ameline y Mariette Désert. Era de lo mejorcito que nos ofreció la Seminci en mi opinión. Hers ya comentó en rueda de prensa que la historia, que transcurre en los años 80 sobre una esposa que se separa y tiene que tirar adelante con sus dos hijos, no quería ser nostálgica. La aparición de una joven con problemas de drogadicción y la dedicación de la madre, encarnada convincentemente por la actriz Charlotte Gainsbourg, a la recogida de llamadas para un programa de radio nocturno, son pilares narrativos de esta historia que se ve a gusto y con momentos sensibles. Sorprende ver ciertos acontecimientos al otro lado de los Pirineos muy similares a nuestro país, lo que hace que la película se vea como espejo galo donde retratarnos aquellos que fuimos jóvenes en los 80.

 


 

 

 

 

 La codirectora Charlotte Vandermeersch de Las ocho montañas en rueda de prensa

 

Poco parece el Premio mejor Fotografía a Rubens Impens para la que, a mi juicio y en opinión de muchos, fue sin duda la obra sobresaliente de la 67ª edición: Las ocho montañas dirigidas al alimón por Felix van Groeningen y la actriz Charlotte Vandermeersch. Sobresaliente adaptación de una novela que tuvo un éxito editorial en Italia, la homónima Le otto montagne escrita por Paolo Cognetti y que ardo en deseos de leer. Cuenta la historia de amistad entre dos chiquillos de 12 años, Bruno, el arraigado, y Pietro, el nómada, hasta la edad madura, y tiene como protagonistas los Alpes y el Himalaya.

El título alude al viaje que Pietro hace al Nepal donde un anciano le explicará, a través del dibujo de un círculo cruzado con cuatro líneas, el poético concepto de las ocho montañas:

“Nosotros decimos que en el centro del mundo hay un monte altísimo, el Sumeru. Alrededor del Sumeru hay ocho montañas y ocho mares. Ese es el mundo para nosotros (…). Y decimos ¿habrá aprendido más quien ha recorrido las ocho montañas o quien ha llegado a la cumbre del monte Sumeru?”.

Y esa es la pregunta de la película: ¿habrá vivido más Bruno en una sola montaña o Pietro que recorrió muchas? Dura 147 minutos pero en mi opinión no se hace larga ni le sobra nada.

El último premio oficial es mejor Montaje “José Salcedo” y fue al montador Kim Sang-Bum de Decision to Leave del coreano Park Chan-wood. Habría sido una vergüenza que Chan-wood se fuera de vacío habiendo sido de lo mejor. Parece poco pero menos es nada. Es un policiaco con el estilo inconfundible del surcoreano, con una puesta en escena sugerente, dramática, con giros y dramatismo romántico. La atracción de un policía por una sospechosa china e inmigrante ilegal de asesinato de su marido es el eje donde Chan-wood despliega otra vez el tema que ya aparece en su anterior filmografía: la obsesión. 

Traía el lastre, como le pasaba a Las ocho montañas o a Eo, de haber sido premiadas en otros festivales, en esta ocasión premio en Cannes al mejor director. Ese es el hándicap del Festival de Cine de Autor de Valladolid, que bebe de otros festivales y que necesita premiar, sobre todo, aquello que no ha sido premiado o a aquellas películas que no han estado ya en otros certámenes. Les pongo el cuadro para ver que esta hipótesis se cumple bastante bien como se puede observar. En gris aparecen las películas que han logrado premios en Valladolid y en otro festival en sección oficial.

 

FILME

VENÍA DE…

PREMIOS ANTERIORES

SEMINCI

Return to dust

BERLÍN

 

Espiga de oro

The quiet girl

BERLÍN

(Kplus)

Generation Kplus - Crystal Bear mejor película

Espiga de plata

Premio Fipresci

Premio del Público

Eo

CANNES

Premio del Jurado

Mejor Director

El caftán azul

CANNES

 

Mejor actriz

Vasil

 

 

Mejor actor

Alma viva

 

 

Mejor nuevo director

Los pasajeros de la noche

BERLÍN

 

Mejor guión

Las ocho montañas

CANNES

Premio del Jurado

Mejor fotografía

Decision to leave

CANNES

Mejor dirección

Mejor montaje

Boy from Heaven

CANNES

Mejor guión

 

Before, Now & Then

BERLÍN

Oso de Plata a la Mejor interpretación de reparto

 

Beautiful Beings

 

 

Premio Juventud

Clementina

BACIFI

Mejor película

 

Falcon Lake

CANNES

(Quincena)

 

 

No bears

VENECIA

Premio Especial del Jurado

 

Pamfir

CANNES

(Quincena)

 

 

Nothing

 

 

 

No mires a los ojos

 

 

 

 

    Recogida final de la alfombra verde de la edición 2022 de la SEMINCI

            THE END


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