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domingo, 29 de octubre de 2023

Seminci 2023: Palmarés y cierto bochorno

La Espiga de Oro de la SEMINCI va para la infumable 'La imatge permanent' de Laura Ferrés

 

La directora italiana Alice Rohrwacher recibe la Espiga de Plata por 'La quimera', historia de un zahorí que tiene el don de hallar tesoros etruscos bajo tierra toscana

 

    Laura Ferrés posa para los fotógrafos tras recibir el anuncio en la lectura del palmarés de la 68º edición de la Seminci vallisoletana de ser la ganadora de la Espiga de Oro



La marcha del director Javier Angulo de la Seminci trajo el nombramiento de Jose Luis Cienfuegos, que venía del certamen de Sevilla y, anteriormente, de Gijón. Momentos antes de la lectura del palmarés de la 68º edición, algunos periodistas ya nos temíamos que el reparto de 'trofeos' iba a ser duro de escuchar y más de aceptar. Cienfuegos comentaba al inicio de la lectura, ¿a modo de autocrítica?, que habían sido siete días muy intensos de una primera edición bajo su dirección que debería de haber sido "más tibia y conservadora". Se puede entender que se refería al tipo de películas que han poblado no sólo la Sección Oficial sino otras como Punto de Encuentro.Vamos, que propuestas más radicales como Samsara, Sobre todo de noche, Música o The Shadowless Tower entre otras iban a ser moneda de curso legal a partir de ahora, en lugar de obras más accesibles para el público 'normalito' como Sala de profesores, El rapto o El maestro que prometió el mar por poner algunos ejemplos.
 
No sé hasta qué punto la sombra de Cienfuegos en el jurado es alargada o no, pero sospecho que el palmarés ha debido de ser de su agrado, pues si 'La imatge permanent' de Laura Ferrés ya venía del Festival de Locarno, certamen que, como bien dice un compañero de fatigas, hay que huir como de la peste, 'Música' de la alemana Ángela Schanelec bien podría haber venido del mismo aunque participó en Berlín habiendo conseguido un inexplicable premio al guion.

Lo que me llamó la atención fue que tan sólo dos miembros del Jurado Internacional de los cinco, el director indio Pan Nalin y  el director y docente Iván Gravosky, subieran al escenario del Salón de los Espejos del Teatro Calderón a dar lectura del palmarés. ¿Señal de que hubo desacuerdo con el resto, la directora Meritxell Colell, el productor británico Mike Goodridge y la directora de la revista Caimán Jara Yáñez? Vete tú a saber. La rapidez con que leyeron el listado -en un momento les dijeron que fueran más despacio, la solemnidad lo requería- parece indicar que se querían quitar el marrón cuanto antes. Al menos  esa fue mi interpretación.

Curiosamente, el director no dio resultados de  asistencia ni otros datos de los que Javier Angulo solía informar. Personalmente, en los pases de Sección Oficial no he visto que se llenasen las plantas superiores del Teatro Calderón, como así ocurría en años anteriores, sobre todo antes de  la  pandemia. También ha habido problemas técnicos en la proyección de varias películas que dan una imagen de un festival como el de la importancia de Valladolid que lo desmerecen, sobre todo cuando cuenta con  tres millones de euros aproximadamente de presupuesto.
 
 

PREMIOS PRINCIPALES

 


 Laura Ferrés recibe la felicitación del director de la Seminci, Jose Luis Cienfuegos

 
 
 
 
Laura Ferrés y el guionista de El viejo roble Paul Laverty
De la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña, la ESCAT, están saliendo una hornada de directores que van copando premios en múltiples festivales. Este es el caso de Laura Ferrés con su 'Imatge permanent', cuyo anterior obra ya fue presentada por Valladolid. Había que amamantarla un poco más, pues una vez que un certamen amadrina a su retoño no ha de abandonarlo. 
 
Su trabajo hunde sus raíces en lo biográfico. Si en su primer corto fue su padre y la quiebra de su empresa de autobuses la materia narrativa, en el caso de la obra ganadora de la Espiga de Oro le tocaba el turno a su familia materna, procedente de Andalucía. En el prólogo, trata de ello con unos pseudo actores escogidos con la  única condición de que al sonreír tuvieran los dientes en su sitio. Lo de interpretar ya es otro asunto. Con una ambientación ¿de los años 50? que produce sonrojo, pasamos luego en una elipsis a una época cercana a Barcelona, donde Carmen, una publicista (?) en busca de caras 'reales' para una campaña política, se topa con Antonia, una mujer que emigró a Cataluña hace décadas. Esta vive de hacer perfumes y venderlos como quien vendía aquellos pañuelos de papel en los semáforos. Los que encargan la campaña necesitan personas 'auténticas' y ven en Antonia una opción perfecta. Claro, a los guionistas, Carlos Vermut, sí ese ensalzado por hacer rarezas que encandilan a gafapastas que no pagan la entrada por ver 'Magical girl' o 'Quién te cantará', y Ulises Porra, no se les ocurre otro ardid que hacer que los que pagan la campaña obliguen a Carmen a 'seducir' a Antonia para que participe en la operación publicitaria. Por eso la traerá a vivir a su casa para poder enjaretarnos diversas situaciones pretendidamente cómicas y que yo tildaría de sonrojantes, plúmbeas y subvencionadas. Si ustedes miran la filmografía de Carmen y Antonia en Filmaffinity verán que está en blanco. ¿Me entienden lo que les quiero decir? 
 
Ni que decir tiene que 'Imatge permanent' tiene una idea magnífica, si he entendido algo de una película con un tono docuficticio, moroso y pobretón, es que la Fotografía, así con efe mayúscula, deja un testimonio de nuestras raíces no sólo familiares sino de un tiempo. Carmen publicista llega en un momento a mostrarle ese álbum suyo a una desarraigada Antonia, cuya vida no dejará huella indeleble en ningún álbum vital de nadie salvo por las fotos que Carmen le ha podido hacer en la calle antes de  entablar relación 'interesada' con ella. Alguien me explica que ambas son madre e hija. Yo ya estaba mirando el reloj a los diez minutos de metraje pensando en el café del mediodía. El galardón a Ferrés, constituye la segunda Espiga de Oro a una producción española en la historia del festival y la primera mujer cineasta que gana del país. ¿Lo pillan? Será un éxito de taquilla... dentro de veinte años.
 
 
El protagonista de La quimera busca reencontrarse con su amor perdido

 
La Espiga de Plata fue a parar a otra directora,  la italiana Alice Rohrwacher, por su irregular aunque interesante 'La quimera'. A Rohrwacher la subieron al altar festivalero en Cannes en 2014 con El país de las maravillas y 2018 con Lazzaro felice, única vez en que me fui de los Multis de Bilbao ante el sopor que me provocaba su historia en un viernes de estreno. Con 'La quimera' vuelve a contar con otro personaje introvertido, raro, imposible de empatizar al menos para mí. Se trata del taciturno Arthur, otro ser marginal que vive en una chabola, desarreglado y sin ducharse, muy del gusto de los personajes de la directora, que acaba de salir de la cárcel por tráfico de patrimonio artístico. Tiene el don de localizar cual zahorí con palito tesoros del pasado etrusco diseminados  por la Toscana. Los 130 minutos se dejan sentir encima de lo que hay en la butaca del Calderón, mi culo, pues la guionista, la misma que dirige, mete personajes que en cierta manera lastran la columna argumental principal. Es el caso de los pasajes del personaje interpretado por Isabella Rossellini, Flora, que acoge a Arthur tras su paso por la cárcel como si fuera el hijo que no tuvo, o la excesiva descripción de los amigos ladronzuelos, cuya única manera de sobrevivir es comerciando con antiguos ajuares funerarios arqueológicos extraídos del subsuelo. Arthur estuvo enamorado de una de las hijas de Flora, Beniamina, de la que no sabemos al principio si está desaparecida o muerta. De ahí las imágenes en formato celuloide que evoca a los dos. Rohrwacher juega con la idea de desentrañar de la tierra los objetos funerarios de una civilización tan misteriosa como los etruscos en la región de la Toscana -de ahí que en el cartel y en la película aparezcan imágenes invertidas- con la idea de poder recuperar el amor perdido de Beniamina por parte de Arthur. Contiene uno de los finales más hermosos y trágicos vistos en la Seminci.


Premios de dirección


Fotograma de Música de la directora alemana Angela Schanelec, Espiga a Mejor Dirección


 
Otro desatino fue el Premio a la Mejor Dirección que, en este caso, fue a otra directora de nombre Ángela Schanelec por 'Música'. Se proyectó el miércoles 25 y  obtuvo una desaprobación con abucheos en el pase de prensa del Calderón. Fue la que menos gustó con diferencia. La puesta en escena es del estilo que paso a denominar 'zombie muerto': planos estáticos muy laaargos, actores pasmados, sin aliento, marmóreos, con elipsis que te asaltan cuando estás a punto de morfear, guion críptico para ir de intelectual... Vemos un plano de una ambulancia y un auto de policía llegar a la costa de alguna parte de Grecia. Se me hacen eternos. Y es el arranque. Vemos a unos padres, no sé si están muertos, heridos o qué. La ambulancia deja al bebé en brazos de unos señores que lo acogen. ¿Quiénes son? Ni idea. Se van a la playa. Salto en el tiempo. Ya no estás en la pantalla. Entre plano y plano te ha dado tiempo a hacer la colada y preparar la comida en caso de estar viéndola en casa. Dicen que tiene una estilo minimalista y distanciado. Y ese niño ya es adulto. Y sale de la cárcel por haber cometido un homicidio involuntario. Y una funcionaria se casa con él. Me entero de que acaba ciego. Y el tipo acaba siendo músico. De ahí el título. Hablan de reformulación del mito de Edipo, la tapadera cultural para que el que esto escribe tenga ganas de asesinar al que decidió programar esto. El razonamiento que da el Jurado es de juzgado de guardia: "Ha reconocido en Schanelec su mirada única y la forma de aproximarse a las historias cual compositora que juega a esconder la emoción en el interior de sus imágenes para dejarla estallar de la forma más conmovedora y bella".
 
 
Por si no fuera poco tal desatino, el Jurado decide otorgar -mejor, regalar- otro galardón más a este bodrio: el de Mejor Fotografía a los planos de belleza austera de Ivan Markovíc, despreciando el trabajo de luz de Francesco di Giacomo en una de las mejores películas de la Seminci: 'El rapto'. Si ciego acaba el protagonista de 'Música', ciegos los cinco del Jurado Internacional por dar este premio a una obra rodada con luz natural del Mediterráneo pues no había presupuesto para más. Claro, se habrán puesto ciegos a Ribera del Duero. Ahora lo entiendo.

 
Por si no fuera poco, el premio Pilar Miró a la mejor nueva dirección fue a otra mujer: la británica Molly Manning Walker, por una cinta, 'How to Have Sex', excesivamente alargada y con unos diálogos propios esa parte de la juventud alelada y que solo piensa en beber, drogarse y en follar. Sus 98 minutos no daban sino para un corto. No he visto nada novedoso ni que me haga presagiar que estamos ante una revelación. Cuenta el viaje de tres jóvenes británicas a una localidad turística de Grecia. Ni que decir tiene que el único propósito es el de perder la virginidad y ver quién se tira a más tíos en esos días de asueto. El tema fue abordado con mayor calidad artística en 'Esa clase de amor' (1962) por John Schelinger dentro del movimiento Free Cinema británico. No sé muy bien qué quiere contar con todo ello la directora, o si hay una cierta mentalidad y presión por perder la virginidad o denunciar el trato de los jóvenes con las chicas, que tan sólo piensan en descargar y si te he visto, no me acuerdo. Recibió el Premio de la Juventud. Lógico.
 
Es verdad que al premio Pilar Miró tan sólo cuatro directores podían aspirar a él. El bilbaíno Víctor Iriarte podría haber sido bien merecedor de él con su ópera prima 'Sobre todo de noche', relato de maternidades usurpadas en el régimen de Franco contado con cierta originalidad, tanto en la puesta en escena como incluso en el uso del formato de las imágenes a través de una crónica epistolar de dos mujeres a las que dan vida Ana Torrent y Lola Dueñas. Se tuvo que conformar, que no es poco, con el Premio Fipresci de la crítica internacional. Reconozco que no es plato para el gran público pero al menos siento que ha querido hacer algo que por otros derroteros habría sido más trillado.  

Premio a los actores



Ken Loach, director, y Paul Laverty, guionista, presentan El viejo roble cuyo actor Dave Turner consiguió el premio a Mejor Actor


 
Que hay gente que sin dedicarse a la actuación pudiera dar el salto a la interpretación es un hecho que ya lo confirmaron en el Neorrealismo de los 40 Rossellini, Visconti y compañía. Dave Turner es un ejemplo de ello. Bombero y hostelero de profesión, pasó al cine cuando Ken Loach lo eligió para papeles secundarios en Yo, Daniel Blake (2016) y Sorry We Missed You (2019). El Jurado ha debido ver una actuación premiable en su papel protagonista como el dueño de un pub venido a menos en el norte de Inglaterra en el filme 'El viejo roble'. El pasado de una esplendorosa industria minera ha quedado en el olvido y la depresión económica azota la región. A ello se suma la llegada al pueblo de unos refugiados sirios que sacudirá los más ocultos sentimientos de los habitantes del lugar: racismo y sensación de injusticia. El regente del pub El viejo roble tendrá que apaciguar los ánimos autóctonos y echar una mano a la nueva comunidad que no eligió Inglaterra por gusto. Loach rueda una película flojita, que llega al corazón del público, sí, pero que no oculta su demagogia y su subrayado tanto en el mensaje -la colectividad del  comunismo frente al individualismo del liberalismo para lograr una sociedad más justa- como en la composición de los personajes: sirios refugiados buenísimos, la clase proletaria inglesa malísima, salvo el prota TJ Ballantyne y una mujer oenegeta que ayuda a aquellos en su integración. No es su mejor película ni de lejos pero obtuvo, además, el Premio del Público
 
Aprovecho para comentar que el actor Andrew Scott protagonista de 'Desconocidos' bien pudiera haber sido el que se llevara el gato al agua. Desgraciadamente, la obra del también británico Andrew Haig se fue sin ninguna recompensa. Toda una injusticia para una historia muy interesante y contada con pulso y emoción. El argumento está basado en una novela japonesa y plantea la cuestión de qué pasaría si tuvieras la oportunidad de volver a ver a tus padres fallecidos hace tiempo.

 
 

 
Nada que objetar al premio Mejor Actriz que fue a parar Léa Seydoux por su trabajo en 'The Beast' de Bertrand Bonello. Se trata de la adaptación de un relato corto de Henry James, La bestia en la jungla, escrito en 1903. Bonello lleva este relato a tres momentos temporales: 1910, 2014 y 2044. Se hace larga, confusa en su montaje y reiterativa en su desarrollo. De las tres épocas, es en la primera donde Léa Seydoux está más acertada. El director no acierta en su loable intento de contar una historia mediante tres géneros diferentes: el melodrama, el thriller y la ciencia ficción. El tema moral que aborda James en su relato, el de la necesidad de comprometerse auténticamente en el amor y la pulsión egoísta y evasiva que huye de ese compromiso, se ve confuso en esta adaptación cinematográfica.
 
 

Merecidos los premios de guion y montaje

 

 
'El rapto' del octogenario autor italiano Marco Bellocchio se llevó el premio a Mejor Guion. Sabe a poco, pues esta obra de más de dos horas se merecía mucho más. Curiosamente, un compañero me decía que era un filme clásico, como si eso fuera un desdoro a su valía. Se ve con interés de principio a fin y contiene momentos de gran cine. Bellochio a sus 83 años sabe lo que es una cámara y sabe cuándo debe usar el plano general, el medio y el primer plano, sabe cuándo mostrar Bolonia, sabe cómo iluminar y sabe como dirigir a los actores hasta lograr escenas tan fascinantes como el momento en que un niño en sueños desclava a Jesucristo crucificado o una madre mantiene una tensa y emotiva conversación con un religioso para recuperar a su hijo.
 
Estamos en 1858 en un barrio judío de Bolonia. Por orden del cardenal de la Santa Inquisición, unos hombres entran en casa de la familia Mortara para llevarse a uno de los hijos, Edgardo, por saberse que ha sido misteriosamente bautizado cristianamente. La ley papal hace que deba recibir una educación católica a pesar de la familia. La lucha por recuperar a su hijo por parte de unos padres angustiados por una situación absurda será el eje dramático. Como telón histórico de fondo, Bellocchio describe muy bien cómo los Estados Pontificios, regidos por el papa Pío IX, van a ser aniquilados para formar parte del nacimiento de Italia como Estado, del mismo modo en que Edgardo irá siendo domeñado hasta convertirse en un buen cura católico. El drama me recuerda a 'Centauros del desierto' (1956) con la búsqueda de la secuestrada sobrina de Ethan por parte de los comanches y la triste recuperación de esta convertida, tras años de búsqueda, en una comanche más. Curiosamente, un compañero me desvela que Edgardo Mortara tiene una calle en la localidad guipuzcoana de Oñate.

 
Sala de profesores de Ilker Çcatak se llevó el premio al Mejor Montaje

 
Otra de las notables películas que hemos visto en esta edición, no hubo en mi opinión obras sobresalientes, se trata de 'Sala de profesores' del alemán Ilker Çatak. Merecido el premio al Mejor Montaje a Gesa Jáger. Es una historia de 94 minutos que se ve con sumo interés y que no permite ir al baño ni al frigorífico -si se está en casa-  hasta que no acaba. Narra la historia de Carla Nowak (fantástica Leonie Benesch, que podría haberse llevado el premio a la interpretación), profesora de un instituto. Se nota que lo suyo es vocacional, se viste por los pies, tiene integridad y respeta a los alumnos, los comprende y los apoya. Cuando se registra una serie de robos en el centro, las sospechas recaen en un alumno. Ella decide buscar al sospechoso y aclarar todo. Sin embargo, su acto tendrá unas consecuencias inesperadas para todas las partes que conforman ese microcosmos: padres, profesores, alumnos y demás personal. Me gusta porque nada es blanco y negro, todo tiene matices en esta historia de suspense y que coloca a Carla, y por ende, a nosotros como espectadores, en un estado de tensión difícilmente soportable. El final es digno de los tiempos educativos en que vivimos. Alemania ha decidido -con gran acierto- enviarla a los Oscar de 2024.

Hasta aquí ha llegado lo que el escaparate de este blog ha podido mostrar en torno a la 68º edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid. 17 películas a concurso y muchas más en otras sesiones. De entre las vistas en ellas, no quisiera dejar de mencionar por su valor cinematográfico y para quien quiera tomar nota de una obra que roza lo sobresaliente. Se trata de 'En nombre de la tierra' de DK Welchan y Hugh Welchman, los cuales han usado la técnica de 'paint on glass' - como lo hicieron para Loving Vincent (2017)- para narrar una bella historia en la Polonia rural a caballo entre los siglos XIX y XX. Una joyita que no deberían perderse por la cuenta que les tiene.







viernes, 20 de octubre de 2023

SEMINCI 2023: Nueva etapa, nueva ilusión

Arranca la Seminci con José Luis Cienfuegos como nuevo director


17 largometrajes compiten en la Sección Oficial de la 68 Semana Internacional de Cine de Valladolid entre los que destacan obras dirigidas por Bertrand Bonello, Marco Bellocchio o Ken Loach




NOVEDADES 


Al llegar hoy a Valladolid, hay cosas que se repiten como las estaciones del año. Una de ellas es ver la fachada del Teatro Calderón con su engalanada fachada anunciando que otro año más por estas fechas de finales de octubre y llegada del otoño empieza nueva edición de la SEMINCI. 68 años cumple ya uno de los festivales de cine más importantes de España. Enfrente del Teatro cuasi bicentenario, está la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias. Angustia es lo que tengo yo este año. Y me explico. Esta edición no la presenta Javier Angulo, pues ha cedido el testigo a José Luis Cienfuegos, el cual ya tiene un amplio bagaje en esto de llevar eventos cinematográficos (Gijón y Sevilla, por ejemplo).

Uno espera que el cambio traiga novedades... o no. Porque si ya funciona bien algo para qué cambiar, salvo algunas cosas que puedan indicar que hay nuevo patrón. Para empezar, en la Sección Oficial se nota la novedad: de las 17 más 6 obras que no van a concurso, hay mucho cine español: La mirada oculta, El amor de Andrea, La contadora de películas, La imatge permanent, El maestro que prometió el mar, Mamacruz, Que nadie duerma, etc., así hasta 10 películas. ¿Demasiadas? Eso dependerá de la calidad. Nuestra Señora de las Angustias me mira con cierta sorna.

Un pequeño cambio a peor. El programa que ahora se regala en todos los kioskos de Valladolid ha empequeñecido. El papel se va achicando. El Zinemaldia de San Sebastián ha dejado este año de editar el programa con toda la programación. Llega lo digital.


José Luis Cienfuegos afronta la dirección de la SEMINCI de Valladolid en la 68 edición.



NUEVAS SECCIONES


Otra de las novedades de Cienfuegos es separar los cortometrajes que acompañaban a cada largo en la sección oficial. Los proyectará en dos bloques. En mi opinión, flaco favor les hace y ya veremos cuánta gente ahora saca entrada para sendas proyecciones.

Punto de Encuentro con 15 títulos de nuevos directores que comienzan a despuntar en el panorama cinematográfico y Tiempo de Historia, que con 12 títulos abordan aspectos cotidianos y colectivos en formato documental, se mantienen. Sin embargo, la directiva actual ha preferido suprimir bloques temáticos de otros años, por la nueva sección Memoria y Utopia, que en palabras de la dirección responde a "quince obras maestras olvidadas, censuradas, perdidas e incluso destruidas y recuperadas ahora gracias a procesos de restauración y conservación". Así tendremos a directores como Hou Hsiao Hsien, Nanni Moretti o Chantal Akerman entre otros.


También novedosa es "Academia del Cine Europeo". Al parecer esta sección ya estaba atada antes de que Javier Angulo dejara el cargo.  El comité ejecutivo de la Academia celebra su reunión anual en el marco de la 68 Seminci y se traen del brazo siete películas que ya tuvimos oportunidad de ver en el Zinemaldia: la Palma de Oro y cuatro candidatas al Óscar por sus respetivos países y autores del prestigio como Aki Kaurismáki, Matteo Garrone, Jonathan Glazer o Christian Petzold.

Otra novedad responde al nombre de "Alquimias", que nace "con la voluntad de presentar historias arraigadas en latitudes diversas que fotografían un momento y un lugar determinados al tiempo que componen un fresco elocuente de la condición humana". Me temo que será lo menos visto.

CINE HINDÚ Y PROYECCIONES ESPECIALES


Este año la cinematografía invitada es la India, espejo de los sueños. Se ofrecen siete películas realizadas en los últimos años junto con otras siete que forman parte de la historia del cine de India, presentadas en copias recientemente restauradas y en su mayoría inéditas en nuestro país.


Como sucede en los últimos años, Seminci realiza proyecciones especiales con música. Esta 68 edición se podrá disfrutar de The Kid Brother, clásico del cine mudo protagonizado por Harold Lloyd, que se proyectará en un concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en el Centro Cultural Miguel Delibres el próximo jueves, 26 de octubre.

Otra proyección especial es la que tendrá lugar con el concierto Plena pausa, que reúne la música de J, de Los Planetas y el cine recuperado del donostiarra Iván Zulueta. No quiero dejar de apuntar la proyección de un filme que no tuvo estreno en España en su día, La habitación verde (1978) de François Truffaut.








ESPIGAS DE HONOR... FEMENINAS


Como viene siendo habitual en los últimos años, la mujer será protagonista. Este es el caso de las que recibirán sendas Espigas de Honor este año: Blanca Portillo, que presenta Teresa de Paula Ortiz fuera de concurso, la británica Charlotte Rampling, que lo recibira en la clausura con la proyección especial de Jupiner de Matthew Saville. La proyección de La habitación verde servirá de marco para una tercera Espiga, esta vez para Nathlie Baye, actriz francesa que acumula cuatro premios César, la Copa Volpi de Venecia y la Concha de Plata donostiarra. Una cuarta Espiga será para Kiti Manver, que presenta Mamacruz de Patricia Ortega, su último trabajo.

Por último, una quinta Espiga irá a parar a una institución como la Academia del Cine Europeo, cuyo lema "unir a cuantos aman el cine europeo", cumple 35 años desde que en 1988 en Berlín Occidental fue capital europea de la cultura y acogió los primeros Premios del Cine Europeo.

Larga vida al cine y a la SEMINCI.

sábado, 26 de agosto de 2023

CINE ESPAÑOL EN LA SEMINCI 2023

LA SEMINCI, ESTE 2023 MÁS ESPAÑOLA QUE EL FESTIVAL DE MÁLAGA

 

Faltan apenas dos meses para que la 68 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid se ponga en marcha, del 21 al 28 de octubre de 2023. El equipo dirigido por el recientemente nombrado director del certamen, José Luis Cienfuegos, que dejó el Festival de Sevilla, ha querido marcar seña de identidad.

 

No se entiende si no que el primer anuncio importante sea que la presencia del cine español “en las diferentes secciones competitivas será la mayor de la historia de Seminci. La programación de cine español abarca 15 producciones, con cinco estrenos mundiales, dos europeos y ocho nacionales, poniendo de manifiesto la diversidad y originalidad de la creación cinematográfica en nuestro país”. Contrasta este año con el Zinemaldia, que sólo ha programado cuatro películas en la Oficial, y tan sólo tres a concurso.

 

La 68 edicion de la Seminci del 21 a 28 de octubre repleta de cine español

En un alarde de entusiasmo, la nota de prensa enviada a los medios señala que “la programación de Seminci permitirá al espectador tener una visión de conjunto de las nuevas sensibilidades, temáticas y planteamientos estéticos de los creadores más audaces del nuevo cine español”. Veremos la audacia y el acierto.

 

No sé si estarán contentos los del Festival de Málaga con este acaparamiento. Me he ido a la página web de éste para 2024 y, ¡oh, sorpresa!, en la sección de lo que es el festival, leo que “contribuye poderosamente al desarrollo del cine en español presentando sus mejores documentales, cortometrajes, etc.”. Curioso que  en ese etcétera se incluya el largometraje. No creo que haya tanto cine español “de calidad” como para que San Sebastián, Valladolid y Málaga puedan abastecerse. Pero, claro, es mi humilde opinión.

 

5 PELÍCULAS ESPAÑOLAS A CONCURSO

 

Si bien la Seminci siempre ha tenido gran consideración hacia el cine español, metiendo dos o tres películas en la Sección Oficial –algunas con calzador, la verdad sea dicha–, este año Cienfuegos ha echado la casa por la ventana y ha incluido cinco: El amor de Andrea de Manuel Martín Cuenca, Que nadie duerma de Antonio Méndez Esparza, el esperadísimo tercer largo de Lois Patiño, Samsara, y los debuts en la ficción de Víctor Iriarte con Sobre todo de noche, y Laura Ferrés con La imatge permanent. Todos competirán por la Espiga de Oro de Seminci.  

 

El amor de Andrea narra la búsqueda de una niña por recuperar el amor de un padre ausente, en el film más íntimo y personal de Martín Cuenca hasta la fecha, que tendrá su estreno mundial en Seminci. Con música de Vetusta Morla, cuenta con un reparto debutante. 

 

Que nadie duerma, adaptación de la novela homónima de Juan José Millás dirigida por Antonio Méndez Esparza, cineasta galardonado en festivales internacionales como Cannes o San Sebastián. En su primer film rodado en España, cuyo estreno mundial se producirá en Seminci, cuenta con un reparto encabezado por Malena Alterio -en un registro en el que nunca antes la hemos visto- y Aitana Sánchez-Gijón.

 

En Sobre todo de noche, Víctor Iriarte narra un encuentro emocional en torno a la maternidad de tres personajes que buscan su lugar en el mundo y protagonizan las actrices Lola Dueñas y Ana Torrent, quienes interpretan a dos mujeres que comparten la experiencia de haber sido madres –biológica y adoptiva- de un mismo niño, historia que, partiendo del melodrama, se convierte en una película de cine negro, con un robo y una huída.

 

El esperado tercer largometraje de Lois Patiño con Samsara a concurso en la Sección Oficial


Reconocido y galardonado en grandes festivales internacionales, el gallego Lois Patiño aborda en Samsara, su tercer largometraje, una historia sobre la reencarnación que transcurre entre Nepal y Zanzíbar, y que sirve al cineasta gallego para profundizar en su exploración formal del lenguaje cinematográfico indagando en la representación de lo invisible en el cine.

 

La imatge permanent es un esperado paso para Laura Ferrés, que ganó el Goya, el Gaudí y la Semana de la Crítica con su cortometraje documental Los deshederados (2017). La imatge permanent es una historia dentro de una historia sobre una mujer que persigue a otra mujer, ávida de aventuras; un melodrama con actores no profesionales no exento de pinceladas de humor absurdo, que la cineasta escribe en colaboración con Carlos Vermut y Ulises Porra.

 

OTRAS 4 FUERA DE CONCURSO

 

Por si fuera poco, la Seminci ha programado también en la Oficial, aunque fuera de concurso, los estrenos de cuatro directoras –ya saben que ahora crecen directoras como setas–: Paula Ortiz (Teresa), Patricia Ortega (Mamacruz), Lone Scherfig (La contadora de películas) -todas ellas premiadas en diferentes ediciones de Seminci- y Patricia Font (El maestro que prometió el mar). Sus películas tienen en el plantel actoral a algunos de los más destacados actores españoles: Blanca Portillo, Asier Etxeandia, Kiti Mánver, Enric Auquer, Laia Costa o Antonio de la Torre.

 

Paula Ortiz, premio Pilar Miró en la 56 Semana, estrena mundialmente su film Teresa, adaptación de la obra de teatro La lengua en pedazos, de Juan Mayorga, que protagonizan Blanca Portillo y Asier Etxeandia; Patricia Ortega, estrena Mamacruz, con Kity Mánver como protagonista absoluta de una historia sobre el redescubrimiento del deseo; y la ganadora del Goya al mejor cortometraje Patricia Font, quien dirige El maestro que prometió el mar, film inspirado en la vida del maestro Antoni Benaiges, que protagonizan los también ganadores del Goya Laia Costa y Enric Auquer. Y, por último, Lone Scherfig -Espiga de Oro de la 46 Semana- inaugurará la 68 edición con La contadora de películas.

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