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domingo, 5 de octubre de 2025

Couture (2025)

Los mejillones del bar Stop y los flashes

 

 

Angelina Jolie vino, presentó (Couture) y marchó en ocho horas.

 

Llevaba unos días sin aparecer por el bar Stop desde que este periodista había cubierto el 73º Festival de Cine de San Sebastián. Así que al aparecer por ahí muchos parroquianos quieren saber de ti, de lo vivido, de si has estado con tal actor o cual actriz, de si has hecho muchas fotos... Vamos, que salvo por los flashes y la ausencia de alfombra en el Stop, uno se siente en esos momentos como una estrella de Astrabudua.

Pasados los momentos de euforia, vienen esas preguntas más de autor: ¿qué películas te han gustado?, ¿qué te parece Los domingos?, ¿que si es para tanto la obra de Ruiz de Azúa?, ¿no crees que hay mucho cine patrio premiado?, ¿y Maspalomas está tan bien?, ¿es tan guapa la Angelina Jolie al natural?

Y aquí hago una parada. 

—Cecilia, ponme un platito de esos mejillones que veo en ese expositor de pinchos.

—¿Te los caliento un poco o como están?

—Caliéntamelos y un crianza Campo Viejo, por favor.

La Ceci no pregunta. Tiene trabajo en sacar hoy las raciones domingueras de rabas, calamares rebozados y mejillones. Una experta.

Al fondo del bar, están las Txiribitongas, la cuadrilla femenina, la cara B de la cara A de mi cuadrilla. La Peggy Serna se me acerca y me da dos besos. "¿Qué tal por el Jolivú donostiarra?", pregunta con esos ojos azules del Cantábrico, aunque ella sea salmantina. Y procedemos a una entrevista informal en la que todo empieza por qué tal...

Con el tiempo y ya probando los deliciosos tigres de la Ceci, se me van acercando más miembros de las Txiribitongas: la Maitetxu, la Rosa Rosae, Encarnadilla de Noche, Tulipán Negro... casi todas con sus motes. Porque hace años, en Astrabudua, como en tantos sitios, a la gente se le ponía motes: eso sí, motes cariñosos.

Una de las preguntas estrellas era: ¿Has visto a la Angelina? Y, claro, uno deja de tener ese aura de periodista célebre que ha estado con estrellas en la habitación habilitada del hotel cinco estrellas del María Cristina cuando les dices que yo me dedico fundamentalmente a ver películas de la cosecha 2025. Y que sí, que a algunos personajes del mundo del cine he visto en las ruedas de prensa. 

—¿Te vale con haber visto a José Luis Guerín, Olmo Omerzu, Arregi o Goenaga? —inquiero.

—Esos, ¿quiénes son? —me pregunta una.

Yo no quiero decepcionarlas. Soy el hombre que no he visto a Angelina Jolie en la Concha, en el Hotel María Cristina o en la sala de prensa del Kursaal 1. Y trato de driblar ese momento en que como si estuviera ante un defensa, llamado decepción, les explicas que a la hora en que la Jolie presentaba y defendía su película Couture, yo estaba en el pase de prensa del Teatro Principal viendo Maspalomas. Y veo a una mujer entrar en el baño y me tomo un par de tigres: deliciosos con un cierto sabor a...

—He leído en el Deia que Rebordinos, el del Festival,  comentaba que traer a la Jolie y a la Jennifer Lawrence ha estado un poco por encima de las posibilidades del certamen —me pregunta Mafaldita, la más estudiada de las Txiribitongas—. Al menos a Jennifer la habrás visto, ¿no? ¿Es tan guapa y alta al natural, porque en la tele...?

Ahí sí. Ahí mi aura vuelve a brillar, pues tuve la ocasión entre la marabunta de cámaras hambrientas poder sacar alguna imagen con que impresionarlas. Ellas ven, comentan, analizan, alaban o deprecian, vierten adjetivos laudatorios o de tendencia bajista. Y, yo, por el rabillo del ojo, veo a otra parroquiana esperar ante la puerta del baño del Stop. Me extraño. Y, mientras, me tomo otro mejillón acompañado de un sorbito de Campo Viejo.

Explico que Rebordinos aprovecha traer, cuando puede, a estrellas de relumbrón para que el Zinemaldia esté en boca de todos. Suelen traer una película debajo del brazo: mala o regularcilla habitualmente.

 

 

Angelina Jolie firmando en la presentación en el Kursaal 1 de Couture

 

—Recuerdo que en un episodio de Cámera Café, el Ríchar, el informático, lee en un periódico que Angelina Jolie venía a España. Eso sería por el 2005 o 2006, recuerdo —comenta Peggy Serna.

—¡Anda, mujer! ¡Qué iba a venir! —replica Maitetxu.

—Que sí, que a la directora de la empresa, Victoria, como se le queda pequeña la empresa y necesita asociarse o una campaña que la lance al extranjero, se le ocurre traer a la Angelina a la oficina. «Una cara famosa, ¡menudo espaldarazo para la empresa!», comenta Victoria. 

—Pues algo parecido ha hecho el Rebordinos trayendo a ambas actrices de Jolivú —sentencia Mafaldita.

Mientras escucho, entre mejillón y trago de crianza, veo que la cola de mujeres ante el WC va alargándose. Trato de sacar el móvil y mostrarles algunas fotos con escaso éxito viendo que la conversación toma otros derroteros.

—Y Victoria le pide al Ríchar y a Jesús Posadas, jefe de ventas, una foto al precio que sea de la Jolie en la oficina —continúa rememorando Peggy Serna—. Algunas compañeras en la oficina se quejaban de que la traían porque era mona, otras porque siempre se usan a las mujeres como floreros —ya se venía la marea feminista—. Victoria decide comprar flores para ella y whisky caro para él.

—¿Para quién? —pregunto ya intrigado con mi smarthphone y las fotos que contiene en la mano sin saber si meterlo al bolsillo o qué viendo la deriva de la conversación. Al fondo, la situación era rara: ante la puerta del WC de caballeros había un tipo que no conocía esperando también. Miré al plato y apuré los últimos mejillones.

—Para Brad Pitt, que también venía. 

—Ay, qué rico. Con esos ojos, ese pelo, esa sonrisa... —detalla Maitetxu.

—¡Y ese culo! —completa Rosa Rosae, mientras ríen en una explosión jubilosa.

—En aquella ocasión venía ella a inaugurar una casa de acogida —prosigue Peggy Serna—. Y a Victoria se le ocurre conseguir un sintecho para que se haga con él una foto. Y el informático trae a Braulio, un desarrapado, con barba larga y cana, mano extendida y un carrito del súper con sus cosillas a la oficina. La Cañizares, secretaria de Victoria, trae a un yonqui rehabilitado con pinta de recaer en cualquier momento. Y recuerdo que el sinvergonzón de Quesada trae un lince ibérico en peligro de extinción para darle pena a Angelina Jolie.

—¡Y lo había metido en el baño en el que estaba el rehabilitado! —recuerda ahora Encarnadilla de Noche que se ha añadido a la conversación.

—Pero la Angelina quería niños huérfanos, justo lo que no tenían en la oficina —comenta Peggy Serna.

—Los famosos son así: siempre piden lo que no hay en el menú —anota Mafaldita.

—Al final, le piden a otra secretaria uno de sus hijos para que haga de huérfano y así de gancho para atraer a la actriz —continúa Peggy—. Consiguen la foto pero el niño se queda con Pitt y Angelina.

—Sí, en aquella época tenían la manía de adoptar todo.

—Bueno, ahora ha traído al Zinemaldia una nueva adopción: una peli titulada Couture —trato de traer la conversación al presente, mientras una de las Txiribitongas comenta que tiene que ir al baño.

Oigo voces al fondo. Alguna aporrea la puerta del WC. Yo siento que mi vientre empieza a sentirse mal, y con necesidad de aligerar el equipaje. Y que mis fotos de Jennifer Lawrence por recibir el Premio Donostia no son los suficientemente interesantes para opacar el día en que Angelina Jolie y Brad Pitt vinieron a España y a Victoria de la Vega, la directora de márketing de la empresa, logró lo que yo no había obtenido por ver Maspalomas: una foto de ambos con un niño que hacía de huérfano en la oficina. Vamos, como hizo José Luis Rebordinos, pero sustituyendo al niño por una Alta costura, que es lo que significa Couture.

 Salí del bar Stop dejando al fondo unas súplicas de entrar urgentemente al baño por parte de varios parroquianos. La misma urgencia con la que estuvo la Jolie en San Sebastián, que tras ocho horas enfiló rumbo a Roma para un rodaje. Pero sin necesidad de tomar los mejillones en mal estado de la Ceci. 

 

 

domingo, 28 de septiembre de 2025

Zinemaldia 2025. Sábado y Palmarés

 Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa consigue la Concha de Oro 


Además, Joachim Lafosse logra la Concha de Plata a Mejor Dirección por "Six Days in Spring" y los actores José Ramón Soroiz (Maspalomas) y la china Zhao Xiaohong (Her Heart Beats in Its Cage) la Concha ex aequo de Plata a Mejor Interpretación



Valla en la que aparece el cartel de Los domingos, ganadora del Zinemaldia 2025


Si les nombro los siguientes nombres: Dea Kulumbegashvili, Alina Grigore, Laura Mora, Jaione Camborda y Alauda Ruiz de Azua, ¿les suenan de algo? Bueno, sobre la última, directora baracaldesa, tal vez hayan leído que ayer ganó la Concha de Oro por "Los domingos". El resto también desde 2000. Tan sólo un "enfant terrible" ha podido meter pitón entre tantas "conchas" que dirían los argentinos: Albert Serra.

Un compañero de fatigas en esto de cubrir el Zinemaldia, oliéndose lo que se venía, ponía ayer sábado el siguiente tuit: "Ha sido un festival político y me temo, un palmarés político". No se equivocó. Desde hace años ya sé que no se valora el cine, sino el tonelaje de dinamita ideológica que contiene la película ganadora. A veces, ocurre que la calidad cinematográfica y la reivindicación –del tipo que sea– van unidas; en muchas otras ocasiones, no.

Viendo el listado de premiados en la Sección Oficial –los otros ya ni te cuento–, se revela por dónde van los tiros: la intransigencia –de cualquier tipo–, la diversidad cultural, la homosexualidad, el maltrato a la mujer, el derecho al aborto, la desigualdad social, el amor interracial... Bueno, por no faltar no faltó que un chico con down subiera al escenario a reivindicar mayor visibilidad y oportunidades artísticas.

Cumplida la agenda woke, vayamos a juzgar un poquito qué tal ha ido el palmarés, teniendo en cuenta que J. A. Bayona ha presidido el Jurado Oficial junto a la cineasta portuguesa Laura Carreira y la directora estadounidense Gia Coppola; la actriz Zhou Dongyu; la cantante e intérprete argentina Lali Espósito; el actor británico Mark Strong y la productora francesa Anne-Dominique Toussaint. Creo que dice poco y malo del Festival de Cine de San Sebastián el hecho de que de los siete premios, cuatro fueran a parar a largometrajes españoles, frente a los dos que se llevó Francia, uno Argentina y el ex aequo de China. Demasiado casero para ser un festival que se las da de internacional. 

Desde que el pasado domingo 21 se pudo ver en el pase de prensa, "Los domingos" se perfiló como una de las aspirantes a la Concha de Oro. Todavía le estoy dando vueltas a un asunto: ¿por qué razón milagrosa y oculta este filme de Alauda Ruiz de Azua ha gustado tanto a críticos de derecha (ABC, El Mundo, El Diario Vasco) como de izquierdas (Gara, Berria)? A la salida del cine pegaba la oreja a ver qué comentaban los jóvenes –todavía los hay que van al cine, al menos como los caracoles salen en días de festivales– y, ¡oh, sorpresa!, parecía haberles interesado también. Me tiene tan intrigado desde aquel día que he tenido noches sin dormir. 

 

La directora Alauda Ruiz de Azúa

 

 "Los domingos" es una buena película pero no es una obra maestra. Para explicar la unanimidad sobre un tema en apariencia tan poco atractivo como el hecho de que una hija estudiante de bachiller quiera probar si merece la pena meterse a monja de clausura, hay que dar con la tecla. Y la tecla que ha tocado Alauda en estos momentos tan polarizados en la sociedad española es... la intransigencia. La película interpretada por la inexperta (inocencia pura) Blanca Soroa (estará en los Goya) y la antagonista dramática Patricia López Arnaiz puede ser leída desde los dos frentes ideológicos de la misma manera: ¿Ves lo que pasa cuando no me aceptas y crees que tú llevas sólo la razón y la verdad escrita en tu bandera?

 Alauda en rueda de prensa comentaba lo siguiente: "He intentado construir la película desde la tensión, de tal modo que los espectadores tienen que dilucidar hasta qué punto la joven Ainara experimenta un sentimiento genuino, auténtico o espiritual o es algo que realmente está acompañado, influido o empujado por un adulto, debido bien a sus carencias con el padre o bien empujado por los religiosos. También se habla de la vulnerabilidad que hay en la adolescencia, pues empiezas a sentir cosas muy adultas y no siempre las traduces bien. Una de las hipótesis que plantea la película es que la vulnerabilidad te puede llevar a una necesidad de afecto y querer sentirte especial”. 

Me quedo con una respuesta que la directora realizó a la pregunta de qué significaba para ella los domingos: "Los domingos suele ser un día de ver cine, la verdad". 

 

José Luis Guerín ganó el segundo premio por Historias del buen valle

  

Resto del palmarés 

El jurado dio el Premio Especial, una manera de resaltar una segunda buena película, a "Historias del buen valle" del interesantísimo documentalista José Luis Guerín. Nada que objetar, pues aunque no es una obra redonda contiene momentos de gran brillantez en la descripción de un barrio periférico de Barcelona: Vallbona. Como dijo el Jurado, el premio va a "una película que dirige su cámara hacia la periferia, hacia rostros y paisajes pocas veces filmados para trazar una mirada que fluye generosa y humana sobre el tiempo, evocando en ese viaje la esencia misma del cine". Guerín volvía así a triunfar otra vez –hace veinticinco años lo hizo con la espléndida "En construcción– con el mismo Premio Especial del Jurado. 

José Luis Guerín dudaba mucho de que le cayera algo sabiendo que el jurado estaba mayoritariamente integrado por actores y actrices cuando no contaba con actores y actrices en su película. Pero no tuvo en consideración la ayuda del presidente J. A. Bayona, que le confirmó que es del barrio La Trinitat Nova, colindante con Vallbona donde rodó Guerín.

Me temo que no la verá ni dios y pasará al catálogo de Filmin, sección Documentales. Y seguirá sin verse.

Como el wokismo hizo que el Zinemaldia (siguiendo la estela de la Berlinale) sólo concediera, a partir de 2021, un premio a la interpretación principal, pues hecha la ley, hecha la trampa. La Mejor Interpretación sin sexo ni género fue a parar ex aequo a dos actores: uno hombre, José Ramón Soroiz, por su papel en Maspalomas, en el rol de su vida que le han dado Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, y por el que logrará el Goya el próximo año; y otra mujer, la actriz Zhao Xiaohong, por el largometraje chino Her Heart Beats in Its Cage. Tiene la curiosidad esta notable película que Zhao Xiaohong interpreta el mismo papel que tuvo ella en la vida real: haber pasado diez años entre rejas por haber matado a su marido maltratador y tratar de recuperar la relación con su hijo.

Argentina tenia a concurso tres películas. Pues tuvo que ser la más demagógica y panfletaria la que se llevara algo. Camila Plaate obtuvo la Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto por su interpretación en Belén. Interpreta a una joven mujer que es acusada de haberse provocado un aborto y, luego de dos años en prisión preventiva, es sentenciada a ocho años de prisión por homicidio agravado por el vínculo. Una abogada tucumana luchará por su libertad junto al apoyo de miles de mujeres y organizaciones, quienes se unirán para cambiar el curso de la historia. Cine para convencidos de las causas.


Jose Ramón Soroiz

 

 

  

Zhao Xiaohong

 


 








Y aquí vino el desvarío completo. Esos momentos en que piensas que los miembros del jurado o bien han sufrido una indigestión, los han drogado o han sufrido una abducción marciana de carácter belga. No sólo uno, sino dos premios obtuvo la floja y mal iluminada propuesta del realizador belga Joachim Lafosse  ya obtuvo la Concha de Plata a la mejor dirección con Los caballeros blancos en 2015. Esta vez ha vuelto a ganar el mismo premio por Six Days in Spring (Bélgica-Francia-Luxemburgo) y también el Premio del Jurado al mejor guion, galardón que comparte con Chloé Duponchelle y Paul Ismaël. En el panel de críticos del Diario Vasco, estaba situada en la antepenúltima posición de los 17 largometrajes que concursaban. Y con baja puntuación. La mía no llegaba al aprobado.

Al Jurado no le parecía mucho dar tres galardones al cine made in Spain, sino que optaron por un cuarto, a todas luces excesivo aunque no desatinado. La distinción a la Mejor Fotografía ha sido para Pau Esteve por su trabajo en Los Tigres. Es verdad que tiene unas tomas submarinas impresionantes y que expresan muy bien la labor de los buzos y la tensión que hay debajo del agua. Y honra que Pau Esteve reconociera que el premio tenía que compartirlo con Eric, el director de fotografía de subacuático, "que es bastante suyo".

 

Jennifer Lawrence, cerca de mí, cerca del cielo.

 
Mis lamentaciones inútiles. Una pena que ni Franz de Agnieszka Holland sobre la figura de Kafka ni Nuremberg dirigida por el norteamericano James Vanderbilt se fueran de vacío. Les regalaré gafas de ver buen cine a estos siete magníficos integrantes del jurado. 

La actriz Itsaso Arana y el actor Óscar Lasarte presentaron ayer noche la ceremonia de clausura en el Kursaal 1, donde tras desvelarse los galardones tuvo lugar la proyección de Winter of the Crow (La conspiración del cuervo), la película de clausura de esta edición. Los dos numeritos de Óscar Lasarte (el de Gila metiendo en el mismo saco a Trump, Puttin o Milei y el truco mágico con la calculadora) fue de bochorno. Creo que tirándome un pedo con la boca o leyendo la Biblia en hebreo habría provocado mayores carcajadas en el Kursaal, algo al estilo de Tony Clifton. Ya saben, o si no vean la maravillosa Man on the Moon.

 

The End 2025 


 

sábado, 27 de septiembre de 2025

Zinemaldia 2025. Viernes 26

En el final de la etapa, el premio de la montaña va para "El agente secreto" de Kleber Mendonça 

 

El viernes era el día de romperse civilizadamente la crisma contra la horda de fotógrafos profesionales, amateurs, agentes de seguridad y demás intranquilo personal de la organización del Zinemaldia para obtener la foto de Jennifer Lawrence. He tenido que batirme el cobre como Rambo en Vietnam pero aquí la tienen:

 


 

Y tras haberse recobrado de la impresión, este que escribe sigue su camino haciendo la reseña de tres películas que vi en mi último día de Zinemaldia.


El director Kleber Mendonça Filho presenta "El agente secreto"


El penúltimo día del Zinemaldia, a pesar del cansancio que uno lleva ya tras más de 30 películas vistas, no carecía de motivación. "El agente secreto" del director brasileño Kleber Mendonça Filho venía con el marchamo de haber ganado los premios a Mejor Dirección, actor (Wagner Moura) y el premio Fripresci en Cannes de este año.

Me ha convencido mucho esta historia de 158 minutos sobre un doctor universitario, Marcelo, cuya vida se ve jodida cuando un tipo desmantela todo lo que en la Universidad está logrando con las varias vías de investigación tecnológica. Mendonça arranca con una escena que te va dejando mal cuerpo, porque sabes que todo lo que pasará a partir de entonces lleva el sello de la inquietud. Marcelo llega para repostar a una gasolinera, pero se da cuenta de que un cadáver está expuesto al sol y tan sólo cubierto por unos cartones. En un primer momento quiere huir, no quiere problemas pero su depósito ha llegado al límite. Todo ello está contado con fuerza, con esa planificación que sólo los buenos directores saben transmitir al espectador.

El guion consigue que el mal sea en ocasiones abstracto y en otras ocasiones muy concreto. Estamos en 1977 donde la gran sensación en la cartelera cinematográfica son los estrenos de dos películas que, no por casualidad, son: Tiburón y La profecía. De la primera contribuye a las escenas más surrealistas, fantásticas y cómicas de la película; de la segunda, intuimos que el mal que corroe en Brasil, el político y policial, está omnipresente. No se menciona que Brasil vive en el periodo de la dictadura del general Ernesto Geisel (1964-1985). Es ese es el gran acierto.

Marcelo huye hacia a Recife, lugar donde ha encontrado un cierto refugio y con la idea de reencontrarse con su hijo pequeño. Pero Kleber Mendonça ya nos avisa de que cuando una sociedad está sometida a cualquier dictadura y el mal está incrustado hasta en los rincones de la sociedad y de los estamentos políticos, no hay lugar para la escapatoria. Todo sin nombrarse. Porque para qué concretar cuando aun transcurriendo en un año 1977 concreto lo que se narra en "El agente secreto" sirve para otros momentos donde las libertades civiles y políticas están restringidas.

La iluminación de "El agente secreto" es la luz de aquellas películas de los 70. Incluye escenas en una sala de proyección, una manera de expresar un homenaje al cine de aquella época pasada. Una de las mejores películas de este año sin duda alguna.



"Valor sentimental" de Joachim Trier


La siguiente película también en la sección Perlas era la de Joachim Trier: "Valor sentimental". Era otra apuesta casi segura. Trier me había encandilado con "La peor persona del mundo". He de reconocer que los 135 minutos en el Teatro Victoria Eugenia me han pesado por ser una historia más densa y difícil de contemplar que la anterior porque las imágenes están perladas de conversaciones sentimentales, donde el pasado revierte en el presente y donde hay derivaciones (escenas teatrales, lecturas de guion de una película que se quiere rodar) que hacen la experiencia más "cansina".

Relata la relación que las dos hermanas Nora y Agnes tienen con su su distanciado padre, el carismático Gustav, un antiguo director de renombre que le ofrece a su hija Nora, actriz de teatro, un papel en su próxima película. Nora lo rechaza y pronto descubre que le ha dado su papel a una joven y entusiasta estrella de Hollywood. De repente, las dos hermanas deben sortear su complicada relación con su padre y lidiar con una estrella estadounidense que se encuentra en medio de su compleja dinámica familiar.

Contiene un arranque impresionante, donde Nora relata cómo se "siente" la casa familiar durante los años en que Gustav vivía con ellas y con su madre hasta el divorcio. Pero de ahí todo empieza a mostrar una densidad emocional que se me hace bastante difícil de digerir. Trier se muestra menos acertado o inspirado en la puesta en escena salvo en varios momentos. El final logra elevar el interés y dejar un poso en el espectador de que el tema de cómo las relaciones con los progenitores dejan una huella indeleble difícil de sortear. "Valor sentimental" es más valiosa por el guion que en el resultado final en pantalla. Aún así es una obra cinematográfica muy interesante.



"Ballad of a Small Player" de Edward Berger


La última película dentro de la Sección Oficial a concurso vista en el Príncipe 2 después de meterme una ensalada de tomate (sólo había tomate y no del País), unas albóndigas que más parecían almóndigas) y unas natillas con una galleta María, se me hizo llevadera. Su título en español "Maldita suerte".

Porque el director alemán Edward Berger (1970) sabe dirigir una mediocre historia procedente de esos best sellers vendidos en la zona duty free de aeropuertos como los ángeles. Tiene talento y fuerza para narrarnos una historia que transcurre en Macao entre casinos de juego. Tenemos a un entregado Collin Farrel en el papel de Lord Doyle, cuyo pasado y las deudas por el juego -él no se considera un ludópata- comienzan a pasarle factura. La suerte es esquiva pero se encuentra con un alma gemela que podría tener la clave de su salvación: una mujer tan guapa, tan imposible de creer que parece irreal.

Lo que uno no entiende es que esta película esté en la Sección Oficial según los parámetros con los que suelen usar para dar el pase de entrada. Me temo que se irá de vacío y lo tendrá merecido. 

 

domingo, 31 de agosto de 2025

2º Premio Donostia: Jennifer Lawrence

Lawrence, no nos traigas un pestiño

 

La actriz Jennifer Lawrence recibirá el segundo Premio Donostia 2025

 

 El pasado martes, 26 de agosto, el Zinemaldia informó de que el segundo Premio Donostia iba a recaer en la actriz Jennifer Lawrence por su talento como actriz y por ser "una de las actrices más influyentes de nuestro tiempo". Añadía la nota informativa que "la ganadora de un Oscar recibirá el galardón honorífico en un gala que tendrá lugar el viernes 26 de septiembre en el Auditorio Kursaal". 

En el grupo de informadores cinematográficos que tenemos en whatsapp denominado Donostia  2025, puse lo siguiente: "Trae un truño de película. ¿Alguien se apuesta algo?" Sólo uno aceptó mi reto respondiendo al segundo: "Yo 5 euros".

La actriz recibirá el aplauso encendidísimo del público donostiarra y después se proyectará su última película, Die, My Love, "un trabajo que es un punto de inflexión en su carrera y en el que Lawrence participa como productora". El filme lo dirige la británica Lynne Ramsay, de cuya filmografía la mayoría son trabajos documentales destacaría por ser lo más conocido Tenemos que hablar de Kevin (2011). Die, My Love se presentó en la Sección Oficial de Cannes 2025... y no rascó bola. Se estrenará el 7 de noviembre.

 ¿De ahí mi mosqueo? Pues en parte sí, y en parte porque tengo el culo cansado de haber visto cómo se las gasta este teatro circense del espectáculo festivalero; de este juego de yo te ofrezco, tu me visitas y te hacemos publicidad "gratuita e internacional" de tu "producto".

Me he puesto a mirar qué ha pasado con los Premios Donostia desde que su director, José Luis Rebordinos, se hiciera cargo del Festival Internacional de Cine de San Sebastián; en otras palabras, desde 2011 en adelante. 14 años —sin contar el actual— en los que se han otorgado 32 reconocimientos a fundamentalmente actores (22), actores-directores (2) y realizadores (8). 

Rebordinos y su troupe organizadora han seguido con la tradición de repartir entre dos y tres Premios Donostia, salvo el año 2012, segundo mandato de Rebor, en el que echó la casa por la ventana premiando a Dustin Hoffman, Oliver Stone, John Travolta, Ewan McGregor y Tommy Lee Jones. Se ve que el descorche fue tan espumeante que en los años sucesivos se moderó.

La memoria me indicaba que la inmensa mayoría traían trabajos en los que habían participado bien como actores bien como realizadores e, incluso, como coproductores. Sin embargo, siempre no ha sido así, pero sí casi siempre. Por ejemplo, en 2015 la actriz británica Emily Watson, que se dio a conocer en 1996 con Rompiendo las olas de Lars von Trier, no tenía película que vender; lo mismo pasó con Danny DeVito (2018), Johnny Depp (2021) o Javier Bardem el año pasado. Pero esto es lo infrecuente.

Puedo afirmar en líneas generales que las películas que traen los premiados ese año suelen ser flojitas cuando no malas. Y lo que es peor: acaban por no verlas (casi) nadie. Que siempre hay excepciones, por supuesto. Pero me sospecho que un artista tiene más predisposición a venir a la Concha y al Hotel cinco estrellas María Cristina cuando ve que su obra no es redonda y creen ellos— un empujoncito publicitario ayudará a amortizarla.

Les pongo a continuación una tabla que lo clarifica lo anteriormente dicho:

 

Premio Donostia

Película

Director

Puntuación Filmaffinity

Hugh Jackman

Prisioneros

Denis Villeneuve

7,6

Hirokazu Koreeda

Un asunto de familia

Hirokazu Koreeda

7,4

Agnés Varda

Caras y lugares

Agnés Varda

7,3

Hayao Miyazaki

El chico y la garza

Hayao Miyazaki

6,9

Ewan McGregor

Lo imposible

J. A. Bayona

6,8

Víctor Erice

Cerrar los ojos

Víctor Erice

6,7

Sigourney Weaver

Un monstruo viene a verme

J. A. Bayona

6,6

Viggo Mortensen

Falling

Viggo Mortensen

6,5

Costa Gavras

Comportarse como adultos

Costa Gavras

6,3

Denzel Washington

El protector

Antoine Fuqua

6,2

Pedro Almodóvar

La habitación de al lado

Pedro Almodóvar

6,2

Dustin Hoffman

El cuarteto

Dustin Hoffman

6

Glenn Close

Albert Nobbs

Rodrigo García

5,9

Ethan Hawke

Los siete magníficos

Antoine Fuqua

5,9

Oliver Stone

John Travolta

Salvajes

Oliver Stone

5,8

Benicio del Toro

Escobar: paraíso perdido

Andrea Di Stefano

5,8

Mónica Bellucci

Bajo sospecha

Stephen Hopkins

5,8

Judi Dench

La espía roja

Trevor Nunn

5,7

Penélope Cruz

La red avispa

Olivier Assayas

5,7

Tommy Lee Jones

Si de verdad quieres…

David Frankel

5,6

Carmen Maura

Las brujas de Zugarramurdi

Álex de la Iglesia

5,6

Juliette Binoche

Fuego

 

5,6

David Cronenberg

Crímenes del futuro

David Cronenberg

5,6

Ricardo Darín

La cordillera

Santiago Mitre

5,5

Donald Sutherland

Una obra maestra

Giuseppe Capotondi

5,5

Cate Blanchet

Malas lenguas

Guy Maddin, etc.

4

Marion Cotillard

Bigger than Us

 

Sin votos

 

 Como pueden ver el 54% de las películas no llegan al 6; el 35% de los trajeron la lata de celuloide bajo el brazo han sido valorados entre 6 y 7; y tan sólo el 11% se puede decir que, a ojos del público votante de la base de datos Filmaffinity, supera el 7, o sea, la calificación de buena

Si me pongo a afilar el lápiz del crítico boyeril creo que tan sólo se salvarían tres o cuatro, siendo el resto entre mediocres o malas (directas al fondo de las estanterías del cineclub junto a las porno X). Por si sienten curiosidad, les diré que me satisficieron sin que levitara del asiento: Un asunto de familia, Cerrar los ojos, Prisioneros y El protector. 

 Jennifer Lawrence es buena actriz. Pero siempre he pensado que una carrera a la postre será más o menos brillante por la suerte y el acierto que haya tenido en elegir proyectos de calidad: ahí el trabajo interpretativo brilla más, el reconocimiento, mayor, la posteridad la pondrá en el Olimpo de las estrellas. A sus 35 años —se comenta que es la más joven en ganar el Premio Donostia—, de su carrera tan sólo puedo decir que destacaría La gran estafa americana (2013) y la muy rarita e inescrutable ¡Madre! (2017) y la estimable por su labor en Gorrión rojo (2018), no compartiendo cierta admiración existente por El lado bueno de la vida (ni ese Oscar que obtuvo). 

Ha tenido el acierto (económico) de trabajar en dos proyectos que la han hecho millonaria y mundialmente famosa: la trilogía de Los juegos del hambre basada en una obra literaria para jóvenes de la estadounidense Suzanne Collins, que la tenido atareada entre 2012 y 2015; y ha participado en la adaptación a la pantalla de uno de los grupos de superhéroes de la Marvel, los X-Men, que en mis tiempos se llamaban la Patrulla X; ahí ha estado currando de 2011 a 2019.

Con la pasta que ha ganado y a poco que una tenga conciencia social, la Jennifer ahora puede esgrimir en su currículum que es "actriz, productora y activista ganadora de un Oscar", como reza la nota informativa. Esperemos que el próximo 26 no tenga que añadir también a ese currículum el sustantivo coloquial de pestiño a su Die, My Love. Me juego 5 euros.

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