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domingo, 14 de diciembre de 2025

Premios Forqué 2025

 Empiezo a preferir Los lunes

 

 

 

 

Algún día me meterán en la cárcel. Más pronto que tarde, ya verán. No me importa mucho: tienes catre, comida caliente y una vida ordenada y disciplinada. Algo así como una vida monacal, pero sin Cristo ni Dios de por medio. Y encima gratis, a costa del erario público. Se preguntarán por qué. Verán, desde hace ya bastantes años llevo viajando en el metro de Bilbao. Y tengo una colección de fotos robadas de personas que viajan a mi lado en el vagón. Son viajeros que cumplen una única condición: leen en papel, ya bien sean libros, periódicos (los menos), páginas volanderas, cuadernos de apuntes, etc. Ustedes se preguntarán el porqué. No es obsesión, sino la necesidad de fijar algo que, me temo, ya está en vías de extinción.

Esta mañana, de regreso a casa, he inmortalizado a una mujer joven: gabardina beige, medias negras tupidas, playeras blancas con franjas negras y un bolsón colgado del hombro. Me llamó la atención por ser oriental, coreana probablemente. Lo sé por haber visto películas de directores coreanos como Bong Joon-ho, Hong Sang-soo o Park Chan-wook. Tenía en sus manos un libro en castellano. Lo supe porque mi mirada ávida rastreó las páginas hasta averiguar el idioma. Lo que hizo que, con disimulo, cogiese el móvil y la fotografiase es que pasaba las páginas e iba poniendo esas etiquetas adhesivas o marcadores de colores de una manera casi impulsiva sobre las hojas. Me preguntaba para qué necesitaba gastar dos lotes de colores distintos en los márgenes del libro. 

Cuando estuve a punto de preguntárselo, cosa harto arriesgada hoy en día porque puede considerarse violencia de género a poco que se tuerzan las cosas, algo desvió mi atención de halcón hacia otra situación más romántica. Había entrado una chica pizpireta en edad universitaria al vagón y se dirigió hacia los brazos del mocetón que tenia delante de mí, apoyado sobre la repisa de la ventana del metro. La situación me incomodó algo pues, aunque uno ya no esté para erecciones, la muchachita no hacía más que abrazarle y besuquearlo constantemente delante de mis narices. Él no parecía estar para muchos escarceos románticos. 

 



 



 

Aparté la mirada y descubrí a un hombre maduro, con gorra, barba canosa y periódico entre las manos. Leí el titular: «Los domingos alcanza la gloria en los Forqué con mejor película y actriz». Más abajo podía leer que la actriz Patricia López Arnáiz compartía protagonismo interpretativo con  José Ramón Soroiz, que se había alzado con el premio a Mejor Actor por su labor en Máspalomas. Pensé en ese momento que los directores guipuzcoanos de la productora Moriarti, Aitor Arregi y Jon Garaño, volvían a ser desbancados de la Gloria por la directora baracaldesa Alauda Ruiz de Azúa. Una pena.

Mi mirada lectora continuó bajando. Podía atisbar en la página que el Mejor Documental era para Flores para Antonio; Belén se llevaba el premio a Mejor Película Latinoamericana; Sorda al Cine y la Educación en Valores y la Mejor Serie de Ficción para Anatomía de un instante. Saqué el móvil e inmortalicé el momento del tipo leyendo con la página de los Premios Forqué delante. Pensé que la intimidad de la lectura con los móviles es más inquebrantable, salvo que escudriñes por la espalda. Ventajas del tamaño tabloide para el fotógrafo frente al más exiguo del smartphone que usan los lectores hoy en día.

Abrí el móvil para entretenerme y pude ver en X que Alauda Ruiz de Azúa dejaba claro de qué va su película Los domingos: "Esta es una película que explora cómo el adoctrinamiento religioso puede distorsionar tu percepción o tus sentimientos. Gracias a los 600.000 espectadores que habéis ido a ver la película y que habéis estado abiertos a reflexionar y debatir porque eso solo puede hacernos más humanos y menos obedientes», declara al recoger el premio Forqué a Mejor Filme. Y me quedo con la boca abierta. O no me he enterado de qué iba su película o Alauda ha tenido un rapto de izquierdismo en el Palacio Municipal IFEMA de Madrid en su 31ª edición.

Volví a girarme y la pareja seguía en actitud cariñosa. Bueno, para ser precisos era ella la que se recostaba sobre el cuerpo de él, como si el mozo se hubiera convertido en almohada XXL. El chico le contaba que tenía partido de fútbol ese fin de semana. Ella parecía no escuchar, estaba en otra onda: la amorosa retozona. Llegamos a la estación de Leioa. Él intenta deshacerse de los brazos de su chica, con escaso éxito. Le comenta que debe bajarse y ella como si el despertador de enamorá no sonase. La puerta del metro se abre y al verse en riesgo de no salir a tiempo del vagón, el chico se zafa de ella sin poder evitar darle sin querer un cabezazo en la naricilla respingona. «¡Ay!», se queja ella mientras le ve partir, en un lamento anfibológico. Se frota la punta dolorida. Y yo no puedo evitar comentarle: «El amor, en ocasiones, también duele». Un treintañero que me escucha no puede dejar de sonreír ante la ocurrencia.

La situación vivida en el metro me recordó la anécdota que le contó Alfred Hitchcock a François Truffaut sobre «el beso más largo de la historia del cine». Así se publicitó la escena del beso entre Ingrid Bergman y Cary Grant, en la que ambos debían ir hacia el teléfono que sonaba, continuar besándose durante la duración de la comunicación, y luego un segundo desplazamiento que les conducía hasta la puerta. En esa escena Hitchcock sabía que era esencial que no se separaran y que no se rompiera el abrazo. La cámara, que representaba al público, debía admitirse como una tercera persona unida a ese largo abrazo: «Daba al público el gran privilegio de besar a la vez a Cary Grant y a Ingrid Bergman. Era una especie de matrimonio triangular temporal».

La idea le vino al director de Encadenados (1946) de un viaje en tren de Bolulogne a París. «Era domingo por la tarde; veía por el cristal una gran fábrica con un edificio de ladrillos rojos y, pegada a la pared, había una pareja de jóvenes; el chico y la chica estaban completamente abrazados y el muchacho orinaba contra la pared; la chica no dejó nunca de abrazarle; miraba lo que él hacía, contemplaba el tren pasar, luego miraba de nuevo al muchacho... Pensé que ahí tenía, de verdad, el verdadero amor "en faena", el verdadero amor que funciona», comentaba Hitchcock en la entrevista de Truffaut.

Recordando esa anécdota me di cuenta de que me había pasado de parada. En esta ocasión, no hubo zafada ni cabezazo en la nariz. Aunque, la verdad, me habría gustado... porque como dice Truffaut: «Cuando dos personas se aman, no se separan».

Postdata: Tendré que volver a ver Los domingos para ver si la entiendo. 

domingo, 28 de septiembre de 2025

Zinemaldia 2025. Sábado y Palmarés

 Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa consigue la Concha de Oro 


Además, Joachim Lafosse logra la Concha de Plata a Mejor Dirección por "Six Days in Spring" y los actores José Ramón Soroiz (Maspalomas) y la china Zhao Xiaohong (Her Heart Beats in Its Cage) la Concha ex aequo de Plata a Mejor Interpretación



Valla en la que aparece el cartel de Los domingos, ganadora del Zinemaldia 2025


Si les nombro los siguientes nombres: Dea Kulumbegashvili, Alina Grigore, Laura Mora, Jaione Camborda y Alauda Ruiz de Azua, ¿les suenan de algo? Bueno, sobre la última, directora baracaldesa, tal vez hayan leído que ayer ganó la Concha de Oro por "Los domingos". El resto también desde 2000. Tan sólo un "enfant terrible" ha podido meter pitón entre tantas "conchas" que dirían los argentinos: Albert Serra.

Un compañero de fatigas en esto de cubrir el Zinemaldia, oliéndose lo que se venía, ponía ayer sábado el siguiente tuit: "Ha sido un festival político y me temo, un palmarés político". No se equivocó. Desde hace años ya sé que no se valora el cine, sino el tonelaje de dinamita ideológica que contiene la película ganadora. A veces, ocurre que la calidad cinematográfica y la reivindicación –del tipo que sea– van unidas; en muchas otras ocasiones, no.

Viendo el listado de premiados en la Sección Oficial –los otros ya ni te cuento–, se revela por dónde van los tiros: la intransigencia –de cualquier tipo–, la diversidad cultural, la homosexualidad, el maltrato a la mujer, el derecho al aborto, la desigualdad social, el amor interracial... Bueno, por no faltar no faltó que un chico con down subiera al escenario a reivindicar mayor visibilidad y oportunidades artísticas.

Cumplida la agenda woke, vayamos a juzgar un poquito qué tal ha ido el palmarés, teniendo en cuenta que J. A. Bayona ha presidido el Jurado Oficial junto a la cineasta portuguesa Laura Carreira y la directora estadounidense Gia Coppola; la actriz Zhou Dongyu; la cantante e intérprete argentina Lali Espósito; el actor británico Mark Strong y la productora francesa Anne-Dominique Toussaint. Creo que dice poco y malo del Festival de Cine de San Sebastián el hecho de que de los siete premios, cuatro fueran a parar a largometrajes españoles, frente a los dos que se llevó Francia, uno Argentina y el ex aequo de China. Demasiado casero para ser un festival que se las da de internacional. 

Desde que el pasado domingo 21 se pudo ver en el pase de prensa, "Los domingos" se perfiló como una de las aspirantes a la Concha de Oro. Todavía le estoy dando vueltas a un asunto: ¿por qué razón milagrosa y oculta este filme de Alauda Ruiz de Azua ha gustado tanto a críticos de derecha (ABC, El Mundo, El Diario Vasco) como de izquierdas (Gara, Berria)? A la salida del cine pegaba la oreja a ver qué comentaban los jóvenes –todavía los hay que van al cine, al menos como los caracoles salen en días de festivales– y, ¡oh, sorpresa!, parecía haberles interesado también. Me tiene tan intrigado desde aquel día que he tenido noches sin dormir. 

 

La directora Alauda Ruiz de Azúa

 

 "Los domingos" es una buena película pero no es una obra maestra. Para explicar la unanimidad sobre un tema en apariencia tan poco atractivo como el hecho de que una hija estudiante de bachiller quiera probar si merece la pena meterse a monja de clausura, hay que dar con la tecla. Y la tecla que ha tocado Alauda en estos momentos tan polarizados en la sociedad española es... la intransigencia. La película interpretada por la inexperta (inocencia pura) Blanca Soroa (estará en los Goya) y la antagonista dramática Patricia López Arnaiz puede ser leída desde los dos frentes ideológicos de la misma manera: ¿Ves lo que pasa cuando no me aceptas y crees que tú llevas sólo la razón y la verdad escrita en tu bandera?

 Alauda en rueda de prensa comentaba lo siguiente: "He intentado construir la película desde la tensión, de tal modo que los espectadores tienen que dilucidar hasta qué punto la joven Ainara experimenta un sentimiento genuino, auténtico o espiritual o es algo que realmente está acompañado, influido o empujado por un adulto, debido bien a sus carencias con el padre o bien empujado por los religiosos. También se habla de la vulnerabilidad que hay en la adolescencia, pues empiezas a sentir cosas muy adultas y no siempre las traduces bien. Una de las hipótesis que plantea la película es que la vulnerabilidad te puede llevar a una necesidad de afecto y querer sentirte especial”. 

Me quedo con una respuesta que la directora realizó a la pregunta de qué significaba para ella los domingos: "Los domingos suele ser un día de ver cine, la verdad". 

 

José Luis Guerín ganó el segundo premio por Historias del buen valle

  

Resto del palmarés 

El jurado dio el Premio Especial, una manera de resaltar una segunda buena película, a "Historias del buen valle" del interesantísimo documentalista José Luis Guerín. Nada que objetar, pues aunque no es una obra redonda contiene momentos de gran brillantez en la descripción de un barrio periférico de Barcelona: Vallbona. Como dijo el Jurado, el premio va a "una película que dirige su cámara hacia la periferia, hacia rostros y paisajes pocas veces filmados para trazar una mirada que fluye generosa y humana sobre el tiempo, evocando en ese viaje la esencia misma del cine". Guerín volvía así a triunfar otra vez –hace veinticinco años lo hizo con la espléndida "En construcción– con el mismo Premio Especial del Jurado. 

José Luis Guerín dudaba mucho de que le cayera algo sabiendo que el jurado estaba mayoritariamente integrado por actores y actrices cuando no contaba con actores y actrices en su película. Pero no tuvo en consideración la ayuda del presidente J. A. Bayona, que le confirmó que es del barrio La Trinitat Nova, colindante con Vallbona donde rodó Guerín.

Me temo que no la verá ni dios y pasará al catálogo de Filmin, sección Documentales. Y seguirá sin verse.

Como el wokismo hizo que el Zinemaldia (siguiendo la estela de la Berlinale) sólo concediera, a partir de 2021, un premio a la interpretación principal, pues hecha la ley, hecha la trampa. La Mejor Interpretación sin sexo ni género fue a parar ex aequo a dos actores: uno hombre, José Ramón Soroiz, por su papel en Maspalomas, en el rol de su vida que le han dado Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, y por el que logrará el Goya el próximo año; y otra mujer, la actriz Zhao Xiaohong, por el largometraje chino Her Heart Beats in Its Cage. Tiene la curiosidad esta notable película que Zhao Xiaohong interpreta el mismo papel que tuvo ella en la vida real: haber pasado diez años entre rejas por haber matado a su marido maltratador y tratar de recuperar la relación con su hijo.

Argentina tenia a concurso tres películas. Pues tuvo que ser la más demagógica y panfletaria la que se llevara algo. Camila Plaate obtuvo la Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto por su interpretación en Belén. Interpreta a una joven mujer que es acusada de haberse provocado un aborto y, luego de dos años en prisión preventiva, es sentenciada a ocho años de prisión por homicidio agravado por el vínculo. Una abogada tucumana luchará por su libertad junto al apoyo de miles de mujeres y organizaciones, quienes se unirán para cambiar el curso de la historia. Cine para convencidos de las causas.


Jose Ramón Soroiz

 

 

  

Zhao Xiaohong

 


 








Y aquí vino el desvarío completo. Esos momentos en que piensas que los miembros del jurado o bien han sufrido una indigestión, los han drogado o han sufrido una abducción marciana de carácter belga. No sólo uno, sino dos premios obtuvo la floja y mal iluminada propuesta del realizador belga Joachim Lafosse  ya obtuvo la Concha de Plata a la mejor dirección con Los caballeros blancos en 2015. Esta vez ha vuelto a ganar el mismo premio por Six Days in Spring (Bélgica-Francia-Luxemburgo) y también el Premio del Jurado al mejor guion, galardón que comparte con Chloé Duponchelle y Paul Ismaël. En el panel de críticos del Diario Vasco, estaba situada en la antepenúltima posición de los 17 largometrajes que concursaban. Y con baja puntuación. La mía no llegaba al aprobado.

Al Jurado no le parecía mucho dar tres galardones al cine made in Spain, sino que optaron por un cuarto, a todas luces excesivo aunque no desatinado. La distinción a la Mejor Fotografía ha sido para Pau Esteve por su trabajo en Los Tigres. Es verdad que tiene unas tomas submarinas impresionantes y que expresan muy bien la labor de los buzos y la tensión que hay debajo del agua. Y honra que Pau Esteve reconociera que el premio tenía que compartirlo con Eric, el director de fotografía de subacuático, "que es bastante suyo".

 

Jennifer Lawrence, cerca de mí, cerca del cielo.

 
Mis lamentaciones inútiles. Una pena que ni Franz de Agnieszka Holland sobre la figura de Kafka ni Nuremberg dirigida por el norteamericano James Vanderbilt se fueran de vacío. Les regalaré gafas de ver buen cine a estos siete magníficos integrantes del jurado. 

La actriz Itsaso Arana y el actor Óscar Lasarte presentaron ayer noche la ceremonia de clausura en el Kursaal 1, donde tras desvelarse los galardones tuvo lugar la proyección de Winter of the Crow (La conspiración del cuervo), la película de clausura de esta edición. Los dos numeritos de Óscar Lasarte (el de Gila metiendo en el mismo saco a Trump, Puttin o Milei y el truco mágico con la calculadora) fue de bochorno. Creo que tirándome un pedo con la boca o leyendo la Biblia en hebreo habría provocado mayores carcajadas en el Kursaal, algo al estilo de Tony Clifton. Ya saben, o si no vean la maravillosa Man on the Moon.

 

The End 2025 


 

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