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lunes, 20 de noviembre de 2023

La película que verán más de un millón de espectadores en España

'La sociedad de la nieve' de J. A. Bayona se estrena el próximo 15 de diciembre en cines

Abróchense los cinturones porque la experiencia es inmersiva e inclusiva


Bayona no es un director prolífico. En eso se parece a Stanley Kubrick, que cada proyecto se lo tomaba con tiempo. Desde que debutó allá por 2007 con 'El orfanato' hasta el presente tan sólo ha rodado cinco largometrajes, documentales, series de tv y videoclips aparte. Con su quinto proyecto, financiado por la todopoderosa Netflix ¡en español!, ha visitado festivales de prestigio. Clausuró Venecia dentro de la sección oficial fuera de concurso, logró el Premio del Público en el Zinemaldia y fue invitado a su casa, el Festival de Sitges, para recoger en su 56ª edición el Premio Máquina del Tiempo y, de paso, presentar su película. Una obra que ha sido elegida por la Academia de Cine Español para representarla en los Oscar de 2024 y candidata al Premio Forqué. Y queda por hacer más ruido.


J. A. Bayona entrando a la rueda de prensa del Festival de Sitges para presentar 'La sociedad de la nieve' y agradecer el premio La Máquina del Tiempo.

 

El pasado día 10 de octubre tuvo lugar la rueda de prensa en la que el director del Festival de Sitges, Ángel Sala, anunciaba con gran satisfacción la entrega de dicho premio al director barcelonés, que reconocía 'haber vivido grandes momentos de su vida' en este Festival. Les acompañaba una de las coproductoras del filme, Sandra Hermida. La Noche Americana estuvo allí. 

'La sociedad de la nieve' es la adaptación homónima del libro de Pablo Vierci sobre la odisea de unos jóvenes pertenecientes a un equipo de rugby que viajaban en el avión que se estrelló en los Andes en 1972 rumbo a Santiago de Chile. En esos 72 días que estuvieron en condiciones inclementes, tan sólo sobrevivieron 29 de los 45 viajeros. El resultado fílmico de esta trágica lucha por evitar la muerte es esta obra sobresaliente.

Pregunta - ¿Qué significa este Premio de la Máquina del Tiempo y para ti este Festival de Sitges?

Bayona. -Sitges es muy especial porque la distancia que hay entre el escenario y el patio de butacas es muy borrosa. Es muy fácil ver a directores a los que admiras sentados en el patio de butacas viendo películas. Y también se da esa cosa tan extraña de que muchos de los que estábamos en el patio de butacas, empezando por el primero que fue Jaume Balagueró, hemos empezado a presentar películas de una forma natural. Me siento un poquito pues como el día cuando presenté mi primera película ('El orfanato'). He visto muchos directores recibir este premio y ahora estoy ahí arriba recibiéndolo. Se me hace extraño pero, por otro lado, me hace mucha ilusión.

P.- Centrándonos en el filme, ¿cómo abordaste un tema tabú como es el del canibalismo en la película? 

Bayona. - Cuando leí el libro, el canibalismo no fue el tema que más me había interesado o impactado, a pesar de estar realmente impactado cuando acabé la obra de Pablo Vierci. Y de hecho recuerdo una conversación con Belén Atienza, coproductora, que me preguntó lo mismo, sobre cómo iba a rodar "esto". Y tardé un par de segundos en entender a qué se refería con ello (las escenas de canibalismo). Porque no era el asunto que más me impactó de la novela. Al contrario de otra obra escrita un año después de la tragedia, '¡Viven', en el que los protagonistas tenían veinti pocos años, el de Vierci está escrito 40 años después. En él está el poso del tiempo que ha pasado y hay una esfera que tiene que ver con lo filosófico, lo espiritual, incluso lo psicológico, que es lo que me impacta del libro, lo grande que es esta historia en todos los sentidos.

P. - ¿Cómo involucraste a todo el equipo técnico y artístico para rodar este tipo de escenas que, aún no siendo escabrosas ni gore, sí que tienen un aspecto tabú?

Bayona. -El acercamiento que tuvimos en el rodaje es como si hubiésemos rodado un documental, porque pasamos todos los días por todos los grandes momentos significativos de la historia. Y la intención siempre fue no dulcificarla . Se rodó todo, incluso esas escenas 'escabrosas', con atrezzo y maquillaje, porque era importante que los actores pasasen por todos los momentos. Y ya en el montaje fue cuando nos dimos cuenta de que todo lo que tenía que ver con los más 'gráfico' (del canibalismo) te sacaba de la película. Porque durante esos 72 días que estuvieron, ellos pudieron acostumbrarse a ese 'comportamiento' de subsistencia y convertirlo en algo anecdótico, mientras que en dos horas de película es imposible hacer que 'eso' se convierta en algo rutinario. Entonces optamos siempre, aparte de respetar la intimidad de los fallecidos, por no entrar en lo 'gráfico'.

P. -Los supervivientes pertenecían a un colegio católico. Hábleme del aspecto religioso del filme y de si ellos te han explicado que en el momento del canibalismo tuvieron que separar sus creencias religiosas de los momentos de supervivencia y cómo lo hicieron para escoger por qué cadáver empezar a alimentarse.

Bayona. -Una de las cosas difíciles de las muchas que tenía la historia era que estaban los supervivientes y los personajes que se quedaron en la montaña. Realmente era muy difícil hablar de 'ellos' porque ese sujeto como tal no existe. Teníamos que encontrar la forma de contar este historia que fue inclusiva. No soy una persona religiosa pero ellos eran personas muy religiosas. Me parecía que limitarlo todo a lo religioso era hacer más pequeña la lectura del drama. He sido muy respetuoso con sus creencias pero he intentado llevarlo a un lugar más espiritual, porque cuando hay un acto de entregar tu cuerpo para que otro 'lo consuma' y pueda vivir, hay algo ahí trascendente.

P. -Al regreso, una de las madres le dice a su hijo que ha sido 'un milagro'. Y él le contesta que no, que ha sido otra cosa.

Bayona.- Es verdad que hay esa frase textual dicha por 'Fito' Strauch a su regreso cuando su madre le dice es un milagro, 'qué milagro, mamá'. Eso da mucho a entender la situación en la que regresan, donde el mundo lo recibe como héroes y con esa figura de Dios muy presente y del milagro, y ellos venían de comerse los cuerpos de sus amigos y de pasarse 72 días con temperaturas bajo cero viviendo en la miseria. Me  parecía mucho más interesante hacer una lectura espiritual a través del acto de entrega  que no una lectura que fuera religiosa en un solo sentido. Eso sería limitar el sentido de la película.

P. -El hecho de hacer tiras de los cuerpos para hacer porciones no lo muestras muy claro, son algunos compañeros que de espaldas hacen este trabajo, ¿lo rodaste, lo eliminaste del montaje final?

Bayona. -El tema de la carne va mucho más allá de lo que está escrito en los libros. Hablando con el psicólogo que les atendió cuando regresaron, y que hizo de traductor para '¡Viven!' de Paul Read, nos contaba que de lo que ellos hicieron en la montaña fue bloquear una parte de su cerebro, de forma que ellos no transitaban por lo que hacían. Las imágenes que ellos te cuentan son incluso mucho más fuertes de las que hay en el libro. Podíamos haber ido muy lejos pero eso le daba un tono que le alejaba de lo que queríamos contar. Ahí estaba el reto: nosotros rodamos cómo cortaban porciones, cómo rasgaban el calcio de los huesos y lo mezclaban con hielo y  lo bebían. Todo eso se rodó y en el montaje fue cayendo porque, al final, tú diriges la película en una dirección y eso no hacía falta.

 

Bayona contestando en rueda de prensa a La Noche Americana. Sitges.

 

P. -¿La escena del accidente aéreo es impresionante y eso que dura poco? En el pase de prensa del Zinemaldia, hubo tras él un espeso silencio en el patio de butacas. Parecía que el espectador lo había sufrido también.

Bayona. -Nos propusimos huir de la palabra 'espectacular'. No buscábamos espectacularidad, aunque evidentemente un accidente de avión pues tiene un componente de espectacularidad indisociable que es inevitable. Pero lo que realmente buscábamos era la experiencia inmersiva, de estar ahí dentro con ellos, sabiendo lo mismo que saben ellos, que era poco. De golpe se encontraron con montañas blancas y no sabían qué pasaba. Y antes de darse cuenta ya se estaban estrellando contra las montañas. Buscábamos esa inmediatez por un lado. Y luego también buscábamos algo muy físico, como era el momento del impacto final donde los asientos se salieron de su posición y atraparon a todo el mundo como un acordeón. Sí tenía que doler. Uno de ellos afirmaba que 'aprendimos a palazos'. No fue una aprendizaje gradual, fue cuestión de segundos.

Hermida.- La palabra es 'inmersivo'. Es algo que aprendimos con Jota en 'Lo imposible'. Por ejemplo, la secuencia de la riada, ¿cuál es la sensación que quieres transmitir al espectador? Pues que estés dentro, que te esté pasando a ti, que estés dentro de esa corriente de agua o dentro de ese avión. Vimos lo que necesitaban esos planos. Construimos tres fuselajes y reutilizamos uno para hacer una pieza muy icónica, a la que llamamos el acordeón, y que nos permitió conseguir hacer aplastar literalmente a 45 personas, con lo que eso supone de una combinación de actores, dobles y 'dummies'. Pero siempre guiados por algo en lo que Jota siempre insiste mucho en todos sus proyectos, que sea verdad, que sea real. Apoyarnos en lo físico. Sí que buscábamos la brusquedad, el dolor, el impacto... y la sorpresa. Porque en unos segundos todo vuela por los aires y tú, como espectador, vuelas con ellos con esa dureza y te deja en shock.

P. -'Lo imposible' estaba pensada para una pantalla de cine. Y esta al ser producida por Netflix, se verá en pantalla pequeña. ¿Qué cambios hay a la hora de producir? ¿Cómo lograr que sea inmersivo cuando lo veo en un dispositivo pequeño?

Bayona. - Yo nunca he hecho nada para la pequeña pantalla incluso cuando he trabajado para ella. Cuando hicimos la serie de 'El Señor de los anillos', lo primero que marqué fue un formato de cinemascope porque era la mejor manera de contar con el paisaje. En este caso, además, se tuvo en cuenta desde el principio que se iba a hacer una explotación cinematográfica, por lo que con más razón aún se planteó como cine.La película tiene un formato 2.55:1 (23:9). Cuando te pones a pensar en la imaginería de la película, la cadena de montañas, el fuselaje del avión que es alargado, muchos personajes siempre en el plano, era el mejor formato para contar la historia y disfrutarla en una pantalla lo más grande posible.

P. -¿Cómo ha sido trabajar con Michael Giacchino en la BSO del filme?

Bayona. -Es un gran músico pero es todavía mejor como narrador. Ahora de hecho está dirigiendo películas. El trabajo que hizo él era muy interesante teniendo en cuenta que era una película muy larga, dos horas y media. Los personajes están básicamente durmiendo y comiendo durante 70 días y teníamos que buscar la dinámica de esta historia. Dotó a la montaña de un sonido muy hostil. Lo primero que hizo fue abrir la tapa del piano y empezar a golpear las cuerdas. Hacía referencias a Jerry Goldsmith  de 'El Planeta de los simios' buscando esa hostilidad. 

P. -A nivel musical, no hay tanto exceso como sucedía con la BSO de Fernando Velázquez en 'Lo imposible'.

Bayona. -Lo que hizo Giacchino fue medir mucho toda la parte emocional. Yo le decía que es una película en la que cuando te vas a emocionar, teníamos que cortar a la siguiente escena. De otro modo se podía convertir en un filme que no se iba a poder ver ya que te lleva hacia un lugar emocional muy fuerte. Así que él fue midiendo toda esa emoción. Hizo algo muy brillante que es utilizar las percusiones uruguayas como el candombe, una música típica uruguaya, que tiene que ver mucho con la parte más tribal de la cultura uruguaya, para las expediciones. Así que cuando echan a andar la música tiene que dar la sensación de que lo van a lograr. Hicimos una prueba del rescate sin música, pero parecía más impostada que cuando estaba la música. Era como sin ella, el director estuviera por encima de los personajes.


Bayona junto al director del Festival de Sitges, Ángel Sala (derecha).


P. -¿Por qué elegiste este casting con actores uruguayos y argentinos prácticamente desconocidos y en español?

Bayona. -Desde el principio quisimos rodar en castellano. Rodamos en inglés 'Lo imposible' aunque fuera una familia española. En aquel caso no era tan relevante el que cambiáramos la nacionalidad pues era una familia español que vivía en Japón y veraneaba en Tailandia. En cualquier caso eran caucásicos y daba igual si se contaba en español o en inglés. En este caso no, porque importaba el contexto cultural. Además, esta historia ya se había contado en inglés (¡Viven! de Frank Marshall). Apostamos siempre por actores locales y en español, de alto presupuesto, aunque de presupuesto medio para una película de Hollywood.

P. -¿El idioma pues ha sido un obstáculo para ver este proyecta antes?

Bayona. -El mercado en el que vivimos hoy en día no permite rodar películas de presupuesto medio en Hollywood en español. Y ahí hemos estado diez años intentando levantar una película. Cada vez que yo hacía una entrevista para promocionar películas como 'Un monstruo viene a verme' o 'Jurasic Park', yo decía a ver si mi próximo proyecto es en español porque estaba esperando que esta película se pudiera financiar. Diez años después ha sido Netflix la que ha permitido que este filme se pudiera hacer.

P. -¿Puso alguna condición a Netflix para hacerla?

Bayona. -Una condición sinequanon para que nosotros firmáramos con Netflix para rodarla fue que tuviera una exhibición cinematográfica. Eso no se cuestionó. La hubiéramos querido rodar para ventanas de exhibición convencionales, y no se pudo pues el público no va a ver películas en español a los cines. En Rumanía la gente no va a ver películas en castellano.

Hermida.- No va a estar sólo un mes en cines. Va a estar el tiempo que quiera el público. Lo que pasa es que se simultaneará a partir de enero con la plataforma. Además, Netflix nunca puso pegas con que los actores fueran desconocidos. Fue una apuesta de Jota. Hemos de tener en cuenta de que eran personas muy jóvenes, entre 17 y 25 años. Hubo un casting en pandemia, on line prácticamente.Y la apuesta fue porque no hubiera caras conocidas que pudieran la atención del grupo. 

Bayona. -Hicimos casting con caras conocidas pero el tono no era lo que pretendíamos. Veíamos algún rostro conocido entre un montón de caras desconocidas y no nos gustaba. Hicimos seis meses de casting durante la pandemia. Y ese proceso ya fue muy intenso porque había que hacer cuarentena para los viajes de los actores entre Argentina y Uruguay. Cuando vinieron a España, la mayoría no había salido ni siquiera de su país ni habían visto la nieve siquiera.

P. -Esta película es muy diferente a la de '¡Viven!' de 1993 de Marshall, de aventura y acción, ¿viste la versión del mexicano René Cardona, 'Supervivientes de los Andes' rodada unos cuatro años después del accidente.

Bayona. -La vi pero era dificil verla. Ahora se ha reeditado. Había una versión de muy mala calidad en Youtube y la vi muy por encima. Además era una película que entraba de pleno en lo 'exploit', se vendía mucho por la idea de la comida de los cuerpos. Es más concisa que la de Marshall pero para la preparación de nuestro proyecto no la vi porque la copia que había en su momento era de mala calidad.




P. -Háblame de las localizaciones y de si este rodaje ha sido el más duro al que te has enfrentado.

Hermida. -Desde 2017 empezamos a explorar el norte de Estados Unidos, las montañas de América y Europa para ver dónde era posible hacerla, ya que había un problema enorme como era la nieve. Esta es algo temporal. Después de años de buscar financiación, llegamos a la convicción de que el mejor sitio era en España, al lado de la estación de esquí de Sierra Nevada. Era una montaña que al estar cerca del ecuador tiene muchas horas de luz. Además, Bayona siempre tiene una idea subyacente en todos sus rodajes, que es el de rodar en España siempre que puede y con equipo español. Jota también tenía claro que había que rodar en el lugar donde el accidente, el Valle de las Lágrimas en Argentina, en medio de los Andes. Si tenemos en cuenta el rodaje del inicio y final de la película en Montevideo, hemos estado once meses rodando. 

Bayona. -Lo primero que hice fue trasladarme al lugar donde cayó el avión. Empezamos el rodaje cubriendo todo lo que eran los fondos. En ese primer viaje fui al lugar, pasé una noche horrible el primer día por el mal de altura. Sólo llegar al sitio son tres jornadas de adaptación. Pierdes la noción del tiempo. Hay que vivirla para entender lo que es. Un sitio impresionante, pues no hay nada, ni nada suena ya que no hay nada vivo. Después fuimos a rodar a Sierra Nevada, a 2.500 metros, mil metros por debajo de lo que vivieron ellos. Un aspecto que el público no va apreciar porque están muy bien hechos son los efectos especiales. Todos los fondos de la película, absolutamente todos, están cambiados digitalmente. Son los fondos de las montañas de los Andes y la película se rodó en un 70% en Sierra Nevada.

P. -La película se rodó en digital y luego se pasó a analógico. ¿Por qué no se rodó en celuloide desde el principio?

Bayona. -Si normalmente en una película se rueda unas 40 horas para el resultado final, nosotros rodamos 600 horas. No parábamos de rodar nunca porque teníamos un plantel de actores muy jóvenes pasando por situaciones parecidas a los protagonistas, pasaban hambre, frío y no tenían experiencia de una filmografía larga, como mucho una o dos. Cuando llegamos a la mesa de montaje al acabar la jornada de rodaje, los montadores se quejaban de que no tenían horas en el día para visionar el material que se había rodado.Había un trabajo muy grande de seguir explorando la historia y seguir buscando la forma adecuada en el montaje. Eso en negativo no habría sido posible. 

Hermida. -No hay negativo en el mundo. 

P. -¿Cómo fue el pase de la proyección de 'La sociedad de la nieve' para las familias?

Bayona. -Cuando me reúno con los supervivientes, ellos querían aún más que yo que se hiciera la película. Faltaba algo por contar. Yo me preguntaba qué era. Al dar voz a los muertos en esta historia, de alguna forma se ha equilibrado, hay algo que está presente en el libro y tiene que ver con esa visión más fantástica del relato. Hicimos el rodaje como si fuera una crónica, muy pegados a la verdad. Y esa verdad pasa también por una mirada que interpreta los hechos. Y en esa mirada está la mirada de los muertos. Estos, cuando lees el libro de Vierci, parecen que estén vivos, pues los supervivientes hablan constantemente con ellos. Y la mirada que hay en la película da a entender que esos muertos siguen vivos. Siempre he defendido el cine fantástico como una manera  más verdadera de contar la realidad. En el pase, los familiares de los supervivientes y, sobre todo, los de los fallecidos, pudieron meterse en ese avión, vivir lo que ellos vivieron y entender lo que ellos pasaron para poder aceptar. Hubo un momento casi de curación. Me contaba uno de los supervivientes que su cuñado, hermano del capitán, en cincuenta años no habían hablado de esto. Mucha gente después de 50 años pudo entender por lo que pasaron y por qué hicieron lo que hicieron.






 


domingo, 1 de octubre de 2023

El palmarés del Zinemaldia 2023: ellas los gordos, ellos las migajas

'O corno / The Rye Horn' logra la Concha de Oro de la 71ª edición del Festival de San Sebastián 


La directora Jaione Camborda se llevó la Concha de Oro por O Corno


El largometraje O corno (España-Portugal-Bélgica), dirigido por la donostiarra Jaione Camborda, se ha alzado con la Concha de Oro de la 71ª edición del Festival de San Sebastián. Los que me lean querrán saber la opinión crítica del que esto escribe. Bien, no puedo decir nada porque no la vi. De las 16 películas que iban a concurso, escogí 12. Es un riesgo dejar cuatro sin ver, lo sé. Pero en el menú siempre hay otros platos y sucede que hay que elegir los que crees te van a "alimentar" y con los que vas a "disfrutar" más. Cada vez tengo menos espíritu de sacrificio, y la sección oficial te obliga a inmolarte en la pira del aburrimiento en muchas ocasiones. Películas como MMXX de Cristi Puiu -la gran decepción- cuya duración de 160 minutos fue de récord, la lírica de Raven Jackson con All Dirt Roads Taste of Salt de una morosidad donde ves crecer la hierba o secarse la pintura, o La isla roja de Robin Campillo que no sabe ni él qué es lo que quiere contar sobre los militares franceses en Madagascar o Un silence de Joachin Fosse que, llevados más de 40 minutos de proyección, ¡todavía no sabes si eso que ves es carne o pescado! Y qué decir de ese cine feminista, de empoderamiento de la mujer como el caso de The Royal Hotel de Kitty Green o Un amor de Coixet, donde los indios (hombres) son los malos, y los vaqueros (mujeres) son los buenos, rebuenos.

Lo voy a decir antes de que se me olvide: este año debería haber quedado en blanco la Concha de Oro. El reglamento no lo permite. No ha habido ninguna obra que por su calidad destacase en demasía. Hablo de la ausencia de filmes sobresalientes, ni siquiera notables los ha habido. Incluso los periodistas que han seguido la Oficial al completo -profesionales y con años de experiencia en esto- así me lo declararon a la salida del Teatro María Cristina. ¡Qué rara es la unanimidad!

En mi retina quedan algunas que me han librado de hacerme el harikiri en el Kursaal, en el Teatro Principal o en el Victoria Eugenia. Son The Successor de Xavier Legrand, cuya idea de asistir a un funeral y realmente descubrir que no lloras por el difunto sino por otro deja al espectador conmocionado; Esto va a doler de Christos Nikou, que ha sido ayudante de direccion en películas como Canino de Yorgos Lanthimos o Antes del anochecer de Linklater, que le habrán servido para no aburrir al público y entretenerlo como lo hace este su segundo largo con una idea brillante: un dispositivo para poder saber si la pareja está enamorada, verdaderamente, uno del otro y sus efectos según el resultado; o Ex-husbands de Noah Pritzker que, aunque puede no ser de festival, al menos tiene el coraje de hablar de la soledad a que se enfrentan los hombres maduros y su relación con los hijos. 

Como ya sé de qué palo va este Festival, no me ha extrañado que la cineasta y presidenta del jurado oficial, Claire Denis, haya escogido una película dirigida por una mujer. Hay que empoderar el cine femenino. Son estos tiempos. El resto del Jurado -ignoro en qué grado han sido corresponsables- lo completaban la actriz Fan Bingbing -ganadora de una Concha-, la productora Cristina Gallego, la fotógrafa Brigitte Lacombe, el productor Robert Lantos, la actriz Vicky Luengo y el director Christian Petzold, que presentaba en la sección Perlas su película truño "El cielo rojo", y que fue la única de la que me largué de la sala. En otras ocasiones, he sido masoquista, o bien pudiera ser que en el asiento alguien hubiera derramado Loctite. 

Por cuarto año consecutivo, la Concha de Oro ha sido conquistada por una mujer después de Beginning (Dea Kulumbegashvili, 2020), Blue Moon (Alina Grigore, 2021) y Los reyes del mundo (Laura Mora, 2022). Además, O Corno es la primera película procedente del programa Ikusmira Berriak, coorganizado por el Festival de San Sebastián, Tabakalera y Elías Querejeta Zine Eskola, que consigue el máximo galardón en la Sección Oficial.

Más empoderamiento femenino. El jurado oficial ha decidido otorgar, además, la Concha de Plata a la mejor dirección a Tzu-Hui Peng y a Ping-Wen Wang por A Journey in Spring (Taiwán). Película que tiene su interés creciente en el relato de un anciano con cojera que ha dependido de su esposa a lo largo de los años. Viven en una vieja casa en la periferia urbana de Taipei y las directoras consiguen hacernos interesar por su relación, desgastada por años de matrimonio. Otra parte importante a raíz de un hecho dramático es la relación que hay con sus dos hijos. El uso de flashbacks y la puesta en escena hace que los 90 minutos vayan cobrando mayor interés en el espectador por estos personajes humildes y derrotados por la vida en su expectativas. 



Benjamín Naishtat y María Alché, guionistas de Puan, premios al guión y al actor, Marcelo Subiotto


El Premio al mejor guion ha sido para María Alché y Benjamín Naishtat por Puan (Argentina-Italia-Alemania-Francia-Brasil), largometraje dirigido por ambos. No fue el único premio que se llevó, algo a todas luces excesivo. Pero, ¿qué quieren que les diga? Tras años de quejarme por ningunear este festival las comedias, ahora que le dan dos galardones a una, no me voy a quejar, pues la disfruté. Puan es el nombre de la estación de metro donde se halla la Universidad Pública de Argentina. Relata la vida familiar y la labor docente en Filosofía de Marcelo. Lo mejor es la descripción de un país como Argentina que va al desastre. Lo que no tengo claro es que Alché y Naishtat apunten a las causas de este naufragio tanto de la crisis que afecta a Argentina como a la del protagonista, una especie de Peter Sellers en El guateque. 


PLENO MASCULINO A LOS PREMIOS DE INTERPRETACIÓN


La Concha de Plata a la mejor interpretación protagonista recayó ex aequo en Marcelo Subiotto y en Tatsuya Fuji por sus respectivos papeles en Puan, de Alché y Naishtat, y Great Absence (Japón), de Kei Chika-ura. Nada que decir de Subiotto, cuya interpretación humorística aumenta en las escenas con Leonardo Sbaraglia, otro profesor de Filosofía que aspira a la cátedra vacante en la universidad. Tatsuya Fuji es un actor de 82 años que tal vez no les suene de nada. Sin embargo, su filmografía va desde de El imperio de los sentidos (1976) de Nagisa Ôshima, pasando por haber trabajado con directores japoneses de renombre como Takeshi Kitano, Takashi Miike o Naomi Kawase. Great Absence la programaron el penúltimo día en el Kursaal 1 con el director y el actor presentes a una hora no cristiana, las 15.30. Tras haber ingerido chuletillas de cordero y una gran copa de tinto Rioja en El Caserío, no estoy en disposición de valorar en su más justos términos una película de 152 minutos. Entre cabezada y cabezada, recuerdo que la película, a ritmo moroso, iba de un actor que ha vivido durante años distanciado de su padre, un profesor universitario jubilado que se divorció de su madre. La llamada de la policía hace que vaya a visitar a su padre, que sufre de demencia. Se topa que está conviviendo con una segunda mujer, que ha desaparecido misteriosamente. El filme no se cuenta linealmente, sino que tiene saltos continuos en el tiempo. Soy testigo de la gran ovación, no sé si porque había gustado al público o porque en Donostia gusta de recibir a los artistas con cariño y respeto -ya lo dijo Jennifer Chastain al afirmar que en ningún sitio te dan la bienvenida como en San Sebastián-.  



La Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto fue para Hovik Keuchkerian por su personaje en Un amor de Isabel Coixet. La verdad es que de esta historia lo único resaltable es la relación que tiene este personaje con la protagonista Nat, encarnada por Laia Costa, que trata de buscar en un pueblecito sin nombre la tranquilidad que no tenía en la ciudad, cuyo trabajo de traductora en -¡cómo no!- una ONG para inmigrantes y refugiados traumatizados, le ha marcado en su ánimo.   


RESTANTES CONCHAS


Isabella Eklöf, contenta al recibir dos distinciones, Premio Especial del Jurado y Fotografía, por su película Kalak


Dirigida por Isabella Eklöf, Kalak (Dinamarca-Suecia-Noruega-Finlandia-Groenlandia-Países Bajos) ha cosechado tanto el Premio a la mejor fotografía para Nadim Carlsen como el Premio Especial del Jurado "porque nos introduce en un mundo que ignorábamos por completo con unas interpretaciones sorprendentes y empáticas, y con una manera de mostrar el país, sus conflictos y su belleza escondida a través de un verdadero arte cinematográfico". No puedo echar pestes de esta película pues no la vi. Los que me hablaron de ella no lo hicieron con entusiasmo, aunque sí me advirtió alguno de que era "típica para premios en el Zinemaldia". Acertó de pleno. El tema de la pederastia, que ha sido tratado en varias películas, está presente aquí también.Jan huye de sí mismo tras haber sido agredido sexualmente por su padre. Viviendo en Groenlandia con su pequeña familia, ansía formar parte de su cultura abierta y colectivista y convertirse en un Kalak, un sucio groenlandés.


En el palmarés hay un debut en el largometraje (A Journey in Spring) y tres segundas películas (O cornoGreat Absence y Kalak).


Tras la gala tuvo lugar el estreno mundial de Dance First (Reino Unido-Hungría-Bélgica), la nueva película de James Marsh, que ha acudido a San Sebastián en compañía de Gabriel Byrne, Sandrine Bonnaire, Aidan Guillen, Fionn O'Shea y Leonie Lojkine. Después, a emborracharse y comer entremeses, que para eso paga el erario público.


OTROS PREMIOS OFICIALES


El Kursaal acogió la gala de clausura de la 71ª edición del Festival, en la que también se ha hecho entrega de otros premios oficiales.


Esta es la película que todos querrán verla cuando se estrene


Así tenemos que el Premio del Público Ciudad de Donostia, que eligen los espectadores de la sección Perlak, ha sido para La sociedad de la nieve de J.A. Bayona, que clausuró el Festival de Venecia. Habiéndola visto, no me extraña que la hayan escogido para los Oscar. Es un peliculón en toda regla. Soy testigo de que, en cierto momento de la proyección en el pase de prensa, el público respiró tras unos minutos de shock por lo que acababa de ver. Bayona ha depurado su estilo, sabe lo que es el montaje, los silencios y la música, los movimientos de cámara, cuándo acabar una escena y cómo crear una angustia y una alegría por ver a esos jugadores de rugby -actores desconocidos por estos pagos- sufrir y batallar por sus vidas tras un accidente de avión en los Andes. Alguno me decía que era muy Steven Spielberg, sin darse cuenta de que, en realidad, estaba siendo un piropo en lugar de un desdoro. Créanme, es la mejor película junto con Cerrar los ojos de Víctor Erice y La estrella azul de Javier Macipe que he visto en el Zinemaldia. 


La película revelación del Zinemaldia 2023: La estrella azul. En el centro su director, Javier Macipe


No me extraña que esta última, La estrella azul, haya conseguido el Premio TCM de la Juventud. No es de recibo que la hayan metido en Nuevos Realizadores, ya que su calidad es sobrada para haber participado en sustitución de alguna de las películas españolas que han estado en la Oficial. Estamos en los años 90 en Zaragoza. Un famoso rockero tiene bolos pero su carácter "especial" y su caída en la droga le hace tomar la decisión de recorrer Latinoamérica para poder salir de su fondo e inspirarse en un folklore auténtico de canciones típicas de Santiago del Estero, las chacareras argentinas. Allí conoce a un anciano músico en horas bajas como él y de su encuentro nace una amistad que le servirá para volver a su Zaragoza natal y tratar de seguir con su carrera musical. Unos diálogos soberbios, llenos de verdad, sequedad y humor, con esa socarronería maña, una historia contada a base de situaciones que sorprenden al espectador. Dará que hablar.

Hay otras películas reseñables, claro. Por ejemplo el Premio del Público a la Mejor película europea se lo ha llevado Io capitano (Yo, capitán) (Italia), con la que Matteo Garrone ganó en Venecia el León de Plata al mejor director y Seydou Sarr el Premio Marcello Mastroianni a mejor intérprete joven. A pesar de la dureza de la historia, Garrone da un respiro al espectador en el seguimiento de esta épica historia de dos primos que abandonan Dakar para ir a Europa.


Finalmente, Bahadur The Brave (India), el debut de la cineasta Diwa Shah, ha conseguido el Premio Kutxabank-New Directors, mientras que el Premio Horizontes ha recaído en El castillo (Argentina-Francia-España), primer largometraje en solitario de Martín Benchimol. El Premio Zabaltegi-Tabakalera ido a parar a El auge del humano 3 de Eduardo Williamsl.

Además, el Premio Irizar al Cine Vasco lo ha ganado El sueño de la sultana (España-Alemania), el debut en el largometraje de la directora de animación Isabel Herguera, mientras que Fingernails (Esto va a doler) (EEUU), segundo filme de Christos Nikou también incluido en la Sección Oficial, ha logrado el Premio FIPRESCI. Esto va a doler es una comedia romántica muy entretenida que mereció alguna distinción, pero ya se sabe que cuando una obra no aborda cuestiones sociales y de índole de izquierdas, lo único que le queda es triunfar en la taquilla.


Premio Donostia 2023 a Víctor Erice


De todos los momentos, me quedo con haber podido estar frente a Víctor Erice, que presentaba en rueda de prensa su testamento cinematográfico Cerrar los ojos. Escucharle hablar te hace aprender, no como la inmensa mayoría de hoy, que no sabe poner sujeto, verbo y predicado en su sitio. Se presentó con una camiseta con imágenes de los orígenes del cine de los Hermanos Lumière. De su intervención a preguntas de la prensa destaco esto:

"De ese proyecto original, sólo queda hoy la sala cinematográfica. Hoy las películas se producen, se realizan y se distribuyen de una manera completamente distinta, es otro mundo al que yo llamo el mundo del audiovisual. Sólo queda la sala y, prácticamente, como residuo. Una verdadera película reclama como medio natural absoluto la sala cinematográfica. Pero hoy sabemos que las grandes corporaciones tienen fundamentalmente una tendencia a apoderarse de todas las ventas, y eso incluye no sólo la televisión, sino las tabletas, los móviles... pero con eso se pierde uno de los proyectos originales del cine desde su nacimiento: ver una película era un acto de contemplación. Lo que ha cambiado es la experiencia de ver películas como una actividad que se desarrollaba en el conjunto de la sociedad -uno abandonaba por unas horas el cerco familiar- y encontraba en la sala de cine a los demás. Era una experiencia ciudadana, compartida. Y el desarrollo tecnológico nos ha conducido al hecho de que contemplar una película tenga lugar en la privacidad doméstica, que ya no es lo mismo. El impulso de las fuerzas que dominan la economía del cine y del desarrollo tecnológico es que nos quedemos en nuestro rinconcito, con nuestro artilugios técnicos. Yo reclamo, reivindico la experiencia pública, la experiencia pública".

Toca cerrar los ojos y escucharle. 





martes, 19 de septiembre de 2023

17 candidatas al Premio del Público en el Zinemaldi

EL PUEBLO-ESPECTADOR ELEGIRÁ SU MEJOR PELÍCULA EN EL ZINEMALDIA

 

Espectadores entrando a una sesión en el Teatro Victoria Eugenia en el marco del Zinemaldia

 

El Festival de Donosti tiene un premio muy democrático: el Premio del Público. Hay una sesión en la que los espectadores votan tras haber visto una película que es candidata a dicho premio. También otros festivales suelen tener un premio semejante, sin ir más lejos el Fant de Bilbao o la Seminci. Otra cosa es que sirva para algo, pues rara vez es la ocasión de poder poner en un cartel eso de Premio del Público en tal certamen. Curiosamente, el premio no se lo lleva el director ni la productora sino el distribuidor en España para que con la pasta que le dan no arriesgue la pastuqui a la hora de venderla a los posibles exhibidores. Vamos, se trata de un empujoncito subvencionado. Otro más.


Diecisiete películas incluidas en la sección 'Perlak' optan al Premio del Público Ciudad de Donostia / San Sebastián, que por octavo año consecutivo patrocina el Ayuntamiento de San Sebastián. El Consistorio plantea el galardón como un homenaje a la ciudadanía, que es la que entrega el premio mediante votación.


La sección 'Perlak' está formada por títulos premiados o aclamados en otros festivales internacionales. Las proyecciones se celebran en el Teatro Victoria Eugenia y el público que asiste al primer pase de cada película puede votar para elegir la película ganadora. El galardón se entrega en la gala de clausura del Festival.

El Premio del Público Ciudad de Donostia / San Sebastián se compone de dos premios diferentes: un Premio a la Mejor Película, dotado con 50.000 euros, y un Premio a la Mejor Película Europea de 20.000 euros. Los dos filmes quedarán vinculados para siempre con la ciudad a través de este galardón.


El alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, ha subrayado que “el público es el alma de nuestro Festival”, por lo que el Premio del Público “es la expresión del gusto de quienes llenan las salas”. Goia ha puesto en valor que la sección Perlak permite disfrutar de algunas de las mejores películas del año, “lo que la convierte en una de las más demandadas y de mayor aceptación de la ciudadanía”.


Ganadores del año pasado y candidatas de este


El año pasado fue distinguida con el Premio del Público Ciudad Donostia / San Sebastián Argentina, 1985, de Santiago Mitre, que previamente había competido en la Mostra de Venecia. Además, As bestas, estrenada por Rodrigo Sorogoyen en el Festival de Cannes, recibió el Premio del Público Ciudad de Donostia / San Sebastián a la mejor película europea.


Algunas candidatas al Premio Público en este 2023


He aquí media doce de filmes de entre los diecisiete que optan a dicho galardón:

VIDAS PASADAS
CELINE SONG (COREA DEL SUR)
País(es) de producción: EEUU
Intérpretes: Greta Lee, Yoo Tae-o, John Magaro

Nora y Hae Sung, dos amigos de la infancia con una fuerte conexión, se separan cuando la familia de Nora emigra a Estados Unidos desde Corea del Sur. Dos décadas más tarde, se reencontrarán en Nueva York durante una semana que les enfrentará al amor, el destino y las elecciones que componen una vida.

 
PERFECT DAYS
WIM WENDERS (ALEMANIA)
País(es) de producción: Japón - Alemania
Intérpretes: Koji Yakusho, Tokio Emoto, Yumi Aso, Aoi Yamada

Hirayama trabaja limpiando los aseos públicos de Tokio. Le gusta llevar una vida sencilla y una rutina diaria muy estructurada. Le apasionan la música, los libros y los árboles, que le gusta fotografiar. Su pasado está a punto de resurgir a través de encuentros inesperados. Una reflexión conmovedora y poética sobre la búsqueda de la belleza en la vida cotidiana


LA SOCIEDAD DE LA NIEVE
J.A. BAYONA (ESPAÑA)
País(es) de producción: España
Intérpretes: Enzo Vogrincic, Matías Recalt, Agustín Pardella, Tomas Wolf, Diego Vegezzi, Esteban Kukuriczka, Francisco Romero, Rafael Federman, Felipe Otaño, Agustín Della Corte, Valentino Alonso, Simón Hempe, Fernando Contigiani, Benjamín Segura

En 1972, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, fletado para llevar a un equipo de rugby a Chile, se estrelló en el corazón de los Andes. Solo 29 de sus 45 pasajeros sobrevivieron al accidente. Atrapados en uno de los entornos más hostiles e inaccesibles del planeta, deberán recurrir a medidas extremas para seguir vivos.



FALLEN LEAVES
AKI KAURISMÄKI (FINLANDIA)
País(es) de producción: Finlandia - Alemania
Intérpretes: Alma Poysti, Jussi Vatanen

La historia de dos personas solitarias que se encuentran por casualidad en la noche de Helsinki e intentan encontrar el primer, único y último amor de sus vidas. Su camino hacia esta honrosa meta se ve empañado por el alcoholismo del hombre, números de teléfono perdidos y la tendencia general de la vida a poner obstáculos en el camino de quienes buscan su felicidad.




LA ZONA DE INTERÉS
JONATHAN GLAZER (REINO UNIDO)
País(es) de producción: Reino Unido - Polonia
Intérpretes: Sandra Hüller, Christian Friedel, Ralph Herforth
INAUGURACIÓN A CONCURSO

El comandante de Auschwitz Rudolf Höss y su esposa Hedwig se esfuerzan en construir una vida de ensueño para su familia en una casa con jardín cerca del campo de prisioneros.


Ganadora de la Palma de Oro:



ANATOMÍA DE UNA CAÍDA
JUSTINE TRIET (FRANCIA)
País(es) de producción: Francia
Intérpretes: Sandra Hüller, Swann Arlaud, Milo Machado Graner, Antoine Reinartz, Samuel Theis

Sandra, Samuel y su hijo de 11 años, Daniel, viven un poco alejados de todo, en la montaña. Un día encuentran a Samuel muerto al pie de su casa. Se abre una investigación por muerte sospechosa y no tardan en inculpar a Sandra, a pesar de la ambigüedad del caso: ¿suicidio u homicidio? Un año después, Daniel está presente en el juicio de su madre, auténtica disección de la pareja.






























































sábado, 16 de septiembre de 2023

No hay Zinemaldia sin polémica

La pelota, antes, Ternera ahora

 

Primero, La pelota de Medem


En 2004 pude ser testigo en el Zinemaldia de la expectación que un documental de Julio Medem sobre el llamado 'conflicto vasco' había levantado sin que apenas nadie lo hubiera visto antes. A la salida de los Cines Príncipe de Donostia-San Sebastián había apostada alguna cámara de cadena nacional para recoger la opinión de la prensa acreditada. Yo, buzón en boca, no fuera a ser que la bolsa bajara o subiera.

El documental, La pelota vasca (2003), hizo mucho 'ruido' como todo lo que rodeaba a ETA en aquella época antes del 'cese definitivo de la actividad armada' como así lo anunció eufemísticamente la organización terrorista el 20 de octubre de 2011. 

Dos cosas me quedaron claras cuando lo visioné: primero, que Medem hizo un documental artístico y emocionante, retratando con inspiración el alma vasca en conflicto -escuchar a Mikel Laboa su 'Txoria, txori', letra que dice que si le hubiera cortado las alas hubiera sido mío, no hubiera escapado, pero así, hubiera dejado de ser pájaro, sobre imágenes a vista de pájaro por la costa del Cantábrico es de poner la piel de gallina-. Y, segundo, que Medem quiso mostrar un crisol de opiniones -en el último momento algunos desertaron por creer que Medem era parcial- sobre si la vía de la violencia era la opción adecuada para el logro de la independencia. El tiempo le ha dado la razón. Curiosamente, a pesar de ser candidato en los Goya al mejor documental, Julio Medem no tuvo la contraprestación del amargor de recibir palos con el logro de un cabezón. Se lo llevó una obra más desconocida: Un instante en la vida ajena (2003). 

Curiosamente, hace tan sólo 7 años, el documental se programó en el Festival en una sección denominada 'The Act of Killing. Cine y violencia global' ¿Recuerdan ustedes alguna polémica entonces?
 

Ahora otro documental: Ternera


En esta 71ª edición del Zinemaldia se ha creado otra polémica con la programación por parte de José Luis Rebordinos y su comité de selección de No me llame Ternera de Jordi Évole y Màrius Sánchez. De calibre menor, todo hay que decirlo. La reseña que manda la organización indica que No me llame Ternera presenta una entrevista exclusiva a una de las figuras clave en la organización de ETA: Josu Urrutikoetxea, más conocido como Josu Ternera. De la mano de Jordi Évole, el documental ofrece una mirada inédita desde dentro a la banda terrorista y aborda algunos de los momentos decisivos hasta su disolución en 2018. Una tensa y exhaustiva conversación que ha permitido a una víctima del conflicto resolver incógnitas del atentado que sufrió hace casi 50 años. Está programada en la sección Made in Spain y la inaugura el primer día del certamen en el Kursaal 2.
 
Está producida por Netflix, sí esa todopoderosa productora que tiene unos agentes de mercadotécnia muy hábiles. La foto de abajo es un botón de muestra de la edición de 2017, en la que promocionaba en pleno Festival de Cine de una manera bastante provocativa Fe de etarras (2017) de Borja Cobeaga.

 
 
Fe de etarras (2017) de Borja Cobeaga, un comedia negra sobre un comando etarra a la espera de cometer un atentado mientras que la selección española de fútbol va avanzando triunfalmente en el Mundial de Sudáfrica y todo el mundo lo celebra a su alrededor

 

Las dos cartas de la polémica


Jordi Évole -o quien esté en detrás de él- es un experto en crear expectativas, tan hábil en la promoción como lo fueron en su momento Pedro Almodóvar o Santiago Segura. No les critico. Hacen bien en 'vender su producto'. 

El director del Festival, José Luis Rebordinos, ha tenido que hacer frente a las críticas por programar este documental, saliendo al paso con un comunicado a los medios el pasado martes, 12 de septiembre.

514 personas habían firmado una carta contra la programación en el Zinemaldia de dicho documental y, curiosamente, la misiva había sido enviada a los medios pero no a la propia organización. A juicio de los firmantes, la petición de la retirada obedece al hecho de que tenga como protagonista a Josu Urrutikoetxea y de que éste haya tenido muy altas responsabilidades en la trayectoria de la banda terrorista ETA.

Rebordinos indica en su respuesta que 'la no ficción que ahora nos ocupa ni justifica ni blanquea a ETA porque este Festival no proyectaría una película con esas premisas'. Y pone un ejemplo de esta semana en la que se ha recordado el 50º aniversario del golpe de Estado de Pinochet en Chile: 'Zinemaldia no programaría nunca una película que justificara aquel ataque violento contra la democracia y sus posteriores represalias sobre miles de víctimas'. Y continúa diciendo que 'sin embargo, sí se programó en San Sebastián un documental que entrevistaba a algunos de sus principales golpistas: Pinochet y sus tres generales (José María Berzosa, 2004). Allí se demostraba que dar la voz no es ni mucho menos dar la razón'. 

La carta de respuesta del comité organizador acaba diciendo que 'estimamos que la película No me llame Ternera ha de ser vista primero y sometida a crítica después y no al revés. En este sentido, estaríamos dispuestos a realizar una proyección privada previa a un grupo reducido en su representación'.

Dice Rebordinos que la historia de ETA es compleja y no toda la historia de ETA es la misma. Y que tras ver el documental se da cuenta de que 'al conocer a esos dirigentes de esa ETA cada vez más loca, que nadie entendía por qué seguía matando y con esa crueldad, te das cuenta que no era gente de gran nivel intelectual sino fanáticos'.
 
Yo no necesito ver el producto de Netflix para haber llegado a esa conclusión, mi querido Rebor. Y sí, es mejor haberlo visto antes de opinar. No vaya a ser que uno quede por ignorante.


domingo, 20 de agosto de 2023

"Perlak": cine delicatessen en San Sebastián 2023

LAS PERLAS DE OTROS FESTIVALES EN EL ZINEMALDIA 2023

Les confieso que uno de los motivos por los que sigo asistiendo a mi provecta edad y con (relativo) interés al Zinemaldia es por una sección que, desde hace años, se denomina “Perlak” (Perlas, en euskera). 

 

Muestra del mejor cine de otros festivales en el Zinemaldia

Como indica el Festival, “Perlak” es una sección consistente en una “selección de destacados largometrajes del año, inéditos en España, que han sido aclamados por la crítica y/o premiados en otros festivales internacionales”. No es extraño, pues, que delante del Teatro Principal de la calle Mayor (ahora, Nagusia por aquello del euskera) se formen dos peculiares filas: una, para los críticos y cronistas de cine; otra, para gente que trabaja en esa industria. Nadie quiere perderse la actual Palma, el Oso o el León de las respectivas Cannes, Berlín o Venecia, por nombrar los más prestigiosos galardones.

Me hago una pregunta capciosa, ¿esos mismos festivales elegirían la Concha de Oro para sus secciones de lo mejor de otros certámenes?

Tras salir de un pase, un buen amigo llamado Harry Lime, sí como el personaje de El tercer hombre (1949), atinó al decir que comparar la Sección oficial del Zinemaldia con “Perlak” era como comparar la Segunda División con la Champions League, no hay color. Y no exageraba, salvo para el cine español seleccionado en aquella. No me extraña que al preguntarle por esta sección al director del Festival, José Luis Rebordinos, en mi extinto programa radiofónico, se sintiese un poco incómodo. No era de lo que más le apetecía hablar. Y lo entiendo.

 

CANNES MUY PRESENTE

Este año tendremos 18 largometrajes para paladear. De las diversas secciones de Cannes, tenemos el grueso: ocho películas.

La organización ha seleccionado Anatomía de una caída de la directora francesa Justine Triet, ganadora de la Palma de Oro este año. Un drama judicial sobre la muerte de un hombre que cae de un tejado de su casa familiar. Se abre una investigación por muerte sospechosa y no tardan en inculpar a Sandra, su esposa, a pesar de la ambigüedad del caso: ¿suicidio u homicidio?

De Cannes también procede La zona de interés del inglés Jonathan Glazer. ¿Recuerdan el topicazo sobre que el cine español siempre realizaba películas de la Guerra Civil? Pues ésta confirma que sobre el nazismo y el holocausto judío todavía uno puede aportar algo más a pesar de los cientos de obras sobre ello.

Uno de los más esperados films será, sin duda, el Premio del Jurado: Fallen Leaves de Aki Kaurismäki, una comedia romántica sobre dos seres a los que la vida pondrá obstáculos en su relación sentimental. El director finlandés ya es conocedor del ambiente donostiarra, pues desde 1990 se han proyectado varias obras de su filmografía: La chica de la fábrica de cerillas, Nubes pasajeras, Un hombre sin pasado, Le Havre o El otro lado de la esperanza. Dicen que Kaurismäki está en estado de gracia. Veremos.

Más pereza me da ver Perfect Days de Wim Wenders, pues, salvo documentales como La sal de la Tierra (2014), Pina (2011) o Buena Vista Social Club (1999), lleva tiempo sin ofrecer algo interesante de ficción. Aquí se centra en el retrato de un limpiador de retretes públicos en Tokio, cuyo protagonista, Koji Yakusho, se llevó el premio a mejor interpretación en Cannes.

Del resto, destacan el Premio Donostia y habitual en el Zinemaldia, el japonés Hirokazu Kore-eda, que presenta Monstruo; y Secretos de un escándalo de Todd Haynes, donde Julianne Moore y Natalie Portman cuentan la historia de una profesora que cumplió pena de cárcel por tener relaciones sexuales con uno de sus alumnos, de 13 años.

 

PROPUESTAS DE VENECIA, TORONTO, BERLÍN Y SUNDANCE

De Venecia han seleccionado cinco obras, de Berlín y Toronto sendas dos, y de Sundance una.

 

La nueva visión del accidente de aviación en los Andes hecha por Juan A. Bayona en Perlak

 

Destaco la que provocará más tortazos por sacar entrada en esta 71ª edición de San Sebastián: La sociedad de la nieve del enfant terrible (48 años) del cine español, J. A. Bayona. Tras el paso por la Sección Oficial fuera de concurso de Lo imposible (2012) y Un monstruo viene a verme (2016), Bayona nos presenta la que clausurará Venecia. Basado en el libro homónimo de Pablo Vierci, relata la odisea de los protagonistas del accidente de aviación en Los Andes, de quiénes murieron y quiénes sobrevivieron. Recordemos que de esta tragedia ya se hicieron dos filmes: Supervivientes en los Andes (1976) y Viven (1993).

Interés grande está puesto en la segunda película de Ladj Ly (Mali, 1980), tras el éxito de Los miserables (2019) que cosechó premios y repercusión internacional. A mí me cautivó y me agarró de los dídimos hasta el final. Los indeseables clausurará la sección fuera de concurso, tras su paso por Toronto. El director transmite de nuevo la lucha de una comunidad por encontrar un lugar al que pertenecer.

Y no quiero dejar de nombrar dos propuestas: la del cineasta australiano Craig Gillespie que presentará, tras su estreno en Toronto, Golpe a Wall Street. El realizador de la notable y muy recomendable Yo, Tonya (2017) se centra en esta ocasión en un caso real en torno a la cadena de tiendas minoristas de videojuegos GameStop. Y la segunda es la del italiano Matteo Garrone, que presentará una película por primera vez en San Sebastián. El realizador de Gomorra (2008) y Dogman (2018) competirá en Venecia con Io Capitano, la historia de dos jóvenes que abandonan Dakar para ir a Europa.

Y ahora a degustarlas con cava. No, mejor con champán que estamos cerca de Francia.

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