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domingo, 1 de marzo de 2026

Goyas 2026

 Rigoberta Bandini: "Nos ha quedado una gala apañada" 

 

Los domingos, triunfadora de la 40ª edición de los premios Goya


La 40ª edición de los premios Goya tuvo como triunfadora de la noche a Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa con cinco galardones. La gala arrancó con la premiación a Nagore Aranburu como Mejor Actriz de Reparto, pero tuvimos que esperar al final para comprobar si la historia de una adolescente que se quiere meter monja de clausura se iba a llevar lo jugoso o si Sirât, que al cabo de la noche iba logrando premio tras premio (Sonido, Producción, Dirección Artística, Fotografía, Montaje, Música) era un temible contrincante. No en vano, Óliver Laxe, su director, estuvo sentado en primera fila junto a Susan Sarandon, Goya internacional, relamiéndose al ver que su troupé artística subía al escenario.

Tuve, tuvimos, que tragarnos una edición sosita, trufada de chapas y soflamas políticas (esto no es novedad), con un ritmo mortecino, con miradas nostálgicas a las anteriores 39 ediciones, con canciones antiguas y de vestimenta sonrojante en algunos casos y con unos presentadores (Rigoberta Bandini, la de las tetas que dan miedo, y Luis Tosar sacándose el peine para cejas superpobladas intentando huir del encasillamiento) que, si hubieran sido pareja de hecho o casados o arrejuntados, esta mañana de domingo ya estarían divorciados. La química que hubo entre ellos fue nula. Parecían, por los diálogos que tuvieron que echar por sus bocas, un matrimonio mal avenido sin la más mínima gracia. Y digo que tuvimos que esperar al final para descubrir que Los domingos iba a tener un orgasmo cortito pero intenso, puesto que desde que se anunció el premio a Mejor Guion Original (para Azúa), Actriz (Patricia López Arnaiz, la tía acongojante), Dirección (Azúa de nuevo) y Mejor Película, con el coito interruptus por la aparición del premio a Mejor Actor (merecidísimo a José Ramón Soroiz, 75 añitos, por Maspalomas) fueron cayendo del lado vasco y no del de la productora El Deseo (en la sala Agustín Almodóvar como una sombra alargada de su hermano) que ha puesto la pastuqui en Sirât. Bueno, tan sólo el 2%.

En el preámbulo de la gala, celebrada en el Centro de Convenciones Internacionales de Barcelona, le preguntaban a Luis Tosar cómo se ensaya esa cara de que no te importa que no hayas sido tú el elegido para recibir el Goya, y él aconsejaba "abrazar la vida porque no existe esa cara de que no te importe ser el perdedor". Bueno, lo dice él que ha ganado tres veces y ha estado como el ajo nominado desde el año 2000 en once ocasiones.

Óliver Laxe nos revelaba que con Siràt llevaba ya diez meses de promoción y que nunca había visto la gala de los Oscar ni de los Goya. Tipo listo a la par que alto y guapo. La marca Schwarzkopf le debería patrocinar su cabello gallego. Fue el virtual ganador con seis cabezones. Sin embargo, él no subió al escenario. Eso no le haría gracia a Schwarzkopf. 

Alberto San Juan, candidato a Mejor Actor por La cena, la cual logró dos Goyas de los ocho a los que aspiraba, hizo de pitoniso afirmando que "mi intuición es que el premio va a ser para José Ramón Soroiz". Acertó. No era difícil. Curiosamente, en la ceremonia uno de los momentos estelares lo tuvo la intervención de Joaquín Oristrell, coguionista y Goya a Mejor Guion Adaptado, al decir: "Gracias por considerar digna de apremi (en catalán) una comedia". Hubo aplausos inteligentes. "La comedia, al contrario que el cine de autor, no se da importancia", continuó afirmando. "Y, sin embargo, con la comedia se pueden contar muchas cosas importantes. En La cena, nos pareció importante recordar al público de 2026 que Franco fue un dictador". Hubo aplausos de los convencidos y que hicieron la EGB. "Y que los dictadores someten a los pueblos a sus caprichos. Puede ser organizar una cena, prohibir un idioma, negar la violencia de género, el cambio climático, invadir países, deportar inmigrantes o montar un resort en Gaza". Aquí ya aplausos progresistas sólo. "La comedia nos importa. Por eso, Yolanda [García Serrano], Manuel [Gómez Pereira] yo llevamos 34 años buscando la comedia perfecta. Puede ser que, en esta ocasión, gracias a José Luis Alonso de Santos, nos hayamos quedado muy cerca". 

También en esos prolegómenos, Nora Navas, que aspiraba al galardón a Mejor Actriz por Mi amiga Eva, nos descubría que se había puesto a cocinar un plumcake, añadiendo que "será porque estoy nerviosa". Acompañaba las declaraciones con un fragmento de la película en la que le pedía a su doctora si le podía recetar las hormonas del amor como se recetan las vitaminas.

Una intrépida periodista le pregunta a Blanca Soroa, candidata a Mejor Actriz Revelación por Los domingos, si era el momento más importante de su vida el estar aquí. Soroa le comenta que está muy tranquila, que acaba de finalizar la selectividad y que no sabe si será el más importante porque le quedan muchos años de vida, pero sí es el más ajetreado. 17 años la contemplan. El triunfo se lo llevó Miriam Garlo por interpretar con convicción el papel de una sorda (ella lo es, de ahí lo de convicción) que desea ser madre en Sorda de Eva Libertad. 

Les confieso que esta película (con un guion más simple que el sonajero de un bebé) tuve que verla en modo forward (¿recuerdan las teclas de los radiocasetes con aquella abreviatura misteriosa FWD?), pues no pude con ella. Sorda se convirtió en otra de las protagonistas de la noche al ganar Mejor Dirección Novel (Eva Libertad) y Mejor Actor de Reparto, que fue para Álvaro Cervantes, en un papel que, cómo lo describiría sin recurrir a el Fari... Mejor recurro a él: hace un papel de hombre blandengue. Ya está, lo he dicho. De alguna manera Cervantes —cuya hermana Ángela Cervantes era también candidata en este caso por La furia, un drama sobre... ¡bingo!, abusos sexuales— nos jodió a los vascos la supremacía de la noche, pues desbancó a Kandido Uranga, inmenso y graciosísimo en Maspalomas, de completar un pleno en los principales premios actorales. Pero ya saben, Uranga no responde al papel de hoy de hombre blandengue. Le sobra corpulencia, vozarrón y le sobran años.

 

Tardes de soledad de Albert Serra, Mejor Documental 2026


Por ahí estuvo el iraní Jafar Panahi, cuya película, Un simple accidente, fue desbancada por Valor sentimental del noruego Joachim Trier. Ocasión perdida para apoyar al pueblo iraní sometido por el régimen del ayatolá Alí Jamenei. También perdieron la ocasión de apoyar la causa palestina —no solo con chapas o banderitas de Palestina— en la sección documental, puesto que ahí tenían Todos somos Gaza. Y, en cambio, los tres mil académicos prefirieron una corrida de toros rodada por Albert Serra titulada Tardes de soledad. RTVE tuvo el (mal) gusto de meter un breve del documental donde el toro embiste a Roca Rey contra las tablas mientras que el comentarista angelical —su sonrisa parece sacada de algún ángel de esos de la Capilla Sixtina— Carlos del Amor decía algo de que Serra había reflejado con su filme el sufrimiento de los toros en las corridas. ¿Se habrá visto o entendido el documental?*

El Goya de Honor fue para un Gonzalo Suárez. Hombre apoyado por Pilar Miró en esa época de los ochenta en que había que apoyar el cine de autor y de qualité. Soltó en la previa que era un premio sin película, que lo que quería era rodar. "He perdido la memoria, flojea (él que se jactaba de ella y de imaginación). Es muy caprichosa. Me parece que la vida entera ha transcurrido en un instante", dice el que tiene 92 años. Ya en en el escenario recibió el cabezón de manos de la actriz portuguesa María de Medeiros (nominada por una interesante obra, Una quinta portuguesa) que había trabajado para él en El detective y la muerte. Se puso a contar un cuento a la audiencia. Temí que se perdiera, pero estuvo lúcido Suárez (más que en sus películas que han caído en el olvido). Narró la siguiente historia:

Un día, al borde de una carretera bajo la lluvia, un vagabundo fue recogido por un conductor. A primera vista, el hombre que recogió al vagabundo se arrepintió de su gesto porque su coche se empapó y se ensució. Pero entonces Dios quiso recompensar ese acto de bondad, y transformó al vagabundo en una princesa maravillosa. El conductor y la princesa pasaron una noche extraordinaria juntos en un motel de carretera.

Sin embargo, al amanecer, el conductor despertó y de nuevo encontró al vagabundo maloliente en sus brazos, tal como era al principio.

Suárez usó esta historia para concluir con una frase que fue aplaudida por el público: “Dios nos premia con los sueños y nos castiga con la realidad.”

 Con ese cuento el cineasta quiso sugerir que el cine (y el arte) nos permite soñar despiertos incluso cuando la realidad es más dura, ofreciendo una mezcla de fantasía, ilusión y reflexión.

No faltó la presencia de el Galgo de Paiporta, Pedro Sánchez, que respondió al cuestionarlo sobre el estado del cine español con lo siguiente: "El cine español va de cine, fruto de la profundidad y buen oficio. He visto unas cuantas (no como Mariano Rajoy, que no tenía tiempo), no todas. Me ha gustado sobre todo, el cine comprometido”. 

En esos momentos un amigo me manda una información que decía: “El cine español se encuentra en sus horas más bajas tanto en recaudación como en número de espectadores  aunque eso no evita que las ayudas crezcan. El 40% de las películas españolas no llega a cien espectadores”.




Y de Susan Sarandon, Goya Internacional, destacó su cine comprometido, destacando Las brujas de Eastwick con Jack Nicholson (!). De la Sarandon, sólo decir que emocionada confundió el auditorio de Barcelona con el Theater Pavilion, o donde se celebren hoy los Oscar, echando una chapa-alegato político que hizo bajar las audiencias, salir despavorido al WC o aprovechar para prepararse un James Bond, agitado no mezclado. Además, de ensalzar a Pedro Sánchez cuya cara estuvo a punto de saltar los hilos que sostienen su rictus.

Puede que me quede algo en el tintero. Como la intervención de Victoria Abril al entregar el premio a Mejor Actriz. Ni corta ni perezosa, al estilo de las indecentes e impúdicas películas de Vicente Aranda (se salva Amantes), justo en el momento de leer el tarjetón, se pone a contar una "anécdota muy divertida". En una ocasión el director Vicente Aranda le había comentado sobre los premios en general, asegurándole que: "Los premios son el principio del fin. Tienes mucho que aprender. A trabajar”.

Esta noche me voy a tomar bicarbonato, que me ha sentado mal esta 40ª edición y me toca planchado y limpieza de WC. Maldito hombre blandengue.

 

 

*Véase mi entrevista a Albert Serra: Tardes de soledad II

 

 

 

miércoles, 14 de enero de 2026

Goyas: lectura de candidaturas 2026

Los invitados esperados asistieron a La cena


Los domingos y Sîrat se medirán frente a frente en la 40ª edición de los Goya, mientras que Maspalomas, La cena y Sorda asistirán de comparsas en el apartado de Mejor Película


Las súplicas de la monja de clausura se cumplieron: 13 nominaciones para Los domingos



El próximo día 28 de febrero si se asoman por la tele pública, la estatal o nacional, y aguantan con un cubata en la mano hasta la una y pico de la madrugada, sabrán que Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa habrá sido la ganadora de la 40ª edición de los Premios Goya, con permiso de Sirat: trance en el desierto.

Ayer martes, mi admirado Arturo Valls (admirado por encarnar a Jesús Quesada en Cámera Café y pare usted de contar) y la tinerfeña licenciada en Derecho, Toni Acosta, (su nombre real es Antonia del Carmen Acosta León, como ven mejor abreviar) dieron lectura a los aspirantes a los Goya en las 28 categorías desde la Academia de Cine que, junto al Goya de Honor al cineasta Gonzalo Suárez (¿para cuándo uno para José Luis Garci?) conformarán el menú de esta 40ª edición.

Se les notaba a Valls y a Acosta cierta emoción en la lectura (ambos tenían remotísimas posibilidades de ser nominados, ella por Padre no hay más que uno 5; él por Los futbolísimos 2) y fueron perlando la monotonía de la lectura por categorías con chistes improvisados: «Lo estamos haciendo bien, ¿no?», ella. «Yo creo que sí. Se nos está entendiendo muy bien», él. «Sabes leer», ella. «Que no me salgan los nombres en euskera, por favor», él.

En esta edición se han inscrito un total de 218 largometrajes, de los que 122 son de ficción (se nota la abundancia de subvenciones públicas y desgravaciones fiscales para tanta sopa caliente Starlux que nadie probará), 87 son documentales (esos ya ni se ponen en La 2) y 9 de animación (animada la cosa en esta sección no está). Estos fueron los datos objetivos que Toni Acosta, honrando a su generación de la cincuentena al ponerse las gafas para la lectura de cerca, con una dicción poco canaria y bien audible nos pudo dar al inicio. Completó la información afirmando que de los 218 largos, 67 son óperas primas (pocos de esos volverán a rodar de nuevo), 129 guiones originales y 42 son guiones adaptados. 

Como lo más interesante se lee al final, como mal periodista también lo pongo al final. No vaya a ser que sólo lean el titular y la entradilla y pasen a otra cosa mariposa, como hacen los jóvenes millennials, otra cagarruta anglosajona. Pues bien, las cinco películas que aspiran al Goya a Mejor Película son: Los domingos dirigida por Alauda Ruiz de Azúa; Maspalomas dirigida a cuatro manos por Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga; Sirât, trance en el desierto de Oliver Laxe; La cena de Manuel Gómez Pereira y, por último, Sorda dirigida por Eva Libertad. 

Llama la atención que en ese quinteto se haya colado una comedia como La cena, una adaptación al cine de la obra teatral del dramaturgo José Luis Alonso de Santos, La cena de los generales. La ha rodado un director abonado a ese género (tan noble y difícil) y mediocre como es Manuel Gómez Pereira, de cuya filmografía menciono títulos tan significativos de lo que se gasta como son Todos los hombres son iguales (1994), Salsa rosa (1991) o Entre las piernas (1999). 

Además del tema de la Guerra Civil en tono de comedia negra, el asunto de la intolerancia y la intransigencia aparece en Los domingos, la homosexualidad y la vejez en Maspalomas (a ella le daría el Goya), la insania trágica en un trampantojo como es Sîrat, y otra peli más sobre la discapacidad (esta vez auditiva) como es el caso de la revelación de Sorda.


Maspalomas, otro intento (¿fallido?) de lograr el Goya a Mejor Película



En cuanto a los directores sorprende saber que dos de las películas nominadas al premio gordo no tienen su réplica en la sección de Mejor Dirección: son Eva Libertad (aparece, en cambio, en Mejor Dirección Novel) y Manuel Gómez Pereira. 
 
Así, un año más se irán de vacío los vascos Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga (por mucho que diga este que "ha sido un año muy bueno para el cine vasco. Cada vez hay una cinematografía más descentralizada y es un fenómeno que afecta a todas las regiones"); la baracaldesa Alauda Ruiz de Azúa (que se convertirá en la cuarta mujer en ganar este galardón), la catalana Carla Simón, que sustituye a Eva Libertad por ser ésta directora novel, y los dos enfant terribles sucesores de Buñuel y Almodóvar como son Oliver Laxe y Albert Serra, cuya Tardes de soledad, por cierto, no ha podido estar en Mejor Película y sí está en Mejor Documental. Cosas de la Academia, o mejor, de los académicos.

Vamos con el morbo del careto de los actores que se les pone al saberse nominados y al instante perdedores salvo uno. En cuestión de Mejor Actor, sólo hay uno que puede hacerle algo de sombra al que ganará (Jose Ramón Soroiz). Se trata de Mario Casas por Muy lejos, otra peli curiosamente de temática gay (los actores heteros sacando esa parte oculta se les da muy bien al parecer). Si estuviéramos en Jolivú, habría manifas alrededor del Kodak Theather o manis digitales por las redes sociales quejándose de por qué un hetero hace de gay. Cosas de los sudnorteamericanos (manera muy mía de referirme a EE.UU.). Los demás irán ensayando el rictus de rigor: sonrisa estirada no más de los segundos en que les enfoca la cámara de La 1 (antes la televisión de todos, ahora de la mitad): Alberto San Juan por La cena, Miguel Garcés por Los domingos y Manolo Solo por la muy notable Una quinta portuguesa (si digo notable, es para hacerles una recomendación, ¿lo pillan?).

Y el morbo femenino. Estas lo tienen más fácil de haberse inoculado bótox previamente, lo de la sonrisa perdedora me refiero. Aquí puede que la cosa esté más reñida y el resultado arroje algo de emoción: dos vitorianas como son Patricia López Arnaiz por Los domingos (que lleva tres años seguidos logrando estar nominada, ahí es nada) y Susana Abaitua por Un fantasma en la batalla; las barcelonesas Ángela Cervantes por La furia y Nora Navas por Mi amiga Eva (Nora como el Guadiana, siempre aparece con alguna candidatura interpretativa de vez en cuando, o tiene una agencia de lobbystas en Cataluña) y, por último, la chilena Antonia Zegers por Los tortuga.

En definitiva, podemos indicar que el grado de mayor a menor satisfacción colectiva según proyectos de rodaje ha sido el siguiente: con 13 nominaciones, Los Domingos es la película más nominada, seguida de Sirât, con 11 opciones a galardón. Por su parte, Maspalomas cuenta con 9 nominaciones y La cena con 8 opciones a galardón; mientras que Sorda, El cautivo y Los Tigres tienen 7 nominaciones cada una; Romería ha logrado 6 nominaciones y Ciudad sin sueño cuenta con 5 nominaciones. 

Resto de candidaturas en este enlace:



domingo, 9 de febrero de 2025

Los Goya 2025

Dos por el Goya de uno


La infiltrada y El 47 se llevan ex aequo el Goya a Mejor Película


 

Arantxa Echevarría sorprendida ante el inesperado final ex aequo

 

Este año la 39 edición de los Goya tiene lugar en Granada, la quinta ocasión en que Andalucía acoge este certamen de la "Fiesta del Cine Español".

Y aquí estoy delante del televisor de plasma dándole a la tecla para que mañana mis numerosos lectores que hayan preferido leer un libro, escuchar a Mozart o echar un polvo con su señora sepan lo que ha pasado. Les aviso que la inmensa mayoría perderán, pero harán como si la vida siguiese igual. ¿O no?

Arranque musical: Zoe Bonafonte, Pepe Lorente, Cristalino, Luis Tosar y Daniel Ibáñez salen cantando "Bienvenidos" junto a Amaral. Y ¡cómo no, Miguel Ríos dejando las vendas de momia en el ataúd también hace aparición en el escenario!

Salen las presentadoras: Maribel Verdú y Leonor Watling. La primera de plata, la segunda de blanco satén con arabescos dorados. Hacen las presentaciones de rigor, un poco sosainas. Pero eso hay echárselo en cara a los guionistas. Porque ellas no improvisan. Y cuando lo hacen es del tipo: "¡Vaya nivel, Maribel!".

El Goya a Mejor Actor de Reparto es para Salva Reina por El 47. Hace aspavientos y alza los brazos como si hubiera ganado el Goya. Ah, que lo ha ganado. Bueno, como si no se lo creyera: "Todo es posible en Granada. Te quiero, papá. Es tu cumpleaños". Va con pantalón negro y chaqueta blanca con bordes negros. Está guapo, con ese pelo abundante y un poco canosillo. La pajarilla negra sobre la camisa blanca realza el contraste, como un damero. Le tocan la música porque no calla. "¡Ninguna persona es ilegal!", lanza la primera proclama política de la noche.

Mejor Diseño de Vestuario es para Arantza Ezquerro por La virgen roja, donde el rojo no aparece en toda la película salvo en dos detalles. Viste con falda larga negra y una pieza que parece una bolsa de plástico con esas protuberancias que oímos estallar al apretarlas. Está mona.

Mejores Efectos Especiales va a parar a El 47. Más del 80% de los planos están tratados con digital para recrear la Barcelona de los 70 y que no chirriase mucho con el material de archivo utilizado. El barrio de Torre Baró empieza a sonar esta noche y el catalán también.

El premio a Mejor Canción Original va a Los Almendros cantada en el documental La guitarra flamenca de Yerai Cortés

Mejor Actriz Revelación es para Laura Weissmar, protagonista de Ave María. Habla cinco idiomas pero yo no la entendí en español cuando la proyectaron en la Seminci. Eso sí, el vestido, que no tapaba el sobaco lleno de pelos ni las marcas de tatuaje, tenía su puntito de originalidad. Las pestañas son laaaargas. Y entre un ataque de pánico logra sostener un vestido de tirantes con unos soportes que sobresalen de manera "horror picture show". 

Goya de Honor es para Aitana Sánchez Gijón. Lo presenta y lo entrega Maribel Verdú, porque se conocen desde pequeñas. "Te quiero porque eres luz y talento", comenta Maribel, y se emociona tanto que tiene que hacer una pausa. ¿Demasiada emotividad? Tal vez. "Resistir en la cumbre es verdaderamente un reto. Este no es un Goya de Honor, sino de Amor", clama la Verdú. Vemos en pantalla esos resúmenes de los trabajos de la hermosa Aitana. Y es en estos momentos que sabes que tú, maldito cronista de blog, no has vivido tanto ni lo vivirás. 

El aplauso es largo. Ella con un vestido de escote palabra de honor y de franjas negras y azul lo que sea verticales está hermosísima. El plano general le hace justicia, más que el primer plano. Se lo agradece al presidente de la Academia, Fernando Méndez Leite y "al amor de su vida, Richard Gere", que lo tiene delante. Recuerda a Bigas Luna, ya fallecido, director con el trabajó. Además de con otros 40. Quiere recordar a Patricia Ferreira fallecida, y una de las cuatro mujeres directoras con las que ha trabajado. No deja de faltar el mensajito feminista. Y, cómo no, la consabida retahíla de...

 

Goya de Honor 2025 a Aita Sánchez Gijón, abrazando a Maribel Verdú.


En este preciso instante la llamada de mi aita. Como ustedes comprenderán, cuando una persona añosa te llama no suele ser para nada agradable. No respira bien, taquicardias, que vaya. Uno va con la convicción de que ya no va a seguir en directo la ceremonia. Afortunadamente, la ambulancia con sus dos técnicos de emergencia sanitaria no tardan mucho. Le atienden y le hacen las consabidas preguntas: medicamentos, síntomas, desde cuándo... Le auscultan, le toman pulso y oximetría. Vaya, lo que parecía una crisis de ansiedad (era mi diagnóstico), ahora resulta que, según la ATS, no oxigena bien. Al hospital en ambulancia. ¿A que no esperaban este giro de guion? Esperen hasta el final, hay otro más.

Llego al hospital a las 23:59. Y me dan un tique: F-IGC1. Ahora a esperar a que la dichosa combinación salga por la pantalla para acudir a donde tu aita está: en boxes. ¿Y los Goya? Pues voy mirando el móvil. Uno quiere evadirse de la realidad y volver a Granada, tierra soñada por mí. 

En el trayecto de ida, tras la ambulancia, sintonizo la única emisora de radio que lo retransmite: RNE. Oigo las voces de Yolanda Flores (empalagosa), Elio Castro (¿expulsado de la SER?) y Conxita Casanovas (incombustible) relatando lo que acontece. Ya me he perdido saber que Pepe Lorente ha logrado Mejor Actor Revelación por La estrella azul. Afortunadamente, la que para mí es la mejor película lograría esta noche otro premio más: Mejor Dirección Novel a su director el maño Javier Macipe. Como no la produce RTVE ni Atresmedia Cine ni MediaPro ni El Deseo, pues ajo y agua. Los valores artísticos se los meten entre el fajo de sus billetes.


Pepe Lorente (izq.), Goya al Mejor Actor Revelación junto a Jose Antonio.


Las voces de radio auguran que si la Mejor Dirección de Producción había ido a parar a El 47 era predecible que ahora con el premio a Mejor Dirección Artística fuera también. Fallaron. Fue para el bilbaíno Javier Alvariño por La virgen roja (también lograría otro Goya para el vestuario). Nawja Nimri no estaba nominada, incomprensible.

En la pantalla aparece el F-IGC1. Voy a boxes. Una médico residente me informa de que las constantes están bien. Oxigena al 100%. Puede que la ATS midiera mal la oximetría con el aparatito en el dedo. Me dice que le harán dos pruebas más: electro y rayos X.

Estar en boxes de acompañante es como estar en la silla del Palacio de Congresos de Granada durante tres horas treinta y siete minutos, lo que duró, sin estar nominado. No puedes moverte, salvo para ir al baño o acompañar al paciente. Vienen enfermeras que ponen electrodos y al destapar la sábana exclaman un "vaya": la visión de un conejo enchufado a un pito que quiere solo miccionar. Me dice que no puede orinar, que tiene miedo a hacérselo en la cama. Le comento que compruebe que lo tiene metido en el conejo. Pero no puede porque sus manos están "ocupadas" con sendos instrumentos médicos. La idea de tener que coger el miembro me horroriza. En el box uno se siente solo. Sabes que los facultativos y demás personal sólo harán ciertas actuaciones. En lo demás, tú eres el que tienes que apechugar con tu pariente enfermo. 

Durante este tiempo en el box, me pierdo saber que Almodóvar sólo ha logrado arrancar a los académicos para su obra La habitación de al lado tres cabezones: guion adaptado, fotografía (Edu Grau) y el que va a parar al omnipresente donostiarra Alberto Iglesias por la BSO (lleva 12 cabezones de 19 nominaciones). Abusón.

Nos dan el alta. Le visto a mi aita y, de camino a casa, aliviado y contento porque mi pronóstico médico de crisis de ansiedad era el acertado, vuelvo a sintonizar Radio Nacional de España. Veo que estamos en el final de la ceremonia. Por el camino, se han celebrado los premios a Eduard Fernández (Marco), Carolina Yuste (La infiltrada), la dirección a Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez (Segundo premio), guion original a Eduard Sola (Casa en llamas) y actriz secundaria a Clara Segura (El 47). Como ven todo muy repartido, como los décimos de lotería.

Las voces de RNE me anuncian que llegamos al momento final de la noche. Belén Rueda es la encargada de abrir el sobrecito. Se le oye decir: "Y el Goya a Mejor Película de este año es para... El 47". Y cuando todo parecía ya decantado oigo decir a Conxita Casanovas que parece que hay un nuevo suceso La la land*. Pero no. Por primera vez en 39 ediciones se da el fenómeno de que el premio mayor es ex aequo: la directora bilbaína Arantxa Etxebarria se levanta jubilosa de su asiento porque Belén Rueda lanza un grito, que apenas se le escucha en la retransmisión, de que su La infiltrada ha puesto una pica en Granada junto a la película de Marcel Barrena. 

Ya ven que esta 39 edición nadie se ha ido de vacío. Me atrevería a decir que ha sido el más repartido. Mi amigo E. ya no podrá decir que nadie ha visto esas dos películas ganadoras, pues La infiltrada ha sido vista por más de un millón trescientos mil espectadores y El 47 por más de medio millón. A mí me queda la espinita de que no haya triunfado La estrella azul de Javier Macipe. 

Richard Gere opacó las ausencias con su premio al Goya Internacional. Ahora es uno de los nuestros ya que "España es mi nuevo hogar". Bien mirado, si los académicos no han echado en falta a Pedro Almodóvar (accidente doméstico), Penélope Cruz (gripe), Tilda Swinton, Julianne Moore ni a Karla Sofía Gastón (cancelada por el wokismo y que no pudo recoger el premio a Mejor Película Europa a Emilia Pérez), tampoco a mí delante de la pantalla. Peor habría sido tener que sentir desde esta noche la ausencia de mi aita.


domingo, 11 de febrero de 2024

Goyas: Bayona 12, Urresola 3, Berger 2, Erice 1

Bayona deja en evidencia cuál fue la mejor película en 2023 con permiso de Víctor Erice

 

La Academia en su 38ª edición de los premios Goya otorga 12 de las 13 estatuillas a que aspiraba al filme 'La sociedad de la nieve' de J. A. Bayona



 

'La sociedad de la nieve' de J. A. Bayona se llevó los premios a mejor película, dirección, fotografía (Pedro Luque), producción, montaje, música original (Michael Giacchino) y demás premios técnicos. Vamos, que arrasó en la noche del cine español que, en esta ocasión, se puso de gala en Valladolid. Se ha convertido en la tercera película española con más premios tras 'Mar adentro' y 'Ay, Carmela'.

El director barcelonés dedicó el premio al público que ha asistido a las salas de cine, 450.000 espectadores según anunció, y eso que las dos grandes cadenas de exhibición en España no aceptaron las condiciones de Netflix para su exhibición en sus circuitos. Allá ellos. No regaló los oídos a los allí presentes -entre otros la plana mayor del Gobierno socialista encabezado por Pedro Sánchez- al manifestar con pesar que "no estamos en un buen momento para hacer películas. Con pocos recursos se están haciendo hoy en día". Dedicó el premio a mejor dirección -como no podía ser menos- a los que sobrevivieron en los Andes y a los que allí quedaron. Quiso plantarse a 4.000 metros en el Valle de las Lágrimas (Andes), lugar donde tuvo lugar el accidente de aviación uruguayo, para pedir permiso a los que allí quedaron de entre los tripulantes, el equipo de rugby y sus familiares para poder hacerla de la mejor manera y lo más respetuosamente posible. Los espíritus se conjuraron para que así fuera junto con el beneplácito de los supervivientes. Ahora a Hollywood.

Lo peor

La nota discordante la tuvo que poner Pedro Almodóvar que, junto a Penélope Cruz, fueron los encargados de anunciar el premio gordo a Mejor película. Justo antes de desvelar lo que ya se intuía, el manchego afirmó con un rotundo "creo en el cine español" su amor al cine... de izquierdas, claro. Y lamentó las palabras del asistente por primera vez a la gala, el vicepresidente de la Junta de Castilla y León de Vox, García Gallardo, que aprovechó la alfombra para llamar "señoritos" a los del cine que cogen las subvenciones para después hacer películas que no va nadie a verlas. Almodóvar llegó a afirmar "que las subvenciones que recibimos los del cine español las devolvemos con creces al Estado. A este hombre lo odio". Ni era el momento, ni el lugar, haciéndose protagonista con sus palabras de un instante en que lo importante era el Goya a Mejor película para 'La sociedad de la nieve'. Pero, claro, quién le va a toser al Dios patrio de media España.

Si no fue poco el bochorno de Pedrito, anteriormente no desaprovecharon sus 'chicas' otro momento que la Academia había preparado para celebrar el 25 aniversario de la exitosa 'Todo sobre mi madre'. Rememorando la escena del sofá, en el escenario se congregaron las actrices del filme, Cecilia Roth, Marisa Paredes, Penélope Cruz y Antonia San Juan hablando que chupar pollas y el tiempo que hacía que no chupaban ninguna. Lástima que el realizador no pusiera un plano de la homenajeada Sigourney Weaver de 74 años para ver su rostro. Bueno, supongo que el nivel de castellano básico la libraría del sonrojo de tener que escuchar el mal gusto de las 'chicas almodovarianas'. O lo que quedan de ellas.

 


 

Lo Mejor

La teniente Ripley supo estar a la altura de la noche al recibir de manos de Bayona, realizador que la dirigió en 'Un monstruo viene a verme' y por la cual fue nominada al Goya de reparto en 2016. Su discurso engrandece estos premios. Una señora de los pies a la cabeza: sabe lo que dice y cómo lo dice.Se ha esforzado mucho por no dejar que Hollywood defina o limite sus elecciones. Sin leer, emocionada y con sinceridad en sus palabras dijo 'estar llena de gratitud' en un aceptable castellano. Aludió a un grande, Luis Buñuel, y a una película, 'Viridiana'. Elogió el cine español, que "ha  dado obras maestras a lo largo de los años, audaces, conmovedoras e inquietantes" y ha sabido producir películas que escapan a lo estandarizado. Y un detalle anecdótico que la hace más grande aún como persona. Mencionó a su amigo Bill Murray, que le comentó que siempre su interpretación es mucho mejor doblada al español. De ahí que 'realmente la actriz que me dobla debería estar aquí arriba también. Me ha doblado en más de 30 películas empezando por 'Alien'. Se llama María Luisa Solá".

 

La noche tenía algo de suspense al inicio ya que Estíbaliz Urresola Solaguren con su '20.000 especies de abejas' venía de haber ganado premios en el Festival de Berlín, Málaga, en los Feroz y también en los Forqué. Pero fue como jugar contra el Real Madrid en el Bernabéu. Sus quince nominaciones, discúlpenme la sinceridad, eran a todas luces desorbitadas. Se tuvo que conformar, que no es poco, con los de dirección novel, guión original y, sobre todo, con el más emotivo al de actriz de reparto, que lo recibió la actriz vasca Ane Gabarain. Esta y la protagonista de '20.000 especies de abejas', la niña Sofía Otero, protagonizaron la escena más tierna y emotiva de la velada al entregar esta el premio a la que hace de tía en la película, una relación francamente lograda en la pantalla.



Los premios a mejor interpretación cayeron en David Verdaguer, por su papel del humorista Eugenio, y para Malena Alterio, que interpreta a una mujer que ha de reinventarse en taxista para seguir adelante en 'Que nadie duerma' de Méndez Esparza, una película que no debería pasar desapercibida para el que esto lee. 

Verdaguer recordó las palabras de Ignatius, "el humor es lo contrario al miedo. Yo he descubierto haciendo esta peli que Eugenio era una persona que tenía mucho miedo. Y la mayoría de las personas que estamos aquí tenemos miedo, pero lo aparcamos y hacemos películas, que quizás las que las vean durante un ratito se olviden de sus miedos".

Malena Alterio recordó la variedad de papeles de las allí nominadas: una vasca (Patricia López Arnaiz), una gallega (María Vázquez), una extremeña haciendo de catalana (Carolina Yuste), una catalana (Laia Costa) y ella, hispano-argentina. ¡Viva la pluralidad!

 


 

El bilbaíno de Nueva York

No debemos olvidar en esta reseña otro gran triunfador de la noche en Valladolid. El vizcaíno Pablo Berger, que aspiraba a cuatro cabezones, se llevó dos: el premio a mejor película de Animación y el mejor guion adaptado. Curioso que la historia muda entre un perro y un robot se haya llevado este último. Pero como dice el autor de 'Torremolinos 73', "antes de director soy guionista", ensalzando la importancia en esta ocasión del 'storyboard'. Quiso dejar claro que la animación no es un género, y expresó el deseo de que alguna vez una película animada esté en el apartado de Mejor película.

 Mención merece la aparición de José Sacristán que, en nombre del homenajeado y no presente, el director de fotografía y mucho más, Juan Mariné, hizo gala de su saber estar. Para empezar usó el Don para un personaje que quizás no sea muy famoso, ni falta que hace, pero que es justo la distinción, pues ha demostrado amor, rigor y dedicación al cine y a la conservación de éste. Consiguió lavar la cara a los haluros de plata que componen el 35 mm para así evitar de la destrucción las imágenes y las voces del patrimonio cinematográfico español. Mariné decía que su retina era casi una emulsión fotográfica. Sus 90 años de sus 103 años actuales así lo atestiguan. No pudo estar presente pero su representante, Sacristán, estuvo a la altura con su poderosa voz.

 


 

Adiós, Erice, adiós 

 Y acabo lamentando la ocasión perdida que los académicos han desperdiciado al no haber premiado a la obra testamentaria de Víctor Erice, 'Cerrar los ojos', más que con un premio de las once candidaturas a las que aspiraba. José Coronado fue el único que pudo subir al escenario para recibir su galardón a mejor actor de reparto. Tuvo que sufrir en la alfombra rosa preguntas del tipo '¿qué te parece que Vox acuda a la gala de los Goya?'. En fin, Erice no estuvo. Seguro que se fue a tocar el clarinete como hacía Woody Allen, otro apestado.

Hubo mucha reivindicación. Lo de siempre: feminismo por aquí, empoderamiento por allá, ecologismo, no a la masacre en Palestina y alguna cosilla más que se me olvida. De  tractores nada. Que debe ser que los actores y directores no comen del campo sino que se alimentan de las subvenciones.

Me despido con un chiste que contó David Verdaguer en la alfombra rosa. Era el que más le gustaba de los que contaba Eugenio pero que no aparece en 'Saben aquell' de David Trueba. Un tipo se acerca a otro con una navaja y le espeta: "¿La chupa o la vida?". Y el otro le contesta sin vacilar: "¡La chupo, la chupo!"

Como ven la 38º edición fue muy fálica. Y 'Un amor' y su directora se fueron sin chupar premio alguno.


Artistas que han sido nominados y que nunca han logrado el Goya


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