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miércoles, 14 de enero de 2026

Goyas: lectura de candidaturas 2026

Los invitados esperados asistieron a La cena


Los domingos y Sîrat se medirán frente a frente en la 40ª edición de los Goya, mientras que Maspalomas, La cena y Sorda asistirán de comparsas en el apartado de Mejor Película


Las súplicas de la monja de clausura se cumplieron: 13 nominaciones para Los domingos



El próximo día 28 de febrero si se asoman por la tele pública, la estatal o nacional, y aguantan con un cubata en la mano hasta la una y pico de la madrugada, sabrán que Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa habrá sido la ganadora de la 40ª edición de los Premios Goya, con permiso de Sirat: trance en el desierto.

Ayer martes, mi admirado Arturo Valls (admirado por encarnar a Jesús Quesada en Cámera Café y pare usted de contar) y la tinerfeña licenciada en Derecho, Toni Acosta, (su nombre real es Antonia del Carmen Acosta León, como ven mejor abreviar) dieron lectura a los aspirantes a los Goya en las 28 categorías desde la Academia de Cine que, junto al Goya de Honor al cineasta Gonzalo Suárez (¿para cuándo uno para José Luis Garci?) conformarán el menú de esta 40ª edición.

Se les notaba a Valls y a Acosta cierta emoción en la lectura (ambos tenían remotísimas posibilidades de ser nominados, ella por Padre no hay más que uno 5; él por Los futbolísimos 2) y fueron perlando la monotonía de la lectura por categorías con chistes improvisados: «Lo estamos haciendo bien, ¿no?», ella. «Yo creo que sí. Se nos está entendiendo muy bien», él. «Sabes leer», ella. «Que no me salgan los nombres en euskera, por favor», él.

En esta edición se han inscrito un total de 218 largometrajes, de los que 122 son de ficción (se nota la abundancia de subvenciones públicas y desgravaciones fiscales para tanta sopa caliente Starlux que nadie probará), 87 son documentales (esos ya ni se ponen en La 2) y 9 de animación (animada la cosa en esta sección no está). Estos fueron los datos objetivos que Toni Acosta, honrando a su generación de la cincuentena al ponerse las gafas para la lectura de cerca, con una dicción poco canaria y bien audible nos pudo dar al inicio. Completó la información afirmando que de los 218 largos, 67 son óperas primas (pocos de esos volverán a rodar de nuevo), 129 guiones originales y 42 son guiones adaptados. 

Como lo más interesante se lee al final, como mal periodista también lo pongo al final. No vaya a ser que sólo lean el titular y la entradilla y pasen a otra cosa mariposa, como hacen los jóvenes millennials, otra cagarruta anglosajona. Pues bien, las cinco películas que aspiran al Goya a Mejor Película son: Los domingos dirigida por Alauda Ruiz de Azúa; Maspalomas dirigida a cuatro manos por Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga; Sirât, trance en el desierto de Oliver Laxe; La cena de Manuel Gómez Pereira y, por último, Sorda dirigida por Eva Libertad. 

Llama la atención que en ese quinteto se haya colado una comedia como La cena, una adaptación al cine de la obra teatral del dramaturgo José Luis Alonso de Santos, La cena de los generales. La ha rodado un director abonado a ese género (tan noble y difícil) y mediocre como es Manuel Gómez Pereira, de cuya filmografía menciono títulos tan significativos de lo que se gasta como son Todos los hombres son iguales (1994), Salsa rosa (1991) o Entre las piernas (1999). 

Además del tema de la Guerra Civil en tono de comedia negra, el asunto de la intolerancia y la intransigencia aparece en Los domingos, la homosexualidad y la vejez en Maspalomas (a ella le daría el Goya), la insania trágica en un trampantojo como es Sîrat, y otra peli más sobre la discapacidad (esta vez auditiva) como es el caso de la revelación de Sorda.


Maspalomas, otro intento (¿fallido?) de lograr el Goya a Mejor Película



En cuanto a los directores sorprende saber que dos de las películas nominadas al premio gordo no tienen su réplica en la sección de Mejor Dirección: son Eva Libertad (aparece, en cambio, en Mejor Dirección Novel) y Manuel Gómez Pereira. 
 
Así, un año más se irán de vacío los vascos Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga (por mucho que diga este que "ha sido un año muy bueno para el cine vasco. Cada vez hay una cinematografía más descentralizada y es un fenómeno que afecta a todas las regiones"); la baracaldesa Alauda Ruiz de Azúa (que se convertirá en la cuarta mujer en ganar este galardón), la catalana Carla Simón, que sustituye a Eva Libertad por ser ésta directora novel, y los dos enfant terribles sucesores de Buñuel y Almodóvar como son Oliver Laxe y Albert Serra, cuya Tardes de soledad, por cierto, no ha podido estar en Mejor Película y sí está en Mejor Documental. Cosas de la Academia, o mejor, de los académicos.

Vamos con el morbo del careto de los actores que se les pone al saberse nominados y al instante perdedores salvo uno. En cuestión de Mejor Actor, sólo hay uno que puede hacerle algo de sombra al que ganará (Jose Ramón Soroiz). Se trata de Mario Casas por Muy lejos, otra peli curiosamente de temática gay (los actores heteros sacando esa parte oculta se les da muy bien al parecer). Si estuviéramos en Jolivú, habría manifas alrededor del Kodak Theather o manis digitales por las redes sociales quejándose de por qué un hetero hace de gay. Cosas de los sudnorteamericanos (manera muy mía de referirme a EE.UU.). Los demás irán ensayando el rictus de rigor: sonrisa estirada no más de los segundos en que les enfoca la cámara de La 1 (antes la televisión de todos, ahora de la mitad): Alberto San Juan por La cena, Miguel Garcés por Los domingos y Manolo Solo por la muy notable Una quinta portuguesa (si digo notable, es para hacerles una recomendación, ¿lo pillan?).

Y el morbo femenino. Estas lo tienen más fácil de haberse inoculado bótox previamente, lo de la sonrisa perdedora me refiero. Aquí puede que la cosa esté más reñida y el resultado arroje algo de emoción: dos vitorianas como son Patricia López Arnaiz por Los domingos (que lleva tres años seguidos logrando estar nominada, ahí es nada) y Susana Abaitua por Un fantasma en la batalla; las barcelonesas Ángela Cervantes por La furia y Nora Navas por Mi amiga Eva (Nora como el Guadiana, siempre aparece con alguna candidatura interpretativa de vez en cuando, o tiene una agencia de lobbystas en Cataluña) y, por último, la chilena Antonia Zegers por Los tortuga.

En definitiva, podemos indicar que el grado de mayor a menor satisfacción colectiva según proyectos de rodaje ha sido el siguiente: con 13 nominaciones, Los Domingos es la película más nominada, seguida de Sirât, con 11 opciones a galardón. Por su parte, Maspalomas cuenta con 9 nominaciones y La cena con 8 opciones a galardón; mientras que Sorda, El cautivo y Los Tigres tienen 7 nominaciones cada una; Romería ha logrado 6 nominaciones y Ciudad sin sueño cuenta con 5 nominaciones. 

Resto de candidaturas en este enlace:



domingo, 14 de diciembre de 2025

Premios Forqué 2025

 Empiezo a preferir Los lunes

 

 

 

 

Algún día me meterán en la cárcel. Más pronto que tarde, ya verán. No me importa mucho: tienes catre, comida caliente y una vida ordenada y disciplinada. Algo así como una vida monacal, pero sin Cristo ni Dios de por medio. Y encima gratis, a costa del erario público. Se preguntarán por qué. Verán, desde hace ya bastantes años llevo viajando en el metro de Bilbao. Y tengo una colección de fotos robadas de personas que viajan a mi lado en el vagón. Son viajeros que cumplen una única condición: leen en papel, ya bien sean libros, periódicos (los menos), páginas volanderas, cuadernos de apuntes, etc. Ustedes se preguntarán el porqué. No es obsesión, sino la necesidad de fijar algo que, me temo, ya está en vías de extinción.

Esta mañana, de regreso a casa, he inmortalizado a una mujer joven: gabardina beige, medias negras tupidas, playeras blancas con franjas negras y un bolsón colgado del hombro. Me llamó la atención por ser oriental, coreana probablemente. Lo sé por haber visto películas de directores coreanos como Bong Joon-ho, Hong Sang-soo o Park Chan-wook. Tenía en sus manos un libro en castellano. Lo supe porque mi mirada ávida rastreó las páginas hasta averiguar el idioma. Lo que hizo que, con disimulo, cogiese el móvil y la fotografiase es que pasaba las páginas e iba poniendo esas etiquetas adhesivas o marcadores de colores de una manera casi impulsiva sobre las hojas. Me preguntaba para qué necesitaba gastar dos lotes de colores distintos en los márgenes del libro. 

Cuando estuve a punto de preguntárselo, cosa harto arriesgada hoy en día porque puede considerarse violencia de género a poco que se tuerzan las cosas, algo desvió mi atención de halcón hacia otra situación más romántica. Había entrado una chica pizpireta en edad universitaria al vagón y se dirigió hacia los brazos del mocetón que tenia delante de mí, apoyado sobre la repisa de la ventana del metro. La situación me incomodó algo pues, aunque uno ya no esté para erecciones, la muchachita no hacía más que abrazarle y besuquearlo constantemente delante de mis narices. Él no parecía estar para muchos escarceos románticos. 

 



 



 

Aparté la mirada y descubrí a un hombre maduro, con gorra, barba canosa y periódico entre las manos. Leí el titular: «Los domingos alcanza la gloria en los Forqué con mejor película y actriz». Más abajo podía leer que la actriz Patricia López Arnáiz compartía protagonismo interpretativo con  José Ramón Soroiz, que se había alzado con el premio a Mejor Actor por su labor en Máspalomas. Pensé en ese momento que los directores guipuzcoanos de la productora Moriarti, Aitor Arregi y Jon Garaño, volvían a ser desbancados de la Gloria por la directora baracaldesa Alauda Ruiz de Azúa. Una pena.

Mi mirada lectora continuó bajando. Podía atisbar en la página que el Mejor Documental era para Flores para Antonio; Belén se llevaba el premio a Mejor Película Latinoamericana; Sorda al Cine y la Educación en Valores y la Mejor Serie de Ficción para Anatomía de un instante. Saqué el móvil e inmortalicé el momento del tipo leyendo con la página de los Premios Forqué delante. Pensé que la intimidad de la lectura con los móviles es más inquebrantable, salvo que escudriñes por la espalda. Ventajas del tamaño tabloide para el fotógrafo frente al más exiguo del smartphone que usan los lectores hoy en día.

Abrí el móvil para entretenerme y pude ver en X que Alauda Ruiz de Azúa dejaba claro de qué va su película Los domingos: "Esta es una película que explora cómo el adoctrinamiento religioso puede distorsionar tu percepción o tus sentimientos. Gracias a los 600.000 espectadores que habéis ido a ver la película y que habéis estado abiertos a reflexionar y debatir porque eso solo puede hacernos más humanos y menos obedientes», declara al recoger el premio Forqué a Mejor Filme. Y me quedo con la boca abierta. O no me he enterado de qué iba su película o Alauda ha tenido un rapto de izquierdismo en el Palacio Municipal IFEMA de Madrid en su 31ª edición.

Volví a girarme y la pareja seguía en actitud cariñosa. Bueno, para ser precisos era ella la que se recostaba sobre el cuerpo de él, como si el mozo se hubiera convertido en almohada XXL. El chico le contaba que tenía partido de fútbol ese fin de semana. Ella parecía no escuchar, estaba en otra onda: la amorosa retozona. Llegamos a la estación de Leioa. Él intenta deshacerse de los brazos de su chica, con escaso éxito. Le comenta que debe bajarse y ella como si el despertador de enamorá no sonase. La puerta del metro se abre y al verse en riesgo de no salir a tiempo del vagón, el chico se zafa de ella sin poder evitar darle sin querer un cabezazo en la naricilla respingona. «¡Ay!», se queja ella mientras le ve partir, en un lamento anfibológico. Se frota la punta dolorida. Y yo no puedo evitar comentarle: «El amor, en ocasiones, también duele». Un treintañero que me escucha no puede dejar de sonreír ante la ocurrencia.

La situación vivida en el metro me recordó la anécdota que le contó Alfred Hitchcock a François Truffaut sobre «el beso más largo de la historia del cine». Así se publicitó la escena del beso entre Ingrid Bergman y Cary Grant, en la que ambos debían ir hacia el teléfono que sonaba, continuar besándose durante la duración de la comunicación, y luego un segundo desplazamiento que les conducía hasta la puerta. En esa escena Hitchcock sabía que era esencial que no se separaran y que no se rompiera el abrazo. La cámara, que representaba al público, debía admitirse como una tercera persona unida a ese largo abrazo: «Daba al público el gran privilegio de besar a la vez a Cary Grant y a Ingrid Bergman. Era una especie de matrimonio triangular temporal».

La idea le vino al director de Encadenados (1946) de un viaje en tren de Bolulogne a París. «Era domingo por la tarde; veía por el cristal una gran fábrica con un edificio de ladrillos rojos y, pegada a la pared, había una pareja de jóvenes; el chico y la chica estaban completamente abrazados y el muchacho orinaba contra la pared; la chica no dejó nunca de abrazarle; miraba lo que él hacía, contemplaba el tren pasar, luego miraba de nuevo al muchacho... Pensé que ahí tenía, de verdad, el verdadero amor "en faena", el verdadero amor que funciona», comentaba Hitchcock en la entrevista de Truffaut.

Recordando esa anécdota me di cuenta de que me había pasado de parada. En esta ocasión, no hubo zafada ni cabezazo en la nariz. Aunque, la verdad, me habría gustado... porque como dice Truffaut: «Cuando dos personas se aman, no se separan».

Postdata: Tendré que volver a ver Los domingos para ver si la entiendo. 

domingo, 28 de septiembre de 2025

Zinemaldia 2025. Sábado y Palmarés

 Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa consigue la Concha de Oro 


Además, Joachim Lafosse logra la Concha de Plata a Mejor Dirección por "Six Days in Spring" y los actores José Ramón Soroiz (Maspalomas) y la china Zhao Xiaohong (Her Heart Beats in Its Cage) la Concha ex aequo de Plata a Mejor Interpretación



Valla en la que aparece el cartel de Los domingos, ganadora del Zinemaldia 2025


Si les nombro los siguientes nombres: Dea Kulumbegashvili, Alina Grigore, Laura Mora, Jaione Camborda y Alauda Ruiz de Azua, ¿les suenan de algo? Bueno, sobre la última, directora baracaldesa, tal vez hayan leído que ayer ganó la Concha de Oro por "Los domingos". El resto también desde 2000. Tan sólo un "enfant terrible" ha podido meter pitón entre tantas "conchas" que dirían los argentinos: Albert Serra.

Un compañero de fatigas en esto de cubrir el Zinemaldia, oliéndose lo que se venía, ponía ayer sábado el siguiente tuit: "Ha sido un festival político y me temo, un palmarés político". No se equivocó. Desde hace años ya sé que no se valora el cine, sino el tonelaje de dinamita ideológica que contiene la película ganadora. A veces, ocurre que la calidad cinematográfica y la reivindicación –del tipo que sea– van unidas; en muchas otras ocasiones, no.

Viendo el listado de premiados en la Sección Oficial –los otros ya ni te cuento–, se revela por dónde van los tiros: la intransigencia –de cualquier tipo–, la diversidad cultural, la homosexualidad, el maltrato a la mujer, el derecho al aborto, la desigualdad social, el amor interracial... Bueno, por no faltar no faltó que un chico con down subiera al escenario a reivindicar mayor visibilidad y oportunidades artísticas.

Cumplida la agenda woke, vayamos a juzgar un poquito qué tal ha ido el palmarés, teniendo en cuenta que J. A. Bayona ha presidido el Jurado Oficial junto a la cineasta portuguesa Laura Carreira y la directora estadounidense Gia Coppola; la actriz Zhou Dongyu; la cantante e intérprete argentina Lali Espósito; el actor británico Mark Strong y la productora francesa Anne-Dominique Toussaint. Creo que dice poco y malo del Festival de Cine de San Sebastián el hecho de que de los siete premios, cuatro fueran a parar a largometrajes españoles, frente a los dos que se llevó Francia, uno Argentina y el ex aequo de China. Demasiado casero para ser un festival que se las da de internacional. 

Desde que el pasado domingo 21 se pudo ver en el pase de prensa, "Los domingos" se perfiló como una de las aspirantes a la Concha de Oro. Todavía le estoy dando vueltas a un asunto: ¿por qué razón milagrosa y oculta este filme de Alauda Ruiz de Azua ha gustado tanto a críticos de derecha (ABC, El Mundo, El Diario Vasco) como de izquierdas (Gara, Berria)? A la salida del cine pegaba la oreja a ver qué comentaban los jóvenes –todavía los hay que van al cine, al menos como los caracoles salen en días de festivales– y, ¡oh, sorpresa!, parecía haberles interesado también. Me tiene tan intrigado desde aquel día que he tenido noches sin dormir. 

 

La directora Alauda Ruiz de Azúa

 

 "Los domingos" es una buena película pero no es una obra maestra. Para explicar la unanimidad sobre un tema en apariencia tan poco atractivo como el hecho de que una hija estudiante de bachiller quiera probar si merece la pena meterse a monja de clausura, hay que dar con la tecla. Y la tecla que ha tocado Alauda en estos momentos tan polarizados en la sociedad española es... la intransigencia. La película interpretada por la inexperta (inocencia pura) Blanca Soroa (estará en los Goya) y la antagonista dramática Patricia López Arnaiz puede ser leída desde los dos frentes ideológicos de la misma manera: ¿Ves lo que pasa cuando no me aceptas y crees que tú llevas sólo la razón y la verdad escrita en tu bandera?

 Alauda en rueda de prensa comentaba lo siguiente: "He intentado construir la película desde la tensión, de tal modo que los espectadores tienen que dilucidar hasta qué punto la joven Ainara experimenta un sentimiento genuino, auténtico o espiritual o es algo que realmente está acompañado, influido o empujado por un adulto, debido bien a sus carencias con el padre o bien empujado por los religiosos. También se habla de la vulnerabilidad que hay en la adolescencia, pues empiezas a sentir cosas muy adultas y no siempre las traduces bien. Una de las hipótesis que plantea la película es que la vulnerabilidad te puede llevar a una necesidad de afecto y querer sentirte especial”. 

Me quedo con una respuesta que la directora realizó a la pregunta de qué significaba para ella los domingos: "Los domingos suele ser un día de ver cine, la verdad". 

 

José Luis Guerín ganó el segundo premio por Historias del buen valle

  

Resto del palmarés 

El jurado dio el Premio Especial, una manera de resaltar una segunda buena película, a "Historias del buen valle" del interesantísimo documentalista José Luis Guerín. Nada que objetar, pues aunque no es una obra redonda contiene momentos de gran brillantez en la descripción de un barrio periférico de Barcelona: Vallbona. Como dijo el Jurado, el premio va a "una película que dirige su cámara hacia la periferia, hacia rostros y paisajes pocas veces filmados para trazar una mirada que fluye generosa y humana sobre el tiempo, evocando en ese viaje la esencia misma del cine". Guerín volvía así a triunfar otra vez –hace veinticinco años lo hizo con la espléndida "En construcción– con el mismo Premio Especial del Jurado. 

José Luis Guerín dudaba mucho de que le cayera algo sabiendo que el jurado estaba mayoritariamente integrado por actores y actrices cuando no contaba con actores y actrices en su película. Pero no tuvo en consideración la ayuda del presidente J. A. Bayona, que le confirmó que es del barrio La Trinitat Nova, colindante con Vallbona donde rodó Guerín.

Me temo que no la verá ni dios y pasará al catálogo de Filmin, sección Documentales. Y seguirá sin verse.

Como el wokismo hizo que el Zinemaldia (siguiendo la estela de la Berlinale) sólo concediera, a partir de 2021, un premio a la interpretación principal, pues hecha la ley, hecha la trampa. La Mejor Interpretación sin sexo ni género fue a parar ex aequo a dos actores: uno hombre, José Ramón Soroiz, por su papel en Maspalomas, en el rol de su vida que le han dado Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, y por el que logrará el Goya el próximo año; y otra mujer, la actriz Zhao Xiaohong, por el largometraje chino Her Heart Beats in Its Cage. Tiene la curiosidad esta notable película que Zhao Xiaohong interpreta el mismo papel que tuvo ella en la vida real: haber pasado diez años entre rejas por haber matado a su marido maltratador y tratar de recuperar la relación con su hijo.

Argentina tenia a concurso tres películas. Pues tuvo que ser la más demagógica y panfletaria la que se llevara algo. Camila Plaate obtuvo la Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto por su interpretación en Belén. Interpreta a una joven mujer que es acusada de haberse provocado un aborto y, luego de dos años en prisión preventiva, es sentenciada a ocho años de prisión por homicidio agravado por el vínculo. Una abogada tucumana luchará por su libertad junto al apoyo de miles de mujeres y organizaciones, quienes se unirán para cambiar el curso de la historia. Cine para convencidos de las causas.


Jose Ramón Soroiz

 

 

  

Zhao Xiaohong

 


 








Y aquí vino el desvarío completo. Esos momentos en que piensas que los miembros del jurado o bien han sufrido una indigestión, los han drogado o han sufrido una abducción marciana de carácter belga. No sólo uno, sino dos premios obtuvo la floja y mal iluminada propuesta del realizador belga Joachim Lafosse  ya obtuvo la Concha de Plata a la mejor dirección con Los caballeros blancos en 2015. Esta vez ha vuelto a ganar el mismo premio por Six Days in Spring (Bélgica-Francia-Luxemburgo) y también el Premio del Jurado al mejor guion, galardón que comparte con Chloé Duponchelle y Paul Ismaël. En el panel de críticos del Diario Vasco, estaba situada en la antepenúltima posición de los 17 largometrajes que concursaban. Y con baja puntuación. La mía no llegaba al aprobado.

Al Jurado no le parecía mucho dar tres galardones al cine made in Spain, sino que optaron por un cuarto, a todas luces excesivo aunque no desatinado. La distinción a la Mejor Fotografía ha sido para Pau Esteve por su trabajo en Los Tigres. Es verdad que tiene unas tomas submarinas impresionantes y que expresan muy bien la labor de los buzos y la tensión que hay debajo del agua. Y honra que Pau Esteve reconociera que el premio tenía que compartirlo con Eric, el director de fotografía de subacuático, "que es bastante suyo".

 

Jennifer Lawrence, cerca de mí, cerca del cielo.

 
Mis lamentaciones inútiles. Una pena que ni Franz de Agnieszka Holland sobre la figura de Kafka ni Nuremberg dirigida por el norteamericano James Vanderbilt se fueran de vacío. Les regalaré gafas de ver buen cine a estos siete magníficos integrantes del jurado. 

La actriz Itsaso Arana y el actor Óscar Lasarte presentaron ayer noche la ceremonia de clausura en el Kursaal 1, donde tras desvelarse los galardones tuvo lugar la proyección de Winter of the Crow (La conspiración del cuervo), la película de clausura de esta edición. Los dos numeritos de Óscar Lasarte (el de Gila metiendo en el mismo saco a Trump, Puttin o Milei y el truco mágico con la calculadora) fue de bochorno. Creo que tirándome un pedo con la boca o leyendo la Biblia en hebreo habría provocado mayores carcajadas en el Kursaal, algo al estilo de Tony Clifton. Ya saben, o si no vean la maravillosa Man on the Moon.

 

The End 2025 


 

lunes, 22 de septiembre de 2025

Zinemaldia 2025. Domingo 21

Hoy se ha revelado Dios y tiene nombre de Paolo Sorrentino

 

3ª jornada en el Zinemaldia. Y a pesar de la lluvia siempre pongo buena cara, sobre todo porque me acompaña el buen cine.


Fotograma de "Couture"

 

El mundo de la moda es algo que me fascina y si Angelina Jolie está presente qué puede fallar. Pues falla. Hace de directora de cine ¡de terror! y le han propuesto rodar un spot para una pasarela de moda en Paris. Le preguntan para un programa de redes sociales cómo definiría en dos palabras la moda:”Inútil y necesaria”, responde. Pues yo me quedo con la primera palabra para calificar esta propuesta de Alice Winocour. 

La estructura de “Couture” -vocablo francés que significa Alta costura- es interesante y responde a esta secuencia: 1,2,3,0. Siendo cada número un personaje: el 1 para la directora, el 2 para la modelo negra (Anyer Anei) que proviene de Sudán del Sur escapando de la guerra; el 3 es la historia de una maquilladora (Ella Rumpf) que quiere convertirse en escritora y ve vídeos de Margarite Duras; el 0 es para un personaje menos relevante pero que es la que se deja la piel cosiendo los modelos: la modista. Cada historia se presenta alternadamente con algún cruce de personajes esporádicamente. El resultado es un monstruo de Frankenstein donde los remiendos se ven con horror. 

Produce Angelina Jolie y por eso se entiende que la parte de la historia que le afecta tenga tintes autobiográficos. El mundo de la alta costura está lleno de sinsabores, relaciones superficiales, desgaste físico y emocional, pero la descripción de esa trastienda -lo que no se suele ver antes, durante y después del desfile por la pasarela- no tiene el menor alma de verosimilitud. Bellezones a mansalva pero la saturación provoca un interés desigual. 

Eso sí la rueda de prensa llena de fotógrafos amateur que podrán poner en instagram que capturaron la belleza pasajera de la Angelina. Les aseguro que muchos no habrán visto la película. 

El director de "La Grazia", Paolo Sorrentino

 

 Este señor de la fotografía de arriba es hoy en día como si hablásemos de Ford, Hitchcock o Welles por poner tres grandes. En el Victoría Eugenia -¡qué mejor escenario!- hemos podido asistir a las 11:30 al milagro del cine. "La grazia" es la Capilla Sixtina, es otra obra maestra del director de Nápoles que se le añade a "La gran belleza", "La juventud" o "Parthenope". 

Había pensado dejar en blanco este espacio, pues ¿qué puedo garabatear que esté a la altura de no ya de la película, sino de ni siquiera un plano? Cada composición, cada movimiento de cámara, cada nota musical, cada gesto, cada iluminación de plano, cada latido de pixel (antes eran fotogramas), cada línea de guion es un cincelado para la escultura con que está materializada "La grazia".

La emoción que me ha embargado durante los 130 minutos que dura la historia de Jep Gambardella -así será siempre como lo veo a Toni Servillo, que en esta ocasión hace de Mariano de Santis, presidente de la República de Italia- me ha provocado la eyaculación del Festival. Litros y litros han inundado el patio de butacas. Los espectadores han tenido que nadar para no quedar sepultados por esa torrencial lluvia de inspiración lírica audiovisual. Porque Sorrentino es de los pocos directores que escribe poesía visual, alejada de esa prosa concienciada y social que tanto abunda, sobre todo, en este Festival. No significa que no le importe el mundo. ¡Claro que le importa! 

A Mariano de Santis, alias "Hormigón armado", le pesa la gravedad de su puesto: la presidencia italiana de la República. Quiere ya jubilarse y ser ingrávido, él,  un jurista de lo penal que siempre busca la verdad. Y una duda le asalta durante los 40 años: su fallecidad mujer, a la que considera la mujer perfecta para él porque nunca se olvidó de él, le engañó. Y no sabe quién es el amante. La duda lo reconcome. 

Sorrentino busca siempre provocar -en el mejor sentido del término-, dota a su obra de unos diálogos soberbios y la puesta en escena es de una fuerza que parece haber surgido del Renacimiento junto a Rafael, Tiziano, Buonarroti, Rafael...

Alguien podrá criticar afirmando que el autor de "Fue la mano de Dios" parece contar la misma historia: el amor por una mujer, la pasión, el fingimiento, la búsqueda de lo inalcanzable, las dudas, la angustia ante la vejez y la muerte, la pérdida, la belleza, el cambio de sociedad que no se entiende, la música, la familia y la soledad, siempre, la soledad... por mucho que uno intente buscar, como lo hace De Santis, palabras de consuelo en un Papa negro (!).

Es de agradecer que ante tanta trascendecia, surja un Paolo Sorrentino guasón, mordaz, humorístico que provoca en el espectador una sonrisa tan hermosa como la de la Gioconda, mientras ve al soberbio Toni Servillo fumarse un cigarrillo. Desde Humphrey no ha habido otro igual.

 

Imagen del filme "Lurker"

 

 En la sección Zabaltegi, he podido ver "Lurker" en el Trueba 2. Está dirigida por Alex Russell y huele a esas películas que salen de Sundance. Se ve con cierto agrado, sobre todo, si te pones la camisa de los 20 años con las que buscaba cine con aire fresco. Trata de un chico veinteañero que conoce en la tienda de ropa donde trabaja a un cantante en ciernes que busca el éxito. Pero como todos los artistas siempre duda de su creatividad y seguridad. El cantante busca una familia -un grupo de gente de su edad que le dé estabilidad y cierta confianza- y el dependiente ve en ello la oportunidad para acompañarle en la carrera hacia el éxito. 

Lo mejor es el ambiente enfermizo y obsesivo de la relación que se desarrolla entre ambos. No hay necesidad de violencia, pero como sucede en "Taxi driver", poco a poco se va cuajando una turbiedad en la relación que la hace malsana. ¿Hasta cuándo podrá subsistir dicha convivencia en un mundo tan voluble como el del artista musical? Tendrán que verla si quieren averiguarlo.

 

Plano del filme "Los domingos"

En la Sección Oficial he podido ver en el Teatro Principal un rareza en el cine de hoy: cine religioso. Su título es “Los domingos” y está dirigida por esa directora que pasó a tener reconocimiento con su ópera prima “Cinco lobitos” llamada Alauda Ruiz de Azúa. La escritura cinematográfica de Alauda no me seduce, pero he de reconocer que la historia me va conmoviendo poco a poco a medida que descubro el rostro joven y seductor (por la interpretación convincente) de una jovencita que creo no tenía mayor experiencia interpretativa llamada Blanca Soroa. 
He de afirmar que entre un público nada inclinado a la oración mariana ni a la vida monacal como es la prensa que asiste al pase, la obra se ha visto con interés y emoción en algunas escenas donde Blanca Soroa nos agarra de los dídimos con dulzura y nos desarbola. Se tiene fe o no se tiene. Pero en estos tiempos de incredulidad o ateísmo, que Ruiz de Azúa plantee que una chica de casi 18 años quiera ser monja de convento ya son ganas de provocar. Acudirán los votantes de Vox a verla; acudirán los de izquierda abertzale aunque solo sea para oír una versión de Aitormena que tantas veces hemos escuchado del bardo Benito Lertxundi.
Voy a explicar la trama de la película en un símil futbolero. Imagínense que tienen una hija que no quiere ser ni del Real Madrid (como su aita) ni del FC Barcelona (como su madre) sino del Athletic Club. Equipo que está en franca minoría frente a los ganadores, algo así pasa con las vocaciones religiosas de clausura. 
En la familia surgirán posiciones encontradas y enfrentadas. Ruiz de Azúa logra algunas escenas conmovedoras y la interpretación de Patricia López Arnaiz como tía atea que no quiere que Dios le arrebate a su sobrina juega muy bien como contrapeso dramático.  

 

Imagen de la obra "The Stranger" de François Ozón

 Los programadores han tenido la mala baba de programar alas 22:30 una de las Perlas -esas películas que han pasado ya por otros festivales de renombre- un conocido del Zinemaldia: François Ozon. Su adaptación de la novela francesas homónima “El extranjero” de Albert Camus - obra señera de las letras francesas del siglo XX- me provocó ganas de marcharme durante la primera hora. Como decía Jeannette Luc Godard, cualquier obra se puede adaptar al cine, pero lo que hace Ozon -ganador de una Concha de Oro hace años- es tan moroso que cuando llegas a ver algo con cierto interés ya ha dejado de interesarte ese personaje llamado Meaursault. Vive en Argel en los años 30 del pasado siglo en una de esas colonias francesas que luego se independizaron. Y su existencialismo, esa corriente filosófica en la que enfatiza la existencia del individuo, puede que esté muy bien reflejada en la peli. Pero ver al tipo que se la sopla todo -salvo follar con su amiguita-, incluso la muerte de su madre  o el asesinato con un revólver de un árabe en una playa, me provoca hastío. Tal vez porque el hijoputa de profe que tuve de Filosofía tan solo me soltó sus apuntes y me dijo: “Enfréntate tú con los existencialistas franceses”. 

Siento acabar la noche así: escopetado rumbo a mi hotel donde el hueco de la cama me recuerda, a diferencia de Meaursault, que nadie te podrá abrazar para consolarte de “El extranjero”. Ni ganas de leer ya la novela de Camus publicada por Gallimard en 1943.

Otro día más despejado me parezca una obra maestra pero tras ser la quinta el equipaje de imágenes que contienen mis ojos ya está petado.

 

miércoles, 23 de julio de 2025

Los domingos (2025)

 Alauda Ruiz de Azúa completa la Sección Oficial del Zinemaldia 2025 con Los domingos

 

Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa completa el cuarteto español que pugnará por la Concha de Oro

 

Hace dos semanas el director del Zinemaldia, Jose Luis Rebordinos, anunciaba en Madrid la participación del cine made in Spain en las diferentes secciones. En la de mayor atención mediática, la Sección Oficial, eran tres las anunciadas a competición: Maspalomas de los guipuzcoanos Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, la propuesta del sevillano Alberto Rodríguez titulada Los tigres y, por último, el documental del barcelonés Jose Luis Guerín Historias del buen valle

¿Pocas, muchas? En el corrillo cinéfilo, se comentaba que poca representación había en esta 73ª edición. Pero si repasamos ediciones anteriores, pues comprobaremos que lo habitual ha oscilado entre tres y cuatro obras a competición. Más películas italianas a competición ha programado el Festival de Venecia este año: cinco.

Más raro me resultaba que no hubiera participación femenina. Así que hoy el Festival ha anunciado que habrá una cuarta película en la sección competitiva y, por tanto, aspirará a la Concha de Oro: Los domingos, de la directora baracaldesa Alauda Ruiz de Azúa (1978). Rebordinos no será criticado por falta de cine rodado por mujeres.

Esta tardanza en completar la sección oficial con este cuarto título le hace sospechar a uno que Los domingos pudiera haber sido descartada en otros festivales (Venecia o Toronto por ser los más  próximos al Zinemaldia, siempre en pugna por llevarse lo mejor). Algo así como Nico Williams con el Barcelona F. C. de este verano*.

Ruiz de Azúa optará por primera vez a la Concha de Oro con su tercera película. Cuenta la historia de Ainara, una joven idealista y brillante de 17 años que ha de decidir qué carrera universitaria estudiará. O, al menos, eso espera su familia que haga. Sin embargo, la joven manifiesta que se siente cada vez más cerca de Dios y que se plantea abrazar la vida de monja de clausura. La noticia pilla por sorpresa a toda la familia provocando un abismo y una prueba de fuego para todos.

La debutante Blanca Soroa y Patricia López Arnaiz, que obtuvo la Concha de Plata a la mejor interpretación protagonista por Los destellos de Pilar Palomero en 2024, encabezan el reparto del filme, en el que también figuran Miguel Garcés, Juan Minujín, Mabel Rivera y Nagore Aranburu.

Ruiz de Azúa debutó con Cinco lobitos (2022), estrenada en la sección Panorama de la Berlinale y ganadora de ocho premios en el Festival de Málaga, incluida la Biznaga de Oro a la mejor película, y el Goya a la mejor dirección novel. Todo este éxito es digno de sociología, ya que desde el punto de vista de la calidad cinematográfica, es muy justito salvo la labor interpretativa de algunos de sus actores.

Netflix vio la ocasión para hacer caja y le propuso que rodara al poco tiempo una comedia romántica que pasó con más pena que gloria: Eres tú (2023). 

También es autora de la miniserie Querer (2024), que formó parte de la Sección Oficial del Festival de San Sebastián fuera de concurso y posteriormente ganó el Premio Forqué, el Premio Feroz y el galardón de la competición internacional del festival Séries Mania.

En fin, que no sé por qué tengo la sensación de que hay directoras que son empujadas por la ola presente, independientemente de que su calidad artística de lo que ruedan sea destacable. El tiempo me lo confirmará o desmentirá. Veremos si Los domingos se me hacen tan desagradables (o no) como cuando de pequeño durante las tardes dominicales rumiaba el amargo pensamiento de que al día siguiente había colegio. Ojalá sea festivo.

 

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