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miércoles, 14 de enero de 2026

Goyas: lectura de candidaturas 2026

Los invitados esperados asistieron a La cena


Los domingos y Sîrat se medirán frente a frente en la 40ª edición de los Goya, mientras que Maspalomas, La cena y Sorda asistirán de comparsas en el apartado de Mejor Película


Las súplicas de la monja de clausura se cumplieron: 13 nominaciones para Los domingos



El próximo día 28 de febrero si se asoman por la tele pública, la estatal o nacional, y aguantan con un cubata en la mano hasta la una y pico de la madrugada, sabrán que Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa habrá sido la ganadora de la 40ª edición de los Premios Goya, con permiso de Sirat: trance en el desierto.

Ayer martes, mi admirado Arturo Valls (admirado por encarnar a Jesús Quesada en Cámera Café y pare usted de contar) y la tinerfeña licenciada en Derecho, Toni Acosta, (su nombre real es Antonia del Carmen Acosta León, como ven mejor abreviar) dieron lectura a los aspirantes a los Goya en las 28 categorías desde la Academia de Cine que, junto al Goya de Honor al cineasta Gonzalo Suárez (¿para cuándo uno para José Luis Garci?) conformarán el menú de esta 40ª edición.

Se les notaba a Valls y a Acosta cierta emoción en la lectura (ambos tenían remotísimas posibilidades de ser nominados, ella por Padre no hay más que uno 5; él por Los futbolísimos 2) y fueron perlando la monotonía de la lectura por categorías con chistes improvisados: «Lo estamos haciendo bien, ¿no?», ella. «Yo creo que sí. Se nos está entendiendo muy bien», él. «Sabes leer», ella. «Que no me salgan los nombres en euskera, por favor», él.

En esta edición se han inscrito un total de 218 largometrajes, de los que 122 son de ficción (se nota la abundancia de subvenciones públicas y desgravaciones fiscales para tanta sopa caliente Starlux que nadie probará), 87 son documentales (esos ya ni se ponen en La 2) y 9 de animación (animada la cosa en esta sección no está). Estos fueron los datos objetivos que Toni Acosta, honrando a su generación de la cincuentena al ponerse las gafas para la lectura de cerca, con una dicción poco canaria y bien audible nos pudo dar al inicio. Completó la información afirmando que de los 218 largos, 67 son óperas primas (pocos de esos volverán a rodar de nuevo), 129 guiones originales y 42 son guiones adaptados. 

Como lo más interesante se lee al final, como mal periodista también lo pongo al final. No vaya a ser que sólo lean el titular y la entradilla y pasen a otra cosa mariposa, como hacen los jóvenes millennials, otra cagarruta anglosajona. Pues bien, las cinco películas que aspiran al Goya a Mejor Película son: Los domingos dirigida por Alauda Ruiz de Azúa; Maspalomas dirigida a cuatro manos por Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga; Sirât, trance en el desierto de Oliver Laxe; La cena de Manuel Gómez Pereira y, por último, Sorda dirigida por Eva Libertad. 

Llama la atención que en ese quinteto se haya colado una comedia como La cena, una adaptación al cine de la obra teatral del dramaturgo José Luis Alonso de Santos, La cena de los generales. La ha rodado un director abonado a ese género (tan noble y difícil) y mediocre como es Manuel Gómez Pereira, de cuya filmografía menciono títulos tan significativos de lo que se gasta como son Todos los hombres son iguales (1994), Salsa rosa (1991) o Entre las piernas (1999). 

Además del tema de la Guerra Civil en tono de comedia negra, el asunto de la intolerancia y la intransigencia aparece en Los domingos, la homosexualidad y la vejez en Maspalomas (a ella le daría el Goya), la insania trágica en un trampantojo como es Sîrat, y otra peli más sobre la discapacidad (esta vez auditiva) como es el caso de la revelación de Sorda.


Maspalomas, otro intento (¿fallido?) de lograr el Goya a Mejor Película



En cuanto a los directores sorprende saber que dos de las películas nominadas al premio gordo no tienen su réplica en la sección de Mejor Dirección: son Eva Libertad (aparece, en cambio, en Mejor Dirección Novel) y Manuel Gómez Pereira. 
 
Así, un año más se irán de vacío los vascos Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga (por mucho que diga este que "ha sido un año muy bueno para el cine vasco. Cada vez hay una cinematografía más descentralizada y es un fenómeno que afecta a todas las regiones"); la baracaldesa Alauda Ruiz de Azúa (que se convertirá en la cuarta mujer en ganar este galardón), la catalana Carla Simón, que sustituye a Eva Libertad por ser ésta directora novel, y los dos enfant terribles sucesores de Buñuel y Almodóvar como son Oliver Laxe y Albert Serra, cuya Tardes de soledad, por cierto, no ha podido estar en Mejor Película y sí está en Mejor Documental. Cosas de la Academia, o mejor, de los académicos.

Vamos con el morbo del careto de los actores que se les pone al saberse nominados y al instante perdedores salvo uno. En cuestión de Mejor Actor, sólo hay uno que puede hacerle algo de sombra al que ganará (Jose Ramón Soroiz). Se trata de Mario Casas por Muy lejos, otra peli curiosamente de temática gay (los actores heteros sacando esa parte oculta se les da muy bien al parecer). Si estuviéramos en Jolivú, habría manifas alrededor del Kodak Theather o manis digitales por las redes sociales quejándose de por qué un hetero hace de gay. Cosas de los sudnorteamericanos (manera muy mía de referirme a EE.UU.). Los demás irán ensayando el rictus de rigor: sonrisa estirada no más de los segundos en que les enfoca la cámara de La 1 (antes la televisión de todos, ahora de la mitad): Alberto San Juan por La cena, Miguel Garcés por Los domingos y Manolo Solo por la muy notable Una quinta portuguesa (si digo notable, es para hacerles una recomendación, ¿lo pillan?).

Y el morbo femenino. Estas lo tienen más fácil de haberse inoculado bótox previamente, lo de la sonrisa perdedora me refiero. Aquí puede que la cosa esté más reñida y el resultado arroje algo de emoción: dos vitorianas como son Patricia López Arnaiz por Los domingos (que lleva tres años seguidos logrando estar nominada, ahí es nada) y Susana Abaitua por Un fantasma en la batalla; las barcelonesas Ángela Cervantes por La furia y Nora Navas por Mi amiga Eva (Nora como el Guadiana, siempre aparece con alguna candidatura interpretativa de vez en cuando, o tiene una agencia de lobbystas en Cataluña) y, por último, la chilena Antonia Zegers por Los tortuga.

En definitiva, podemos indicar que el grado de mayor a menor satisfacción colectiva según proyectos de rodaje ha sido el siguiente: con 13 nominaciones, Los Domingos es la película más nominada, seguida de Sirât, con 11 opciones a galardón. Por su parte, Maspalomas cuenta con 9 nominaciones y La cena con 8 opciones a galardón; mientras que Sorda, El cautivo y Los Tigres tienen 7 nominaciones cada una; Romería ha logrado 6 nominaciones y Ciudad sin sueño cuenta con 5 nominaciones. 

Resto de candidaturas en este enlace:



domingo, 6 de julio de 2025

El cautivo (2025)

 Lo importante es saber imponer el relato

 

Cartel promocional de la película de Alejandro Amenabar

 

Pocos directores españoles despiertan el interés del público a la hora de presentar un estreno. Quitando a Pedro Almodóvar, que siempre ha sabido él solito crear expectación por cada obra que presentaba allende nuestras fronteras en festivales de renombre, tan sólo me viene a la mente dos figuras más jóvenes: Juan Antonio Bayona y Alejandro Amenabar. Verdad que hay un listado de notables directores pero no están en esa liga de la llamada "gran expectación" que se suscita con cada proyecto: los Trueba, Coixet, Sorogoyen, Alberto Rodríguez, León de Aranoa, por poner algunos ejemplos, no levantan tanto interés como si fuera un Barcelona F.C.-Real Madrid. 

Es verdad que en ciertas ocasiones son los premios internacionales los que provocan esos anhelos por ir a la sala a verla, como puedan ser los casos más recientes de Sirât de Oliver Laxet, que logró el Premio del Jurado en Cannes, o los casos de 20.000 especies de abejas de Urresola y Alcarrás de Carla Simón por la repercusión que tuvieron en tiempos recientes en Berlín. 

Amenabar y Bayona son dos directores no muy prolíficos: el primero a sus 53 años cuenta con 8 largometrajes; el segundo, con 50 primaveras, ha rodado dos menos. Los paralelismos continúan con los premios: así, Amenabar logró el Oscar por Mar adentro (2004); el realizador catalán estuvo a las puertas con La sociedad de la nieve (2023) si no se hubiera cruzado ese año la también magnífica La zona de interés. En cuanto a los Goyas, Alejandro atesora dos como mejor director y tres a mejor película frente a Bayona que ha logrado tres en dirección y uno a mejor filme. También se asemejan en que junto a proyectos con reputados actores nacionales cuentan con trabajos en los que han intervenido actores internacionales de renombre: Ethan Hawke, Rachel Weisz o Nicole Kidman en el caso de Amenabar, o Sigourney Weaver, Bryce Dallas Howard y Naomi Watts por parte de Bayona.

Por último, querría destacar que mientras Amenabar se ha sentido atraído por figuras históricas (la astrónoma Hypatia de Alejandría, Miguel de Unamuno, y ahora Cervantes) o contemporáneas (Ramón Sampedro símbolo de la eutanasia) que luchan contra un ambiente hostil en sus respectivas épocas, Bayona se ha decantado por narrar historias de personajes que luchan por adversidades no tan ideológicas, políticas o sociales de su tiempo, sino ante desgracias más naturales (familia ante un tsunami, niño frente al duelo por la muerte de su madre o un equipo de deportistas enfrentándose a su supervivencia en la cordillera de los Andes).

 Este año es Alejandro Amenabar el protagonista, el que ha creado expectación con El cautivo, que se estrenará en España el próximo 12 de septiembre, previo estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), dentro de la sección Special Presentations, una de las más prestigiosas del certamen canadiense que celebra este año su 50 edición del 4 al 14 de septiembre. 

El estreno en Toronto marca el inicio del recorrido internacional de El cautivo. Su director, Alejandro Amenabar presentó en la misma sección Mar adentro y Mientras dure la guerra.  La sección Special Presentations acoge películas de autores consagrados y títulos que, por su calidad cinematográfica y el interés que despiertan, se perfilan como protagonistas de la temporada internacional. En ediciones anteriores se han proyectado películas como Los que se quedan, Sin novedad en el frente o Los Fabelman, entre otras. 

 El rodaje ha tenido lugar en la Comunidad Valenciana: Alicante, Santa Pola y los estudios “Ciudad de la Luz” entre otras localizaciones levantinas, así como en los Reales Alcázares de Sevilla.

Con guion de Alejandro AmenábarEl cautivo está protagonizada por Julio Peña y Alessandro Borghi, que junto a Miguel Rellán, Fernando Tejero, Luis Callejo, José Manuel Poga, Roberto Álamo, Albert Salazar, Juanma Muniagurria, César Sarachu, Jorge Asín, Mohamed Said, Walid Charaf y la debutante Luna Berroa, entre otros, completan el reparto.  

  

Julio Peña con el director Alejandro Amenabar observando una escena rodada

 

¿Y qué nos va a contar el autor de Los otros? Pues en lugar de hacer un biopic, parece que se va a centrar en unos pocos años de la vida del escritor de Rinconete y Cortadillo. En concreto, los que comienzan con su cautiverio de cinco años (1575-1560) en Argel, cuando regresaba a España en la galera Sol y esta es apresada por una flotilla turca cerca de la costa catalana. Según nos relata el director, "en 1575 se cerraron las puertas de la libertad para Miguel de Cervantes, pero a cambio se abrieron las de su imaginación y su humanidad. Mientras ideaba arriesgados planes para fugarse de una desoladora prisión árabe, aquel joven soldado se vio empujado a conocer el mundo de sus captores y a interactuar con ellos en suelo enemigo. Y allí, entre sus compañeros de cautiverio, encontró su verdadera vocación como inigualable contador de historias".

 He consultado tres fuentes para redactar este artículo sobre Cervantes. Curiosamente, en una de ellas se afirma que "poco sabemos con absoluta certeza de la vida del más universal de nuestros escritores". De hecho, algo tan básico como la fecha de nacimiento, en una se afirma que "ignoramos el día en que nació (...). Fue bautizado en Alcalá de Henares (9-X-1547)". Y en las otras dos se nos dice que probablemente sea 9-X-1547 y en la otra tan sólo se afirma que nació en 1547. 

Visto lo visto, tenemos que suponer que Amenabar habrá tenido que recurrir para describir en su guion esos cinco años de cautiverio a lo que el mismo Manco de Lepanto recreó en sus obras como la Epístola a Mateo Vázquez, El trato de Argel, Los baños de Argel y el relato del Capitán cautivo que aparece en El Quijote I (capítulos 39-41). Más lo que haya echado a la cazuela la pizquita de imaginación, mucha o poca. Veremos.

En la nota de prensa que nos envían, Amenabar comenta que "entrar en la cabeza y el corazón de uno de los mayores talentos de la literatura ha acabado convirtiéndose en la tarea más intensa y personal de mi carrera. Deseo que la gente conozca a Miguel de Cervantes tanto como creo conocerlo yo ahora. Y que haga un viaje en el tiempo para verse allí, entre corsarios, cautivos, renegados, amigos y enemigos... observando y escuchando a aquel hombre fascinante que ni siquiera sabía aún que era un genio”.

Cuando uno se enfrenta a hechos históricos bastante documentados, no queda más remedio que ceñirse en lo posible a ellos, so pena de ser acusado de interpretar –en el mejor de los casos– o de tergiversar la historia –en el peor–; si no hay suficiente documentación, aquí el creador puede asumir con su imaginación el rellenar los agujeros negros. Y si logra conectar el pasado con el espectador del presente, las lanzas de guerra no se pondrán en posición de combate. Ya le ocurrió con su última obra: Mientras dure la guerra (2019). 


Julio Peña (Cervantes) frente al actor Roberto Álamo

 

 SINOPSIS DE EL CAUTIVO
 
Año 1575. El joven soldado Miguel de Cervantes es capturado en alta mar por corsarios árabes y llevado a Argel como rehén.
 
Consciente de que allí le espera una cruel muerte si su familia no paga pronto su rescate, Miguel encontrará refugio en su pasión por contar historias. Sus fascinantes relatos devuelven la esperanza a sus compañeros de prisión y acaban por llamar la atención de Hasán, el misterioso y temido Bajá de Argel, con el que comienza a desarrollar una extraña afinidad.
 
Mientras los conflictos crecen entre sus compañeros, Miguel, llevado por su inquebrantable optimismo, comenzará a idear un arriesgado plan de fuga.

 

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