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domingo, 6 de julio de 2025

El cautivo (2025)

 Lo importante es saber imponer el relato

 

Cartel promocional de la película de Alejandro Amenabar

 

Pocos directores españoles despiertan el interés del público a la hora de presentar un estreno. Quitando a Pedro Almodóvar, que siempre ha sabido él solito crear expectación por cada obra que presentaba allende nuestras fronteras en festivales de renombre, tan sólo me viene a la mente dos figuras más jóvenes: Juan Antonio Bayona y Alejandro Amenabar. Verdad que hay un listado de notables directores pero no están en esa liga de la llamada "gran expectación" que se suscita con cada proyecto: los Trueba, Coixet, Sorogoyen, Alberto Rodríguez, León de Aranoa, por poner algunos ejemplos, no levantan tanto interés como si fuera un Barcelona F.C.-Real Madrid. 

Es verdad que en ciertas ocasiones son los premios internacionales los que provocan esos anhelos por ir a la sala a verla, como puedan ser los casos más recientes de Sirât de Oliver Laxet, que logró el Premio del Jurado en Cannes, o los casos de 20.000 especies de abejas de Urresola y Alcarrás de Carla Simón por la repercusión que tuvieron en tiempos recientes en Berlín. 

Amenabar y Bayona son dos directores no muy prolíficos: el primero a sus 53 años cuenta con 8 largometrajes; el segundo, con 50 primaveras, ha rodado dos menos. Los paralelismos continúan con los premios: así, Amenabar logró el Oscar por Mar adentro (2004); el realizador catalán estuvo a las puertas con La sociedad de la nieve (2023) si no se hubiera cruzado ese año la también magnífica La zona de interés. En cuanto a los Goyas, Alejandro atesora dos como mejor director y tres a mejor película frente a Bayona que ha logrado tres en dirección y uno a mejor filme. También se asemejan en que junto a proyectos con reputados actores nacionales cuentan con trabajos en los que han intervenido actores internacionales de renombre: Ethan Hawke, Rachel Weisz o Nicole Kidman en el caso de Amenabar, o Sigourney Weaver, Bryce Dallas Howard y Naomi Watts por parte de Bayona.

Por último, querría destacar que mientras Amenabar se ha sentido atraído por figuras históricas (la astrónoma Hypatia de Alejandría, Miguel de Unamuno, y ahora Cervantes) o contemporáneas (Ramón Sampedro símbolo de la eutanasia) que luchan contra un ambiente hostil en sus respectivas épocas, Bayona se ha decantado por narrar historias de personajes que luchan por adversidades no tan ideológicas, políticas o sociales de su tiempo, sino ante desgracias más naturales (familia ante un tsunami, niño frente al duelo por la muerte de su madre o un equipo de deportistas enfrentándose a su supervivencia en la cordillera de los Andes).

 Este año es Alejandro Amenabar el protagonista, el que ha creado expectación con El cautivo, que se estrenará en España el próximo 12 de septiembre, previo estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), dentro de la sección Special Presentations, una de las más prestigiosas del certamen canadiense que celebra este año su 50 edición del 4 al 14 de septiembre. 

El estreno en Toronto marca el inicio del recorrido internacional de El cautivo. Su director, Alejandro Amenabar presentó en la misma sección Mar adentro y Mientras dure la guerra.  La sección Special Presentations acoge películas de autores consagrados y títulos que, por su calidad cinematográfica y el interés que despiertan, se perfilan como protagonistas de la temporada internacional. En ediciones anteriores se han proyectado películas como Los que se quedan, Sin novedad en el frente o Los Fabelman, entre otras. 

 El rodaje ha tenido lugar en la Comunidad Valenciana: Alicante, Santa Pola y los estudios “Ciudad de la Luz” entre otras localizaciones levantinas, así como en los Reales Alcázares de Sevilla.

Con guion de Alejandro AmenábarEl cautivo está protagonizada por Julio Peña y Alessandro Borghi, que junto a Miguel Rellán, Fernando Tejero, Luis Callejo, José Manuel Poga, Roberto Álamo, Albert Salazar, Juanma Muniagurria, César Sarachu, Jorge Asín, Mohamed Said, Walid Charaf y la debutante Luna Berroa, entre otros, completan el reparto.  

  

Julio Peña con el director Alejandro Amenabar observando una escena rodada

 

¿Y qué nos va a contar el autor de Los otros? Pues en lugar de hacer un biopic, parece que se va a centrar en unos pocos años de la vida del escritor de Rinconete y Cortadillo. En concreto, los que comienzan con su cautiverio de cinco años (1575-1560) en Argel, cuando regresaba a España en la galera Sol y esta es apresada por una flotilla turca cerca de la costa catalana. Según nos relata el director, "en 1575 se cerraron las puertas de la libertad para Miguel de Cervantes, pero a cambio se abrieron las de su imaginación y su humanidad. Mientras ideaba arriesgados planes para fugarse de una desoladora prisión árabe, aquel joven soldado se vio empujado a conocer el mundo de sus captores y a interactuar con ellos en suelo enemigo. Y allí, entre sus compañeros de cautiverio, encontró su verdadera vocación como inigualable contador de historias".

 He consultado tres fuentes para redactar este artículo sobre Cervantes. Curiosamente, en una de ellas se afirma que "poco sabemos con absoluta certeza de la vida del más universal de nuestros escritores". De hecho, algo tan básico como la fecha de nacimiento, en una se afirma que "ignoramos el día en que nació (...). Fue bautizado en Alcalá de Henares (9-X-1547)". Y en las otras dos se nos dice que probablemente sea 9-X-1547 y en la otra tan sólo se afirma que nació en 1547. 

Visto lo visto, tenemos que suponer que Amenabar habrá tenido que recurrir para describir en su guion esos cinco años de cautiverio a lo que el mismo Manco de Lepanto recreó en sus obras como la Epístola a Mateo Vázquez, El trato de Argel, Los baños de Argel y el relato del Capitán cautivo que aparece en El Quijote I (capítulos 39-41). Más lo que haya echado a la cazuela la pizquita de imaginación, mucha o poca. Veremos.

En la nota de prensa que nos envían, Amenabar comenta que "entrar en la cabeza y el corazón de uno de los mayores talentos de la literatura ha acabado convirtiéndose en la tarea más intensa y personal de mi carrera. Deseo que la gente conozca a Miguel de Cervantes tanto como creo conocerlo yo ahora. Y que haga un viaje en el tiempo para verse allí, entre corsarios, cautivos, renegados, amigos y enemigos... observando y escuchando a aquel hombre fascinante que ni siquiera sabía aún que era un genio”.

Cuando uno se enfrenta a hechos históricos bastante documentados, no queda más remedio que ceñirse en lo posible a ellos, so pena de ser acusado de interpretar –en el mejor de los casos– o de tergiversar la historia –en el peor–; si no hay suficiente documentación, aquí el creador puede asumir con su imaginación el rellenar los agujeros negros. Y si logra conectar el pasado con el espectador del presente, las lanzas de guerra no se pondrán en posición de combate. Ya le ocurrió con su última obra: Mientras dure la guerra (2019). 


Julio Peña (Cervantes) frente al actor Roberto Álamo

 

 SINOPSIS DE EL CAUTIVO
 
Año 1575. El joven soldado Miguel de Cervantes es capturado en alta mar por corsarios árabes y llevado a Argel como rehén.
 
Consciente de que allí le espera una cruel muerte si su familia no paga pronto su rescate, Miguel encontrará refugio en su pasión por contar historias. Sus fascinantes relatos devuelven la esperanza a sus compañeros de prisión y acaban por llamar la atención de Hasán, el misterioso y temido Bajá de Argel, con el que comienza a desarrollar una extraña afinidad.
 
Mientras los conflictos crecen entre sus compañeros, Miguel, llevado por su inquebrantable optimismo, comenzará a idear un arriesgado plan de fuga.

 

viernes, 15 de marzo de 2024

Los Oscar de 2024

Premios Oscar, Oscars, Óscares... pero ¿a quién le importa?


Hace años, décadas tal vez, los premios Oscar constituían un tema de tertulia, antes y después de celebrarse en el Dolby Theatre de Los Ángeles, habitual escenario. Tengo la sensación de que con el paso del tiempo apenas, salvo para ese círculo masónico de cinéfilos cada vez más añoso, conserva ya la misma importancia. Supongo que hay factores que han contribuido a ese desinterés: dejando aparte lo aburrido que pueden ser tres horas de agradecimientos a padre, madre y demás familia y luego a los compañeros de rodaje, están la disminución de la importancia de la sala cinematográfica, el consumo superficial del cine en canales, la apuesta de las plataformas por las series o miniseries, la diversidad del ocio de hoy en día...

El pasado sábado tuve la suerte de comer con mi cuadrilla. ¿Creen ustedes que a un día vista de la gala salió no ya los Oscar sino algún tema cinematográfico entre los temas que se abordaron en la sobremesa? Tal vez no sea significativo de nada. Pero a mí se me ocurrió pensarlo.

A estas alturas, ya sabrán que el bueno de Christopher Nolan ha ganado con su "Oppenheimer" el Oscar a mejor película y dirección, un relato de 180 minutos absorbente sobre el Proyecto Manhattan y sobre las consecuencias que tuvo en el padre de la bomba atómica. Me alegra saber que los dos actores, Cilliam Murphy y Robert Downey Jr. se hayan llevado los premios de interpretación. 

Desde que empezó a ser conocido, hace ya 24 años con la fascinantemente estructurada "Memento" (2000), ha rodado filmes que ha interesado al público en mayor o menor medida. Y créanme, "Oppenheimer" llenó las  salas cuando creo que nadie lo esperaba. Cine clásico que se amolda a una narrativa que no siempre tiene que salir bien porque nadie, cuando se pone a rodar, sabe a ciencia cierta si eso va a constituir un éxito. Tal vez el hecho de que Puttin esté dando por culo a Ucrania y amenazando con sacar las ojivas nucleares de donde las tenga, haya influido en eso que llaman el subconsciente colectivo. Vaya usted a saber.

Creo recordar que de los 180 minutos de metraje apenas se alude en dos ocasiones a lo que supuso sendos bombardeos en Hiroshima y Nagasaki. Es un pero que leí sobre el filme de Nolan. Pero claro, la historia no iba de las consecuencias en la población civil japonesa. Así debió quedar la Naturaleza en esas ciudades después de soltar los pepinos. Cada vez que veo árboles en estado invernal siento que la destrucción atómica es algo parecido. El contraste con el cielo azulado con ribetes de núbes lo hace más trágico si cabe.

 


 

Oppenheimer acaparó 7 galardones. Después vienen las migajas. Esos Oscar que, cual pedrea en la lotería, alegran un poco y alejan del sabor a hiel del fracaso estrepitoso. "Pobres criaturas" del terrible adulte griego Yorgos Lanthimos  se llevó al zurrón 4 de los 11 a que aspiraba. Poca recompensa para una película logradísima, inteligentísima, divertidísima y todos los -ísimos que puedan imaginar. Sí, es feminista, pero me divertí tanto viéndola y disfrutando de la vitriólica mirada al siglo en que vivieron Mary Wollstonecraft Shelley y Lord Byron que no me salieron sarpullidos. Además, el plantel compuesto por Emma Stone, segundo Oscar tras el de La La Land (2017), Mark Ruffalo (de vacío) y Willem Dafoe hace que los 141 minutos pasen como un suspiro. De admirar el despliegue de decorados y vestuario que tuvieron su justa recompensa en esta edición.

La otra pedrea ha sido para la actriz de reparto Da'Vine Joy Randolph que, dicen los que la han visto en "Los que se quedan" de Alexander Payne, está soberbia. Y la película es muy recomendable. Sobre todo porque la confronta el bueno de Paul Giamatti. 

A Payne le tuve cerquita un año en el Zinemaldia -estaba de presidente en el Jurado- en una proyección de una obra maestra que había sido restaurada: El ladrón de bicicletas (1948). A veces he estado cerca de dioses, aunque mi inglés de la Escuela de Idiomas me ha convertido en un Woody Allen tartaja y timorato.


ESPAÑA SE VUELVE DE VACÍO

Este año el cine patrio presentaba dos solidísimas candidaturas. Por un lado, la magnífica "La sociedad de la nieve" de J. A. Bayona. Desgraciadamente, el nivel en la categoría de Mejor Filme Internacional era altísimo. Todas podrían haberse llevado el premio. Sin embargo, fue "La zona de interés" de Jonathn Glazer quien se llevó el Óscar al agua con una vuelta de tuerca sobre un tema muy llevado al cine: el holocausto judío en la II Guerra Mundial. Atención al uso del sonido en esta película, algo que en el cine no se suele dar importancia pero que aquí es fundamental en muchas escenas.

 


 

 Y en el apartado de largometraje animado, nuestro bilbainísimo Pablo Berger presentaba su candidatura con "Robot Dreams", la relación amistosa entre un perro solitario y su robot de compañía. No ganó porque en frente tuvo al dios de la animación japonesa, que había anunciado hace tiempo que a sus 83 años ya no estaba para más anime. Su obra "El chico y la garza" cuenta un drama que va pasando del realismo a lo fantástico con escenas cada vez más ininteligibles para mí. La tendré que volver a ver con un diccionario Español-Miyazaki. No quiero dejar de recomendar la obra de Berger, sencilla, emotiva, con trazos naífs, que en momentos puede estar a punto de caer en la sensiblería, pero que al salir del cine uno respira más y mejor. Vamos, como si hubieras ido al masajista del alma. Sorprende gratamente cómo el autor de "Blancanieves" adapta de una manera muy personal la novela gráfica de Sara Varon. Es lo que se dice un autor, no un simple adaptador.

No me extrañaría que Damien Chazelle, si se hubiera topado con Pablo Berger en la alfombra roja, le hubiera recriminado que su final era muy semejante al de "La La Land", pero en perruno.




 


domingo, 11 de febrero de 2024

Goyas: Bayona 12, Urresola 3, Berger 2, Erice 1

Bayona deja en evidencia cuál fue la mejor película en 2023 con permiso de Víctor Erice

 

La Academia en su 38ª edición de los premios Goya otorga 12 de las 13 estatuillas a que aspiraba al filme 'La sociedad de la nieve' de J. A. Bayona



 

'La sociedad de la nieve' de J. A. Bayona se llevó los premios a mejor película, dirección, fotografía (Pedro Luque), producción, montaje, música original (Michael Giacchino) y demás premios técnicos. Vamos, que arrasó en la noche del cine español que, en esta ocasión, se puso de gala en Valladolid. Se ha convertido en la tercera película española con más premios tras 'Mar adentro' y 'Ay, Carmela'.

El director barcelonés dedicó el premio al público que ha asistido a las salas de cine, 450.000 espectadores según anunció, y eso que las dos grandes cadenas de exhibición en España no aceptaron las condiciones de Netflix para su exhibición en sus circuitos. Allá ellos. No regaló los oídos a los allí presentes -entre otros la plana mayor del Gobierno socialista encabezado por Pedro Sánchez- al manifestar con pesar que "no estamos en un buen momento para hacer películas. Con pocos recursos se están haciendo hoy en día". Dedicó el premio a mejor dirección -como no podía ser menos- a los que sobrevivieron en los Andes y a los que allí quedaron. Quiso plantarse a 4.000 metros en el Valle de las Lágrimas (Andes), lugar donde tuvo lugar el accidente de aviación uruguayo, para pedir permiso a los que allí quedaron de entre los tripulantes, el equipo de rugby y sus familiares para poder hacerla de la mejor manera y lo más respetuosamente posible. Los espíritus se conjuraron para que así fuera junto con el beneplácito de los supervivientes. Ahora a Hollywood.

Lo peor

La nota discordante la tuvo que poner Pedro Almodóvar que, junto a Penélope Cruz, fueron los encargados de anunciar el premio gordo a Mejor película. Justo antes de desvelar lo que ya se intuía, el manchego afirmó con un rotundo "creo en el cine español" su amor al cine... de izquierdas, claro. Y lamentó las palabras del asistente por primera vez a la gala, el vicepresidente de la Junta de Castilla y León de Vox, García Gallardo, que aprovechó la alfombra para llamar "señoritos" a los del cine que cogen las subvenciones para después hacer películas que no va nadie a verlas. Almodóvar llegó a afirmar "que las subvenciones que recibimos los del cine español las devolvemos con creces al Estado. A este hombre lo odio". Ni era el momento, ni el lugar, haciéndose protagonista con sus palabras de un instante en que lo importante era el Goya a Mejor película para 'La sociedad de la nieve'. Pero, claro, quién le va a toser al Dios patrio de media España.

Si no fue poco el bochorno de Pedrito, anteriormente no desaprovecharon sus 'chicas' otro momento que la Academia había preparado para celebrar el 25 aniversario de la exitosa 'Todo sobre mi madre'. Rememorando la escena del sofá, en el escenario se congregaron las actrices del filme, Cecilia Roth, Marisa Paredes, Penélope Cruz y Antonia San Juan hablando que chupar pollas y el tiempo que hacía que no chupaban ninguna. Lástima que el realizador no pusiera un plano de la homenajeada Sigourney Weaver de 74 años para ver su rostro. Bueno, supongo que el nivel de castellano básico la libraría del sonrojo de tener que escuchar el mal gusto de las 'chicas almodovarianas'. O lo que quedan de ellas.

 


 

Lo Mejor

La teniente Ripley supo estar a la altura de la noche al recibir de manos de Bayona, realizador que la dirigió en 'Un monstruo viene a verme' y por la cual fue nominada al Goya de reparto en 2016. Su discurso engrandece estos premios. Una señora de los pies a la cabeza: sabe lo que dice y cómo lo dice.Se ha esforzado mucho por no dejar que Hollywood defina o limite sus elecciones. Sin leer, emocionada y con sinceridad en sus palabras dijo 'estar llena de gratitud' en un aceptable castellano. Aludió a un grande, Luis Buñuel, y a una película, 'Viridiana'. Elogió el cine español, que "ha  dado obras maestras a lo largo de los años, audaces, conmovedoras e inquietantes" y ha sabido producir películas que escapan a lo estandarizado. Y un detalle anecdótico que la hace más grande aún como persona. Mencionó a su amigo Bill Murray, que le comentó que siempre su interpretación es mucho mejor doblada al español. De ahí que 'realmente la actriz que me dobla debería estar aquí arriba también. Me ha doblado en más de 30 películas empezando por 'Alien'. Se llama María Luisa Solá".

 

La noche tenía algo de suspense al inicio ya que Estíbaliz Urresola Solaguren con su '20.000 especies de abejas' venía de haber ganado premios en el Festival de Berlín, Málaga, en los Feroz y también en los Forqué. Pero fue como jugar contra el Real Madrid en el Bernabéu. Sus quince nominaciones, discúlpenme la sinceridad, eran a todas luces desorbitadas. Se tuvo que conformar, que no es poco, con los de dirección novel, guión original y, sobre todo, con el más emotivo al de actriz de reparto, que lo recibió la actriz vasca Ane Gabarain. Esta y la protagonista de '20.000 especies de abejas', la niña Sofía Otero, protagonizaron la escena más tierna y emotiva de la velada al entregar esta el premio a la que hace de tía en la película, una relación francamente lograda en la pantalla.



Los premios a mejor interpretación cayeron en David Verdaguer, por su papel del humorista Eugenio, y para Malena Alterio, que interpreta a una mujer que ha de reinventarse en taxista para seguir adelante en 'Que nadie duerma' de Méndez Esparza, una película que no debería pasar desapercibida para el que esto lee. 

Verdaguer recordó las palabras de Ignatius, "el humor es lo contrario al miedo. Yo he descubierto haciendo esta peli que Eugenio era una persona que tenía mucho miedo. Y la mayoría de las personas que estamos aquí tenemos miedo, pero lo aparcamos y hacemos películas, que quizás las que las vean durante un ratito se olviden de sus miedos".

Malena Alterio recordó la variedad de papeles de las allí nominadas: una vasca (Patricia López Arnaiz), una gallega (María Vázquez), una extremeña haciendo de catalana (Carolina Yuste), una catalana (Laia Costa) y ella, hispano-argentina. ¡Viva la pluralidad!

 


 

El bilbaíno de Nueva York

No debemos olvidar en esta reseña otro gran triunfador de la noche en Valladolid. El vizcaíno Pablo Berger, que aspiraba a cuatro cabezones, se llevó dos: el premio a mejor película de Animación y el mejor guion adaptado. Curioso que la historia muda entre un perro y un robot se haya llevado este último. Pero como dice el autor de 'Torremolinos 73', "antes de director soy guionista", ensalzando la importancia en esta ocasión del 'storyboard'. Quiso dejar claro que la animación no es un género, y expresó el deseo de que alguna vez una película animada esté en el apartado de Mejor película.

 Mención merece la aparición de José Sacristán que, en nombre del homenajeado y no presente, el director de fotografía y mucho más, Juan Mariné, hizo gala de su saber estar. Para empezar usó el Don para un personaje que quizás no sea muy famoso, ni falta que hace, pero que es justo la distinción, pues ha demostrado amor, rigor y dedicación al cine y a la conservación de éste. Consiguió lavar la cara a los haluros de plata que componen el 35 mm para así evitar de la destrucción las imágenes y las voces del patrimonio cinematográfico español. Mariné decía que su retina era casi una emulsión fotográfica. Sus 90 años de sus 103 años actuales así lo atestiguan. No pudo estar presente pero su representante, Sacristán, estuvo a la altura con su poderosa voz.

 


 

Adiós, Erice, adiós 

 Y acabo lamentando la ocasión perdida que los académicos han desperdiciado al no haber premiado a la obra testamentaria de Víctor Erice, 'Cerrar los ojos', más que con un premio de las once candidaturas a las que aspiraba. José Coronado fue el único que pudo subir al escenario para recibir su galardón a mejor actor de reparto. Tuvo que sufrir en la alfombra rosa preguntas del tipo '¿qué te parece que Vox acuda a la gala de los Goya?'. En fin, Erice no estuvo. Seguro que se fue a tocar el clarinete como hacía Woody Allen, otro apestado.

Hubo mucha reivindicación. Lo de siempre: feminismo por aquí, empoderamiento por allá, ecologismo, no a la masacre en Palestina y alguna cosilla más que se me olvida. De  tractores nada. Que debe ser que los actores y directores no comen del campo sino que se alimentan de las subvenciones.

Me despido con un chiste que contó David Verdaguer en la alfombra rosa. Era el que más le gustaba de los que contaba Eugenio pero que no aparece en 'Saben aquell' de David Trueba. Un tipo se acerca a otro con una navaja y le espeta: "¿La chupa o la vida?". Y el otro le contesta sin vacilar: "¡La chupo, la chupo!"

Como ven la 38º edición fue muy fálica. Y 'Un amor' y su directora se fueron sin chupar premio alguno.


Artistas que han sido nominados y que nunca han logrado el Goya


lunes, 20 de noviembre de 2023

La película que verán más de un millón de espectadores en España

'La sociedad de la nieve' de J. A. Bayona se estrena el próximo 15 de diciembre en cines

Abróchense los cinturones porque la experiencia es inmersiva e inclusiva


Bayona no es un director prolífico. En eso se parece a Stanley Kubrick, que cada proyecto se lo tomaba con tiempo. Desde que debutó allá por 2007 con 'El orfanato' hasta el presente tan sólo ha rodado cinco largometrajes, documentales, series de tv y videoclips aparte. Con su quinto proyecto, financiado por la todopoderosa Netflix ¡en español!, ha visitado festivales de prestigio. Clausuró Venecia dentro de la sección oficial fuera de concurso, logró el Premio del Público en el Zinemaldia y fue invitado a su casa, el Festival de Sitges, para recoger en su 56ª edición el Premio Máquina del Tiempo y, de paso, presentar su película. Una obra que ha sido elegida por la Academia de Cine Español para representarla en los Oscar de 2024 y candidata al Premio Forqué. Y queda por hacer más ruido.


J. A. Bayona entrando a la rueda de prensa del Festival de Sitges para presentar 'La sociedad de la nieve' y agradecer el premio La Máquina del Tiempo.

 

El pasado día 10 de octubre tuvo lugar la rueda de prensa en la que el director del Festival de Sitges, Ángel Sala, anunciaba con gran satisfacción la entrega de dicho premio al director barcelonés, que reconocía 'haber vivido grandes momentos de su vida' en este Festival. Les acompañaba una de las coproductoras del filme, Sandra Hermida. La Noche Americana estuvo allí. 

'La sociedad de la nieve' es la adaptación homónima del libro de Pablo Vierci sobre la odisea de unos jóvenes pertenecientes a un equipo de rugby que viajaban en el avión que se estrelló en los Andes en 1972 rumbo a Santiago de Chile. En esos 72 días que estuvieron en condiciones inclementes, tan sólo sobrevivieron 29 de los 45 viajeros. El resultado fílmico de esta trágica lucha por evitar la muerte es esta obra sobresaliente.

Pregunta - ¿Qué significa este Premio de la Máquina del Tiempo y para ti este Festival de Sitges?

Bayona. -Sitges es muy especial porque la distancia que hay entre el escenario y el patio de butacas es muy borrosa. Es muy fácil ver a directores a los que admiras sentados en el patio de butacas viendo películas. Y también se da esa cosa tan extraña de que muchos de los que estábamos en el patio de butacas, empezando por el primero que fue Jaume Balagueró, hemos empezado a presentar películas de una forma natural. Me siento un poquito pues como el día cuando presenté mi primera película ('El orfanato'). He visto muchos directores recibir este premio y ahora estoy ahí arriba recibiéndolo. Se me hace extraño pero, por otro lado, me hace mucha ilusión.

P.- Centrándonos en el filme, ¿cómo abordaste un tema tabú como es el del canibalismo en la película? 

Bayona. - Cuando leí el libro, el canibalismo no fue el tema que más me había interesado o impactado, a pesar de estar realmente impactado cuando acabé la obra de Pablo Vierci. Y de hecho recuerdo una conversación con Belén Atienza, coproductora, que me preguntó lo mismo, sobre cómo iba a rodar "esto". Y tardé un par de segundos en entender a qué se refería con ello (las escenas de canibalismo). Porque no era el asunto que más me impactó de la novela. Al contrario de otra obra escrita un año después de la tragedia, '¡Viven', en el que los protagonistas tenían veinti pocos años, el de Vierci está escrito 40 años después. En él está el poso del tiempo que ha pasado y hay una esfera que tiene que ver con lo filosófico, lo espiritual, incluso lo psicológico, que es lo que me impacta del libro, lo grande que es esta historia en todos los sentidos.

P. - ¿Cómo involucraste a todo el equipo técnico y artístico para rodar este tipo de escenas que, aún no siendo escabrosas ni gore, sí que tienen un aspecto tabú?

Bayona. -El acercamiento que tuvimos en el rodaje es como si hubiésemos rodado un documental, porque pasamos todos los días por todos los grandes momentos significativos de la historia. Y la intención siempre fue no dulcificarla . Se rodó todo, incluso esas escenas 'escabrosas', con atrezzo y maquillaje, porque era importante que los actores pasasen por todos los momentos. Y ya en el montaje fue cuando nos dimos cuenta de que todo lo que tenía que ver con los más 'gráfico' (del canibalismo) te sacaba de la película. Porque durante esos 72 días que estuvieron, ellos pudieron acostumbrarse a ese 'comportamiento' de subsistencia y convertirlo en algo anecdótico, mientras que en dos horas de película es imposible hacer que 'eso' se convierta en algo rutinario. Entonces optamos siempre, aparte de respetar la intimidad de los fallecidos, por no entrar en lo 'gráfico'.

P. -Los supervivientes pertenecían a un colegio católico. Hábleme del aspecto religioso del filme y de si ellos te han explicado que en el momento del canibalismo tuvieron que separar sus creencias religiosas de los momentos de supervivencia y cómo lo hicieron para escoger por qué cadáver empezar a alimentarse.

Bayona. -Una de las cosas difíciles de las muchas que tenía la historia era que estaban los supervivientes y los personajes que se quedaron en la montaña. Realmente era muy difícil hablar de 'ellos' porque ese sujeto como tal no existe. Teníamos que encontrar la forma de contar este historia que fue inclusiva. No soy una persona religiosa pero ellos eran personas muy religiosas. Me parecía que limitarlo todo a lo religioso era hacer más pequeña la lectura del drama. He sido muy respetuoso con sus creencias pero he intentado llevarlo a un lugar más espiritual, porque cuando hay un acto de entregar tu cuerpo para que otro 'lo consuma' y pueda vivir, hay algo ahí trascendente.

P. -Al regreso, una de las madres le dice a su hijo que ha sido 'un milagro'. Y él le contesta que no, que ha sido otra cosa.

Bayona.- Es verdad que hay esa frase textual dicha por 'Fito' Strauch a su regreso cuando su madre le dice es un milagro, 'qué milagro, mamá'. Eso da mucho a entender la situación en la que regresan, donde el mundo lo recibe como héroes y con esa figura de Dios muy presente y del milagro, y ellos venían de comerse los cuerpos de sus amigos y de pasarse 72 días con temperaturas bajo cero viviendo en la miseria. Me  parecía mucho más interesante hacer una lectura espiritual a través del acto de entrega  que no una lectura que fuera religiosa en un solo sentido. Eso sería limitar el sentido de la película.

P. -El hecho de hacer tiras de los cuerpos para hacer porciones no lo muestras muy claro, son algunos compañeros que de espaldas hacen este trabajo, ¿lo rodaste, lo eliminaste del montaje final?

Bayona. -El tema de la carne va mucho más allá de lo que está escrito en los libros. Hablando con el psicólogo que les atendió cuando regresaron, y que hizo de traductor para '¡Viven!' de Paul Read, nos contaba que de lo que ellos hicieron en la montaña fue bloquear una parte de su cerebro, de forma que ellos no transitaban por lo que hacían. Las imágenes que ellos te cuentan son incluso mucho más fuertes de las que hay en el libro. Podíamos haber ido muy lejos pero eso le daba un tono que le alejaba de lo que queríamos contar. Ahí estaba el reto: nosotros rodamos cómo cortaban porciones, cómo rasgaban el calcio de los huesos y lo mezclaban con hielo y  lo bebían. Todo eso se rodó y en el montaje fue cayendo porque, al final, tú diriges la película en una dirección y eso no hacía falta.

 

Bayona contestando en rueda de prensa a La Noche Americana. Sitges.

 

P. -¿La escena del accidente aéreo es impresionante y eso que dura poco? En el pase de prensa del Zinemaldia, hubo tras él un espeso silencio en el patio de butacas. Parecía que el espectador lo había sufrido también.

Bayona. -Nos propusimos huir de la palabra 'espectacular'. No buscábamos espectacularidad, aunque evidentemente un accidente de avión pues tiene un componente de espectacularidad indisociable que es inevitable. Pero lo que realmente buscábamos era la experiencia inmersiva, de estar ahí dentro con ellos, sabiendo lo mismo que saben ellos, que era poco. De golpe se encontraron con montañas blancas y no sabían qué pasaba. Y antes de darse cuenta ya se estaban estrellando contra las montañas. Buscábamos esa inmediatez por un lado. Y luego también buscábamos algo muy físico, como era el momento del impacto final donde los asientos se salieron de su posición y atraparon a todo el mundo como un acordeón. Sí tenía que doler. Uno de ellos afirmaba que 'aprendimos a palazos'. No fue una aprendizaje gradual, fue cuestión de segundos.

Hermida.- La palabra es 'inmersivo'. Es algo que aprendimos con Jota en 'Lo imposible'. Por ejemplo, la secuencia de la riada, ¿cuál es la sensación que quieres transmitir al espectador? Pues que estés dentro, que te esté pasando a ti, que estés dentro de esa corriente de agua o dentro de ese avión. Vimos lo que necesitaban esos planos. Construimos tres fuselajes y reutilizamos uno para hacer una pieza muy icónica, a la que llamamos el acordeón, y que nos permitió conseguir hacer aplastar literalmente a 45 personas, con lo que eso supone de una combinación de actores, dobles y 'dummies'. Pero siempre guiados por algo en lo que Jota siempre insiste mucho en todos sus proyectos, que sea verdad, que sea real. Apoyarnos en lo físico. Sí que buscábamos la brusquedad, el dolor, el impacto... y la sorpresa. Porque en unos segundos todo vuela por los aires y tú, como espectador, vuelas con ellos con esa dureza y te deja en shock.

P. -'Lo imposible' estaba pensada para una pantalla de cine. Y esta al ser producida por Netflix, se verá en pantalla pequeña. ¿Qué cambios hay a la hora de producir? ¿Cómo lograr que sea inmersivo cuando lo veo en un dispositivo pequeño?

Bayona. - Yo nunca he hecho nada para la pequeña pantalla incluso cuando he trabajado para ella. Cuando hicimos la serie de 'El Señor de los anillos', lo primero que marqué fue un formato de cinemascope porque era la mejor manera de contar con el paisaje. En este caso, además, se tuvo en cuenta desde el principio que se iba a hacer una explotación cinematográfica, por lo que con más razón aún se planteó como cine.La película tiene un formato 2.55:1 (23:9). Cuando te pones a pensar en la imaginería de la película, la cadena de montañas, el fuselaje del avión que es alargado, muchos personajes siempre en el plano, era el mejor formato para contar la historia y disfrutarla en una pantalla lo más grande posible.

P. -¿Cómo ha sido trabajar con Michael Giacchino en la BSO del filme?

Bayona. -Es un gran músico pero es todavía mejor como narrador. Ahora de hecho está dirigiendo películas. El trabajo que hizo él era muy interesante teniendo en cuenta que era una película muy larga, dos horas y media. Los personajes están básicamente durmiendo y comiendo durante 70 días y teníamos que buscar la dinámica de esta historia. Dotó a la montaña de un sonido muy hostil. Lo primero que hizo fue abrir la tapa del piano y empezar a golpear las cuerdas. Hacía referencias a Jerry Goldsmith  de 'El Planeta de los simios' buscando esa hostilidad. 

P. -A nivel musical, no hay tanto exceso como sucedía con la BSO de Fernando Velázquez en 'Lo imposible'.

Bayona. -Lo que hizo Giacchino fue medir mucho toda la parte emocional. Yo le decía que es una película en la que cuando te vas a emocionar, teníamos que cortar a la siguiente escena. De otro modo se podía convertir en un filme que no se iba a poder ver ya que te lleva hacia un lugar emocional muy fuerte. Así que él fue midiendo toda esa emoción. Hizo algo muy brillante que es utilizar las percusiones uruguayas como el candombe, una música típica uruguaya, que tiene que ver mucho con la parte más tribal de la cultura uruguaya, para las expediciones. Así que cuando echan a andar la música tiene que dar la sensación de que lo van a lograr. Hicimos una prueba del rescate sin música, pero parecía más impostada que cuando estaba la música. Era como sin ella, el director estuviera por encima de los personajes.


Bayona junto al director del Festival de Sitges, Ángel Sala (derecha).


P. -¿Por qué elegiste este casting con actores uruguayos y argentinos prácticamente desconocidos y en español?

Bayona. -Desde el principio quisimos rodar en castellano. Rodamos en inglés 'Lo imposible' aunque fuera una familia española. En aquel caso no era tan relevante el que cambiáramos la nacionalidad pues era una familia español que vivía en Japón y veraneaba en Tailandia. En cualquier caso eran caucásicos y daba igual si se contaba en español o en inglés. En este caso no, porque importaba el contexto cultural. Además, esta historia ya se había contado en inglés (¡Viven! de Frank Marshall). Apostamos siempre por actores locales y en español, de alto presupuesto, aunque de presupuesto medio para una película de Hollywood.

P. -¿El idioma pues ha sido un obstáculo para ver este proyecta antes?

Bayona. -El mercado en el que vivimos hoy en día no permite rodar películas de presupuesto medio en Hollywood en español. Y ahí hemos estado diez años intentando levantar una película. Cada vez que yo hacía una entrevista para promocionar películas como 'Un monstruo viene a verme' o 'Jurasic Park', yo decía a ver si mi próximo proyecto es en español porque estaba esperando que esta película se pudiera financiar. Diez años después ha sido Netflix la que ha permitido que este filme se pudiera hacer.

P. -¿Puso alguna condición a Netflix para hacerla?

Bayona. -Una condición sinequanon para que nosotros firmáramos con Netflix para rodarla fue que tuviera una exhibición cinematográfica. Eso no se cuestionó. La hubiéramos querido rodar para ventanas de exhibición convencionales, y no se pudo pues el público no va a ver películas en español a los cines. En Rumanía la gente no va a ver películas en castellano.

Hermida.- No va a estar sólo un mes en cines. Va a estar el tiempo que quiera el público. Lo que pasa es que se simultaneará a partir de enero con la plataforma. Además, Netflix nunca puso pegas con que los actores fueran desconocidos. Fue una apuesta de Jota. Hemos de tener en cuenta de que eran personas muy jóvenes, entre 17 y 25 años. Hubo un casting en pandemia, on line prácticamente.Y la apuesta fue porque no hubiera caras conocidas que pudieran la atención del grupo. 

Bayona. -Hicimos casting con caras conocidas pero el tono no era lo que pretendíamos. Veíamos algún rostro conocido entre un montón de caras desconocidas y no nos gustaba. Hicimos seis meses de casting durante la pandemia. Y ese proceso ya fue muy intenso porque había que hacer cuarentena para los viajes de los actores entre Argentina y Uruguay. Cuando vinieron a España, la mayoría no había salido ni siquiera de su país ni habían visto la nieve siquiera.

P. -Esta película es muy diferente a la de '¡Viven!' de 1993 de Marshall, de aventura y acción, ¿viste la versión del mexicano René Cardona, 'Supervivientes de los Andes' rodada unos cuatro años después del accidente.

Bayona. -La vi pero era dificil verla. Ahora se ha reeditado. Había una versión de muy mala calidad en Youtube y la vi muy por encima. Además era una película que entraba de pleno en lo 'exploit', se vendía mucho por la idea de la comida de los cuerpos. Es más concisa que la de Marshall pero para la preparación de nuestro proyecto no la vi porque la copia que había en su momento era de mala calidad.




P. -Háblame de las localizaciones y de si este rodaje ha sido el más duro al que te has enfrentado.

Hermida. -Desde 2017 empezamos a explorar el norte de Estados Unidos, las montañas de América y Europa para ver dónde era posible hacerla, ya que había un problema enorme como era la nieve. Esta es algo temporal. Después de años de buscar financiación, llegamos a la convicción de que el mejor sitio era en España, al lado de la estación de esquí de Sierra Nevada. Era una montaña que al estar cerca del ecuador tiene muchas horas de luz. Además, Bayona siempre tiene una idea subyacente en todos sus rodajes, que es el de rodar en España siempre que puede y con equipo español. Jota también tenía claro que había que rodar en el lugar donde el accidente, el Valle de las Lágrimas en Argentina, en medio de los Andes. Si tenemos en cuenta el rodaje del inicio y final de la película en Montevideo, hemos estado once meses rodando. 

Bayona. -Lo primero que hice fue trasladarme al lugar donde cayó el avión. Empezamos el rodaje cubriendo todo lo que eran los fondos. En ese primer viaje fui al lugar, pasé una noche horrible el primer día por el mal de altura. Sólo llegar al sitio son tres jornadas de adaptación. Pierdes la noción del tiempo. Hay que vivirla para entender lo que es. Un sitio impresionante, pues no hay nada, ni nada suena ya que no hay nada vivo. Después fuimos a rodar a Sierra Nevada, a 2.500 metros, mil metros por debajo de lo que vivieron ellos. Un aspecto que el público no va apreciar porque están muy bien hechos son los efectos especiales. Todos los fondos de la película, absolutamente todos, están cambiados digitalmente. Son los fondos de las montañas de los Andes y la película se rodó en un 70% en Sierra Nevada.

P. -La película se rodó en digital y luego se pasó a analógico. ¿Por qué no se rodó en celuloide desde el principio?

Bayona. -Si normalmente en una película se rueda unas 40 horas para el resultado final, nosotros rodamos 600 horas. No parábamos de rodar nunca porque teníamos un plantel de actores muy jóvenes pasando por situaciones parecidas a los protagonistas, pasaban hambre, frío y no tenían experiencia de una filmografía larga, como mucho una o dos. Cuando llegamos a la mesa de montaje al acabar la jornada de rodaje, los montadores se quejaban de que no tenían horas en el día para visionar el material que se había rodado.Había un trabajo muy grande de seguir explorando la historia y seguir buscando la forma adecuada en el montaje. Eso en negativo no habría sido posible. 

Hermida. -No hay negativo en el mundo. 

P. -¿Cómo fue el pase de la proyección de 'La sociedad de la nieve' para las familias?

Bayona. -Cuando me reúno con los supervivientes, ellos querían aún más que yo que se hiciera la película. Faltaba algo por contar. Yo me preguntaba qué era. Al dar voz a los muertos en esta historia, de alguna forma se ha equilibrado, hay algo que está presente en el libro y tiene que ver con esa visión más fantástica del relato. Hicimos el rodaje como si fuera una crónica, muy pegados a la verdad. Y esa verdad pasa también por una mirada que interpreta los hechos. Y en esa mirada está la mirada de los muertos. Estos, cuando lees el libro de Vierci, parecen que estén vivos, pues los supervivientes hablan constantemente con ellos. Y la mirada que hay en la película da a entender que esos muertos siguen vivos. Siempre he defendido el cine fantástico como una manera  más verdadera de contar la realidad. En el pase, los familiares de los supervivientes y, sobre todo, los de los fallecidos, pudieron meterse en ese avión, vivir lo que ellos vivieron y entender lo que ellos pasaron para poder aceptar. Hubo un momento casi de curación. Me contaba uno de los supervivientes que su cuñado, hermano del capitán, en cincuenta años no habían hablado de esto. Mucha gente después de 50 años pudo entender por lo que pasaron y por qué hicieron lo que hicieron.






 


domingo, 10 de septiembre de 2023

Víctor Erice, J. A. Bayona o Estíbaliz Urresola a por el Óscar

LA ACADEMIA ELIGE 3 CANDIDATAS PARA EL ÓSCAR INTERNACIONAL

 

La decisión definitiva la sabremos el miércoles, 20 de septiembre

Por Iñaki González Beltrán

 

Como suele ser ya habitual en septiembre, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España elige una terna para la carrera de los Oscar. Esta edición han sido: una ya estrenada, 20.000 especies de abejas de la alavesa Estíbaliz Urresola, y otras dos que lo harán próximamente, Cerrar los ojos del también vizcaíno nacido en Carranza Víctor Erice y La sociedad de la nieve del barcelonés J. A. Bayona. Así lo anunciaron el pasado 7 de septiembre en la sede de la Academia la actriz Natalia de Molina, la productora Esther García y el director y guionista Borja Cobeaga.

 

Estíbaliz Urresola con su ópera prima opta a ser la candidata definitiva que enviará la Academia Española al Premio Oscar Internacional de 2024

 

La ópera prima de Urresola se estrenó allá por abril y ha sido vista en los cines hasta la fecha por 155.000 espectadores con casi 900.000 euros de recaudación. A fecha de 3 septiembre es la 13ª película española más vista en lo que va de 2023. Dio la campanada en el Festival de Berlín con el premio a mejor interpretación ‘principal’ (ya no hay distinción de sexo) para Sofía Otero, una niña que interpreta a Coco, un ser humano de ocho años al que le llaman Aitor pero que no se reconoce con ese nombre porque se siente… Sí, lo han adivinado. Antaño uno tenía crisis existenciales, crisis de fe y en el siglo XXI predominan las crisis de identidad. No tiene probabilidades de ser elegida salvo que el matriarcado impere como imperó con ese pestiño plúmbeo titulado Alcarrás que se impuso a As bestas.

 

'Cerrar los ojos' de Víctor Erice, una de la terna escogida por la Academia para los Oscar

El que parece ser el testamento cinematográfico de Víctor Erice tiene algo más de posibilidades por aquello de que su cine sea de autor (del bueno, aclaro). Se estrenó en Cannes, con cierta polémica por no competir en la sección oficial y, aunque ha sido halagada como la ‘obra consumada de la realización cinematográfica de un gran artista’, tal vez sus 169 minutos pesen… o no. Interpretan la historia de un actor que desaparece durante el rodaje de una película Manolo Sordo, José Coronado y Ana Torrent. Se estrena en cines el 29 de septiembre y la recogida del Premio Donostia por Erice en el Victoria Eugenia es un buen cartel publicitario para ser elegida.

Por último, la que tiene más papeletas de ser la candidata a enviarse es La sociedad de  la nieve de J. A. Bayona. Fue la que puso la clausura en el Festival de Venecia y el Zinemaldia la ha programado en su sección de ‘Perlas’ de otros festivales. La produce Netflix y parece ser que antes de integrar su catálogo pasará por los cines. Veremos. Del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, fletado para llevar a un equipo de rugby a Chile y que se estrelló en los Andes, se han hecho dos versiones. En esta ocasión, el autor de Lo imposible y Un monstruo viene a verme se ha basado en un libro de Pablo Vierci a partir de los testimonios de algunos de los 29 pasajeros de los 45 que sobrevivieron a la tragedia. J. A. Bayona tiene una filmografía internacional más que acreditada en EE. UU. como lo demuestra su Jurassic World: el reino caído (2018) y su participación en la serie de TV El señor de los anillos (2022).   

 

J. A. Bayona sería la primera vez que optaría al Oscar Internacional si fuese elegido por la Academia el 20 de septiembre con su película 'La sociedad de la nieve'.

 

Hace años que a alguien de la Academia se le ocurrió elegir una tripleta para semanas después escoger a la película candidata al Oscar. Es una manera de dar publicidad a obras que ya se han estrenado o que vayan a estrenarse próximamente. El día 20 de septiembre sabremos quién se lleva el gato al agua.

Desde 2004 el cine español no ha ganado el Oscar Internacional –antes se llamaba de lengua extranjera–, y fue con Mar adentro de Alejandro Amenábar. Desde entonces tan sólo ha logrado poner una pica en Hollywood entre el quinteto finalista a mejor película internacional a Pedro Almodóvar con su Dolor y Gloria en 2019 que, como saben, tiene camelados a muchos miembros de Los Ángeles. Cae simpático, vaya. Se estrellaron en la liza por acabar en ese apartado: Alcarrás (2022), El buen patrón (2021), La trinchera infinita (2020), Campeones (2018), Verano 1993 (2017), Julieta (2016), Loreak (2014) y así un largo etcétera.

domingo, 20 de agosto de 2023

"Perlak": cine delicatessen en San Sebastián 2023

LAS PERLAS DE OTROS FESTIVALES EN EL ZINEMALDIA 2023

Les confieso que uno de los motivos por los que sigo asistiendo a mi provecta edad y con (relativo) interés al Zinemaldia es por una sección que, desde hace años, se denomina “Perlak” (Perlas, en euskera). 

 

Muestra del mejor cine de otros festivales en el Zinemaldia

Como indica el Festival, “Perlak” es una sección consistente en una “selección de destacados largometrajes del año, inéditos en España, que han sido aclamados por la crítica y/o premiados en otros festivales internacionales”. No es extraño, pues, que delante del Teatro Principal de la calle Mayor (ahora, Nagusia por aquello del euskera) se formen dos peculiares filas: una, para los críticos y cronistas de cine; otra, para gente que trabaja en esa industria. Nadie quiere perderse la actual Palma, el Oso o el León de las respectivas Cannes, Berlín o Venecia, por nombrar los más prestigiosos galardones.

Me hago una pregunta capciosa, ¿esos mismos festivales elegirían la Concha de Oro para sus secciones de lo mejor de otros certámenes?

Tras salir de un pase, un buen amigo llamado Harry Lime, sí como el personaje de El tercer hombre (1949), atinó al decir que comparar la Sección oficial del Zinemaldia con “Perlak” era como comparar la Segunda División con la Champions League, no hay color. Y no exageraba, salvo para el cine español seleccionado en aquella. No me extraña que al preguntarle por esta sección al director del Festival, José Luis Rebordinos, en mi extinto programa radiofónico, se sintiese un poco incómodo. No era de lo que más le apetecía hablar. Y lo entiendo.

 

CANNES MUY PRESENTE

Este año tendremos 18 largometrajes para paladear. De las diversas secciones de Cannes, tenemos el grueso: ocho películas.

La organización ha seleccionado Anatomía de una caída de la directora francesa Justine Triet, ganadora de la Palma de Oro este año. Un drama judicial sobre la muerte de un hombre que cae de un tejado de su casa familiar. Se abre una investigación por muerte sospechosa y no tardan en inculpar a Sandra, su esposa, a pesar de la ambigüedad del caso: ¿suicidio u homicidio?

De Cannes también procede La zona de interés del inglés Jonathan Glazer. ¿Recuerdan el topicazo sobre que el cine español siempre realizaba películas de la Guerra Civil? Pues ésta confirma que sobre el nazismo y el holocausto judío todavía uno puede aportar algo más a pesar de los cientos de obras sobre ello.

Uno de los más esperados films será, sin duda, el Premio del Jurado: Fallen Leaves de Aki Kaurismäki, una comedia romántica sobre dos seres a los que la vida pondrá obstáculos en su relación sentimental. El director finlandés ya es conocedor del ambiente donostiarra, pues desde 1990 se han proyectado varias obras de su filmografía: La chica de la fábrica de cerillas, Nubes pasajeras, Un hombre sin pasado, Le Havre o El otro lado de la esperanza. Dicen que Kaurismäki está en estado de gracia. Veremos.

Más pereza me da ver Perfect Days de Wim Wenders, pues, salvo documentales como La sal de la Tierra (2014), Pina (2011) o Buena Vista Social Club (1999), lleva tiempo sin ofrecer algo interesante de ficción. Aquí se centra en el retrato de un limpiador de retretes públicos en Tokio, cuyo protagonista, Koji Yakusho, se llevó el premio a mejor interpretación en Cannes.

Del resto, destacan el Premio Donostia y habitual en el Zinemaldia, el japonés Hirokazu Kore-eda, que presenta Monstruo; y Secretos de un escándalo de Todd Haynes, donde Julianne Moore y Natalie Portman cuentan la historia de una profesora que cumplió pena de cárcel por tener relaciones sexuales con uno de sus alumnos, de 13 años.

 

PROPUESTAS DE VENECIA, TORONTO, BERLÍN Y SUNDANCE

De Venecia han seleccionado cinco obras, de Berlín y Toronto sendas dos, y de Sundance una.

 

La nueva visión del accidente de aviación en los Andes hecha por Juan A. Bayona en Perlak

 

Destaco la que provocará más tortazos por sacar entrada en esta 71ª edición de San Sebastián: La sociedad de la nieve del enfant terrible (48 años) del cine español, J. A. Bayona. Tras el paso por la Sección Oficial fuera de concurso de Lo imposible (2012) y Un monstruo viene a verme (2016), Bayona nos presenta la que clausurará Venecia. Basado en el libro homónimo de Pablo Vierci, relata la odisea de los protagonistas del accidente de aviación en Los Andes, de quiénes murieron y quiénes sobrevivieron. Recordemos que de esta tragedia ya se hicieron dos filmes: Supervivientes en los Andes (1976) y Viven (1993).

Interés grande está puesto en la segunda película de Ladj Ly (Mali, 1980), tras el éxito de Los miserables (2019) que cosechó premios y repercusión internacional. A mí me cautivó y me agarró de los dídimos hasta el final. Los indeseables clausurará la sección fuera de concurso, tras su paso por Toronto. El director transmite de nuevo la lucha de una comunidad por encontrar un lugar al que pertenecer.

Y no quiero dejar de nombrar dos propuestas: la del cineasta australiano Craig Gillespie que presentará, tras su estreno en Toronto, Golpe a Wall Street. El realizador de la notable y muy recomendable Yo, Tonya (2017) se centra en esta ocasión en un caso real en torno a la cadena de tiendas minoristas de videojuegos GameStop. Y la segunda es la del italiano Matteo Garrone, que presentará una película por primera vez en San Sebastián. El realizador de Gomorra (2008) y Dogman (2018) competirá en Venecia con Io Capitano, la historia de dos jóvenes que abandonan Dakar para ir a Europa.

Y ahora a degustarlas con cava. No, mejor con champán que estamos cerca de Francia.

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