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lunes, 16 de junio de 2025

Tres kilómetros al fin del mundo (2024)

 Bendita equidistancia en el cine



Fotograma de Tres kilómetros al fin del mundo, película rumana



Recuerdo que el añorado crítico de cine y locutor de radio, Carlos Pumares, decía que el cine en blanco y negro no era tal si no se añadía una coletilla esencial: "...Y una amplia gama de grises". Viene a cuento esto porque nunca me gustó el cine propagandístico, ese en el que los grises o no aparecen o están muy limitados en sus fotogramas (léase comportamientos de buenos buenísimos y malos malísimos). 

El caso más flagrante sería el cine concebido desde la Revolución rusa en 1917 como arma propagandística, cuyo objetivo era combatir el cine burgués ideado como espectáculo que sólo narra historias literarias y teatrales, alejado de toda enseñanza que haga tomar conciencia de clase (trabajadora, por supuesto) al espectador. 

Los géneros de cine político y social no suelen ser los de mi mayor agrado, pues siempre hay un mensaje, bien explícito (que me provoca sarpullidos neuronales), bien implícito (cosa esta última que agradezco, pues es como tomar viagra sin saber el poder oculto que conlleva). 

En estos géneros, siempre anda uno con la mosca detrás de la oreja pensando a ver qué me quiere "vender" el director y/o el que ha producido el artefacto. Si se acercaran a un escaparate, ¿les gustaría que la vendedora saliese y les invitase a entrar a comprar tal o cual producto porque está rebajado, es de mucha calidad o cualquier otro motivo comercial? Pues a mí me pasa lo mismo con el cine de "mensaje": me pongo en guardia... y salgo huyendo.

En la pasada edición de la Seminci, pude ver una película rumana titulada Tres kilómetros al fin del mundo (2024) de Emanuel Pàrvu. Es cine social, cuya idea motriz es mostrarnos cómo cierta parte de la sociedad rumana (no sé si mucha o poca) sigue sin aceptar la homosexualidad. El director nos lleva a una zona turística pero conservadora como es el delta del Danubio que desemboca en el mar Negro. Allí regresa el joven de 17 años Alí, que va a pasar un verano en su pueblo natal. Una noche es brutalmente agredido en la calle y al día siguiente su mundo dará un vuelco.

La homofobia empezará a surgir, sobre todo en el seno familiar de Alí, pues sus padres son católicos que viven integrados en la pequeña localidad conservadora del delta. Lo que me convenció, a pesar de ser una película de tesis (o de propaganda) es que no impone su mensaje al espectador. La puesta en escena de Pârvu es tal que la cámara en muchas ocasiones está alejada de los personajes, de las diferentes situaciones dramáticas que relata. En ningún momento nos señala con el dedo de la cámara: "¡Ved qué malos que son casi todos los del pueblo, que son homofóbicos!". No, cada uno de los personajes expone su opinión, su posición, su ideología, en una trama bien construida y con un interés in crescendo. 

Por momentos me recordaba el cine del iraní Asghar Farhadi, cuya obra Nader y Simin, una separación practica el ejemplo claro de lo que quiero decirles: cada personaje en un divorcio plantea su punto de vista, y el espectador sabrá a qué atenerse sin que el demiurgo te lo imponga.

Al director Pârvu le preguntábamos en la rueda de prensa en Valladolid si todavía existía homofobia en Rumanía, a lo que este contestaba que desgraciadamente seguía existiendo. "Cuando hace unas semanas se estrenó la película en Rumanía, recibí mensajes bastantes duros en las redes sociales, mensajes que me insultaban y que me señalaban que no querían ver en el país películas gays", señalaba Emanuel Pârvu. Cree que la sociedad rumana va en el buen camino: el aceptar que no importe la raza, la orientación sexual, el color de la piel o la religión que uno profese. Lo que le preocupa es, en cambio, la velocidad con que esa aceptación va calando.

La obra de Pàrvu trata de combatir esa mentalidad de los espectadores que siempre está contra las minorías, sean estas las que sean. Ponía un ejemplo muy clarividente: "Yo soy un director rumano que está en España. Soy una minoría aquí por ser extranjero. Imaginemos que tengo una discusión con una persona española aquí en Valladolid. Si empezáramos a elevar el tono de la voz en plena discusión, al final no recibiría un insulto del tipo: estúpido, sino el de estúpido rumano. Porque yo creo que esa es la manera en que pensamos con respecto a las minorías. Siempre vamos a señalarlas por el hecho de serlo. No señalamos a la persona, al ser humano. No insultamos así a la persona, sino a la categoría (por ser homosexual, extranjero, de una determinada religión, etc.). Siempre insultamos en esa dirección hacia lo que es minoritario". 



Emanuel Pârvu
El director rumano Emanuel Pârvu, tras la rueda de prensa




El cine rumano que llega a España suele ser muy interesante. Ahí están los ejemplos de directores nacidos a finales de los sesenta y principios de los sesenta del s. XX: Corneliu Porumboiu (12:08 al este de Bucarést), Cristi Puiu (Sieranevada o La muerte del Sr. Lazarescu), Cristian Mungiu (4 meses, 3 semanas, 2 días) o Constantin Popescu (Pororoca), con estos dos últimos Pârvu ha trabajado de actor curiosamente. Como bien decía en la rueda de prensa, esta Nueva Ola del cine rumano de los últimos 20 años "ha empezado a tratar temas sociales como las minorías, la homofobia o la corrupción política, pues hace 50 años no se abordaban estos asuntos pues era la época del comunismo, del socialismo, en el que había otras preocupaciones". 

Emanuel Pârvu nos afirmaba que "la Nueva Ola del cine rumano puso sobre el tapete muchos temas nuevos, de una nueva sociedad. Los autores han de inspirarse en el tiempo en que viven y deben reflejar ese tiempo. Los problemas de la sociedad de nuestro tiempo nos inspira. Y creo que deberíamos hablar de ellos". 

El hecho de que Pârvu sea director de teatro y también actor de cine, le ha ayudado mucho. Sobre todo cuando escribe el guion, pues "por lo general, de alguna manera interpreto a todos los personajes. Eso me consume mucho tiempo a la hora de reescribir. Con esta historia llegué a tener 40 borradores de guion. Al ser actor, sabes cómo tratarlos, pues son personas muy sensibles. Es fácil humillarlos cuando les criticas en voz alta delante de todos en el set de rodaje. No te das cuenta, pero estás creando una incomodidad muy grande, estás abusando de ellos. Suelo hablar en privado, a solas con los actores. No creo mucho en la actuación, pues la actuación es una muestra de tu mejor versión. Si se nota la actuación, es malo. Por eso hago muchas tomas con los actores. Porque hace falta que el cerebro se habitúe a que seamos el objeto de observación con la cámara, tratamos de mostrar nuestra mejor versión, ocultar barriga, mostrar nuestro mejor perfil. Y no quiero eso. Por eso creo más en la valentía. Para ello se necesita tiempo y que se habitúen al set de rodaje.".  

Quise alabarle el hecho de que en su historia no había personajes intrínsecamente buenos ni malos. A lo que contestó que "no es mi forma de relacionarme con el cine. Nadie se levanta por la mañana para ser malvado. Creo que en todos nosotros hay un deseo de hacer el bien en la sociedad, pero a veces lo que yo entiendo como una buena acción no coincide con tu opinión. Y es ahí donde surge la colisión, los problemas. Cuando queremos hacer algo, no actuamos teniendo en cuenta lo que opina el otro".

Emanuel Pârvu nos ponía un ejemplo que trataba de arrojar luz sobre el tema que trata la película al respecto: "Cuando te peleas con tu mujer, y luego le traes una ramo de flores para disculparte. Pero ella no quiere las flores. A veces las arroja y sigue la pelea e incluso se agrava. Y tú sigues reivindicando tu gesto de generosidad. Pero es que ella no necesitaba esas flores. A lo mejor lo que necesitaba, en cambio, es que fueras agradable o que le acercaras un vaso de agua. Y todo porque no le has preguntado, no les has dicho qué puedo hacer por ayudarte. Es una pregunta muy importante. No siempre tenemos que hacer el bien a nuestra manera propia, sino que hay que preguntar. Es decir, por lo que respecta a la sociedad, es importante hablar de los problemas contemporáneos de la sociedad". 

Y la homofobia en Rumanía lo es.

PD.: Tres kilómetros al fin del mundo se ha estrenado esta semana. Si por casualidad van a verla en sala (o más tarde en una plataforma), tal vez salgan preguntándose por qué lleva este título. Emanuel Pârvu nos comentó en Valladolid que tiene dos sentidos: el literal, el pueblo donde transcurre la historia está literalmente a tres kilómetros del fin de la tierra, donde comienza el mar Negro; por otro lado, está el significado metafórico de la misma, que consiste en que como sociedad, y no hablo solo de mi país sino de la sociedad en conjunto, si seguimos en la dirección de seguir prejuzgando y maltratando a las minorías por serlo, creo que estamos entonces a "tres kilómetros del fin del mundo".

domingo, 27 de octubre de 2024

Palmarés de la 69ª SEMINCI

 La Espiga de Oro de la Seminci va a parar a una comedia francesa titulada "Misericordia" del director veterano Alain Guiraudie


Además, Guiraudie logra el Premio a Mejor Guion y las Espigas de Plata a Mejor Película, segundo en importancia, han sido ex aequo para la cinta española Polvo serán de Carlos Marques-Marcet y para la de Singapur Stranger Eyes de Yeo Siew Hua. En cuanto, a interpretación, el de Mejor Actor va a los dos intérpretes de la noruega Sex de Dan Johan Haugerud y el de Mejor Actriz para María Laura Weissmahr, protagonista de Salve María, de Mar Coll.



El francés Alain Guiraudie al los brazos al saberse ganador de la Espiga de Oro


Tras años y años de quejarme de que los festivales siempre han ninguneado las pocas Comedias, así con mayúsculas, que programan a la hora de premiarlas, y ahora que la Seminci va y otorga el máximo galardón a una, pues me sabe mal quejarme. Y si lo hago, se debe a que, de entre las 22 obras que participaban en lograr la Espiga, este año había un ramillete de películas que podía habérsela adjudicado sin que uno pusiera el grito en el cielo. Porque digámoslo ya, la 69ª edición ha reunido una nutrida selección de obras notables y otras buenas películas, pero no he hallado la película que me haya enamorado, que le haga a uno decir: me quedo con esta por encima de todas. 

Aquí dejo a modo de inventario las que, en mi opinión, podrían haberse llevado la gloria y haber escrito en moldes de oro su nombre en la Historia de la Seminci: 

  1. Vermiglio de Laura Delpero, su segundo largometraje. Crónica de una familia del norte de Italia en las postrimerías de la II Guerra Mundial. Evoca con planos en claroscuros y estáticos, una realidad que pretende ser más pictórica que cinematográfica, donde los personajes y los paisajes del pueblo donde transcurre la historia son más relevantes.
  2. La cocina de Alonso Ruizpalacios. El mexicano logra retratar con una puesta en escena muy poderosa y entretenida el microcosmos de una cocina de un restaurante en el corazón de Nueva York.
  3. Black Dog de Guan Hu. Visualmente embriagadora también como Vermiglio aunque en otro registro, pues su formato es el de los Western aunque llevado al desierto de Gobi con un protagonista que, como el Hombre sin nombre de los filmes de Leone, apenas habla.
  4. Bob Trevino Likes It. Primer largometraje de su directora, Tracy Laymon. Logró emocionar al público del Teatro Calderón (doy fe por los snip-snips oídos) con una historia de una veinteañera que busca un verdadero padre cuando el que tiene no da la talla por su narcisismo. Sus diálogos soberbios y, sobre todo, la química entre Barbie Ferreira y John Wick traspasa la pantalla de cine. Se nota que partía de una experiencia propia de Laymon.
  5.  The Brutalist. Haberla programado para concursar fue un error, pues conociendo cómo se las gastan los jurados, estaba seguro de que no le iban a dar ni las gracias, y menos algún premio. La obra de Brady Corbet estará en las nominaciones a los Oscar, sí o sí. La vida del arquitecto húngaro y judío László Toth en Estados Unidos, tras huir de la persecución nazi, no se verá recompensada como se merece, pues un extranjero en la tierra de la libertad y las oportunidades será siempre un extranjero, con lo que implica esto en cuanto a integración social. La BSO acompaña soberbiamente esta tristísima historia.
  6. Tres kilómetros al fin del mundo del rumano Emanuel Pârvu, si me apuran, también podría haberse llevado el premio gordo. Enmarcada en esa Nueva Ola del cine rumano surgida en 2004, Pârvu narra una historia que se ve con mucho interés sobre la no aceptación de la homosexualidad en la sociedad rumana. Lo mejor es que no hay maniqueísmos ni subrayados de tesis, peligro más que evidente.


La directora de Vermiglio, Maura Delpero, posa para nosotros


El cine español ha estado representado por un buen puñado de obras, con mayor o menor valía. Sin embargo, ninguna de las obras de la sección oficial, salvo Polvo serán -que no pude verla-, han concitado mucho entusiasmo entre la crítica. Unas porque se movían en un terreno artístico más dirigido al gran público (Fin de fiesta, Verano en diciembre); otras por ser obras minoritarias (caso de En la alcoba del sultán) y, por último, las que están un terreno intermedio como puedan ser Salve María o Rita, con una orientación a un público que guste de ciertas temáticas actuales (la maternidad no aceptada o el maltrato doméstico).

Reseñar también la importancia de la restauración y el hecho de poder ver el cine en pantalla grande. Dentro de esta sección denominada Memoria y Utopía pude disfrutar de La mujer sin rostro (1947) del realizador sueco Gustaf Molander con un guion de un joven Ingmar Bergman, en la que ya se apuntaban varios de los temas que abordaría en sus posteriores realizaciones ya como director. Mucho cine de ahora queda a la altura de betún si comparamos cómo se iluminaban las escenas antes y cómo se hacen (si es que se hace) hoy en día.

No quiero dejarme en el tintero el mencionar uno de los eventos ya tradicionales en el marco de las actividades de la Seminci como fue la proyección en el Centro Cultural Miguel Delibes de la película muda La muchacha de Londres (Blackmail, 1929) de Alfred Hitchcock. Mi satisfacción por haber podido llevar a dos niñas de nueve y doce años a una experiencia única: la proyección de una obra en blanco y negro con la interpretación musical en directo bajo la batuta del director estadounidense Timothy Brock al frente de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León. La BSO de la película se realizó en 2008 gracias al compositor británico Neil Brand, cuya orquestación se encargó el propio Brock. La muchacha de Londres es la última película muda de Hitchcock y la primera sonora que realizó el maestro del suspense, pues rodó dos versiones del filme en 1929, en pleno proceso de transformación de la industria cinematográfica por la irrupción del sonoro. 


Un emocionado Alfred Hitchcock al ver que sigue triunfando entre la juventud con su obra La muchacha de Londres


Espiga de Oro y Guion


El Jurado presidido por la directora ateniense Sofia Exarchou decidió que Misericordia de Alain Guiraudie fuese elevada al altar. Esta comedia con aroma a thriller rural y a modo de cuentito nos relata la llegada de Jérémie (Félix Kysyl) a su pueblo para asistir al funeral del panadero para el que trabajó en el pasado. Jérémie se instala en la casa de la viuda lo que da pie a los recelos del hijo del fallecido y la hostilidad hacia aquel. Conforman el grupo de personajes, un antiguo amigo de la juventud, un cura rural y una pareja de gendarmes que provocan ciertas situaciones cómicas.

El deseo es el tema principal, motor que mueve a los personajes a cometer los actos y conflictos que surgen en la película. Lo que sucede es que aun siendo comedia, este deseo de índole sexual parece arbitrario, deus ex machina en todo momento. Jèrémie es un pan sin sal, que desea y es deseado por el resto de los personajes. Todas las sorpresas del guion están concebidas en mi opinión para lograr la irreverencia gratuita -véase al cura empalmado- o la comicidad de modo un poco forzada -el policía que comete allanamiento de domicilio en busca de pruebas-. 


En primer plano, José Luis Cienfuegos director de Seminci, que acompaña al director de Misericordia, ganadora de este año


Misericordia bebe del cine de Claude Chabrol  con tintes negros y cierta ambivalencia moral -memorable la escena de confesión, donde se invierten los papeles y es el cura el que se confiesa a Jérémie- y con una cierta rememoranza a una obra hitchcockiana como es Pero, ¿quién mató a Harry? en lo argumental y en el tono. "Su ligereza oculta un complejo equilibrio de géneros y tonos, bajo cuya apariencia de thriller-comedia provinciana se esconde una profunda meditación sobre cómo el deseo y la culpa nos hacen predecibles e incomprensibles los unos para los otros", reza el comunicado del Jurado.

Por si no fuera poco, Alain Guiraudie recibió el premio Miguel Delibes al mejor guion. En la rueda de prensa, el director comentaba que adaptó una parte de la novela Rabalaïre, publicada por el propio Guiraudie en 2021. "Su estructura intrincada (!), transiciones de ritmo perfecto (!!), giros e ingenio (poco) que, sin embargo, deja mucho espacio para la fluidez, la gracia y la reflexión" es la justificación  a este premio. Tan sólo memorable es la escena en que el protagonista, viéndose acorralado por la policía, se acerca a un acantilado. Allí aparecerá el cura rural que hace una reflexión muy interesante y justifica el título de la película. Poquito más, créanme.


Espiga de Plata


Raro es una edición en la que no se repartan premios ex aequo. Da la impresión de que o bien ha habido desavenencias entre los miembros del jurado, o bien hay que repartir cuota de "pesca" para que todos estén contentos. Es el caso de la Plata que fue a dos películas muy distintas: Stranger Eyes del singapurense -nunca pensé que tuviera que usar este gentilicio- Yeo Siew Hua y Polvo serán de Carlos Marques-Marcet



Stranger Eyes se llevó la Espiga de Plata, ex aequo


Stranger Eyes es un thriller muy visual. Lástima que lo viésemos en el Teatro Cervantes, una sede que no está a la altura de la Seminci. Narra la desaparición de una niña de dos años de un joven matrimonio en Singapur. La trama en la primera de las dos partes se ve con bastante interés, pues las pesquisas obvian el trabajo policial y se centran en la familia y en la búsqueda que ellos hacen por su cuenta. Además, unas cintas de vídeo que reciben incrementan el misterio, pues son conscientes de que alguien les está grabando en su día a día. La segunda parte presenta un giro inesperado, con una visión desde otro punto de vista, pero que a mí me resultó menos redonda por un guion menos logrado. No deja de tener interés, pues habla de algo muy común hoy en día: la hipervigilancia en la sociedad con las cámaras de seguridad y las personales. Como atinadamente comenta un policía, hoy en día para atrapar al delincuente tan sólo hay que observar.



El director (izq.) Carlos Marques-Marcet junto a los actores Ángela Molina y Alfredo Castro 


De Polvo serán no puedo opinar. El día en que saqué la entrada me confundí de hora y no pude verla. Sé que entre los críticos de cine, gustó bastante. El filme de Carlos Marques-Marcet tuvo el honor de inaugurar el festival. Polvo serán está interpretada por Ángela Molina y Alfredo Castro y "aborda con sensibilidad e incluso alegría el confrontamiento entre la mortalidad y la vida de una familia, gracias a las extraordinarias interpretaciones de auténticas leyendas del cine", indica el Jurado. 

Si ya tuve bastante en el Zinemaldia con el tema de la muerte y sus aledaños, la de Marques-Marcet también lo toca: una mujer diagnosticada con una enfermedad terminal decide ir a Suiza para poner fin a su vida. Lo original de esta realización es que se construye con números musicales coreografiados por La Veronal y por una banda sonora compuesta por María Arnal.


Mejor director


 De China nos vino la única película a concurso: Black Dog. Guan Hu, su realizador, se lleva con todo el merecimiento este premio. Fue una de las sorpresas agradables del certamen, si no la mayor. Venía de ser ganadora de la sección Un Certain Regard (Una cierta mirada) del Festival de Cannes. 


Póster de Black Dog, que se llevó dos merecidísimos premios, dirección y fotografía


La historia nos narra la vuelta a su pueblo de un exconvicto que ha pasado encerrado unos años por un homicidio involuntario. La acción transcurre los días previos a los Juegos Olímpicos de Pekín, allí se encontrará con un pueblo que ya no tiene nada que ver con lo que él vivió, donde entre otras cosas, hay una manada de perros que son causa de muchos problemas para los habitantes. El protagonista habla poco, lo cual es un acierto para esta obra que tiene una potencia visual y un guion impredecible. La dificultad, que está muy bien salvada, es la aglomeración de elementos narrativos, líneas argumentales con ciertas notas de humor, que al final logra casar en un equilibrio que roza la perfección. Dicen que tiene influencias -incluido un cameo- del maestro Jia Zhangke. Pues he de decir que en esta ocasión, el discípulo ha superado al maestro, cuya obra Caught by the Tides -programada en la sección Punto de Encuentro- me resultó tan enervante y aburrida que tuve que marcharme del cine tras media hora de proyección. Un director a tener muy en cuenta en el futuro.


Mejores interpretaciones


Indica la nota de prensa de la Seminci que los actores que han convencido al Jurado comparten, en lo que se refiere a los personajes que interpretan, el cuestionamiento de los roles tradicionales masculinos y femeninos. Yo creía que un actor solía recibir un galardón por una interpretación convincente, emocionante, verosímil, que hiciera reír o llorar, indignar o empatizar, atemorizar o que nos hiciera ver lo ridículo de tal o cual rol. Ahora todo parece apuntar a que lo que se valora es lo ideológico, si está en la misma cuerda de uno, claro.


La sonriente Laura Weissmahr (izq.), actriz ganadora junto a la directora Mar Coll por Salve María


Laura Weissmahr es una actriz de escasa filmografía hasta ahora pero que con una "feroz autenticidad encarnando las múltiples contradicciones de una de las figuras más complejas de la sociedad -una madre reticente y problemática" logra ser la favorita del Jurado. Con su premio en Salve María ya está instalada en el mapa actoral. Reconozco que su labor interpretativa en la obra dirigida por la barcelonesa Mar Coll tiene su mérito. Sin embargo, ni el tema ni la forma en que aborda Coll la experiencia de la maternidad como algo dramático y con tintes de thriller me hace que valore en su justa medida la interpretación de Weissmahr. Gustó a muchas espectadoras, tal vez porque la hayan visto con empatía. No es mi caso, que tuve ganas de asesinarla y a su empanado marido, un pan sin sal encarnado por el actor Oriol Pla. Trata la historia de María Aguirre, una escritora que acaba de tener su primer hijo. Un día ve en televisión la noticia de un infanticidio, lo cual le estimula para investigar las causas de este fenómeno, y así convertirlo en su próxima novela. Pero su recién nacido hijo parece entorpecer lo que a ella más le gusta: escribir.

Mar Coll adapta una novela titulada Las madres no de Katixa Agirre con una envoltura de thriller en lugar de puro drama. No creo que esté acertado. El público decidirá viéndola o no.


Jan Gunnar Roise Thorbjorn Harr lograron el premio a Mejor Actor por Sex


El premio al Mejor Actor lo comparten los dos protagonistas de la película del noruego Dan  Johan Haugerud, Sex: Jan Gunnar Roise y Thorbjorn Harr. Tras pasar unas 23 películas por mis retinas, Sex me sobrevino en mal momento, pues es una realización verborreica sin igual. Me pasé más tiempo leyendo los subtítulos que valorando a estos dos actores que interpretan a dos deshollinadores heterosexuales que empiezan a replantearse sus certezas en torno a la sexualidad. Sex arranca en un descanso de trabajo con sendas confesiones: uno le cuenta que ha tenido un encuentro sexual fortuito con un cliente; el otro le narra un sueño en el que es visto como mujer por David Bowie (!). A partir de ahí, la historia irá alternado secuencias de la vida familiar de ambos: uno porque le confesará su relación sexual esporádica a su mujer, lo que da pie a una crisis matrimonial; y el otro, la parte más cómica, alternará conversaciones impagables con su hijo adolescente y su esposa, cristianos. El filme por momentos parece un ensayo sobre la sexualidad y el rol masculino. Cada secuencia es aireada con planos exteriores de la ciudad donde desarrollan su trabajo los deshollinadores. Si lo edita, tal vez tenga mayores ventas editoriales que con la realización cinematográfica.


 Mejor Fotografía y Montaje


Que la fotografía recaiga en Weizhe Gao por la película Black Dog de Guan Hu es de recibo. Si hubiera recaído en la italiana Vermiglio no habría sido un desvarío. Posiblemente las dos obras cinematográficas más cuidadas en lo expresivo de la luz. No olvidemos que la escritura fílmica se hace con la iluminación, aspecto expresivo que muchos realizadores olvidan, sobre las películas francesas y españolas que hemos visto en sección oficial. El uso maravilloso del paisaje, la luz y el encuadre (formato panorámico o widescream) logra elevar la historia de Black Dog a niveles de epopeya sin hurtar los momentos más emotivos del drama del personaje.


La fotografía de Black Dog mereció su recompensa en la Seminci 2024


El premio José Salcedo al Mejor Montaje ha recaído en una película que me aburrió soberanamente: Grand Tour de Miguel Gomes. Elevado a los altares de la modernez, Gomes articula un argumento mínimo para enjaretarnos durante más de dos horas la huida y búsqueda entre los miembros de una pareja de prometidos que llevan siete años sin verse. La historia arranca a principios del XX. Nos hallamos en Rangún (Birmania) en 1917. Edward es un funcionario del Imperio Británico, el cual huye de su prometida Molly justamente cuando ella arriba a la ciudad. El director portugués nos mete voces en off a lo largo de los viajes por varias ciudades asiáticas que hace Edward, intercalando imágenes del pasado y del presente. Ya cuando el espectador está más que desorientado, vuelve al inicio para contarnos el mismo periplo pero desde el punto de vista de la prometida. En esta ocasión el relato se hace más melodramático y con menos ínfulas artísticas. 


Premio del Público y otros


Sin duda alguna, y en los muchos años que llevo cubriendo festivales, rara vez el Premio del Público se otorga a una mala película. En este caso el voto del público se ha decantado por el cine independiente norteamericano al elegir a Bob Trevino Likes It de Tracie Laymon, una notable obra que entremezcla con acierto el drama y la comedia con dosis suficientes de ternura. Con la directora tuve la suerte de poder toparme en la Plaza dorada de Valladolid y poder hacerme una fotografía junto con mis compañeros de la crítica. Me hizo gracia que Laymon nos pidiese que la votásemos para este premio, cosa que no fue necesaria como se pudo comprobar. Los diálogos de esta obra parecen literatura del Siglo de Oro comparados con la ganadora francesa a Mejor Guion.


En el centro, la directora novel Tracie Laymon junto a afilados críticos de cine. Premio del Público


Poquito premio me parece el que se llevó Emanuel Pârvu con su Tres kilómetros al fin del mundo, que recibió la Espiga Arcoiris, reservada a obras de temática LGTBIQ+. De juzgado de guardia, la Espiga Verde a Jia Zhang-ke con Caught by the Tides, de la que como he mencionado fue la única que no pude acabar de verla entera.


Espiga Arcoíris al director rumano Emanuel Pârvu


THE END










miércoles, 16 de octubre de 2024

Seminci 2024

 Arranca la 69ª edición de la SEMINCI en el segundo año de José Luis Cienfuegos al frente 


Un día más de duración, un rediseño del logo para el certamen, una nueva sintonía compuesta por el vallisoletano Javier Vielba, que pertenece a la banda Arizona Baby, o la nueva sección Constelaciones son algunas de las novedades con impronta de la nueva dirección


Cartel de la Seminci 2024


Dice el refrán "A rey muerto, rey puesto" para indicar  la prontitud con que se suceden los cambios. Y eso parece que está ocurriendo, al menos en ciertos aspectos de márketing, en la Seminci durante el segundo año de su director, José Luis Cienfuegos, tras el relevo de Javier Angulo. 

El festival de cine de autor español por antonomasia transcurrirá este año del 18 al 26 de octubre, tiempo en el que se podrán ver más de 200 películas entre largometrajes y cortos. El primer cambio lo tenemos en la duración, puesto que esta 69ª edición comenzará un día antes de lo habitual, por lo que Valladolid volverá a tener nueve días de cine. Otro cambio, ya iniciado el año pasado, es separar los cortometrajes que se proyectaban con los largos durante el evento. Ahora se harán tres pases al público, pero en una sección propia. 

De la nueva sintonía de Vielba que se escuchará como cortinilla al arrancar las proyecciones, juzguen ustedes si les gusta:

https://www.youtube.com/watch?v=BDivj5S0WPU

Si miramos con detenimiento la programación, podemos confirmar que es "un programa muy completo y heterogéneo, para todo tipo de públicos. Seminci satisface a todo tipo de espectadores, desde los más jóvenes hasta las familias, los mayores o los aficionados al cine en general. Cada cinéfilo puede elegir de la programación lo que más le interesa y crear su propio festival" comentó el alcalde de Valladolid en la presentación de esta edición.

Las secciones Punto de Encuentro, la paralela a la Oficial, que este año ofrece 18 títulos muy atractivos, Tiempo de Historia, documentos sobre la problemática presente y sobre las huellas del pasado con 15 obras, Alquimias, para obras de carácter sorprendente o Memoria y Utopía, con diez obras recientemente restauradas como son Deprisa, deprisa de Carlos Saura, conforman básicamente el menú seminciano. Sin olvidar, claro está, la tradicional mirada retrospectiva de la cosecha de un país, y que este año le toca a Alemania con 17 títulos.

Otra novedad de este nuevo ciclo de Seminci es el cine fantástico y de terror, que logra hacerse hueco en la programación gracias a la colaboración del Festival Pucela Fantástica (PUFA). La noche del viernes 25 de octubre, los aficionados a este género tienen una cita para disfrutar de dos títulos inéditos en salas españolas, Mads, de David Moreau, y Azrael, de E. L. Katz, y compartir después sus impresiones y su pasión por este tipo de cine.


Cine español en Sección Oficial


Queda evidente que la organización ha reforzado su compromiso con el nuevo cine independiente y autoral español este año. 18 títulos se reúnen en todas las secciones competitivas hasta el punto de que alguien, con cierta sorna, hablaba de un Málaga II (por aquello de que la provincia malagueña buscó su nicho en el cine español). 

Cinco películas españolas a concurso y otras dos fuera de él conforman el nutrido cine español en esta sección principal. Ahí tenemos el regreso de directores con una cierta filmografía ya consolidada, donde destaca Javier Rebollo, que nos presenta En la alcoba del sultán, filme rodado en 35 mm y todo un homenaje al nacimiento del cine; Mar Coll, con Salve María, inspirada en la novela Las madres no de Katixa Agirre, que aborda en un desasosegante drama con elementos de thriller la experiencia radical de ser madre; o Carlos Marques-Marcet, que inaugura la 69ª edición con su Polvo serán, protagonizada por Ángela Molina, Alfredo Castro y Mónica Almirall en una historia de amor incondicional que propone un viaje emocional sobre la decisión de morir a través de la comedia y el drama.  


Polvo serán será la película que inaugure la Seminci


Destacamos también los debuts en la ficción de dos mujeres con una destacada trayectoria en otros ámbitos, como la actriz Marta Nieto con La mitad de Ana, sobre los conflictos de identidad de Son, una hija que confiesa a su madre que no se siente niña sino niño; y la productora Elena Manrique con Fin de fiesta, comedia que encierra una crítica mordaz sobre las relaciones de poder en el s. XXI entre las distintas clases sociales.

Los cinco títulos mencionados competirán por la Espiga de Oro. Junto a estas obras y fuera de concurso, se programarán los estrenos en la dirección de dos actrices con brillantes carrera en el cine y el teatro, respectivamente: Paz Vega con Rita y Carolina África con Verano en diciembre. Sus debúts abordan, al igual que La mitad de Ana y Salve María, historias sobre mujeres de distintas generaciones inmersas en encrucijadas vitales y cómo el peso de la familia influye en sus decisiones. En ambos casos, nos ofrecen algunas de las intérpretes más populares del cine español en registros nunca vistos hasta ahora: Paz Vega, Paz de Alarcón, Carmen Machi, Bárbara Lennie, Victoria Luengo, Irene Escolar o Silvia Marsó, junto a los actores Roberto Álamo, Antonio Resines y Nacho Fresneda.


Resto de la Sección Oficial


En la Sección Oficial hay 26 películas programadas, 22 a concurso, siendo 19 obras extranjeras y 7 nacionales. Esta selección proviene fundamentalmente de la Oficial de Cannes, tres, otros tres largometrajes de Un Certain Regard, y sendas películas de las secciones Quincena de CineastasPrèmiere; de la Oficial de Venecia, cinco obras; de Berlín se han escogido tres películas y otra de la Sección Panorama; de Toronto, tres, y, por último, de los festivales Locarno y South by Southwest sendos filmes.

La Seminci redobla su apuesta por el nuevo cine  independiente americano, tanto en sus secciones competitivas como a través de la celebración de una retrospectiva que abordará la obra de Nathan Silver, con cinco de sus largometrajes entre ellos su ultima película Between the Temples. Los autores seleccionados en la Oficial son Tracie Laymon con Bob Trevino Likes It y Tyler Taormina con Christmas Eve in Miller's Point. Ya veremos si uno no siente demasiado el asiento viéndolas. 

La clausura también es norteamericana. Sing Sing dirigida por Greg Kwedar será la que cierre la 69ª edición de Seminci. Protagonizada por Colman Domingo, explora la reinserción social y el poder transformador del teatro para humanizar y sanar, ofreciendo una visiòn profundamente humana de la vida tras las rejas del centro penitenciario de Sing Sing.


Sing Sing del norteamericano Greg Kwedar, fuera de concurso, clausurará el certamen




Grandes autores del cine europeo e internacional competirán por la Espiga de Oro. Así trabajos de cineastas como los franceses Olivier Assayas, con Tiempo compartido, y Alain Guiraudie que trae Misericordia, o el portugués Miguel Gomes, cuya Gran Tour logró en Cannes el premio a Mejor Dirección; también destaca el chino Guan Hu, que con Black Dog logró el premio en Un Certain Regard en Cannes, y, señalar también a la griega Athina Rachel Tsangari que pondrá a prueba la paciencia del espectador con Harvest.

Más interés me despierta la italiana Maura Delpero con Vermiglio, flamante Gran Premio del Jurado en el recién celebrado Festival de Venecia, drama de época que presenta el retrato de una familia a las puertas del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Junto a ellos, la Sección Oficial programará en competición las óperas primas de la directora griega Ariane Labed, (Septiembre dice), el noruego Halfdan Ullmann Tøndel -nieto de Liv Ullman e Ingmar Bergman- (Armand) y la francesa Agathe Riedinger con Diamante en bruto. Fuera de concurso, Michel Hazanavicius, otro de los grandes nombres del cine internacional pero que desde The Artist no levanta cabeza, presentará fuera de concurso su película de animación The Most Precious of Cargoes.

Coproducción entre México y Estados Unidos, La cocina del director mexicano Alonso Ruizpalacios es una adaptación libre de la obra teatral de Arnold Wesker. Protagonizada por Rooney Mara y Raúl Briones, el filme se desarrolla en la cocina de un famoso restaurante en el corazón de Manhattan, retratando a esos trabajadores invisibles que llegan a Estados Unidos en busca del "sueño americano".


The Brutalist será uno de los platos esperados en la Seminci 2024

Uno de los títulos que más expectación ha creado entre los cinéfilos, y que la organización no confirmó hasta entrado octubre cerrando así la lista definitiva a concurso, es la película protagonizada por Adrian Brody y Felicity Jones, The Brutalist de Brady Corbet. Su director logró en el pasado Festival de Venecia el León de Plata a Mejor Director y tuvo excelentes críticas. Narra en 215 minutos la historia del exiliado judeo-húngaro Lásló Toth, que consigue llegara a Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial y logra tener éxito como arquitecto gracias al apoyo económico de un empresario. Como ven la figura del arquitecto se ha puesto de moda (véase la reciente película de Coppola). 

Por último, mencionar las tres que completan la sección: la iraní Mi postre favorito, el largometraje noruego Sex y la rumana Tres kilómetros al fin del mundo.


Espigas de honor 


En 2024, Seminci concederá dos espigas de honor a reconocidas figuras de la cinematografía española. Una póstuma, a la guionista y directora de cine y televisión Patricia Ferreira, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2024, y directora de, entre otras, Sé quien eres, El alquimista impaciente, Los niños salvajes y Thi Mai, rumbo a Vietnam

Junto a la socia fundadora de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), el Festival reconoce el trabajo del actual director de la Academia de Cinematografía de España Fernando Méndez-Leite. Exdirector general de Cine (ICAA) y fundador de la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid (ECAM), ha ejercido como crítico, autor, director de programas culturales y realizador de ficción y documentales. 

Además, el director iraní Mohammad Rasoulof (La vida de los demás, Oso de Oro en el Festival de Berlín) recogerá el 23 de octubre la Espiga de Honor que Seminci le otorgó en 2018 y no pudo recoger al permanecer en arresto domiciliario, impuesto por el régimen iraní. En 2024, tras ser condenado a ocho años de prisión y flagelación por delitos contra la seguridad nacional, ha decidido abandonar Irán. Tras la ceremonia de entrega de su reconocimiento se proyectará en una sesión especial La semilla de la higuera sagrada, premio especial del Jurado y de la crítica en el Festival de Cannes. 

Constelaciones, nueva sección 



La semilla de la higuera sagrada, del iraní Mohammad Rasoulof. El 23 de octubre recogerá la Espiga de Honor que la Seminci le otorgó en 2018 y que no pudo recogerla por estar en arresto domiciliario impuesto por el Gobierno iraní.




Entre las novedades de programación de la era de Cienfuegos, una es Constelaciones, una nueva sección que se incorporará a Seminci este año. Este apartado no competitivo enriquece aún más la calidad de los títulos internacionales proyectados en el Festival, al brindar un espacio a cineastas que presentaron sus películas en pasadas ediciones y cuentan este año con nuevos trabajos. Desde A Different Man, de Aaron Schimberg, por la que Sebastian Stan ganó el Oso de Plata al mejor actor, a Bird, de Andrea Arnold; además de las últimas películas de Costa-Gavras, El último suspiro, una emotiva película sobre una muerte digna, y Mi única familia, de Mike Leigh, en la que vuelve a trabajar con Marianne Jean Baptiste, una de las protagonistas de Secretos y mentiras, la película con la que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes en 1996. Completan esta sección dos de las propuestas que mejor han sido recibidas este año: La semilla de la higuera sagrada, de Mohammed Rasoulof, y Emilia Pérez, de Jacques Audiard.


Proyecciones especiales 


La programación cinematográfica de la 69ª edición acerca al espectador a propuestas más allá del abanico de las secciones competitivas, retrospectivas y fuera de concurso. 

Las proyecciones especiales abarcan una oferta de varios títulos destinados especialmente a las familias, así como esperadas producciones tanto españolas como internacionales. A las ya anunciadas, como El llanto, del vallisoletano Pedro Martín-Calero, reciente Concha de Plata a la mejor dirección, se unen el cortometraje documental Siempre+Positivo, de Nacho Solana, protagonizado por Louis Van Gaal, que narra la experiencia con el cáncer del entrenador holandés del Barça. 

El viernes 25, Antón Álvarez, más conocido como C, Tangana, acudirá a Valladolid para presentar al público su debut como realizador. Muy bien acogida por la crítica, La guitarra flamenca de Yerai Cortés sigue con su cámara al músico flamenco y proporciona una radiografía compleja de su trágica historia familiar. Documental musical que se revela como un emotivo retrato de un artista que toca la vena de lo íntimo, a la vez que temas sobre la identidad, las relaciones interpersonales y el racismo hacia la comunidad gitana.


La muchacha de Londres (Blackmail, 1929) de Alfred Hitchcock se proyectará en el Centro Cultural Miguel Delibes con música sinfónica



Especial será también el concierto-proyección de la película muda La muchacha de Londres (Blackmail), de Alfred Hitchcock. Siguiendo la estela de ediciones anteriores, gracias a la colaboración de la Junta de Castilla y León, esta película revivirá el viernes 25 de octubre en el Centro Cultural Miguel Delibes, casi cien años después de su estreno. El director de orquesta estadounidense Timothy Brock, especialista en representaciones en vivo de películas mudas, llevará la batuta de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL), a partir de la partitura creada en 2008 por el compositor británico Neil Brand para esta película, partitura que se inclina hacia la tonalidad de Bernard Herrmann, el compositor habitual de la etapa sonora de Hitchcock, y Miklos Rozsa. Para Brand, la versión silente de La muchacha de Londres era la mejor película muda británica de todos los tiempos. Apuntar la curiosidad de que siendo producida en 1929, el año en que  irrumpió el cine sonoro, los productores británicos decidieron convertirla en sonora. Se convirtió así en la primera película hablada de Alfred Hitchcock y la primera del cine inglés. Según el director inglés, "la ventaja que aportó el sonido al cine fue la capacidad de complementar el realismo de la imagen cinematográfica. No era lógico que un coche circular en silencio. Era como si todos los espectadores fueran sordomudos", comentó en un entrevista con Peter Bogdanovich.

domingo, 23 de junio de 2024

Historia de un beso

La SEMINCI se hace un "lifting" de labios a sus 69 años


Presentación de la nueva imagen de la 69ª Seminci 2024. A la derecha su director, José Luis Cienfuegos en su segundo año al mando.


¿Se acuerdan del dicho renovarse o morir? Dicen que se atribuye al filósofo y escritor vasco Miguel de Unamuno la frase de que el progreso consiste en renovarse, que luego dio pie al pueblo, ese soberano ente sabio en ocasiones, para hacerlo suyo y dejarlo en este mencionado refrán. 

El actual director del Festival Internacional de Cine de Valladolid, José Luis Cienfuegos, ha creído conveniente en su segundo año de mandato que había que renovarse empezando por la imagen del certamen. Bueno, ya se empezó en la selección oficial de 2023 otorgándole a Laura Ferrés la Espiga de Oro con una película a la que no han ido a ver ni 3.000 espectadores desde su estreno.

Toda marca, toda institución que se precie, toda organización necesita un logo visual. Y la de Valladolid son unos labios de color carmín. Pues este año lucirá una queiloplastia realizada por la agencia de diseño y creatividad gráfica PobrelaVaca Studio (todo seguido), con sede en Zaratán (Valladolid) y fundada por Ana María Hernández y Félix Rodríguez (Mr. Zé). Si teclean en Google cuánto cuesta un retoque o hinchado de labios, el precio oscila entre 1.500 a 3.000 euros. Lo que no ha trascendido, al menos no ha llegado a mí, es la pasta pública que ha costado este retoque de imagen del Festival.

 

Manuel Sierra, el pintor artífice.

 

El beso del celuloide, logotipo de estética pop diseñado por el pintor Manuel Sierra en 1984 por encargo del director Fernando Lara, supuso en su momento un cambio radical en la imagen del festival, rompiendo con su imagen conservadora.

 

Primer cartel con los labios que besan al cine. 1984

 

Es cierto que tanto el icono de los labios como el acrónimo SEMINCI forman una marca con un valor consolidado por el tiempo y que está muy vinculado al festival y a la ciudad. Lo que no me convence es su justificación, la necesidad de un proceso de renovación basado en mejorar la identidad, no en cambiarla, como afirman desde el comunicado de prensa a los medios. ¿Había necesidad de hacerlo?

Como informa la SEMINCI, esta imagen, aunque revisada en 2015, necesitaba una actualización tras 40 años y, para ello, la actual dirección del festival puso en marcha un proceso de selección a través de concurso por invitación al que han sido convocadas tres empresas de Castilla y León de la Asociación DIME, Diseño de la Meseta. La propuesta ganadora, realizada por PobrelaVaca Studio, incluye además la imagen oficial de la próxima 69ª edición. Esto ha provocado que no se haya celebrado el habitual concurso de carteles abierto al público desde al año 2009 cuando regía el certamen Javier Angulo. 

 

 

Cartel Seminci 2024
Simplicidad, modernización y versatilidad: claves del nuevo diseño y el cartel de este año


La propuesta de PobrelaVaca Studio para la nueva identidad visual de SEMINCI se basa en los conceptos de simplicidad, modernización y versatilidad, y se sostiene sobre dos pilares. El primero de ellos el respeto por la obra anterior y su significado, ese beso al cine que hace ya 40 años Manolo Sierra hizo y que, para los que han asistido y vivido el certamen, se ha convertido en un referente querido y hecho propio. Ahora ese beso se refuerza (?) con una identidad adaptada a los tiempos y formatos, a lo digital. Mi primera reacción al verlo es que yo no beso esos labios ni de coña. El cine es algo carnal, no me gusta besar a un cyborg. ¿Recuerdan el beso a ajos entre Deckard (Harrison Ford) y Rachael (Sean Young) en Blade Runner? Pues lo mismo me sugiere. 

En la red X se escribía de todo menos bonito:

  1. Si frunces el ceño muy fuerte, ves unos labios.

  2. No me gusta, me quedo con los labios de siempre.

  3. ¿En serio? ¿Hacía falta cambiar unos labios naturales por unos operados?

  4. Parece una dentadura postiza.

  5. Otro Eccehomo.

 

El segundo pilar ha sido la creación de una tipografía propia -SEMINCI Sans-, se han hermanado los laureles del Festival, formados por dos ramas de cinco hojas, con los cinco girones ondulados que ocupan el centro del escudo de la ciudad, y se ha optado por una nomenclatura internacional que aúna los idiomas español e inglés.

Todo esto me recuerda una gran verdad que oí en El secreto de sus ojos cuando trataban de descubrir al asesino: El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión... pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín, no puede cambiar de pasión. Y los labios de Manolo Sierra eran mi pasión. Y eso, como los muertos, no se toca, nene.


Evolución de la identidad visual de SEMINCI

 

 

1984. 'El beso del celuloide', cartel diseñado por el pintor Manuel Sierra para la 29 edición por encargo del director de Seminci Fernando Lara, que se empieza a usar como logotipo del festival a partir de la 30 edición.

 

 

 

 

2005. Diseño especial del logotipo del festival con motivo de la 50 edición de Seminci, con Juan Carlos Frugone como director.

 

 

 

 

2010. Daza Diseño & Comunicación rediseña el logotipo por encargo del director Javier Angulo: se incorpora la tipografía, se retoca el diseño de los labios y se elimina el fotograma que los enmarca. En 2014 se añade el lema "Cine de autor" al logotipo.

 

 

2015. Diseño especial para la 60 edición de Seminci.

 

 

 

 

2024. Nueva identidad gráfica de Seminci, creada por PobrelaVaca Studio por encargo del nuevo equipo de dirección, encabezado por José Luis Cienfuegos.

 

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