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lunes, 22 de septiembre de 2025

Zinemaldia 2025. Domingo 21

Hoy se ha revelado Dios y tiene nombre de Paolo Sorrentino

 

3ª jornada en el Zinemaldia. Y a pesar de la lluvia siempre pongo buena cara, sobre todo porque me acompaña el buen cine.


Fotograma de "Couture"

 

El mundo de la moda es algo que me fascina y si Angelina Jolie está presente qué puede fallar. Pues falla. Hace de directora de cine ¡de terror! y le han propuesto rodar un spot para una pasarela de moda en Paris. Le preguntan para un programa de redes sociales cómo definiría en dos palabras la moda:”Inútil y necesaria”, responde. Pues yo me quedo con la primera palabra para calificar esta propuesta de Alice Winocour. 

La estructura de “Couture” -vocablo francés que significa Alta costura- es interesante y responde a esta secuencia: 1,2,3,0. Siendo cada número un personaje: el 1 para la directora, el 2 para la modelo negra (Anyer Anei) que proviene de Sudán del Sur escapando de la guerra; el 3 es la historia de una maquilladora (Ella Rumpf) que quiere convertirse en escritora y ve vídeos de Margarite Duras; el 0 es para un personaje menos relevante pero que es la que se deja la piel cosiendo los modelos: la modista. Cada historia se presenta alternadamente con algún cruce de personajes esporádicamente. El resultado es un monstruo de Frankenstein donde los remiendos se ven con horror. 

Produce Angelina Jolie y por eso se entiende que la parte de la historia que le afecta tenga tintes autobiográficos. El mundo de la alta costura está lleno de sinsabores, relaciones superficiales, desgaste físico y emocional, pero la descripción de esa trastienda -lo que no se suele ver antes, durante y después del desfile por la pasarela- no tiene el menor alma de verosimilitud. Bellezones a mansalva pero la saturación provoca un interés desigual. 

Eso sí la rueda de prensa llena de fotógrafos amateur que podrán poner en instagram que capturaron la belleza pasajera de la Angelina. Les aseguro que muchos no habrán visto la película. 

El director de "La Grazia", Paolo Sorrentino

 

 Este señor de la fotografía de arriba es hoy en día como si hablásemos de Ford, Hitchcock o Welles por poner tres grandes. En el Victoría Eugenia -¡qué mejor escenario!- hemos podido asistir a las 11:30 al milagro del cine. "La grazia" es la Capilla Sixtina, es otra obra maestra del director de Nápoles que se le añade a "La gran belleza", "La juventud" o "Parthenope". 

Había pensado dejar en blanco este espacio, pues ¿qué puedo garabatear que esté a la altura de no ya de la película, sino de ni siquiera un plano? Cada composición, cada movimiento de cámara, cada nota musical, cada gesto, cada iluminación de plano, cada latido de pixel (antes eran fotogramas), cada línea de guion es un cincelado para la escultura con que está materializada "La grazia".

La emoción que me ha embargado durante los 130 minutos que dura la historia de Jep Gambardella -así será siempre como lo veo a Toni Servillo, que en esta ocasión hace de Mariano de Santis, presidente de la República de Italia- me ha provocado la eyaculación del Festival. Litros y litros han inundado el patio de butacas. Los espectadores han tenido que nadar para no quedar sepultados por esa torrencial lluvia de inspiración lírica audiovisual. Porque Sorrentino es de los pocos directores que escribe poesía visual, alejada de esa prosa concienciada y social que tanto abunda, sobre todo, en este Festival. No significa que no le importe el mundo. ¡Claro que le importa! 

A Mariano de Santis, alias "Hormigón armado", le pesa la gravedad de su puesto: la presidencia italiana de la República. Quiere ya jubilarse y ser ingrávido, él,  un jurista de lo penal que siempre busca la verdad. Y una duda le asalta durante los 40 años: su fallecidad mujer, a la que considera la mujer perfecta para él porque nunca se olvidó de él, le engañó. Y no sabe quién es el amante. La duda lo reconcome. 

Sorrentino busca siempre provocar -en el mejor sentido del término-, dota a su obra de unos diálogos soberbios y la puesta en escena es de una fuerza que parece haber surgido del Renacimiento junto a Rafael, Tiziano, Buonarroti, Rafael...

Alguien podrá criticar afirmando que el autor de "Fue la mano de Dios" parece contar la misma historia: el amor por una mujer, la pasión, el fingimiento, la búsqueda de lo inalcanzable, las dudas, la angustia ante la vejez y la muerte, la pérdida, la belleza, el cambio de sociedad que no se entiende, la música, la familia y la soledad, siempre, la soledad... por mucho que uno intente buscar, como lo hace De Santis, palabras de consuelo en un Papa negro (!).

Es de agradecer que ante tanta trascendecia, surja un Paolo Sorrentino guasón, mordaz, humorístico que provoca en el espectador una sonrisa tan hermosa como la de la Gioconda, mientras ve al soberbio Toni Servillo fumarse un cigarrillo. Desde Humphrey no ha habido otro igual.

 

Imagen del filme "Lurker"

 

 En la sección Zabaltegi, he podido ver "Lurker" en el Trueba 2. Está dirigida por Alex Russell y huele a esas películas que salen de Sundance. Se ve con cierto agrado, sobre todo, si te pones la camisa de los 20 años con las que buscaba cine con aire fresco. Trata de un chico veinteañero que conoce en la tienda de ropa donde trabaja a un cantante en ciernes que busca el éxito. Pero como todos los artistas siempre duda de su creatividad y seguridad. El cantante busca una familia -un grupo de gente de su edad que le dé estabilidad y cierta confianza- y el dependiente ve en ello la oportunidad para acompañarle en la carrera hacia el éxito. 

Lo mejor es el ambiente enfermizo y obsesivo de la relación que se desarrolla entre ambos. No hay necesidad de violencia, pero como sucede en "Taxi driver", poco a poco se va cuajando una turbiedad en la relación que la hace malsana. ¿Hasta cuándo podrá subsistir dicha convivencia en un mundo tan voluble como el del artista musical? Tendrán que verla si quieren averiguarlo.

 

Plano del filme "Los domingos"

En la Sección Oficial he podido ver en el Teatro Principal un rareza en el cine de hoy: cine religioso. Su título es “Los domingos” y está dirigida por esa directora que pasó a tener reconocimiento con su ópera prima “Cinco lobitos” llamada Alauda Ruiz de Azúa. La escritura cinematográfica de Alauda no me seduce, pero he de reconocer que la historia me va conmoviendo poco a poco a medida que descubro el rostro joven y seductor (por la interpretación convincente) de una jovencita que creo no tenía mayor experiencia interpretativa llamada Blanca Soroa. 
He de afirmar que entre un público nada inclinado a la oración mariana ni a la vida monacal como es la prensa que asiste al pase, la obra se ha visto con interés y emoción en algunas escenas donde Blanca Soroa nos agarra de los dídimos con dulzura y nos desarbola. Se tiene fe o no se tiene. Pero en estos tiempos de incredulidad o ateísmo, que Ruiz de Azúa plantee que una chica de casi 18 años quiera ser monja de convento ya son ganas de provocar. Acudirán los votantes de Vox a verla; acudirán los de izquierda abertzale aunque solo sea para oír una versión de Aitormena que tantas veces hemos escuchado del bardo Benito Lertxundi.
Voy a explicar la trama de la película en un símil futbolero. Imagínense que tienen una hija que no quiere ser ni del Real Madrid (como su aita) ni del FC Barcelona (como su madre) sino del Athletic Club. Equipo que está en franca minoría frente a los ganadores, algo así pasa con las vocaciones religiosas de clausura. 
En la familia surgirán posiciones encontradas y enfrentadas. Ruiz de Azúa logra algunas escenas conmovedoras y la interpretación de Patricia López Arnaiz como tía atea que no quiere que Dios le arrebate a su sobrina juega muy bien como contrapeso dramático.  

 

Imagen de la obra "The Stranger" de François Ozón

 Los programadores han tenido la mala baba de programar alas 22:30 una de las Perlas -esas películas que han pasado ya por otros festivales de renombre- un conocido del Zinemaldia: François Ozon. Su adaptación de la novela francesas homónima “El extranjero” de Albert Camus - obra señera de las letras francesas del siglo XX- me provocó ganas de marcharme durante la primera hora. Como decía Jeannette Luc Godard, cualquier obra se puede adaptar al cine, pero lo que hace Ozon -ganador de una Concha de Oro hace años- es tan moroso que cuando llegas a ver algo con cierto interés ya ha dejado de interesarte ese personaje llamado Meaursault. Vive en Argel en los años 30 del pasado siglo en una de esas colonias francesas que luego se independizaron. Y su existencialismo, esa corriente filosófica en la que enfatiza la existencia del individuo, puede que esté muy bien reflejada en la peli. Pero ver al tipo que se la sopla todo -salvo follar con su amiguita-, incluso la muerte de su madre  o el asesinato con un revólver de un árabe en una playa, me provoca hastío. Tal vez porque el hijoputa de profe que tuve de Filosofía tan solo me soltó sus apuntes y me dijo: “Enfréntate tú con los existencialistas franceses”. 

Siento acabar la noche así: escopetado rumbo a mi hotel donde el hueco de la cama me recuerda, a diferencia de Meaursault, que nadie te podrá abrazar para consolarte de “El extranjero”. Ni ganas de leer ya la novela de Camus publicada por Gallimard en 1943.

Otro día más despejado me parezca una obra maestra pero tras ser la quinta el equipaje de imágenes que contienen mis ojos ya está petado.

 

sábado, 23 de agosto de 2025

Perlas en el Zinemaldia 2025

Platos gourmet: Sorrentino, Baumbach, Lanthimos, Trier, Panahi y Ozon entre otros, ingredientes de la sección Perlas en la 73ª edición del Zinemaldia

Richard Linklater inaugurará la sección con Nouvelle Vague y Rebecca Zlotowski la clausurará con Vida privada


Linklater abre Perlas con Nouvelle Vague, Zlotowski la clausura con Vida privada.


El estado de ánimo de un cinéfilo para ir al Festival Internacional de Cine de San Sebastián lo mide la sección Perlas de otros festivales. Dependiendo de la pinta que tenga el menú que programa Rebordinos, su director, y resto del equipo, uno puede ir de mejor o peor humor, con mayor o menor aliciente. De alguna manera, la seccion Perlas, lo mejor de otros festivales, es un analgésico que casi siempre funciona cuando la Sección Oficial te provoca dolor de cabeza, malestar y ganas de abandonar el Kursaal 1, el teatro Victoria Eugenia o el teatro Principal, sedes donde la prensa se congrega. Siempre te queda la buena compañía de los periodistas que van a cubrir el evento y la carísima comida donostiarra a precio de gota de agua en medio del desierto.

Se puede decir brevemente que este año los caladeros donde han pescado los 16 largometrajes de la sección Perlas han sido Cannes y Venecia exclusivamente. Y por países si nos atenemos a los autores, será Francia de largo la que acapare con seis propuestas la mayor representación. No podía faltar EE. UU., Italia, Brasil, Irán, España con sendas películas, a las que se añaden otras geografías con menor músculo de producción como Irlanda, Irak, Túnez, Islandia y Noruega.


INAUGURACIÓN Y CLAUSURA

Richard Linklater tiene el honor de inaugurar Perlas con su homenaje a ese movimiento heteróclito francés de los años 60, sobrevalorado en mi opinión, titulado homónimamente Nouvelle Vague y, en especial, a la producción de 1959 de la película Al final de la escapada del, en general insufrible e intelectual del cine, Jean-Luc Godard. El estadounidense es conocido por su famosa trilogía del "antes": Antes del amanecer (1995), Antes del atardecer (2004) y Antes del anochecer (2013). Las tres están protagonizadas por la misma pareja de actores, Ethan Hawke y Julie Delpy, con encuentros en distintas etapas vitales. Linklater es otro director sobrevalorado. Salvo inesperados cameos, en esta ocasión creemos que ninguno de los dos aparece en Nouvelle Vague. ¿Tendré que sufrir otra vez ver de modo inverosímil cómo recibe un disparo en la espalda mientras Belmondo corre moribundo por las calles parisinas?

La clausura viene de la mano de la directora la parisina Rebecca Zlotowski con Vida privada. Un curioso reparto encabezado por Jodie Foster, que interpreta a una reputada psiquiatra que emprende una investigación privada sobre la muerte de uno de sus pacientes al que cree que lo han asesinado, y los sempiternos e incombustibles actores franceses Daniel Auteuil y Mathieu Amalric. Vista su filmografía anterior espero que esta sección no le venga grande. 




LOS MAESTROS

Podríamos etiquetar con jamón cinco estrellas la selección de Paolo Sorrentino que con su La grazia vuelve a contar con su alter ego Toni Servillo y Anna Ferzetti. Su película inaugurará el Festival de Venecia. No se han esforzado mucho en la reseña de la película los del Zinemaldia, pues tan sólo se dice que el director de Nápoles la define como "una historia de amor ambientada en Italia". Antes de morir, les recomiendo que vean alguna de sus obras, en especial La gran belleza (2012) con el que obtuvo el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. El año pasado ya estuvo su anterior película, Parthenope (2024) que pasó ante los miopes ojos de prensa y público con más pena que gloria.



Otra figura esperada es la del director griego Yorgos Lanthimos que competirá por el León de Oro en Venecia con Bugonia, una comedia negra cuyo argumento no suele pisotear la Tierra. En esta ocasión tenemos a dos jóvenes conspiranoicos que secuestran a una presidenta de una gran compañía convencidos de que se trata en realidad de una extraterrestre (!). El director ateniense hace un tipo de cine que no es para todos los públicos, pero a mí me encanta cuando afila su colmillo para ofrecernos sátiras de humor corrosivo y raruno. Lanthimos y la actriz Emma Stone han formado un tándem productivo y bien avenido, siendo así la cuarta colaboración tras La favorita (2018), Pobres criaturas (2023) y Kinds of kindsness (2024), con excelentes resultados en general.

François Ozon es un realizador que suele frecuentar la Sección Oficial con bastante éxito. Así fue en el caso de En la casa de 2012, con la que ganó la Concha de Oro y el mejor guion, Mi refugio (2009) que obtuvo Premio Especial del Jurado, o el año pasado con Cuando cae el otoño (2024), que logró la Concha de Plata a mejor interpretación de reparto y el Premio del Jurado al mejor guion. Además, también participó con Bajo la arena (2000) y Una nueva amiga (2014). Ozon es un realizador muy prolífico que no duda en adaptar novelas, teatro, readaptaciones de otras películas o bien escribe él mismo sus propios guiones. En esta ocasión presentará en Perlas El extranjero, adaptación de la novela homónima de Albert Camus con la que concursará en Venecia. Benjamin Voisin y Rebecca Marder forman parte del elenco.

La única representación norteamericana en Perlas viene de la mano del director y guionista Noah Baumbach. El neoyorquino se ha paseado con su filmografía por todos los festivales de renombre: Venecia, Sundance, Cannes y Berlín. Tan sólo he podido admirar Historia de un matrimonio (2019), donde Scarlett Johansson y Adam Sandler tratan de superar un proceso de divorcio. En esta ocasión concursará previamente en Venecia con Jay Kelly, en la que George Clooney encarna a una gran estrella de cine que atraviesa una crisis personal. Le acompañan entre otros Adam Sandler, Laura Dern y Emily Mortimer, también coguionista. 




 LOS DIRECTORES EXITOSOS

No recuerdo si ha habido más de un director que haya ganado los tres grandes galardones festivaleros: Palma, León y Oso de oro. Lo que sí sé es que el iraní Jafar Panahi es uno de ellos. En 2000 logró con El círculo el máximo galardón en Venecia por "una imaginativa fusión entre fondo y forma en su abordaje de la situación de la mujer en una sociedad patriarcal"; luego sería con la magnífica Taxi Teherán en 2015 cuando logró el Oso de Oro en Berlín, siendo el propio Panahi el que conducía un taxi con una cámara en el salpicadero por las calles de Teherán ya que el gobierno islámico le tenía prohibido rodar; por último, el realizador consiguió la Palma con la película que veremos en San Sebastián: Un simple accidente. Sospecho que todos los premios han tenido un componente político por parte de los jurados para denunciar el régimen iraní presidido por Mahmud Ahmadinejad. Afortunadamente, el cine de Panahi no se queda en la mera propaganda, sus historias son sencillas pero con interés y gran fuerza narrativa a pesar de los escasos medios técnicos. Curiosamente, el régimen de Irán le prohibió viajar y hacer cine en 2010; desde entonces ha rodado de manera clandestina y cosechando triunfos, todo lo cual contribuyó a sufrir en 2021 una condena de seis años.


Imagen de El agente secreto, con Wagner Moura de protagonista

Multipremiada en Cannes con premio a mejor director y actor, El agente secreto del brasileño Kleber Mendonça también es cine político con envoltura de thriller. Su protagonista Marcelo, encarnado por Wagner Moura, es un experto en tecnología de 40 años con un pasado misterioso que está huyendo. Llega a Recibe durante el carnaval con la esperanza de reencontrarse con su hijo. Mendonça vuelve a la década de los 70 como ya hiciera con la notable Aquarius —que aquí se tituló Doña Clara (2016)— donde retoma temas ya abordados allí: la dictadura, el cambio del paisaje urbanístico, la música, la memoria familiar, etc. 

Por último, entre este grupo de exitosos con premio reseñamos la presencia de Valor sentimental del copeghanense Joachim Trier, con el que logró el Gran Premio del Jurado en Cannes. Trier tiene una filmografía escasa pero con títulos notables como pueda ser Oslo, 31 de agosto (2011) en el que presenta a un personaje, Anders, que busca encontrar un sentido a su vida errática, o una de las mejores obras de 2021 titulada La peor persona del mundo, que tuvo una considerable repercusión entre el público y aspiró al Oscar al mejor guion y a mejor internacional, con un tono existencial típico del cine nórdico y, en especial, del danés.


Joachim Trier presenta Valor sentimental


LOS OUTSIDERS Y OTROS PARA ECHARSE A TEMBLAR

En español, el outsider suele significar el extranjero, el marginado, el extraño, pero también dentro del argot hípico, outsider es el caballo que aún teniendo pocas opciones de ganar la carrera puede hacer de este modo rico al apostante. En este grupo caben las obras animadas, experimentales, no ficcionadas, interpretadas por actores no profesionales o aquellas que provocan sueño o, peor, ganas de asesinar al director y al programador.

Algo así pasa con películas de directores como la tunecina Kaouther Ben Hania, el madrileño Guillermo Galoe, el iraquí Hasan Hadi, el islandés Hlynur Pálmason o el haitiano Raoul Peck. Si logran el Premio del Público Ciudad San Sebastián, otorgado por los asistentes a la primera proyección púbica, conseguirán 50.000 euros o, si es europea la película, 20.000 euros para el distribuidor en España, siendo así que su obra pueda verse y su figura puesta en la retina del espectador, ya que este está más habituado a ver las pelis de Santiago Segura o las de Marvel.




De Kaouther Ben Hania, podremos ver La voz de Hind, una ficción basada en el caso real de una niña gazatí de seis años que en 2024 fue asesinada junto a parte de su familia durante un ataque del ejército israelí. De Ben Hania, puedo recomendar su anterior obra, Las cuatro hijas (2023) cuyo mayor mérito a nivel formal es narrar la historia de una madre y sus cuatro hijas en un tono de documental ficticio y que aspiró al Oscar.

Ciudad sin sueño de Guillermo Galoe es su debut en el largo. Una obra rodada con intérpretes no profesionales en la Cañada Real de Madrid, continuación de un corto anterior. Curiosidad siento por La tarta del presidente del iraquí Hasan Hadi, que narra las peripecias de una niña en el Irak de los años 90 por conseguir los ingredientes para prepararle una tarta de cumpleaños a nada más ni nada menos que Sadam Hussein. 

Pálmason presenta El amor que permanece, un año en la vida de una familia cuyos padres afrontan su separación. Y con un título curioso que hará complicado su búsqueda en internet, Orwell: 2+2=5 de Raoul Peck, trata sobre el escritor George Orwell y la que será su última y más importante novela 1984 escrita en sus últimos dos años de vida en la isla escocesa de Jura. De dicha obra provienen conceptos como la sociedad orwelliana, una sociedad donde se manipula la información, se practica la vigilancia masiva y la represión política y social. A muchos les sonarán el concepto de Gran Hermano por el reality show de Tele 5, sin saber que proviene de la novela. 

La animación estará presente de la mano de Mailys Vallade y Liane Cho Han con Little Amélie, adaptación libre de la novela Métaphysique des tubes (Metafísica de los tubos, 2000), en la que la escritora belga Amélie Nothomb recreó su infancia en Japón.

Finalmente, sería una agradable sorpresa si no me durmiera viendo lo último de Olivier Assayas, que trae un drama político (esta edición parece que abundará) titulado El mago del Kremlin. El argumento promete, pues narra cómo un joven artista y productor de televisión se convierte en asesor de Vladimir Putin. El plantel actoral lo componen Jude Law, que hace de Putin y que vuelve a trabajar con Alicia Vikandi tras La última reina, Paul Dano y Tom Sturridge.


La grazia del genial Paolo Sorrentino vendrá al Zinemaldia 2025


domingo, 25 de agosto de 2024

Perlas en Zinemaldia 2024

 Diez obras de Cannes, dos de Venecia y una de Berlín, Annecy, Toronto y Cinema di Roma forman las 16 Perlas del Zinemaldia 2024


Paolo Sorrentino, Jacques Audiard, Francis Ford Coppola, Paul Schrader, Hong Sangsoo o Sean Baker, entre otros, competirán en la sección Perlak del Festival de San Sebastián 


Audiard, Arnold, Baker y Coppola aspiran al Premio del Público en el Zinemaldia.


De entre todas las secciones que componen el macroevento cinematográfico de San Sebastián, el de Perlak de otros festivales es el que con más interés se espera. Ni la Oficial, ni Horizontes Latinos, ni New Directors, ni el resto de secciones pueden provocar lo que Perlak concita: expectación e ilusión por ver buen cine. Son películas que han pasado o van a pasar antes que la cita donostiarra por otros festivales y que sesudos asesores marcan con una K, de "kalitatea" para el Zinemaldia. Este año me sorprende, ya veremos si grata o desagradablemente, la concentración de obras provenientes de Cannes: diez películas entre las que está, como no podía ser de otro modo, la ganadora de la Palma de Oro, Anora, y una amplia representación del palmarés. Y aún así se han quedado en el tintero directores de la talla de Leos Carax, David Cronenberg o Yorgos Lanthimos.

13 películas de las 16 que integran la sección podrán aspirar al Premio del Público, que es otorgado por el público asistente al primer pase de la película. Son dos galardones metálicos: el premio a la mejor película, dotado de 50.000 euros, y el premio a la mejor película europea, de 20.000 euros, destinados a las distribuidoras de las películas en España.


Los diez filmes provenientes de Cannes


El director Sean Baker fue elevado a los altares de Cannes tras presentar en 2017 en la Quincena de Cineastas (antes de Realizadores) una peliculita titulada The Florida Project, donde toda la crítica se puso de acuerdo en ensalzar los valores cinematográficos de la historia de una niña pobre donde pasa sus veranos en un motel cerca de Disneyworld. A mí lo que me inspiró fue coger un hacha y acabar con ella y su odiosa familia y demás adultos.

Baker ha logrado con Anora la consagración con la Palma de Oro en Cannes. Plantea la peripecia de una joven trabajadora sexual de Brooklyn -tema el del sexo muy querido, ya tocado en Tangerine (2015) y Starlet (2012)- que se casa con un oligarca ruso. Cuando la noticia de la boda llega a Rusia, su cuentito de felicidad corre peligro pues los padres se desplazan a Nueva York con la intención de anular el matrimonio.

Donde habrá ostias (enfados con el sistema operativo hoy en día) será para coger entradas para ver la película de octogenario Francis Ford Coppola. Su ¿última? obra lleva por título el pomposo título de Megalópolis. No he leído ninguna crítica buena, salvo los que van a contracorriente que no se juegan su puesto de trabajo, sobre esta épica fábula romana (?) ambientada en una imaginaria América. Está protagonizada por el soseras Adam Driver. A modo de anécdota diré que cuando era un don nadie, Coppola se llevó la Concha de Oro en 1969 por Llueve sobre mi corazón


Expectación por ver Emilia Pérez,

Jacques Audiard es uno de los directores franceses más interesantes de las últimas décadas. Le descubrí en la Seminci con De óxido y hueso (2012) con Marion Cotillard haciendo de una Tristana francesa, entrenadora de delfines hasta que pierde una pierna, pero ya tenía películas aclamadas como Un profeta (2009) y De latir, mi corazón se ha parado (2005). Por San Sebastián se pasó hace unos años para presentar uno de los mejores western de estos años: Los hermanos Sisters (2018), producción francesa con actores norteamericanos como Joaquin Phoenix o John C. Reilly.



Este año ha logrado el Premio del Jurado con Emilia Pérez y será la que inaugure Perlak. Aquí habrá apuñalamientos por verla (el pecé de muchos será estampado contra la pared si se enlentece al reservar entradas). Se da la curiosidad de que el elenco femenino integrado por Zoe Saldaña, Karla Sofía Gascón, Selena Gómez y Adriana Paz ganó de modo colectivo el Premio a la Mejor Actriz por esta película. Rita es una abogada de un gran bufete que está más interesado en sacar a los criminales del atolladero que en llevarlos ante la justicia. Se siente infravalorada pero un día se le presenta una oportunidad cuando Manitas, líder de un cártel, la contrata para que le ayude a retirarse de sus negocios y hacer realidad un plan que lleva años preparando en secreto: convertirse en la mujer que siempre ha soñado ser.





He de confesar que el director napolitano Paolo Sorrentino es mi Dios, como otro dios lo fue el napolitano adoptivo, Diego Maradona. No en vano el italiano le dedicó un recuerdo de juventud en Fue la mano de Dios (2021) y tengo una escena grabada en mi retina con Maradona, bueno un sosías, haciendo malabarismos con la pelota en La juventud (2015).  De la primera guardo un desagradable recuerdo. Me la perdí en la cartelera de Bilbao, así que semanas después vi que la proyectaban un lunes en una localidad lejana: Balmaseda. Decidido a verla en sala cogí el automóvil y tras media hora de viaje comprobé que se había proyectado el fin de semana. Un error de cartelera de El Correo indicaba un día incorrecto. Lo único que me consoló fue ver a una maradonita pegando al balón contra la cristalera del Aula de Cultura donde estaba el cine de Balmaseda. Sus padres al lado, la Educación ausente.

He decido comprarme un pecé nuevo para poder reservar entrada para el día en que proyecten para los acreditados Parthenope, su última obra. La sinopsis me da mala espina, pero el hombre que ha rodado La gran belleza (2013) no me puede defraudar. Narra el largo viaje de la vida de Parthenope, desde su nacimiento en 1950 hasta hoy, epopeya femenina rebosante de una pasión inexorable por la libertad, Nápoles y los rostros del amor. Éxtasis o cólico nefrítico.

La directora Coralie Fargeat (París, 1976), que debutó con Revenge (2017) y con la que obtuvo el Premio a la Mejor Dirección en Sitges, presentará La sustancia por la que le otorgaron el Premio al Mejor Guion en Cannes. La protagonizan Demi Moore, Margaret Qualley y Dennis Quaid. La segunda obra de la francesa trata sobre un producto revolucionario basado en la división celular que crea un alter ego más joven, bello y perfecto. Si es la mitad de buena (aun no siendo comedia) que El profesor chiflado (1963) de Jerry Lewis daré por bien invertido las dos horas y veinte que dura.


Fotograma de Parthenope de Paolo Sorrentino, presente en la sección Perlak



Otra muestra de la producción francesa, algo habitual en esta como en la Sección Oficial, es la presencia de la Comedia, así con mayúscula, por ser algo bastante infrecuente. Por todo lo alto de Emmanuel Courcol (París, 1958) presenta la historia de un director de orquesta de renombre que descubre la existencia de un hermano, el cual comparte su pasión por la música. Es su tercer largometraje. Si la senda transita por la misma de su segundo largo, El triunfo (2020), donde un actor dirige un taller de teatro en una penitenciaría, será de esas películas que se  olvidan tan pronto como sales del cine con carita risueña.

Del resto de Cannes, tenemos al director y guionista Paul Schrader con Oh Canada, protagonizada por Richard Gere y Uma Thurman. Puede ser la película con la que salgas del Teatro Principal con ganas de suicidarte o irte al restaurante más caro a celebrar tu buena salud y fundir tu patrimonio antes de enfermar. Leo en la sinopsis que un exiliado en Canadá, Leonard Fife, concede una última entrevista cuando está al borde de la muerte, una confesión filmada delante de su mujer. ¿Entienden lo que les digo? 

De la India, la directora Payal Kapadia nos trae Lo que imaginamos como luz, obra en la que seguimos los pasos de una enfermera que se refugia en el trabajo para suprimir recuerdos dolorosos. Y otra directora, la inglesa Andrea Arnold, mostrará Bird, que narra la historia de una adolescente de  años que vive con su padre y hermano en una casa ocupada en el norte de Kent. Es parte de la cuota de cine social. La cuota política la aporta el cineasta iraní Mohammad Rasoulof con su The Seed of the Sacred Fig, en la que un juez se enfrenta a la paranoia en medio de los disturbios políticos de Teherán. De lo que no hay duda es que el cine iraní no será muy postmoderno, lo cual agradezco, pero tiene la capacidad de contar, de narrar, historias de modo clásico, casi literario, que no aburren aunque su ritmo no sea en general lo más logrado, sobre todo si las ves por televisión.


Las seis películas de otros festivales


Ganas tengo de ver la triunfadora del Festival de Annecy, Memorias de un caracol del director especializado en cine de animación el australiano Adam Elliot. Rara son las veces que la Animación me falla, ni siquiera en San Sebastián. Elliot nos cuenta la historia de una niña solitaria aficionada a coleccionar figuras decorativas de caracoles y que siente un amor profundo por las novelas románticas. Se trata del segundo trabajo largo después de Mary and Max (2009) que también venció en Annecy.


Marco, nuevo trabajo de Garaño y Arregi.




Y lo patrio. Tras su paso por la sección Orizzonti de la Mostra de Venecia, Marco es la nueva propuesta de Jon Garaño y Aitor Arregi. Clausurarán Perlak fuera de concurso en el Velódromo. Lugar al que todavía no he ido ni pienso ir a menos que sea txirrindulari de pista. 



El actor Eduard Fernández, un seguro en toda regla, da vida al personaje real de Enric Marco, un hombre que falseó su biografía para hacerse pasar por superviviente del campo de concentración de Flossenbürg. La triada compuesta por Garaño, Arregi y Goenaga, tanto monta como monta tanto, han sido los hijos predilectos del Zinemaldia, pues han visto nacer al público donostiarra 80 egunean (2010), Loreak (2014), Handia (2017) y La trinchera infinita (2019). Esta vez han cumplido la mayoría de edad yéndose a Venecia. Suerte.

Por último, reseñar otro filme de animación de DreamWorks, Robot Salvaje de Chris Sanders, una especie de Robinsona Crusoe robotizada en una isla desierta en la que tendrá que adaptarse al duro entorno y a la fauna local; Necesidades de una viajera del prolífico, más aún que Woody Allen, el coreano Hong Sangsoo, con otra estajanovista actriz Isabelle Huppert en el papel protagónico; y el brasileño Walter Salles que regresa a San Sebastián con I'm Still Here, que sigue la lucha de la mujer de un político laborista que desaparece durante la dictadura brasileña; y la no ficción María Callas: Letters and Memories, viaje íntimo a través de la legendaria soprano María Callas, interpretada por la actriz Monica Bellucci y dirigida por Tom Volf y Yannis Dimolitsas.





Comprobaremos si Francis Ford Coppola debería haber seguido cultivando viñedos tras ver Megalópolis

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