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lunes, 1 de junio de 2026

David Trueba y Óscar López

 El éxito en la vida es ser más querido que admirado


David Trueba, Galder Reguera y Óscar López con la competencia de la Champions en la pantalla


El pasado sábado 30 de mayo concluía la XVII edición de Letras y Fútbol con la entrevista por parte del responsable de la Fundación Athletic, Galder Reguera, al director, guionista y periodista David Trueba y al presentador de Página 2 Óscar López. La charla a tres, más que una entrevista formal, fue, cómo diríamos..., algo surrealista. 

Estaba programada para las 19:00 en principio, pero no se dieron cuenta de que a las 18:00 se disputaba la final de la Liga de Campeones de la UEFA. Así que tuvieron que posponerla una hora. La Sala Este del estadio de San Mamés, donde tuvo lugar el evento, abrió sus puertas mucho antes para que el público asistente pudiera ver la final. Sin embargo, los de Arteta y Luis Enrique empataron a uno y tuvieron que ir a la prórroga. Como dijo Reguera al público: "Estamos ante el peor de los escenarios: prórroga y posibles penaltis". Así que decidieron empezar la conversación a tres con la pantalla detrás retransmitiendo el París Saint Germain vs Arsenal. Eso sí, sin sonido. 

En honor a la verdad, salvo en contadas ocasiones donde hubo alguna ocasión de gol, tanto López como Trueba estuvieron muy centrados en ofrecer una gozosísima conversación sobre Fútbol y Letras. Eso sí, más errática y trufada de anécdotas que organizada y de control férreo como fue, desgraciadamente, la final.

Galder Reguera (GR). –¿El fútbol tiene hoy una importancia enorme en la programación televisiva, no?

Óscar López (OL). –El deporte tiene un tirón mediático para los programadores básico. Cuando viene una crisis económica, no saltan las páginas ni las horas de programación audiovisual del deporte ni de la política. Lo primero que saltan son las de cultura. Eso es una realidad.

GR. –Para nosotros, que tenemos un festival de literatura y fútbol y otro de cine y fútbol, es una pequeña condena porque...

Se oye de repente un "¡uy!" entre los asistentes, acompañado de risas. La ocasión de gol de Barcola para el PSG interrumpe el coloquio brevemente. 

David Trueba (DT). –Os lo he visto en la cara [la ocasión]. (Risas).

GR. – Decía que los periódicos en la sección de deportes no nos cubren y en la de cultura, nos dicen que lo que nos faltaba, meter más fútbol aquí. Me he acordado de esto cuando íbamos por la ciudad y una persona te ha parado y te ha comentado que había leído un libro sobre fútbol. Y tú rápidamente has matizado: "No era de fútbol". El libro era "Saber perder". 

DT. –Sí, me ha dicho: "yo leí una novela de fútbol que me encantó". Le digo: "No era de fútbol". Había un personaje que era futbolista pero no trataba de fútbol. Lo entiendo, pues la gente piensa que las películas y novelas tratan del asunto, digamos, a que se dedican los protagonistas. Habitualmente tratan de algo más "subterráneo". 


El PSG y el Arsenal van a la prórroga

David Trueba en ese momento engarzó una anécdota detrás de otra sin que nadie le preguntara. Quiso retener la atención de la audiencia sabiendo que tras de sí, en una pantalla enorme, estaba jugándose la final de la Champion.

DT. –Hace un mes fue la Copa del Rey. Iba a comer a casa de unos amigos. Estando en el coche a las afueras de Madrid, me llaman de El País para decirme que como los que escriben en la redacción de deportes son todos del Real Madrid, alguien nos ha dicho que eres del Atlético. Así que por qué no nos escribes tú el artículo que acompañe a la crónica del partido. El partido era a las 21:00 y me aguantaban la tirada en papel hasta las 23:30. Iba sin ordenador. Y la comida se alargaba hasta las 20:00, algo muy típico de mí... hasta que llegó Mazón. (Risas). La responsabilidad me hizo decirles a mis amigos que quería ir a casa a ver la final para escribir un artículo. Me dijeron que la viéramos juntos. Cogí papel y lápiz. Hubo, como recordaréis, prórroga y penaltis. Me llaman de la redacción del periódico para decirme que podían aguantar cinco minutos después de acabar los penaltis. Pero, claro, una crónica de un partido, como sabe todo el mundo, depende muchísimo de quién gane. (Risas). Es la gran desgracia del fútbol: que el que gana de alguna manera justifica la apariencia de que todo lo ha hecho bien; y el que pierde parece que todo lo ha hecho mal, cosa que no es cierta. Entonces pensé que lo bonito sería hacer la crónica del partido sin saber el resultado final. Tuve que improvisar la coda final en esos cinco minutos. 

Y continuó...

DT. –Tuve que dictarlo, pues lo escribí a mano. Antaño había secretarias. Antes en El País había un secretaria fantástica. Joaquín Vidal, el crítico taurino, salía de Las Ventas y dictaba por teléfono la crónica. La secretaria le señalaba que había repetido tal o cual palabra, le iba corrigiendo un poco el estilo. Yo lo dicté al móvil pero hay que chequearlo, no vaya a ser que cambie las palabras. A mí me pasó con esto del texto predictivo una anécdota con un amigo que se había separado y estaba pasando un mal momento. Otro amigo me recomendó que le mandara un mensaje de ánimo. Le puse: "Bueno, venga, ánimo, que ya sé que estás pasando por un mal momento. A ver si nos vemos un día y ya verás cómo no hay nada que no se puede superar con unas risas". El texto corrector lo transformó sin darme cuenta. Mi amigo me contestó rápidamente. Algo que me sorprendió pues le costaba contestar los mensajes en su estado lánguido. Me preguntó: "¿A qué te refieres?". Qué pregunta tan absurda, pensé. Y releí mi mensaje: "No hay nada que no se pueda arreglar con unas rusas". Entonces me di cuenta de su entusiasmo y tuve que refrenarle. El día del partido tuve que revisar el texto para que no sucediera algo parecido.

GR. –Óscar, ¿tú sales del periodismo deportivo al cultural, no?

OL. –Hice la beca en la emisora de Barcelona de la Cadena Rato, de la familia Rato, que luego se convirtió en Onda Cero. Estaba el periodista José Manuel Muñoz, que luego pasó al periódico As. Era la época de una jovencísima Arantxa Sánchez Vicario, el Español estaba en Segunda División... Me ofreció un contrato pero estaba indeciso si hacer deportes o periodismo cultural. Todavía me acuesto todas las noches escuchando Radio Deportiva, es una costumbre para cabreo de mi pareja. A ella no le gusta el fútbol en general. Desde el principio de nuestra relación ya sabía que a mí me gustaba mucho, y el deporte en general. El otro día me sorprendió al decirme: "El Rayo Vallecano que no ha ganado la final de la Liga Conferencia, el jugador este Isi, ¿es el que jugaba en la Ponferradina?". (Risas). Pensaba que era ajena a todo esto del fútbol. Pero lo de Isi y la Ponferradina me llegó al corazón. Me quiere a pesar de que estar conmigo es estar escuchando fútbol todo el tiempo. 

DT. –Te voy a explicar cómo ha funcionado su cerebro, porque he visto a muchas personas que no les interesa el fútbol, pero que de pronto te dicen algo que revelan el interés por lo accesorio. Viendo una vez la final de un Mundial, una amiga que estaba con nosotros dijo: "¿Os habéis fijado que las medias de los futbolistas son...?" Se fijan en lo accesorio cuando lo general no les gusta. Tu mujer se fijó en el nombre Isi, lo que le llamó la atención.

OL. –¿Y la Ponferradina? (Risas).

DT. –Escuchas Isi y te preguntas de dónde viene: ¿de Isidro, del árabe, de AC&DC? Se queda con el nombre y para ella es más importante que Mbappé. 

OL. –Cuando llegue mañana a Barcelona se lo preguntaré. Que dice David que lo tuyo es puramente accesorio. Cuando me pida el divorcio, te llamaré y te diré que el amor por mí es accesorio. 

DT. –Si sigue viviendo contigo y te acuestas cada noche escuchando Radio Deportiva, es que te adora. (Risas). Yo me habría separado hace años. En mi época era José María García. Había mucha gente que se dormía con él. Bueno, no se dormía.


El jugador brasileño Gabriel Magalhães del Arsenal antes de fallar el penalti definitivo


GR. –¿Crees, Óscar, que sigue habiendo todavía la mirada recelosa entre la cultura y el deporte? Una persona culta no le pega estar sufriendo con un partido de fútbol. 

OL. –Yo ya no me escondo. Cuando te piden participar en algún evento cultural, hay tres cosas que no oculto en mi currículum: que soy padre de mellizos, que soy culé y que me gusta mucho el Western. Hace treinta años que hago periodismo cultural, al principio con cine y teatro, después con los libros. Pues me llamaba mucho la atención que en el mundo editorial se hablara tanto de fútbol. Pero se hacía de una manera muy privada, no en un foro público. Recuerdo conversaciones con Javier Marías, peleas con Luis Landero, pues es muy del Real Madrid, con Jorge Herralde, con Vila-Matas. Hay mucha gente que estaba enamorada del fútbol, sin embargo, quedaba como diría Aznar en la intimidad. Sobre todo se hablaba de fútbol, no de otros deportes. Eso tiene una traslación al mundo editorial, pues en los últimos años se habla mucho más de fútbol [públicamente] y se publica mucho más. El fútbol no solo está en el ámbito de la ficción, aunque sea tangencial. Recuerdo que la novela de Vargas Llosa, "La tía Julia y el escribidor", tiene un capítulo donde el protagonista es un árbitro. Recuerdo que era tan cojonudo que los hinchas iban no para ver a los jugadores sino para ver al árbitro de lo bueno que era; me acuerdo del cuento "El partido de fútbol" dentro del conjunto de relatos titulado "La soledad del corredor de fondo" de Alan Sillitoe, sobre un hincha que necesita descargar su ira dándole una paliza a su mujer. Hay literatura.

Aquí debemos hacer una aclaración. Óscar López debe de recordar algún otro relato, pero en el de Sillitoe, el argumento trata de un partido entre jóvenes de un reformatorio y los responsables del centro, abordando el conflicto entre autoridad versus rebeldía.

OL. –En los últimos años, el sector editorial, que no es tonto, y que ha visto que el fútbol es un mercado que puede dar mucho juego y dinero, se ha apuntado a esa dinámica de publicar libros ad hoc, biografías, de equipos... El fútbol ha estado presente hasta en la poesía. Benedetti, Rafael Alberti han escrito sobre él. Los escritores hoy tienen menos reparo en hablar de ello, de la misma manera que los medios tenemos menos reparo de publicar reportajes o hablar de esa vinculación que existe no solo del fútbol sino del deporte con la literatura. 

GR. –Es un poco injusto trabajar con "fútbol". Recuerdo que cuando publiqué "Hijos del fútbol", que me editó Enrique Murillo, no quería que se titulase así, sino "El tres de azul", pues era un libro sobre la paternidad a través del fútbol. Había una escena, que justificaba el título, en la que por primera vez se referían a mi hijo en la condición de futbolista cuando el árbitro se refirió a él: "Eh, tú, el tres de azul, llevas la bota desatada". Quería evitar el término "fútbol" porque los títulos en los que aparece acaban condenados en la sección de deportes. Y los que acuden a ella van buscando la biografía de Rafa Nadal, "Mejora tu vida y tus abdominales" de Cristiano Ronaldo o "Messi, apenas le conocí". En cambio, si tienes vocación literaria y acabas cayendo en el fútbol, es algo injusto. David, es el caso de tu novela "Saber perder", que tiene muchas historias, no solo la del jugador Ariel. ¿No sería mejor evitar el fútbol para que no te metan la novela como novela de fútbol?

DT. –Nunca he visto mi novela en una sección de deportes. Es verdad que este deporte ha perdido el estigma de que sólo le interesaba a cuatro embrutecidos y que había que ignorarlo desde el mundo intelectual. También tuvo impacto la intervención de algunos intelectuales en él. Manuel Vázquez Montalbán fue de los primeros que hablaban de él desde una perspectiva sociológica y lo integraba, como lo había hecho antes con la copla y la canción popular, dentro de las expresiones populares. El Barça y el Athletic representan esa sociología a través del fútbol, con presencia política. Se sumaron los uruguayos y argentinos que convirtieron el fútbol con su gran expresividad y el don de palabra en algo de lo que se podía hablar, con lo que se podía hacer poesía y literatura épica. Mi generación ya ve el deporte como algo narrativamente interesante. El problema mayor que tenemos es que hay demasiado y que se le da excesiva importancia. La presencia del fútbol es apabullante. 

OL. –No se ha explotado, desde el terreno de la ficción, lo suficiente el mundo del fútbol teniendo en cuenta la importancia universal que tiene. 

DT. –Eso me pasaba a mí cuando empecé a escribir Saber perder (2008). Me decía qué curioso que nadie hubiera sacado a un futbolista, pero no como futbolista sino describiendo su vida íntima y cotidiana. Una de las historias procedía de haber ido a visitar a un amigo, muy conocido aquí en Bilbao [se refiere probablemente a Ernesto Valverde], que había sido fichado por un equipo griego. Fui a Atenas a su casa. Acababa de instalarse y era muy impersonal. Y me comenta que era la casa del delantero centro que el club ha echado. Y el club me lo ha cedido. Parece que el club tiene un entorno de propietarios que alquilan casas a los jugadores. Hay una cierta permuta de casas de cierto nivel. Eso me dio una de las inspiraciones argumentales: la de un chico que viene de Argentina y le fichan para jugar en Madrid. ¡Qué interesante la idea de que llega a una ciudad y entra a vivir en una casa grande, lujosa pero impersonal porque no hay nada de su vida, ni fotos personales!

Siguió el coloquio mientras llegaba la tanda de penales. Trueba recordó lo ameno que era el entrenador de la selección Argentina, César Luis Menotti contando historias. Una de ellas fue cuando ganó el Mundial en 1978 y la Federación le preguntó si tenía algún deseo, que querían recompensarle por el título. Menotti dijo que quería conocer a Borges. Hicieron la gestión y el escritor le recibió en su casa. Afuera la prensa esperando. Estuvieron departiendo durante una hora y, al cabo, Borges le preguntó que cómo siendo una persona tan inteligente se dedicaba a una cosa tan estúpida como el fútbol. El autor de "El Aleph" tenía una visión un tanto despectiva hacia el noble deporte de la pelota. Ante esa visión crítica, la prensa le preguntaron a Menotti y éste contestó: "Yo no leo a Borges y no ando diciendo que es malo".










También se habló de la educación del futbolista. Trueba comentó que un jugador, ante un horizonte de fama y de dinero, tiene que sobreponerse y lograr "construirse como persona" sin que el peso de la relevancia y el éxito deportivo anule sus otras facetas que forman a una persona en su plenitud. Y este es un peligro también de otros deportes en los que haya relevancia mediática y en los que puedan hacerse ricos. Porque si es un deporte donde no te haces rico, el deportista trata de mantener sus estudios, siguen con una vida cotidiana, etc. Para un escritor o un cineasta es muy importante tener más cosas que la mera escritura o el cine respectivamente, pues todo ese interés en otros campos conformará la riqueza de su obra literaria o cinematográfica.

Óscar López concluyó con una reflexión: "Hemos de intentar que la lectura se convierta en una actividad cotidiana. Y aunque creamos que lo es, no lo es. El ejemplo lo tenemos en las series y en el cine. Los personajes cuando llegan a su casa no cogen un libro, sino un mando a distancia, se ponen una copa, pero no los ves leer". 

Se está estudiando el cambio de comportamiento social por la disminución de la lectura entre las generaciones más jóvenes. No leen novelas. En los países desarrollados hay una cierta insolidaridad, cierta sensación de individualismo, de carencia de herramientas para solucionar conflictos. Una parte de lo que sucede tiene que ver con no leer novelas. Estas no son más que el cuento que se contaba alrededor de la fogata, que partía de una experiencia vivida que se transmitía a las futuras generaciones. Al no existir esa transmisión, por la falta de lectura, las personas tienen menos capacidad de resolución de los conflictos cotidianos. Los relatos te llevan a una pseudo experiencia de los conflictos y sus resoluciones, de algo no vivido pero que te ayudará a afrontar los problemas de la vida.

Finalmente, Galder Reguera le preguntó a Trueba por su amigo el entrenador Valverde ante su despedida del Athletic Club tras cuatro temporadas. Elogió su saber estar, sin salidas de patas ni estridencias. A lo que Reguera añadió a su figura lo que habrán leído en el titular. 


Finalizo con dos imágenes que son metáfora de este pequeño pero gran certamen: Letras y Fútbol, Fútbol y Letras.














lunes, 25 de mayo de 2026

Letras y Fútbol 2026

 Cuando patear una pelota puede acabar siendo un hermoso verso




La pasada semana mi amigo Harry Lime me mandó un curioso programa cultural. Se celebra desde este próximo martes, 26 de mayo y finaliza el sábado 30 de mayo. A Harry Lime siempre le gustó el fútbol y la literatura. Es más, tiene escritos algunos libros y es socio del Athletic. Tuve la suerte de disputar con él algunos torneos universitarios, pero no llegamos lejos. 

Normal, cuando veía en el televisor en blanco y negro cómo Rojo I (jugador del Athletic Club) marcaba un gol por la escuadra, yo trataba de ver la hermosura de la trayectoria que dejaba el rastro del balón embarrado, mientras que mis compañeros se desgañitaban y saltaban como posesos vociferando ¡gol, gol! Yo había nacido para descubrir la belleza, no para patearla.

Me comenta Harry Lime que desde 2010, la Fundación Athletic Club organiza un festival literario y futbolero llamado Letras y Fútbol. La fórmula es sencilla: una serie de encuentros entre representantes de la cultura que charlan sobre temas relacionados con aspectos culturales, sociales y deportivos, y abordan la presencia del fútbol en el mundo del arte y, de manera particular, en el de la literatura.

Supongo que muchos de los forofos athletizales no les interesará ver más allá de lo que sucede en el campo de fútbol. Al fin y al cabo, en San Mamés de lo que se trata es de echar un polvo, metafóricamente hablando. Porque qué es un gol: la penetración de nuestro miembro en la cueva femenina. Se trata de rasgar el himen una y otra vez. Por eso cada gol es virginal. Se celebra como si fuera el primero.

En las charlas organizadas por Letras y Fútbol participan novelistas, poetas, periodistas, columnistas, guionistas, músicos, dibujantes, publicistas, cineastas, autores de comics, raperos… y dialogan sobre la vida y el fútbol desde la perspectiva de sus propias obras. Es decir, desde fuera del campo de fútbol, alejado de los 120x80 metros cuadrados que mide generalmente el césped.

Este año se celebra la XVII edición. Quien quiera acercarse en estos días a las 19:00 de la tarde a la Sala Este de San Mamés VIP Área lo tendrá que hacer por la puerta 14. Vamos, como si acudiera a un partido pero sin la aglomeración y sin las obligadas bufandas rojiblancas colgadas del cuelo. Ah, y sin pagar entrada pues es gratuito. Paga la Fundación Athletic.

En la alineación que me ha pasado el entrenador Harry Lime contamos con un tridente de Champions: Irvine Welsh, Enrique Vila-Matas y David Trueba. 

De Irvine Welsh (Edimburgo, 1958) podemos decir que es un escritor, dramaturgo y guionista escocés, conocido por su estilo crudo y directo que refleja la vida urbana y marginal de la clase trabajadora de Escocia. Su obra más famosa, Trainspotting (1993), fue adaptada con enorme éxito al cine en 1996 por Danny Boyle. Si te cruzas con él en el campo, mejor que te apartes: da leña a diestro y siniestro.

Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) es uno de los escritores contemporáneos más reconocidos de la literatura española. Su obra se caracteriza por mezclar ficción, ensayo y reflexión literaria, con frecuentes referencias a otros autores y a la propia escritura. Ahí están Bartleby y compañía, El mal de Montano o París no se acaba nunca, obras que han sido traducidas a múltiples idiomas. Es un jugador titubeante cuando tiene la pelota. En ocasiones, para realizar un pase antológico al rematador es capaz de ir al borde del área... propia.

Completa el tridente, David Trueba. Trueba (Madrid, 1969) es un escritor, director de cine, guionista y periodista español. Destaca tanto en literatura como en cine, con novelas como Abierto toda la noche y Blitz, y películas como La buena vida y Soldados de Salamina. Su juego es elegante, no va al choque y rehúye el juego de cabeza. En la grada le llaman blando, algodonoso, pues rara vez se lesiona o le lesionan.

No quiero continuar con la narración del partido sin mencionar al resto de los once alineados. Vienen ahora los anuncios publicitarios tan necesarios para que nuestro blog siga existiendo. Antes, les dejo con el resto de los seleccionados para este match por si sienten algo más de interés que gritar "goal", como dicen los fundadores de este esforzado juego. 

Tan sólo elogiar la fotografía escogida para esta edición de Fútbol y Letras: me recuerda a la época en que el césped era césped, capaz de atraer a las vacas y caballos a pastar sobre él; no como hoy donde la hierba no sirve ni para fumarla. Son los tiempos en los que ya no se usan las lavadoras de nuestras amatxus para lavar la ropa embarrada y sacudir las botas de la arena acumulada en los entrenamientos.

  • Martes 26, 19:00. Enrique Vila-Matas, Paco Gómez (fotógrafo) y Marta San Miguel (novelista)
  • Miércoles 27, 19:00. Podcast en vivo: Brazalete Negro, con Aitor Lagunas y Lander Otaola. El episodio tratará sobre el curioso caso del robo en 1979 de la de Copa de Francia ganada por el Nantes como acto simbólico para dar visibilidad a la crisis obrera de Longwy.
  • Jueves 28, 19:00. Diego Ibáñez cantante y compositor del grupo madrileño ‘Carolina Durante’, charlará en el ecuador del festival con el presentador y escritor Javier Aznar sobre fútbol y música. 
  • Viernes 29, 19:00. Irvine Welsh y Amets Arzallus. Plato estrella de ‘Letras y Fútbol’ 2026 con la presencia en San Mamés del gran escritor escocés Irvine Welsh. A su lado tendrá al novelista Amets Arzallus, cuyo libro ‘Miñan’, escrito junto a su protagonista, Ibrahima Balde, conmovió a diversas generaciones de lectores en todo el mundo, incluyendo al difunto Papa Francisco.
  • Sábado 30, 19:00. David Trueba despedirá la edición de este año conversando con Óscar López, el acreditado presentador del programa televisivo ‘Página Dos’, donde acerca la literatura al público de forma amena y divulgativa.


sábado, 1 de noviembre de 2025

Seminci 2025: Jornada 8ª

La vaca se quedó sin leche en la Seminci el último día


Junto a la actriz Isabelle Renauld 


La mañana de la última jornada semincera del viernes fue para ver la película de clausura, Siempre es invierno de David Trueba y las dos últimas de la Sección Oficial a concurso: Orphan y Yes.

Los festivales suelen programar casi siempre pelis -obsérvese que no digo películas o filmes- para que ese público, antaño emperejilado, que gusta de pavonearse y cerrar contratos de construcción o financieros, asista al certamen dando una buena impresión burguesa en el mismo.

Para ello tenemos a David Trueba, hombre de verso habilidoso, agradable y cálido conversador, culto y, por qué no decirlo, con cierto atractivo para algunas mujeres con ese abundante pelo cano. El amor en el mundo femenino entra mucho por la palabra, por el oído. Presentó Trueba su adaptación al cine de su novela Blitz (2015) publicada por Anagrama. 

La filmografía del director madrileño no destaca en demasía salvo por La silla de Fernando y Saben aquell, en esta última con un notable David Verdaguer. Vuelve a recurrir a él para encarnarse en Miguel, un arquitecto paisajístico que viaja a Lieja para asistir a un congreso de arquitectura junto a su pareja (Amaia Salamanca). Trueba se la juega en el primer plano de la peli, pues muestra la causa de todo lo que le pasará a Miguel en la historia. En un kebab, mientras pide una consumición, su novia sentada en la mesa manda por error un mensaje a Miguel en lugar de a su antiguo novio con el que ha reiniciado relaciones a espaldas del oficial. La carita de Verdaguer es de cordero degollado, junto al texto de whatsapp en la pantalla: «Hola amor. Todavía no se lo he dicho. No he encontrado el momento todavía», bueno o algo parecido. 

El tiempo se detiene. O debería detenerse porque son cinco años de relación sin hijos. Lo único que se le ocurre decir al pánfilo a su Marta es que está bien y que quiere quedarse unos días en Lieja. Allí conocerá a una sesentona llamada Olga y... paguen la entrada para saber qué pasa después. 

Me ocurrió una cosa curiosa. Mientras contemplaba a la actriz que encarna a Olga, Isabelle Renault, mi cerebro saturado, alcoholizado por millones de imágenes me decía que la conocía de algo. Y así era: estaba en una de las más emocionantes películas que vi en el siglo XXI: El pabellón de los oficiales de François Dupeyron. Así que sufrí una aparición mariana. Fruto de ello concebimos la foto de arriba.

En rueda de prensa, David Trueba no quiso mencionar que el relato es en parte autobiográfico, pues debió escribirlo tras conocer que su exmujer se había enamorado de otro. El consejo que nos dio a los allí presentes -nadie se movió de la silla hasta el final, por cierto, cosa que no ocurre con otros directores, sobre todo si extranjeros- es que si uno pasa por una crisis sentimental lo mejor es salir a la calle. Espero que a uno no le pille una crisis sentimental en Lieja, pues en opinión de David Verdaguer, Lieja, ciudad natal de los hermanos Dardenne, que pillarán premio este año me temo, es de las ciudades más feas que hay.

Hay dos frases que definen la esencia de la película. Una se la dice Olga tras encontrarle sentado en un banco público, abatido y aterido de frío, e invitarle a su casa para que no muera congelado: «Si no hay amor, siempre es invierno». La segunda la dice Miguel pero tendrán que gastarse el dinero de la entrada porque yo en estos momentos no la recuerdo.





Orphan es la propuesta de un director húngaro llamado Lászlo Nemes, que se puso en el mapa de los cinéfilos y menos en el de los espectadores comunes, por una obra que ganó el Oscar a Mejor Película Internacional titulada El hijo de Saúl. En esta ocasión, en su tercera obra fílmica, vuelve a la figura del hijo con tintes autobiográficos. La sitúa en el Budapest de 1957, después del aplastamiento por parte del régimen comunista de la disidencia. Es casi lo de menos, pues  lo fundamental es la rabia que lleva Andor, que no hace más que rezar por llegar a conocer a su verdadero padre, desaparecido en la II Guerra Mundial. Lo peor de esta obra de 132 minutos es el guion, que da vueltas a la noria por saber si hallará o aceptará a un carnicero que dice ser su padre. Contiene una secuencia final en una noria realmente sobresaliente, pero el resto del metraje me pasé deseando la muerte de un huérfano insufrible. Las heridas de la infancia se han retratado mucho mejor en otras películas de esta edición de la Seminci, por ejemplo en Sorry, Baby o en la más agradable de ver La chica zurda.




La noche se prometía movidita en el Teatro Carrión pues se proyectaba Yes del director israelí Nadal Lapid. Una manifestación de unos doscientos pro Palestina se congregaban ante las puertas del teatro gritando algo de que era una vergüenza proyectar filmes Made in Israel. Lo que más me cabrea es que los manifestantes no habían visto la película y no tenían ni puta idea de qué iba. Yo aguanté una hora de los 149 minutos de metraje. La historia está contada e interpretada como si todo el plantel artístico y técnico estuviera colocado constantemente y la cámara no deja de girar y moverse de arriba abajo y de abajo arriba, girando como si fueran Franco Battiato cantando Yo quiero verte danzar (ya saben, Yo quiero verte danzar como los zíngaros del desierto con candelabros encima...),  en un estado demencial de creación autoral, de diálogos imposibles, de besitos, de fiestuquis, de noticias de guerra. Llegué a escuchar la versión del Aserejé hasta el punto de que llegó a gustarme porque yo ya estaba en estado cocainómano. 

Llegué a entender, entre diálogos de besugo, que un tipo llamado "Y", pianista y animador de fiestas de alto nivel (aparece por ahí el jefe del Estado Mayor y otros figurantes de finanzas y demás High Society) y su bombón de esposa están tratando de sobrevivir a la guerra en la que su país está inmerso. Hasta que le mandan componer una letra para un himno nacional. Supongo que el tipo entraría en crisis entre su deber moral con la patria israelí y tener la sensación de que su alma artística se vendía por un montón de pasta que le solucionaría la vida a él y a su familia. Pero no aguanté más y recogí mi bolsa y me marché del Carrión para no perder más tiempo en majaderías. El Ribera de Duero y la buena compañía hicieron que la noche no fuera para pegarse un tiro. 

Por cierto, dentro del teatro, el personal de seguridad vigilaba por si algún majadero de los que se manifestaban fuera había entrado para dinamitar la proyección. ¿Creen que alguien pagó la entrada para ello? Ya saben, cuando uno se tiene que rascar el bolsillo, no hay distinción entre progres o conservadores.






domingo, 19 de octubre de 2025

Seminci 2025

 La 70ª edición de la SEMINCI arranca con 225 películas y 137 estrenos

Veinticuatro largometrajes competirán por la Espiga de Oro en la Sección Oficial entre los que destacan Chloé Zhao, los Dardenne, Isabel Coixet, David Trueba o Kristen Stewart entre otros realizadores 

 

Cartel oficial de la 70º edición de la SEMINCI 2025

  

La 70ª edición de la SEMINCI, Semana Internacional de Cine de Valladolid, empieza a tener síntomas de obesidad, de tamaño elefantiásico, de cuanto mayor, mejor. La Sección Oficial de este año reúne veinticuatro largometrajes que competirán por la Espiga de Oro (el máximo galardón); el año anterior fueron veintidós. Además, se suman cinco más fuera de concurso con lo que hacen un total de 29 títulos ‒la pasada edición fueron 26‒, ya que a última hora la organización ha logrado la incorporación fuera de concurso de Hamnet, la adaptación homónima del fenómeno editorial internacional de la escritora irlandesa Maggie O`Farrel que ha dirigido Chloé Zhao, la directora que ganó el Óscar con Nomadland.

Como anuncia la SEMINCI, esta 70º edición alberga "la selección más potente por el número de grandes cineastas" conformando una programación formada por 225 películas (137 de ellas estrenos: 104 en España y 29 mundiales), que incluye propuestas para un amplio sector de espectadores.

En los teatros Calderón, Carrión, Cervantes, Zorrilla, auditorio Fundos o en los cines Broadway ‒sedes habituales del certamen‒, se podrá ver desde el 24 de octubre al 1 de noviembre, día de Todos los Santos, una programación que radiografía los conflictos globales desde una perspectiva humanista. La SEMINCI trazará "un retrato de las tensiones geopolíticas contemporáneas, desde el sufrimiento palestino hasta la resistencia ucraniana, pasando por los dilemas de la adolescencia y la superación de los traumas familiares", describe la organización.

En su tercer año, el director José Luis Cienfuegos presentó en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas la programación en la que consignó como novedad este año un ciclo retrospectivo titulado "Dos orillas, un eterno debate. La controversia de Valladolid". Está conformado por 17 largometrajes de ambos márgenes del Atlántico, coincidiendo con el 475 aniversario del primer debate moral sobre los derechos humanos de los pueblos indígenas.


Tres adioses de Isabel Coixet, inaugura la SEMINCI


Inauguración y clausura 

El 24 de octubre comenzará el festival con la gala de inauguración en el Teatro Calderón a partir de las 19 horas. Estará presentada por la periodista Pepa Blanes. Será momento en que la actriz Blanca Portillo entregará a Gonzalo Salazar-Simpson y Sergi Casammitjana, directores respectivamente de las escuelas de cine ECAM y ESCAC, la Espiga de Honor que les ha concedido la SEMINCI este año.

Isabel Coixet inaugurará la 70ª edición con el estreno europeo de Tres adioses en el Teatro Calderón. La directora y guionista con más premios Goya presenta esta adaptación  de la novela autobiográfica Tres cuencos de la escritora italiana Michela Murgia, protagonizada por Alba Rohrwacher, Elio Germano y Francesco Carril. Michela Murgia es la activista feminista y una de las intelectuales más influyentes de Italia ‒eso indica la nota de prensa‒. Espero que no sea otro truño de la Coixet.

Los Tres adioses tiene un argumento prometedor. Relata lo que sucede tras la separación de Marta y Antonio. Él es un chef prometedor que se refugia en sus fogones; ella empieza a notar algo más que tristeza: perdida de apetito... y no solo por desamor. Cuando descubre que detrás hay un problema de salud, todo da un giro inesperado: la comida sabe mejor, la música le llega como nunca y el deseo despierta sus ganas de vivir sin miedo.

Sabor español tendrá también la clausura, pues el director David Trueba pondrá fin el 1 de noviembre a la 70ª edición con el estreno mundial de su nueva película, Siempre es invierno. Se trata de una coproducción hispano-belga en tono de tragicomedia romántica protagonizada por David Verdaguer, Isabelle Renauld y Amaia Salamanca. Está escrita por el propio director a partir de su propia novela titulada Blitz, publicada en Anagrama en 2015. Narra la historia de un arquitecto paisajista que viaja a Lieja para un congreso donde su relación sentimental llega a su fin. 

La clausura del 1 de noviembre acogerá una ceremonia que será presentada por la periodista Elena Sánchez y la actriz Llum Barrera. La entrega de premios se completará con la actuación del grupo La La Love You, uno de los grandes fenómenos musicales de los últimos años en nuestro país, que presentará en la ceremonia un adelanto de su próximo disco. 

 

Sección Oficial: 24 aspirantes al palmarés 

Junto a las ya habituales secciones Punto de Encuentro (esas películas que no entran en la oficial pero que se buscan directores frescos y relevantes), Tiempo de Historia (termómetro de las problemáticas del presente y de las huellas del pasado en formato documental), la recientemente creada por Cienfuegos Alquimias (donde las rarezas y la búsqueda de innovaciones en el lenguaje cinematográfico tratan de sorprender al osado espectador que las ve) o Memoria y Utopía (películas recientemente restauradas que componen un redescubrimiento de la historia del cine), tenemos la Sección Oficial, menú del que todo dios quiere probar y degustar, termómetro de la actual cosecha de autor de 2025.

Pues bien, la S.O. reúne a algunos de los cineastas más reputados del panorama festivalero internacional. Así, tenemos que de Cannes han seleccionado a los hermanos Dardenne ‒los creadores del plano-nuca‒con Recién nacidas, al director bielorruso Sergei Loznitsa, que presenta Dos fiscales, al chino Bi Gan que ganó el Premio Especial del Jurado con su Resurrection, de una duración que dejará los culos dormidos si no algo más con sus 160 minutos de duración, a la norteamericana Kelly Reichardt con The Mastermind, a la alemana Mascha Schilinski, que logró el Premio del Jurado ex aequo por su Sound of Falling, o un habitual de Valladolid, Christian Petzold que presentará Mirrors N. 3. Para acabar con Cannes, también se podrá ver lo que  ha rodado la actriz, productora y ahora directora Kristen StewartLa cronología del agua, presente en Un Certain Regard.

Del Festival de Berlín, vienen dos propuestas: El sendero azul de Gabriel Mascaro, que logró el Gran Premio del Jurado con el relato de una mujer de 77 años forzada a dejar su hogar en el Amazonas para vivir en una colonia donde se recluye a las personas mayores a vivir sus últimos años; y Vivir la tierra del chino Huo Meng, la historia de una familia arraigada en una tierra milenaria que comienza a transformarse bajo el peso de la modernización.

 

A última hora se anunció la participación de Hamnet de Chloé Zhao en la S. O. fuera de concurso 

 

De Venecia, proceden cuatro películas a concurso. Se trata de Silent Friend rodada por la húngara Íldiko Enyédi, historias cruzadas que tienen a un árbol como nexo común; Orphan de László Nemes, autor húngaro que vuelve tras ganar hace años el Oscar internacional con El hijo de Saúl; y un documental italiano sobre la ciudad de Nápoles y la presencia ominosa de turistas y de su volcán, el Vesubio, titulado Under the Clouds dirigido por Gianfranco Rosi. Por último, reseñar otro filme italiano de Pietro Marcello llamado Duse, cuya protagonista, encarnada por Valeria Bruni Tedeschi, es una legendaria diva que vivió entre 1858 y 1924.

Por último, de otro certamen reputado como es el de Sundance, proviene la propuesta de Eva Victor con Sorry, Baby, que fue premiada al Mejor Guion. Se trata se una joven profesora de literatura en una universidad de Nueva Inglaterra que recibe la visita de una antigua amiga de la época de estudiante, lo que provoca que aflora un hecho del pasado que todavía la atormenta.

Entre las nuevas voces cinematográficas que participan en la Sección Oficial se encuentran la taiwanesa Shih-Ching Tsou (La chica zurda), productora del director Sean Baker, los argentinos Ramiro Sonzini y Ezeaquiel Salinas, cuya La noche está marchándose ya es la única representación de Hispanoamérica. 

Completan la S. O. Magallanes del filipino Lav Díaz, padre ideológico del Nuevo Cine Filipino, en el que Gael García Bernal encarna la figura de Fernando de Magallanes en un relato épico que recorre en tres actos las vicisitudes del joven navegador y cuya duración de 160 min hace enfermar al crítico que esto escribe. Y Yes! de Nadav Lapid, que no le anda lejos con sus 149 min, y en el que un saxofonista de jazz que vive en Tel-Aviv junto a su esposa bailarina y el hijo de ambos, le encargan componer una nueva letra para un himno nacional, un tema que celebre la destrucción de Palestina por parte de las fuerzas armadas de su país. ¿Tiene margen para decir que no? Habrá que ver la película para responder.

 

La película de David Trueba, Siempre es invierno, clausurará la SEMINCI

 

 

Cine español en la Sección Oficial 

Además de la ya comentada de Isabel Coixet, serán otras cuatro las películas españolas que participen a concurso. Fernando Franco (Goya al mejor director novel por La herida) competirá en Seminci por la Espiga de Oro con Subsuelo. Adaptación de la novela homónima de Marcelo Luján (Salto de Página, 2015), explora una turbia relación entre dos hermanos tras un trágico accidente de tráfico. La película del director de Morir y La consagración de la primavera indaga en los sentimientos de culpa y dominación, con un destacable elenco de jóvenes actores, desde Julia Martínez (La promesa) y Diego Garisa (Bienvenidos al Edén) a Itzán Escamilla (Élite).

Lionel, el esperado primer proyecto de Carlos Saiz teje, con realismo, autenticidad y sensibilidad, una road movie sobre la tormentosa relación entre un padre difícil y conflictivo que emprende un viaje, tan físico como emocional, con su hijo desde Murcia al norte de Francia. Inspirada en la familia de un amigo del director, Saiz define Lionel como una película «no ficcionada, pero tampoco documental, que quiere explorar la magia de la cotidianidad».

La tercera película española que participará en la Sección Oficial a concurso de esta edición, Cuando un ríoñ se convierte en marde Pere Vilà Barceló (La lapidación de Saint Étienne),desarrolla con profundidad el trauma que sufre una joven tras una agresión sexual. La película presenta no solo la confusión y las heridas invisibles de la víctima, también cómo reconfigura la vida de las personas que la rodean: su padre, una profesora que se convierte en su confidente, y la madre del agresor. La actriz Claud Hernández está arropada por las interpretaciones de Àlex Brendemühl (premio al mejor actor en el Festival de Karlovy Vary por esta película), Bruna Cusí y Laia Marull.

La cuarta se trata de Golpes, el primer largometraje como director de Rafael Cobos. Supone el prometedor debut en la dirección de largometrajes del guionista y creador Rafael Cobos, ganador de dos premios Goya por La isla mínima y El hombre de las mil caras, dos de los proyectos fruto de su colaboración con el director Alberto Rodríguez. Golpes narra la historia de Migueli, un delincuente que sale de prisión en la cambiante España de inicios de los años 80. Decidido a mirar hacia el futuro, antes debe cerrar las heridas del pasado. Para ello necesita mucho dinero y lo necesita rápido.

Fuera de competición, Judith Colell rescata en Frontera, producción participada por RTVE,un episodio poco conocido de la historia de España: el bloqueo de la frontera con Francia, tras la presión ejercida por el Gobierno de Hitler sobre el Gobierno franquista, para cerrar el paso a las personas, muchas de ellas judías, que huían por los Pirineos durante la Segunda Guerra Mundial. La realizadora de Nosotras o Elisa K se inspira en hechos reales para relatar cómo un grupo de habitantes de un pequeño pueblo de Cataluña (interpretados por Miki Esparbé, Bruna Cusí, Jordi Sánchez y María Rodríguez Soto) ayudaron a un grupo de refugiados a entrar a escondidas en España. Esta película se proyectará en una de las dos galas de RTVE de esta edición.


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