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domingo, 9 de febrero de 2025

Los Goya 2025

Dos por el Goya de uno


La infiltrada y El 47 se llevan ex aequo el Goya a Mejor Película


 

Arantxa Echevarría sorprendida ante el inesperado final ex aequo

 

Este año la 39 edición de los Goya tiene lugar en Granada, la quinta ocasión en que Andalucía acoge este certamen de la "Fiesta del Cine Español".

Y aquí estoy delante del televisor de plasma dándole a la tecla para que mañana mis numerosos lectores que hayan preferido leer un libro, escuchar a Mozart o echar un polvo con su señora sepan lo que ha pasado. Les aviso que la inmensa mayoría perderán, pero harán como si la vida siguiese igual. ¿O no?

Arranque musical: Zoe Bonafonte, Pepe Lorente, Cristalino, Luis Tosar y Daniel Ibáñez salen cantando "Bienvenidos" junto a Amaral. Y ¡cómo no, Miguel Ríos dejando las vendas de momia en el ataúd también hace aparición en el escenario!

Salen las presentadoras: Maribel Verdú y Leonor Watling. La primera de plata, la segunda de blanco satén con arabescos dorados. Hacen las presentaciones de rigor, un poco sosainas. Pero eso hay echárselo en cara a los guionistas. Porque ellas no improvisan. Y cuando lo hacen es del tipo: "¡Vaya nivel, Maribel!".

El Goya a Mejor Actor de Reparto es para Salva Reina por El 47. Hace aspavientos y alza los brazos como si hubiera ganado el Goya. Ah, que lo ha ganado. Bueno, como si no se lo creyera: "Todo es posible en Granada. Te quiero, papá. Es tu cumpleaños". Va con pantalón negro y chaqueta blanca con bordes negros. Está guapo, con ese pelo abundante y un poco canosillo. La pajarilla negra sobre la camisa blanca realza el contraste, como un damero. Le tocan la música porque no calla. "¡Ninguna persona es ilegal!", lanza la primera proclama política de la noche.

Mejor Diseño de Vestuario es para Arantza Ezquerro por La virgen roja, donde el rojo no aparece en toda la película salvo en dos detalles. Viste con falda larga negra y una pieza que parece una bolsa de plástico con esas protuberancias que oímos estallar al apretarlas. Está mona.

Mejores Efectos Especiales va a parar a El 47. Más del 80% de los planos están tratados con digital para recrear la Barcelona de los 70 y que no chirriase mucho con el material de archivo utilizado. El barrio de Torre Baró empieza a sonar esta noche y el catalán también.

El premio a Mejor Canción Original va a Los Almendros cantada en el documental La guitarra flamenca de Yerai Cortés

Mejor Actriz Revelación es para Laura Weissmar, protagonista de Ave María. Habla cinco idiomas pero yo no la entendí en español cuando la proyectaron en la Seminci. Eso sí, el vestido, que no tapaba el sobaco lleno de pelos ni las marcas de tatuaje, tenía su puntito de originalidad. Las pestañas son laaaargas. Y entre un ataque de pánico logra sostener un vestido de tirantes con unos soportes que sobresalen de manera "horror picture show". 

Goya de Honor es para Aitana Sánchez Gijón. Lo presenta y lo entrega Maribel Verdú, porque se conocen desde pequeñas. "Te quiero porque eres luz y talento", comenta Maribel, y se emociona tanto que tiene que hacer una pausa. ¿Demasiada emotividad? Tal vez. "Resistir en la cumbre es verdaderamente un reto. Este no es un Goya de Honor, sino de Amor", clama la Verdú. Vemos en pantalla esos resúmenes de los trabajos de la hermosa Aitana. Y es en estos momentos que sabes que tú, maldito cronista de blog, no has vivido tanto ni lo vivirás. 

El aplauso es largo. Ella con un vestido de escote palabra de honor y de franjas negras y azul lo que sea verticales está hermosísima. El plano general le hace justicia, más que el primer plano. Se lo agradece al presidente de la Academia, Fernando Méndez Leite y "al amor de su vida, Richard Gere", que lo tiene delante. Recuerda a Bigas Luna, ya fallecido, director con el trabajó. Además de con otros 40. Quiere recordar a Patricia Ferreira fallecida, y una de las cuatro mujeres directoras con las que ha trabajado. No deja de faltar el mensajito feminista. Y, cómo no, la consabida retahíla de...

 

Goya de Honor 2025 a Aita Sánchez Gijón, abrazando a Maribel Verdú.


En este preciso instante la llamada de mi aita. Como ustedes comprenderán, cuando una persona añosa te llama no suele ser para nada agradable. No respira bien, taquicardias, que vaya. Uno va con la convicción de que ya no va a seguir en directo la ceremonia. Afortunadamente, la ambulancia con sus dos técnicos de emergencia sanitaria no tardan mucho. Le atienden y le hacen las consabidas preguntas: medicamentos, síntomas, desde cuándo... Le auscultan, le toman pulso y oximetría. Vaya, lo que parecía una crisis de ansiedad (era mi diagnóstico), ahora resulta que, según la ATS, no oxigena bien. Al hospital en ambulancia. ¿A que no esperaban este giro de guion? Esperen hasta el final, hay otro más.

Llego al hospital a las 23:59. Y me dan un tique: F-IGC1. Ahora a esperar a que la dichosa combinación salga por la pantalla para acudir a donde tu aita está: en boxes. ¿Y los Goya? Pues voy mirando el móvil. Uno quiere evadirse de la realidad y volver a Granada, tierra soñada por mí. 

En el trayecto de ida, tras la ambulancia, sintonizo la única emisora de radio que lo retransmite: RNE. Oigo las voces de Yolanda Flores (empalagosa), Elio Castro (¿expulsado de la SER?) y Conxita Casanovas (incombustible) relatando lo que acontece. Ya me he perdido saber que Pepe Lorente ha logrado Mejor Actor Revelación por La estrella azul. Afortunadamente, la que para mí es la mejor película lograría esta noche otro premio más: Mejor Dirección Novel a su director el maño Javier Macipe. Como no la produce RTVE ni Atresmedia Cine ni MediaPro ni El Deseo, pues ajo y agua. Los valores artísticos se los meten entre el fajo de sus billetes.


Pepe Lorente (izq.), Goya al Mejor Actor Revelación junto a Jose Antonio.


Las voces de radio auguran que si la Mejor Dirección de Producción había ido a parar a El 47 era predecible que ahora con el premio a Mejor Dirección Artística fuera también. Fallaron. Fue para el bilbaíno Javier Alvariño por La virgen roja (también lograría otro Goya para el vestuario). Nawja Nimri no estaba nominada, incomprensible.

En la pantalla aparece el F-IGC1. Voy a boxes. Una médico residente me informa de que las constantes están bien. Oxigena al 100%. Puede que la ATS midiera mal la oximetría con el aparatito en el dedo. Me dice que le harán dos pruebas más: electro y rayos X.

Estar en boxes de acompañante es como estar en la silla del Palacio de Congresos de Granada durante tres horas treinta y siete minutos, lo que duró, sin estar nominado. No puedes moverte, salvo para ir al baño o acompañar al paciente. Vienen enfermeras que ponen electrodos y al destapar la sábana exclaman un "vaya": la visión de un conejo enchufado a un pito que quiere solo miccionar. Me dice que no puede orinar, que tiene miedo a hacérselo en la cama. Le comento que compruebe que lo tiene metido en el conejo. Pero no puede porque sus manos están "ocupadas" con sendos instrumentos médicos. La idea de tener que coger el miembro me horroriza. En el box uno se siente solo. Sabes que los facultativos y demás personal sólo harán ciertas actuaciones. En lo demás, tú eres el que tienes que apechugar con tu pariente enfermo. 

Durante este tiempo en el box, me pierdo saber que Almodóvar sólo ha logrado arrancar a los académicos para su obra La habitación de al lado tres cabezones: guion adaptado, fotografía (Edu Grau) y el que va a parar al omnipresente donostiarra Alberto Iglesias por la BSO (lleva 12 cabezones de 19 nominaciones). Abusón.

Nos dan el alta. Le visto a mi aita y, de camino a casa, aliviado y contento porque mi pronóstico médico de crisis de ansiedad era el acertado, vuelvo a sintonizar Radio Nacional de España. Veo que estamos en el final de la ceremonia. Por el camino, se han celebrado los premios a Eduard Fernández (Marco), Carolina Yuste (La infiltrada), la dirección a Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez (Segundo premio), guion original a Eduard Sola (Casa en llamas) y actriz secundaria a Clara Segura (El 47). Como ven todo muy repartido, como los décimos de lotería.

Las voces de RNE me anuncian que llegamos al momento final de la noche. Belén Rueda es la encargada de abrir el sobrecito. Se le oye decir: "Y el Goya a Mejor Película de este año es para... El 47". Y cuando todo parecía ya decantado oigo decir a Conxita Casanovas que parece que hay un nuevo suceso La la land*. Pero no. Por primera vez en 39 ediciones se da el fenómeno de que el premio mayor es ex aequo: la directora bilbaína Arantxa Etxebarria se levanta jubilosa de su asiento porque Belén Rueda lanza un grito, que apenas se le escucha en la retransmisión, de que su La infiltrada ha puesto una pica en Granada junto a la película de Marcel Barrena. 

Ya ven que esta 39 edición nadie se ha ido de vacío. Me atrevería a decir que ha sido el más repartido. Mi amigo E. ya no podrá decir que nadie ha visto esas dos películas ganadoras, pues La infiltrada ha sido vista por más de un millón trescientos mil espectadores y El 47 por más de medio millón. A mí me queda la espinita de que no haya triunfado La estrella azul de Javier Macipe. 

Richard Gere opacó las ausencias con su premio al Goya Internacional. Ahora es uno de los nuestros ya que "España es mi nuevo hogar". Bien mirado, si los académicos no han echado en falta a Pedro Almodóvar (accidente doméstico), Penélope Cruz (gripe), Tilda Swinton, Julianne Moore ni a Karla Sofía Gastón (cancelada por el wokismo y que no pudo recoger el premio a Mejor Película Europa a Emilia Pérez), tampoco a mí delante de la pantalla. Peor habría sido tener que sentir desde esta noche la ausencia de mi aita.


domingo, 26 de enero de 2025

Premios Feroz 2025

 A los Feroz se les ve la patita


La Dani cantando (?) Las cosas del querer a los maricones presentes en el Pazo de Cultura de Pontevedra


Este sábado 25 de enero de 2025 se celebró a las 22:00 en La 2 de RTVE la gala de los Premios Feroz en su 12ª edición. Los Feroz, por si alguno que lea esto no lo sepa, son unos premios a semejanza de los Globos de Oro, que otorgan la AICE, Asociación de Informadores de Cinematográficos de España. Está presidida por María Guerra y, según su web, reúne a más de 200 periodistas y críticos de cine, entre los cuales no me hallo porque no pago la cuota anual y porque...

La presidenta María Guerra es conocida por haber trabajado en SER radio y actualmente presenta un podcast sobre cine y series llamado La script producido por Kinótico. La única relación más próxima que tengo con ella suele ser a unos cincuenta metros como mínimo en las ruedas de prensa de la Sección Oficial del Zinemaldia. Suele hacer preguntas del pelo:

  1. A la actriz Pamela Anderson (presentación de The Last Showgirl): "Tengo la sensación de que hay una reflexión sobre el cuerpo de las mujeres sex symbols de los 90, ¿siente que está cambiando la concepción del cuerpo de las mujeres en Hollywood?
  2. A la directora Audrey Diwan (presentación de Emmanuelle): "Película extraña viniendo de ti, que habías rodado El acontecimiento. La he sentido como una especia de provocación porque no es solo una película, sino (un remake) de Emmanuelle (1974) otra vez. Yo era una niña, no la vi. Todas las mujeres (!) te miramos con un poco de inquietud...".

Son una muestra de por donde van los tiros, ¿me entienden? 

Los Feroz hacen una distinción entre Comedia y Drama. Este año había 42 comedias y 115 dramas. La vida, ya saben, siempre tiende a escorarse hacia la última. Las ganadoras de esta 12ª edición han sido Casa en llamas de Dani de la Orden en la sección risas y Salve María de Mar Coll en la de los kleenex, o tal como lo admite la RAE, clínex. 

La dificultad hoy en día estriba en clasificar las películas en géneros, pues salvo el drama, en ocasiones se tiende a la mixtura, haciendo una taxonomía casi imposible. Casa en llamas se podría definir como comedia dramática (drama cómico es menos usado), pues esta historia de una mujer divorciada, Montse, que va a pasar un fin de semana en la Costa Brava con la familia, recubre con una capa cómica un fondo dramático tal y como indica su título. Que la viera doblada en castellano habiendo sido rodada en catalán no me habría supuesto ningún repelús. El problema es que la Vilarasau, Auquer, Macarena García o Alberto San Juan se han doblado a sí mismos. ¡Y qué les voy a decir! Zapatero a tus zapatos. Los actores no son dobladores y los dobladores pueden llegar a ser actores pero no suelen dar el paso. Curioso.

De Salve María, tan sólo decir que pone en el punto de mira la maternidad. Bueno, una visión concreta de la maternidad: la idílica. Pero yo lo que juzgo es el resultado cinematográfico, no si el tema es interesante o no, actual o trasnochado, certero o divagador, etc. El hecho es que desde su estreno en cines en octubre del año pasado, tras su paso por la Seminci, tan sólo 9.000 espectadores sacaron la billetera. La historia de María, una joven con ínfulas de escritora, acaba de ser madre. La noticia de un suceso estremecedor -una mujer francesa ha ahogado a sus gemelos de 10 meses en la bañera, le servirá de argumento para su siguiente novela, toda vez que ella siente ganas de asesinar a su bebé para acabar con sus berridos. Yo durante la proyección tuve ganas de asesinar a la actriz Laura Weissmahr, que se pasa todo el tiempo berreando más alto que el querubín.

 

Pedro Almodóvar se lleva el Premio Feroz a la dirección por La habitación de al lado. Cortesía de AICE

 

 

Para cerrar el círculo de la progresía woke, el premio a la dirección fue a parar a Pedro Almodóvar por La habitación de al lado. Ya saben que este año en Hollywood no le ha ido bien en las nominaciones. Los Feroz han ido a consolarlo. Es el segundo Feroz que consigue tras Dolor y gloria.

El arranque de la XII edición casi me provoca un ictus. Un tipo al que no conocía -su nombre artístico es La Dani- sale desaficantando Las cosas del querer en homenaje al Feroz de Honor que fue para Jaime Chávarri. Las copas y platos de las mesas de los allí presentes debieron cuartarse en ese momento tras oír su grito de guerra: ¡Buenas noches, mariconeeeesss! 

¿Y qué decir del comentarista de turno? No tuve que afinar mucho la oreja para darme cuenta de que a Bob Pop ("Con ese aspecto nadie diría que Javi Giner ha dejado las drogas") le habían contratado. Todo queda en casa... de la SER.

Cuando le dieron a Alberto Iglesias el premio a mejor banda sonora, creo que vi subir un marciano en un planeta que ya no reconozco. El único personaje hasta el momento con el que conecté, humilde y con una voz tenue y agradable, sin estridencias y siempre con algo interesante que decir: "En el cine, la música convive con las palabras. La música en el cine es muy importante". 

Ya no aguanté mucho más tras ver a María Guerra sentada junto a los popes de la política: el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la vicepresidenta, Yolanda Díaz. Ahí me dije: el Lobo Feroz ha sido tragado por Caperucita. Me fui a leer un libro.

En fin, el mal gusto y la ordinariez, el wokismo y el feminismo, la izquierda aprovechando el escaparate de La 2 -antes ninguna cadena lo quería retransmitir- para dar las consignas oportunas a un público entregado en cuerpo y dinero. En fin, como dice mi amigo E., conmigo que no cuenten. Seguiré sin pagar la cuota de la AICE. Unos premios Feroz que olvidan de premiar a La estrella azul de Javier Macipe da cuenta del nivel de la asociación. No me extraña que María Guerra se lamentara al decir que "los periodistas no encontramos relevo". 


La actriz Candela Peña vestida de... dando la nota desafinada. Cortesía de AISE

domingo, 25 de febrero de 2024

La estrella azul (2023)

La supernova de 2023 que se estrena en 2024

 

Javier Macipe, director , logra alegrar el corazón de un cinéfilo ya encanecido en barba, con millas audiovisuales en la retina y poco proclive a la sorpresa grata.


Se ha estrenado el pasado viernes, 24 de febrero de 2024 de Nuestro Señor Jesucristo (así se relataba antiguamente para dejar constancia al mundo de lo sucedido y dar fe) de uno de los acontecimientos cinematográficos del año. Y miren por donde, no verán la imagen del cartel en ninguna marquesina ni en ningún otro soporte publicitario: autobuses, metros, paredes... Ni si quiera en las cadenas de televisión como A3 o Telecinco,  pues la producción no es de Atresmedia ni de Mediaset. Es lo que tiene hacer una película y no invertir un euro en publicidad: bien porque se acabó la pasta (¿pública?) o bien porque no se cree que dará un euro, o porque ya no interesa que se vean en las salas. 

Así que aquí estoy yo con mi poder ilimitado para que miles, que digo, un millón de personas vayan a verla. Reconozco que es el sueño húmedo de todo crítico todopoderoso: hundir o elevar a los altares de la gloria (monetaria) una película. Vamos a poner el cartelito de color azul porque la estrella es...

 

 

Se trata de 'La estrella azul', escrita y dirigida por Javier Macipe y protagonizada por Pepe Lorente. ¿Que no conocen a Pepe Lorente? Un artistazo de Zaragoza. Al menos en el papel de Mauricio Aznar, un rockabilly aragonés que perteneció al grupo Más birras, creadores de 'Apuesta por el rock and rock', que luego versionara, entre otros, Héroes del Silencio

La carrera en el cine de Lorente no es de lo más vistoso (papeles secundarios en 'La maternal' o 'El reino'), algo más en series como 'Élite', pero fundamentalmente curtido en el teatro. Aquí tienen una imagen de él para que se vayan haciendo idea.


 

Atención a la interpretación de Pepe Lorente, a la altura de los grandes


'La estrella azul' se presentó en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián en septiembre del año pasado. ¿En la sección oficial? Pues no. Los cerebros de la organización decidieron arrinconarla en la de Nuevos Realizadores. Flaco favor le hicieron a la película y al Festival. Gol en propia puerta, que se diría en el argot futbolístico. Y menos se entiende la ceguera del jurado seleccionador de las películas cuando el propio director del certamen, Jose Luis Rebordinos, aseguró en un encuentro con medios que "la película de Javier Macipe va a ser una de las grandes sorpresas de este año, es muy hermosa y va a encantar al público".

Observen la puntuación sacada de Filmaffinity de las películas españolas que participaron en la Oficial y de la que no estuvo. Saquen ustedes las conclusiones:

  1. La estrella azul.......................7,8 ptos...............523 votos
  2. Un amor.....................................6,8 ptos.............2.386 votos
  3. O corno (Concha de Oro).......6,7 ptos.............2.164 votos
  4. Dispararon al pianista............6,4 ptos................840 votos
  5. El sueño de la sultana..............5,4 ptos...............343 votos


La película de Javier Macipe entra desde ya a formar parte de ese póquer musical reciente formado por 'Once' de John Carney, 'Searching for Sugar Man' de Malik Bendjelloui y 'Whiplash' de Damien Chazelle que me han marcado profundamente.

Lo digo desde el principio: para mí fue la revelación del Zinemaldia de 2023. Ni Wim Wenders ('Perfect Days'), ni Bayona ('La sociedad de la nieve'), ni Erice ('Cerrar los ojos'), ni siquiera la ganadora de la Palma de Oro, 'Anatomía de una caída' de Triet, lograron lo que 'La estrella azul' hizo: emocionarme y sorprenderme plenamente como espectador.

Al coproductor, Simón de Santiago, le ha caído la lotería, porque encontrar con un guion como este es "de esos guiones que lees pocas veces en la vida", como afirmó en una entrevista en el Zinemaldia. Y doy fe de que es así.

La pude ver en el Teatro Principal de San Sebastián. Y doy fe de que de las 33 películas que me tragué, esta es, junto con 'La sociedad de la nieve' y 'Cerrar los ojos', la que obtuvo una mayor ovación del público.

Javier Macipe es zaragozano y, a pesar de ser su ópera prima -si exceptuamos un mediometraje-, 'La estrella azul' muestra una puesta en escena propia de un director maduro, sin ínfulas de cine de autor estomagante, que sabe cómo dirigir a actores profesionales (de Goya no solo Pepe Lorente sino el que hace de su hermano Marc Rodríguez) como a los amateurs (Cuti y Mariela Carabajal). Un cine lleno de veracidad y dramatismo, pero que como buen maño -al igual que Luis Buñuel- impregna la historia de  una socarronería que te hace amar a los hermanos protagonistas.

Pepe Lorente interpreta a Mauricio, un roquero de los años 90 en Zaragoza. La escena inicial es tan buena que no sabes a ciencia cierta si ese que está subido en el escenario pertenece o no a una banda de rock auténtica, si el personaje que interpreta existió o no. Ese es el logro de Macipe, hacerte creer que todo tiene una base real. Y sin desvelar nada, algo de eso tiene como lo demuestra el final.

La ficción y la realidad están cosidas de un modo milagroso, es como la prenda con su forro. Macipe llegado el momento muestra el forro, las costuras. Y sorprende y emociona gratísimamente, pues no hay nada artificioso, que chirríe, que esté impostado. Es lo mismo que busca el cantante de rock: la autenticidad. 

 

Pepe Lorente, Mauricio; bailando una chacarera con Mariela Carabajal, actriz no profesional

 

Tres partes

La historia está dividida en tres partes: Zaragoza, viaje a Santiago del Estero (Argentina) y vuelta a su ciudad natal. En Zaragoza asistimos a la descripción del personaje, su familia, su amor (Bruna Cusí), sus ensayos musicales y su crisis personal.

La segunda parte, en su viaje sanador a Santiago, asistimos junto a Mauricio a la impregnación de una música -canción y baile- llamada la chacarera. La oímos y la bailamos a pesar de estar sentados en la butaca. La presencia de don Carlos, un anciano autor de hermosas composiciones chacareras y el recibimiento que le da, hace que esta parte sea hermosísima, pues asistimos a una sanación del alma -al menos, como dice Mauricio, "me has hecho salir del fondo en el que estaba"- y somos, además, copartícipes del milagro de su formación en el guitarreo de las chacareras y de la creación musical. Este encuentro con el maestro argentino encierra una historia preciosa, "que merece una película que llegue al mundo entero", afirma Macipe.

Según el director, el protatonista "representa una figura universal, el hombre que renunció al éxito para perseguir un sueño. Un hombre que se reinventó siempre para mantenerse genuinamente libre, al margen de las modas de la industria. Él medía el éxito con unos parámetros propios, le daba igual tocar en la calle o ante miles de personas".

La vuelta, tercera parte, no estará exenta de realismo duro. Mauricio tendrá que afrontar de nuevo sus demonios internos y familiares. ¿Sabrá vencerlos o alguien arrojará la toalla al verle noqueado en el último asalto de su vida?

Tendrán que verla para averiguarlo. Lo bueno de los artistas es que, aún abandonando el ring, siempre nos dejan su legado artístico. Y, créanme, Javier Macipe director ha empezado con esta magnífica obra a legarnos una película para la Historia.

Al tiempo.

Post data
 
Le comento ilusionado a un periodista de un gran medio vizcaino que poco bombo le ha dado a esta película. Y me responde: "Buff, no pude acabarla. No podía con el actor. Y estoy de artistas torturados... No conecté pero ya sé que está gustando mucho". También me ocurrió lo mismo cuando le dije hace ya más de un cuarto de siglo casi que acababa de ver un peliculón titulado "Deseando amar". Tampoco le gustó. En fin, sobre gustos...



 


domingo, 1 de octubre de 2023

El palmarés del Zinemaldia 2023: ellas los gordos, ellos las migajas

'O corno / The Rye Horn' logra la Concha de Oro de la 71ª edición del Festival de San Sebastián 


La directora Jaione Camborda se llevó la Concha de Oro por O Corno


El largometraje O corno (España-Portugal-Bélgica), dirigido por la donostiarra Jaione Camborda, se ha alzado con la Concha de Oro de la 71ª edición del Festival de San Sebastián. Los que me lean querrán saber la opinión crítica del que esto escribe. Bien, no puedo decir nada porque no la vi. De las 16 películas que iban a concurso, escogí 12. Es un riesgo dejar cuatro sin ver, lo sé. Pero en el menú siempre hay otros platos y sucede que hay que elegir los que crees te van a "alimentar" y con los que vas a "disfrutar" más. Cada vez tengo menos espíritu de sacrificio, y la sección oficial te obliga a inmolarte en la pira del aburrimiento en muchas ocasiones. Películas como MMXX de Cristi Puiu -la gran decepción- cuya duración de 160 minutos fue de récord, la lírica de Raven Jackson con All Dirt Roads Taste of Salt de una morosidad donde ves crecer la hierba o secarse la pintura, o La isla roja de Robin Campillo que no sabe ni él qué es lo que quiere contar sobre los militares franceses en Madagascar o Un silence de Joachin Fosse que, llevados más de 40 minutos de proyección, ¡todavía no sabes si eso que ves es carne o pescado! Y qué decir de ese cine feminista, de empoderamiento de la mujer como el caso de The Royal Hotel de Kitty Green o Un amor de Coixet, donde los indios (hombres) son los malos, y los vaqueros (mujeres) son los buenos, rebuenos.

Lo voy a decir antes de que se me olvide: este año debería haber quedado en blanco la Concha de Oro. El reglamento no lo permite. No ha habido ninguna obra que por su calidad destacase en demasía. Hablo de la ausencia de filmes sobresalientes, ni siquiera notables los ha habido. Incluso los periodistas que han seguido la Oficial al completo -profesionales y con años de experiencia en esto- así me lo declararon a la salida del Teatro María Cristina. ¡Qué rara es la unanimidad!

En mi retina quedan algunas que me han librado de hacerme el harikiri en el Kursaal, en el Teatro Principal o en el Victoria Eugenia. Son The Successor de Xavier Legrand, cuya idea de asistir a un funeral y realmente descubrir que no lloras por el difunto sino por otro deja al espectador conmocionado; Esto va a doler de Christos Nikou, que ha sido ayudante de direccion en películas como Canino de Yorgos Lanthimos o Antes del anochecer de Linklater, que le habrán servido para no aburrir al público y entretenerlo como lo hace este su segundo largo con una idea brillante: un dispositivo para poder saber si la pareja está enamorada, verdaderamente, uno del otro y sus efectos según el resultado; o Ex-husbands de Noah Pritzker que, aunque puede no ser de festival, al menos tiene el coraje de hablar de la soledad a que se enfrentan los hombres maduros y su relación con los hijos. 

Como ya sé de qué palo va este Festival, no me ha extrañado que la cineasta y presidenta del jurado oficial, Claire Denis, haya escogido una película dirigida por una mujer. Hay que empoderar el cine femenino. Son estos tiempos. El resto del Jurado -ignoro en qué grado han sido corresponsables- lo completaban la actriz Fan Bingbing -ganadora de una Concha-, la productora Cristina Gallego, la fotógrafa Brigitte Lacombe, el productor Robert Lantos, la actriz Vicky Luengo y el director Christian Petzold, que presentaba en la sección Perlas su película truño "El cielo rojo", y que fue la única de la que me largué de la sala. En otras ocasiones, he sido masoquista, o bien pudiera ser que en el asiento alguien hubiera derramado Loctite. 

Por cuarto año consecutivo, la Concha de Oro ha sido conquistada por una mujer después de Beginning (Dea Kulumbegashvili, 2020), Blue Moon (Alina Grigore, 2021) y Los reyes del mundo (Laura Mora, 2022). Además, O Corno es la primera película procedente del programa Ikusmira Berriak, coorganizado por el Festival de San Sebastián, Tabakalera y Elías Querejeta Zine Eskola, que consigue el máximo galardón en la Sección Oficial.

Más empoderamiento femenino. El jurado oficial ha decidido otorgar, además, la Concha de Plata a la mejor dirección a Tzu-Hui Peng y a Ping-Wen Wang por A Journey in Spring (Taiwán). Película que tiene su interés creciente en el relato de un anciano con cojera que ha dependido de su esposa a lo largo de los años. Viven en una vieja casa en la periferia urbana de Taipei y las directoras consiguen hacernos interesar por su relación, desgastada por años de matrimonio. Otra parte importante a raíz de un hecho dramático es la relación que hay con sus dos hijos. El uso de flashbacks y la puesta en escena hace que los 90 minutos vayan cobrando mayor interés en el espectador por estos personajes humildes y derrotados por la vida en su expectativas. 



Benjamín Naishtat y María Alché, guionistas de Puan, premios al guión y al actor, Marcelo Subiotto


El Premio al mejor guion ha sido para María Alché y Benjamín Naishtat por Puan (Argentina-Italia-Alemania-Francia-Brasil), largometraje dirigido por ambos. No fue el único premio que se llevó, algo a todas luces excesivo. Pero, ¿qué quieren que les diga? Tras años de quejarme por ningunear este festival las comedias, ahora que le dan dos galardones a una, no me voy a quejar, pues la disfruté. Puan es el nombre de la estación de metro donde se halla la Universidad Pública de Argentina. Relata la vida familiar y la labor docente en Filosofía de Marcelo. Lo mejor es la descripción de un país como Argentina que va al desastre. Lo que no tengo claro es que Alché y Naishtat apunten a las causas de este naufragio tanto de la crisis que afecta a Argentina como a la del protagonista, una especie de Peter Sellers en El guateque. 


PLENO MASCULINO A LOS PREMIOS DE INTERPRETACIÓN


La Concha de Plata a la mejor interpretación protagonista recayó ex aequo en Marcelo Subiotto y en Tatsuya Fuji por sus respectivos papeles en Puan, de Alché y Naishtat, y Great Absence (Japón), de Kei Chika-ura. Nada que decir de Subiotto, cuya interpretación humorística aumenta en las escenas con Leonardo Sbaraglia, otro profesor de Filosofía que aspira a la cátedra vacante en la universidad. Tatsuya Fuji es un actor de 82 años que tal vez no les suene de nada. Sin embargo, su filmografía va desde de El imperio de los sentidos (1976) de Nagisa Ôshima, pasando por haber trabajado con directores japoneses de renombre como Takeshi Kitano, Takashi Miike o Naomi Kawase. Great Absence la programaron el penúltimo día en el Kursaal 1 con el director y el actor presentes a una hora no cristiana, las 15.30. Tras haber ingerido chuletillas de cordero y una gran copa de tinto Rioja en El Caserío, no estoy en disposición de valorar en su más justos términos una película de 152 minutos. Entre cabezada y cabezada, recuerdo que la película, a ritmo moroso, iba de un actor que ha vivido durante años distanciado de su padre, un profesor universitario jubilado que se divorció de su madre. La llamada de la policía hace que vaya a visitar a su padre, que sufre de demencia. Se topa que está conviviendo con una segunda mujer, que ha desaparecido misteriosamente. El filme no se cuenta linealmente, sino que tiene saltos continuos en el tiempo. Soy testigo de la gran ovación, no sé si porque había gustado al público o porque en Donostia gusta de recibir a los artistas con cariño y respeto -ya lo dijo Jennifer Chastain al afirmar que en ningún sitio te dan la bienvenida como en San Sebastián-.  



La Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto fue para Hovik Keuchkerian por su personaje en Un amor de Isabel Coixet. La verdad es que de esta historia lo único resaltable es la relación que tiene este personaje con la protagonista Nat, encarnada por Laia Costa, que trata de buscar en un pueblecito sin nombre la tranquilidad que no tenía en la ciudad, cuyo trabajo de traductora en -¡cómo no!- una ONG para inmigrantes y refugiados traumatizados, le ha marcado en su ánimo.   


RESTANTES CONCHAS


Isabella Eklöf, contenta al recibir dos distinciones, Premio Especial del Jurado y Fotografía, por su película Kalak


Dirigida por Isabella Eklöf, Kalak (Dinamarca-Suecia-Noruega-Finlandia-Groenlandia-Países Bajos) ha cosechado tanto el Premio a la mejor fotografía para Nadim Carlsen como el Premio Especial del Jurado "porque nos introduce en un mundo que ignorábamos por completo con unas interpretaciones sorprendentes y empáticas, y con una manera de mostrar el país, sus conflictos y su belleza escondida a través de un verdadero arte cinematográfico". No puedo echar pestes de esta película pues no la vi. Los que me hablaron de ella no lo hicieron con entusiasmo, aunque sí me advirtió alguno de que era "típica para premios en el Zinemaldia". Acertó de pleno. El tema de la pederastia, que ha sido tratado en varias películas, está presente aquí también.Jan huye de sí mismo tras haber sido agredido sexualmente por su padre. Viviendo en Groenlandia con su pequeña familia, ansía formar parte de su cultura abierta y colectivista y convertirse en un Kalak, un sucio groenlandés.


En el palmarés hay un debut en el largometraje (A Journey in Spring) y tres segundas películas (O cornoGreat Absence y Kalak).


Tras la gala tuvo lugar el estreno mundial de Dance First (Reino Unido-Hungría-Bélgica), la nueva película de James Marsh, que ha acudido a San Sebastián en compañía de Gabriel Byrne, Sandrine Bonnaire, Aidan Guillen, Fionn O'Shea y Leonie Lojkine. Después, a emborracharse y comer entremeses, que para eso paga el erario público.


OTROS PREMIOS OFICIALES


El Kursaal acogió la gala de clausura de la 71ª edición del Festival, en la que también se ha hecho entrega de otros premios oficiales.


Esta es la película que todos querrán verla cuando se estrene


Así tenemos que el Premio del Público Ciudad de Donostia, que eligen los espectadores de la sección Perlak, ha sido para La sociedad de la nieve de J.A. Bayona, que clausuró el Festival de Venecia. Habiéndola visto, no me extraña que la hayan escogido para los Oscar. Es un peliculón en toda regla. Soy testigo de que, en cierto momento de la proyección en el pase de prensa, el público respiró tras unos minutos de shock por lo que acababa de ver. Bayona ha depurado su estilo, sabe lo que es el montaje, los silencios y la música, los movimientos de cámara, cuándo acabar una escena y cómo crear una angustia y una alegría por ver a esos jugadores de rugby -actores desconocidos por estos pagos- sufrir y batallar por sus vidas tras un accidente de avión en los Andes. Alguno me decía que era muy Steven Spielberg, sin darse cuenta de que, en realidad, estaba siendo un piropo en lugar de un desdoro. Créanme, es la mejor película junto con Cerrar los ojos de Víctor Erice y La estrella azul de Javier Macipe que he visto en el Zinemaldia. 


La película revelación del Zinemaldia 2023: La estrella azul. En el centro su director, Javier Macipe


No me extraña que esta última, La estrella azul, haya conseguido el Premio TCM de la Juventud. No es de recibo que la hayan metido en Nuevos Realizadores, ya que su calidad es sobrada para haber participado en sustitución de alguna de las películas españolas que han estado en la Oficial. Estamos en los años 90 en Zaragoza. Un famoso rockero tiene bolos pero su carácter "especial" y su caída en la droga le hace tomar la decisión de recorrer Latinoamérica para poder salir de su fondo e inspirarse en un folklore auténtico de canciones típicas de Santiago del Estero, las chacareras argentinas. Allí conoce a un anciano músico en horas bajas como él y de su encuentro nace una amistad que le servirá para volver a su Zaragoza natal y tratar de seguir con su carrera musical. Unos diálogos soberbios, llenos de verdad, sequedad y humor, con esa socarronería maña, una historia contada a base de situaciones que sorprenden al espectador. Dará que hablar.

Hay otras películas reseñables, claro. Por ejemplo el Premio del Público a la Mejor película europea se lo ha llevado Io capitano (Yo, capitán) (Italia), con la que Matteo Garrone ganó en Venecia el León de Plata al mejor director y Seydou Sarr el Premio Marcello Mastroianni a mejor intérprete joven. A pesar de la dureza de la historia, Garrone da un respiro al espectador en el seguimiento de esta épica historia de dos primos que abandonan Dakar para ir a Europa.


Finalmente, Bahadur The Brave (India), el debut de la cineasta Diwa Shah, ha conseguido el Premio Kutxabank-New Directors, mientras que el Premio Horizontes ha recaído en El castillo (Argentina-Francia-España), primer largometraje en solitario de Martín Benchimol. El Premio Zabaltegi-Tabakalera ido a parar a El auge del humano 3 de Eduardo Williamsl.

Además, el Premio Irizar al Cine Vasco lo ha ganado El sueño de la sultana (España-Alemania), el debut en el largometraje de la directora de animación Isabel Herguera, mientras que Fingernails (Esto va a doler) (EEUU), segundo filme de Christos Nikou también incluido en la Sección Oficial, ha logrado el Premio FIPRESCI. Esto va a doler es una comedia romántica muy entretenida que mereció alguna distinción, pero ya se sabe que cuando una obra no aborda cuestiones sociales y de índole de izquierdas, lo único que le queda es triunfar en la taquilla.


Premio Donostia 2023 a Víctor Erice


De todos los momentos, me quedo con haber podido estar frente a Víctor Erice, que presentaba en rueda de prensa su testamento cinematográfico Cerrar los ojos. Escucharle hablar te hace aprender, no como la inmensa mayoría de hoy, que no sabe poner sujeto, verbo y predicado en su sitio. Se presentó con una camiseta con imágenes de los orígenes del cine de los Hermanos Lumière. De su intervención a preguntas de la prensa destaco esto:

"De ese proyecto original, sólo queda hoy la sala cinematográfica. Hoy las películas se producen, se realizan y se distribuyen de una manera completamente distinta, es otro mundo al que yo llamo el mundo del audiovisual. Sólo queda la sala y, prácticamente, como residuo. Una verdadera película reclama como medio natural absoluto la sala cinematográfica. Pero hoy sabemos que las grandes corporaciones tienen fundamentalmente una tendencia a apoderarse de todas las ventas, y eso incluye no sólo la televisión, sino las tabletas, los móviles... pero con eso se pierde uno de los proyectos originales del cine desde su nacimiento: ver una película era un acto de contemplación. Lo que ha cambiado es la experiencia de ver películas como una actividad que se desarrollaba en el conjunto de la sociedad -uno abandonaba por unas horas el cerco familiar- y encontraba en la sala de cine a los demás. Era una experiencia ciudadana, compartida. Y el desarrollo tecnológico nos ha conducido al hecho de que contemplar una película tenga lugar en la privacidad doméstica, que ya no es lo mismo. El impulso de las fuerzas que dominan la economía del cine y del desarrollo tecnológico es que nos quedemos en nuestro rinconcito, con nuestro artilugios técnicos. Yo reclamo, reivindico la experiencia pública, la experiencia pública".

Toca cerrar los ojos y escucharle. 





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