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domingo, 1 de marzo de 2026

Goyas 2026

 Rigoberta Bandini: "Nos ha quedado una gala apañada" 

 

Los domingos, triunfadora de la 40ª edición de los premios Goya


La 40ª edición de los premios Goya tuvo como triunfadora de la noche a Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa con cinco galardones. La gala arrancó con la premiación a Nagore Aranburu como Mejor Actriz de Reparto, pero tuvimos que esperar al final para comprobar si la historia de una adolescente que se quiere meter monja de clausura se iba a llevar lo jugoso o si Sirât, que al cabo de la noche iba logrando premio tras premio (Sonido, Producción, Dirección Artística, Fotografía, Montaje, Música) era un temible contrincante. No en vano, Óliver Laxe, su director, estuvo sentado en primera fila junto a Susan Sarandon, Goya internacional, relamiéndose al ver que su troupé artística subía al escenario.

Tuve, tuvimos, que tragarnos una edición sosita, trufada de chapas y soflamas políticas (esto no es novedad), con un ritmo mortecino, con miradas nostálgicas a las anteriores 39 ediciones, con canciones antiguas y de vestimenta sonrojante en algunos casos y con unos presentadores (Rigoberta Bandini, la de las tetas que dan miedo, y Luis Tosar sacándose el peine para cejas superpobladas intentando huir del encasillamiento) que, si hubieran sido pareja de hecho o casados o arrejuntados, esta mañana de domingo ya estarían divorciados. La química que hubo entre ellos fue nula. Parecían, por los diálogos que tuvieron que echar por sus bocas, un matrimonio mal avenido sin la más mínima gracia. Y digo que tuvimos que esperar al final para descubrir que Los domingos iba a tener un orgasmo cortito pero intenso, puesto que desde que se anunció el premio a Mejor Guion Original (para Azúa), Actriz (Patricia López Arnaiz, la tía acongojante), Dirección (Azúa de nuevo) y Mejor Película, con el coito interruptus por la aparición del premio a Mejor Actor (merecidísimo a José Ramón Soroiz, 75 añitos, por Maspalomas) fueron cayendo del lado vasco y no del de la productora El Deseo (en la sala Agustín Almodóvar como una sombra alargada de su hermano) que ha puesto la pastuqui en Sirât. Bueno, tan sólo el 2%.

En el preámbulo de la gala, celebrada en el Centro de Convenciones Internacionales de Barcelona, le preguntaban a Luis Tosar cómo se ensaya esa cara de que no te importa que no hayas sido tú el elegido para recibir el Goya, y él aconsejaba "abrazar la vida porque no existe esa cara de que no te importe ser el perdedor". Bueno, lo dice él que ha ganado tres veces y ha estado como el ajo nominado desde el año 2000 en once ocasiones.

Óliver Laxe nos revelaba que con Siràt llevaba ya diez meses de promoción y que nunca había visto la gala de los Oscar ni de los Goya. Tipo listo a la par que alto y guapo. La marca Schwarzkopf le debería patrocinar su cabello gallego. Fue el virtual ganador con seis cabezones. Sin embargo, él no subió al escenario. Eso no le haría gracia a Schwarzkopf. 

Alberto San Juan, candidato a Mejor Actor por La cena, la cual logró dos Goyas de los ocho a los que aspiraba, hizo de pitoniso afirmando que "mi intuición es que el premio va a ser para José Ramón Soroiz". Acertó. No era difícil. Curiosamente, en la ceremonia uno de los momentos estelares lo tuvo la intervención de Joaquín Oristrell, coguionista y Goya a Mejor Guion Adaptado, al decir: "Gracias por considerar digna de apremi (en catalán) una comedia". Hubo aplausos inteligentes. "La comedia, al contrario que el cine de autor, no se da importancia", continuó afirmando. "Y, sin embargo, con la comedia se pueden contar muchas cosas importantes. En La cena, nos pareció importante recordar al público de 2026 que Franco fue un dictador". Hubo aplausos de los convencidos y que hicieron la EGB. "Y que los dictadores someten a los pueblos a sus caprichos. Puede ser organizar una cena, prohibir un idioma, negar la violencia de género, el cambio climático, invadir países, deportar inmigrantes o montar un resort en Gaza". Aquí ya aplausos progresistas sólo. "La comedia nos importa. Por eso, Yolanda [García Serrano], Manuel [Gómez Pereira] yo llevamos 34 años buscando la comedia perfecta. Puede ser que, en esta ocasión, gracias a José Luis Alonso de Santos, nos hayamos quedado muy cerca". 

También en esos prolegómenos, Nora Navas, que aspiraba al galardón a Mejor Actriz por Mi amiga Eva, nos descubría que se había puesto a cocinar un plumcake, añadiendo que "será porque estoy nerviosa". Acompañaba las declaraciones con un fragmento de la película en la que le pedía a su doctora si le podía recetar las hormonas del amor como se recetan las vitaminas.

Una intrépida periodista le pregunta a Blanca Soroa, candidata a Mejor Actriz Revelación por Los domingos, si era el momento más importante de su vida el estar aquí. Soroa le comenta que está muy tranquila, que acaba de finalizar la selectividad y que no sabe si será el más importante porque le quedan muchos años de vida, pero sí es el más ajetreado. 17 años la contemplan. El triunfo se lo llevó Miriam Garlo por interpretar con convicción el papel de una sorda (ella lo es, de ahí lo de convicción) que desea ser madre en Sorda de Eva Libertad. 

Les confieso que esta película (con un guion más simple que el sonajero de un bebé) tuve que verla en modo forward (¿recuerdan las teclas de los radiocasetes con aquella abreviatura misteriosa FWD?), pues no pude con ella. Sorda se convirtió en otra de las protagonistas de la noche al ganar Mejor Dirección Novel (Eva Libertad) y Mejor Actor de Reparto, que fue para Álvaro Cervantes, en un papel que, cómo lo describiría sin recurrir a el Fari... Mejor recurro a él: hace un papel de hombre blandengue. Ya está, lo he dicho. De alguna manera Cervantes —cuya hermana Ángela Cervantes era también candidata en este caso por La furia, un drama sobre... ¡bingo!, abusos sexuales— nos jodió a los vascos la supremacía de la noche, pues desbancó a Kandido Uranga, inmenso y graciosísimo en Maspalomas, de completar un pleno en los principales premios actorales. Pero ya saben, Uranga no responde al papel de hoy de hombre blandengue. Le sobra corpulencia, vozarrón y le sobran años.

 

Tardes de soledad de Albert Serra, Mejor Documental 2026


Por ahí estuvo el iraní Jafar Panahi, cuya película, Un simple accidente, fue desbancada por Valor sentimental del noruego Joachim Trier. Ocasión perdida para apoyar al pueblo iraní sometido por el régimen del ayatolá Alí Jamenei. También perdieron la ocasión de apoyar la causa palestina —no solo con chapas o banderitas de Palestina— en la sección documental, puesto que ahí tenían Todos somos Gaza. Y, en cambio, los tres mil académicos prefirieron una corrida de toros rodada por Albert Serra titulada Tardes de soledad. RTVE tuvo el (mal) gusto de meter un breve del documental donde el toro embiste a Roca Rey contra las tablas mientras que el comentarista angelical —su sonrisa parece sacada de algún ángel de esos de la Capilla Sixtina— Carlos del Amor decía algo de que Serra había reflejado con su filme el sufrimiento de los toros en las corridas. ¿Se habrá visto o entendido el documental?*

El Goya de Honor fue para un Gonzalo Suárez. Hombre apoyado por Pilar Miró en esa época de los ochenta en que había que apoyar el cine de autor y de qualité. Soltó en la previa que era un premio sin película, que lo que quería era rodar. "He perdido la memoria, flojea (él que se jactaba de ella y de imaginación). Es muy caprichosa. Me parece que la vida entera ha transcurrido en un instante", dice el que tiene 92 años. Ya en en el escenario recibió el cabezón de manos de la actriz portuguesa María de Medeiros (nominada por una interesante obra, Una quinta portuguesa) que había trabajado para él en El detective y la muerte. Se puso a contar un cuento a la audiencia. Temí que se perdiera, pero estuvo lúcido Suárez (más que en sus películas que han caído en el olvido). Narró la siguiente historia:

Un día, al borde de una carretera bajo la lluvia, un vagabundo fue recogido por un conductor. A primera vista, el hombre que recogió al vagabundo se arrepintió de su gesto porque su coche se empapó y se ensució. Pero entonces Dios quiso recompensar ese acto de bondad, y transformó al vagabundo en una princesa maravillosa. El conductor y la princesa pasaron una noche extraordinaria juntos en un motel de carretera.

Sin embargo, al amanecer, el conductor despertó y de nuevo encontró al vagabundo maloliente en sus brazos, tal como era al principio.

Suárez usó esta historia para concluir con una frase que fue aplaudida por el público: “Dios nos premia con los sueños y nos castiga con la realidad.”

 Con ese cuento el cineasta quiso sugerir que el cine (y el arte) nos permite soñar despiertos incluso cuando la realidad es más dura, ofreciendo una mezcla de fantasía, ilusión y reflexión.

No faltó la presencia de el Galgo de Paiporta, Pedro Sánchez, que respondió al cuestionarlo sobre el estado del cine español con lo siguiente: "El cine español va de cine, fruto de la profundidad y buen oficio. He visto unas cuantas (no como Mariano Rajoy, que no tenía tiempo), no todas. Me ha gustado sobre todo, el cine comprometido”. 

En esos momentos un amigo me manda una información que decía: “El cine español se encuentra en sus horas más bajas tanto en recaudación como en número de espectadores  aunque eso no evita que las ayudas crezcan. El 40% de las películas españolas no llega a cien espectadores”.




Y de Susan Sarandon, Goya Internacional, destacó su cine comprometido, destacando Las brujas de Eastwick con Jack Nicholson (!). De la Sarandon, sólo decir que emocionada confundió el auditorio de Barcelona con el Theater Pavilion, o donde se celebren hoy los Oscar, echando una chapa-alegato político que hizo bajar las audiencias, salir despavorido al WC o aprovechar para prepararse un James Bond, agitado no mezclado. Además, de ensalzar a Pedro Sánchez cuya cara estuvo a punto de saltar los hilos que sostienen su rictus.

Puede que me quede algo en el tintero. Como la intervención de Victoria Abril al entregar el premio a Mejor Actriz. Ni corta ni perezosa, al estilo de las indecentes e impúdicas películas de Vicente Aranda (se salva Amantes), justo en el momento de leer el tarjetón, se pone a contar una "anécdota muy divertida". En una ocasión el director Vicente Aranda le había comentado sobre los premios en general, asegurándole que: "Los premios son el principio del fin. Tienes mucho que aprender. A trabajar”.

Esta noche me voy a tomar bicarbonato, que me ha sentado mal esta 40ª edición y me toca planchado y limpieza de WC. Maldito hombre blandengue.

 

 

*Véase mi entrevista a Albert Serra: Tardes de soledad II

 

 

 

miércoles, 14 de enero de 2026

Goyas: lectura de candidaturas 2026

Los invitados esperados asistieron a La cena


Los domingos y Sîrat se medirán frente a frente en la 40ª edición de los Goya, mientras que Maspalomas, La cena y Sorda asistirán de comparsas en el apartado de Mejor Película


Las súplicas de la monja de clausura se cumplieron: 13 nominaciones para Los domingos



El próximo día 28 de febrero si se asoman por la tele pública, la estatal o nacional, y aguantan con un cubata en la mano hasta la una y pico de la madrugada, sabrán que Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa habrá sido la ganadora de la 40ª edición de los Premios Goya, con permiso de Sirat: trance en el desierto.

Ayer martes, mi admirado Arturo Valls (admirado por encarnar a Jesús Quesada en Cámera Café y pare usted de contar) y la tinerfeña licenciada en Derecho, Toni Acosta, (su nombre real es Antonia del Carmen Acosta León, como ven mejor abreviar) dieron lectura a los aspirantes a los Goya en las 28 categorías desde la Academia de Cine que, junto al Goya de Honor al cineasta Gonzalo Suárez (¿para cuándo uno para José Luis Garci?) conformarán el menú de esta 40ª edición.

Se les notaba a Valls y a Acosta cierta emoción en la lectura (ambos tenían remotísimas posibilidades de ser nominados, ella por Padre no hay más que uno 5; él por Los futbolísimos 2) y fueron perlando la monotonía de la lectura por categorías con chistes improvisados: «Lo estamos haciendo bien, ¿no?», ella. «Yo creo que sí. Se nos está entendiendo muy bien», él. «Sabes leer», ella. «Que no me salgan los nombres en euskera, por favor», él.

En esta edición se han inscrito un total de 218 largometrajes, de los que 122 son de ficción (se nota la abundancia de subvenciones públicas y desgravaciones fiscales para tanta sopa caliente Starlux que nadie probará), 87 son documentales (esos ya ni se ponen en La 2) y 9 de animación (animada la cosa en esta sección no está). Estos fueron los datos objetivos que Toni Acosta, honrando a su generación de la cincuentena al ponerse las gafas para la lectura de cerca, con una dicción poco canaria y bien audible nos pudo dar al inicio. Completó la información afirmando que de los 218 largos, 67 son óperas primas (pocos de esos volverán a rodar de nuevo), 129 guiones originales y 42 son guiones adaptados. 

Como lo más interesante se lee al final, como mal periodista también lo pongo al final. No vaya a ser que sólo lean el titular y la entradilla y pasen a otra cosa mariposa, como hacen los jóvenes millennials, otra cagarruta anglosajona. Pues bien, las cinco películas que aspiran al Goya a Mejor Película son: Los domingos dirigida por Alauda Ruiz de Azúa; Maspalomas dirigida a cuatro manos por Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga; Sirât, trance en el desierto de Oliver Laxe; La cena de Manuel Gómez Pereira y, por último, Sorda dirigida por Eva Libertad. 

Llama la atención que en ese quinteto se haya colado una comedia como La cena, una adaptación al cine de la obra teatral del dramaturgo José Luis Alonso de Santos, La cena de los generales. La ha rodado un director abonado a ese género (tan noble y difícil) y mediocre como es Manuel Gómez Pereira, de cuya filmografía menciono títulos tan significativos de lo que se gasta como son Todos los hombres son iguales (1994), Salsa rosa (1991) o Entre las piernas (1999). 

Además del tema de la Guerra Civil en tono de comedia negra, el asunto de la intolerancia y la intransigencia aparece en Los domingos, la homosexualidad y la vejez en Maspalomas (a ella le daría el Goya), la insania trágica en un trampantojo como es Sîrat, y otra peli más sobre la discapacidad (esta vez auditiva) como es el caso de la revelación de Sorda.


Maspalomas, otro intento (¿fallido?) de lograr el Goya a Mejor Película



En cuanto a los directores sorprende saber que dos de las películas nominadas al premio gordo no tienen su réplica en la sección de Mejor Dirección: son Eva Libertad (aparece, en cambio, en Mejor Dirección Novel) y Manuel Gómez Pereira. 
 
Así, un año más se irán de vacío los vascos Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga (por mucho que diga este que "ha sido un año muy bueno para el cine vasco. Cada vez hay una cinematografía más descentralizada y es un fenómeno que afecta a todas las regiones"); la baracaldesa Alauda Ruiz de Azúa (que se convertirá en la cuarta mujer en ganar este galardón), la catalana Carla Simón, que sustituye a Eva Libertad por ser ésta directora novel, y los dos enfant terribles sucesores de Buñuel y Almodóvar como son Oliver Laxe y Albert Serra, cuya Tardes de soledad, por cierto, no ha podido estar en Mejor Película y sí está en Mejor Documental. Cosas de la Academia, o mejor, de los académicos.

Vamos con el morbo del careto de los actores que se les pone al saberse nominados y al instante perdedores salvo uno. En cuestión de Mejor Actor, sólo hay uno que puede hacerle algo de sombra al que ganará (Jose Ramón Soroiz). Se trata de Mario Casas por Muy lejos, otra peli curiosamente de temática gay (los actores heteros sacando esa parte oculta se les da muy bien al parecer). Si estuviéramos en Jolivú, habría manifas alrededor del Kodak Theather o manis digitales por las redes sociales quejándose de por qué un hetero hace de gay. Cosas de los sudnorteamericanos (manera muy mía de referirme a EE.UU.). Los demás irán ensayando el rictus de rigor: sonrisa estirada no más de los segundos en que les enfoca la cámara de La 1 (antes la televisión de todos, ahora de la mitad): Alberto San Juan por La cena, Miguel Garcés por Los domingos y Manolo Solo por la muy notable Una quinta portuguesa (si digo notable, es para hacerles una recomendación, ¿lo pillan?).

Y el morbo femenino. Estas lo tienen más fácil de haberse inoculado bótox previamente, lo de la sonrisa perdedora me refiero. Aquí puede que la cosa esté más reñida y el resultado arroje algo de emoción: dos vitorianas como son Patricia López Arnaiz por Los domingos (que lleva tres años seguidos logrando estar nominada, ahí es nada) y Susana Abaitua por Un fantasma en la batalla; las barcelonesas Ángela Cervantes por La furia y Nora Navas por Mi amiga Eva (Nora como el Guadiana, siempre aparece con alguna candidatura interpretativa de vez en cuando, o tiene una agencia de lobbystas en Cataluña) y, por último, la chilena Antonia Zegers por Los tortuga.

En definitiva, podemos indicar que el grado de mayor a menor satisfacción colectiva según proyectos de rodaje ha sido el siguiente: con 13 nominaciones, Los Domingos es la película más nominada, seguida de Sirât, con 11 opciones a galardón. Por su parte, Maspalomas cuenta con 9 nominaciones y La cena con 8 opciones a galardón; mientras que Sorda, El cautivo y Los Tigres tienen 7 nominaciones cada una; Romería ha logrado 6 nominaciones y Ciudad sin sueño cuenta con 5 nominaciones. 

Resto de candidaturas en este enlace:



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