Visitas de las páginas en total

Mostrando entradas con la etiqueta J. A. Bayona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta J. A. Bayona. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de septiembre de 2026

Zinemaldia 2026. 7ª jornada

 Hoy he visto un peliculón: “La bendición de la tierra”


El equipo de “La bendición de la tierra” del noruego Hand Peter Moland


Tal vez no sean los programadores sino uno mismo quien, al elegir, el subconsciente le lleva a una selección representativa del momento en que vive. La jornada 6ª veo que tiene un asunto común entre las cuatro elegidas:  la supervivencia. 

En el caso de “En el corazón de la bestia” del impersonal (artesano se decía antaño) David Ayer –y protagonizada por Brad Pitt y un perro, en realidad cuatro por eso de los sindicatos perrunos– se ha de afrontar dos retos de supervivencia: la de las cicatrices emocionales de su pasado bélico y las que la naturaleza en Alaska les tiene guardadas en ese viaje en hidroavión para pasar unos días apacibles. Porque ya se sabe que un relato de aventuras no es más que unos personajes agarrándose a la larga cuerda aventurera y anudarla cada vez que un evento dramático la rompe, so pena de perder la vida. “En el corazón de la bestia” se ve y se olvida con cierta facilidad. En la rueda de prensa posterior me habría gustado saber de boca de Brad Pitt si le llamó a Leonardo di Caprio para saber por lo que iba a sufrir como le pasó a él en “El renacido”. Bueno, Ayer no se las gasta como el mejicano González Iñárritu, aquel prefiere más el cine hollywoodiense. Película para amantes de los perrihijos. No he visto a Brad Pitt recibir y dar besos a mujeres como los que da y recibe de su perro con pata postiza en esta película. 


¡Braaaad Piiiiitt!


A la salida del Kursaal, un compañero me comentaba que cómo era posible que este tipo de películas estuvieran en la Sección Oficial (fuera de concurso en este caso). Pues es muy claro, si usted quiere tener a estrellas como Brad Pitt, que van a alterar la tensión arterial de muchos donostiarras, Rebordinos tendrá que ofrecerle algo a cambio: la promoción de su nueva película.

Pocas veces el público del Kursaal 1 es dado a aplaudir en medio de la proyección. Ha pasado este mediodía en una secuencia que pasará a los anales de la historia del cine entre Paul Giamatti y Julianne Moore en “ El debut”. Su director se llama Jesse Eisenberg y su anterior y segunda película, "A Real Pain", tuve el placer de disfrutarla en 2024 en la Seminci con una buena combinación de comedia y drama.

Al igual que la anterior, "The debut" tiene el aroma de las películas que triunfan en el Festival de Sundance. Esta propuesta de Jesse Eisenberg, que también aparece en un pequeñito papel, narra la historia de Mona Fiedman, una ama de casa de clase media con un marido y dos hijos que están a punto de graduarse, pero que no la valoran lo suficiente. Se apunta para aspirar a un papelito en una obra teatral de aficionados en New Jersey. “El debut” propone un interesante y entretenido juego de máscaras: las que nos ponemos en la realidad y con las que se caracterizan los actores. Giamatti, viejo zorro y director teatral, sabe que Mona Friedman es un diamante en bruto pero que su autoestima no la deja explotar todo ese potencial. De ahí que su papel en el musical de un conserje de comunidad le va a permitir (como si de un manual de autoayuda se tratase, lo que para mí es lo peor de este buen filme) que su autoestima se afirme y surja un personaje que le dará unos improvistos problemas al director de la función.


Jesse Eisenberg en la rueda de prensa de su película "El debut"


Decir que Julianne Moore está soberbia (tímida, frustrada y carente de amor por sí misma al inicio; empoderada, vital y renacida, en una transformación muy típica del cine yanqui, después) y que Paul Giamatti como el director Jerry, que hace de Giamatti, le da contrarréplica oportuna y eficaz, no es decir gran cosa por su obviedad. Moore es desde ya una clara aspirante a premio en el Zinemaldia. Veremos si viene a recogerlo.

La revelación del 74ª Zinemaldia ha venido a las 15:30 en el Kursaal con una película en Sección Oficial y de más de dos horas y media titulada "Growth of the Soil" (o por el subtitulado en castellano "La bendición de la tierra"). Su director noruego se llama Hans Peter Moland y su filmografía anterior no es para echar cohetes. Así que esto  o ha sido un milagro, o ha podido por fin hacer su película, o vaya usted qué astros se han alineado para que salga esta notabilísima obra. La hora invitaba a sestear, y qué quieren que les diga: sesteé en la primera hora. Su escritura fílmica era proclive a ello: poco diálogo, escasísima banda sonora salvo en los momentos precisos y oportunos, planos de cadencia lírica y contemplativa. Todo esto no lo comento como crítica, sino que no favorecían que mis ojos estuviesen bien abiertos por culpa de una sopa de verduras, un cordón bleu (vamos el san jacobo), arroz con leche y media botella de vino en buena compañía... masculina.

Sospecho que la gran duración se ha debido a que habrá querido adaptar en su gran extensión la novela homónima del premio Nobel noruego Knut Hamsun, cuya edición por parte de Nórdica en su primera edición de 2015 tiene 362 páginas.


El equipo de "La bendición de la tierra" tras la exitosa proyección en Kursaal 1


"La bendición de la tierra" arranca en un tiempo lejano, que pudiera ser finales del s. XIX en un medio hostil como es la zona montañosa en la que aparece nuestro personaje: un desconocido cargando con poco más que su propia determinación de nombre Isak, un hombre sin pasado, y que busca un lugar donde asentarse y labrarse una vida trabajando la tierra. En el arranque vemos cómo se topa con una mujer de labio leporino (aspecto que tendrá gran relevancia en la historia) que quiere cruzar la montaña. Él al ver una figura humana agarra una piedra, pero al reconocer una figura femenina la deja caer. Ella, sin embargo, al ver a un hombre hace lo propio y no la soltará hasta comprobar que mayor enemigo son las condiciones meteorológicas. 

Peter Moland muestra una escritura fílmica notabilísima, donde los planos, las lacónicas frases, la interpretación de Herbert Nordrum y Asta Kamma con sus miradas, el paso del tiempo y el uso del desenfoque y los focales de cámara, por ejemplo, hace que "Growth of the Soil" te vaya ganando por completo... a pesar de la puta hora ¡porque no quieres dormirte ante el milagro que contemplan tus adormilados ojos! 

Quiero ponerles un ejemplo. Cuando por ciertas circunstancias la esposa está ausente en la mesa donde se sienta la familia, la escena está filmada con un plano desde el plato vacío de ella y, al fondo, el resto de los miembros desenfocado. Tiempo después, cuando las circunstancias han cambiado para ella, ese plano reaparece: ella sentada en el lugar presidencial donde se sentaba él, a trasluz del ventanal, luminosa, henchida de estima; él, en cambio, en el lugar de aquel plato, en la completa oscuridad tanto física como emocional. Debería estar en el palmarés.


El equipo de "Más allá de la sociedad" con J. A. Bayona con el micrófono


Acabo esta crónica con la presentación por parte de Carlos Torres de su serie documental para Netflix de "Más allá de la Sociedad" en el Principe 7 con la presencia también de J. A. Bayona, que ha participado en la creación. Me picaba la curiosidad por ver qué más se podía relatar después del gran éxito que tuvo Bayona con "La sociedad de la nieve" que arrasó en los Goya 2024 y fue candidata al Oscar a película internacional. Creía erróneamente que se trataría de aprovechar en cierto modo todos esos miles de minutos que grabó para la película. En parte así es, pero hay mucho más.

El accidente de los Andes no terminó con el rescate. Hay otra parte que empezó cuando los supervivientes regresaron al barrio donde les esperaban las familias de quienes no volvieron. Mientras el mundo convertía su tragedia en un relato universal, ellos tuvieron que aprender a convivir con el peso de lo que habían hecho. La serie recorre en tres capítulos medio siglo de una comunidad marcada por la grieta entre vivos y muertos. Los títulos ya indican cómo Torres y Bayona han abordado el proyecto documental: "Los vivos", "Los muertos" y "Los cuentitos". En otras palabras, se trata de dar testimonio de los que 16 que sobrevivieron; de dar voz, a través de testimonios de algunos familiares, de los que murieron (especial mención a las madres que abrieron una biblioteca para los más necesitados en memoria de sus fallecidos, un modo de desahogarse). Y, por último, la explotación en los medios y la plasmación de la tragedia a través de un libro al ver que había sinfín de subproductos sensacionalistas y fantasiosos. El libro que recoge horas y horas de grabación de los supervivientes fue ¡Viven! del historiador británico Piers Paul Read, que no sabía ni papa de castellano. Posteriormente, se cuenta la adaptación al cine de la mano de Frank Marshall en 1993 y sus consiguientes derivadas. No sé si el final abordará la obra de Bayona, pues me tuve que ir o perdía el autobús rumbo a Bilbao. Lo que habría supuesto un pequeño drama.


domingo, 20 de septiembre de 2026

Zinemaldia 2026. 2º Premio Donostia

Lynch, Bayona, Iñárritu, Verbinski, Jackson entre otros lo hicieron posible


Naomi Watts, segundo Premio Donostia

Es extraño que los dos únicos Premios Donostia que se dan este año vayan seguidos: viernes 18 y sábado 19. Supongo (Rebordinos, el director del sarao, se reirá si lee esto) que las agendas de Herzog y de la Watts mandan más que el Zinemaldia. Vaya usted a saber. Lo habitual y lo razonable es ir soltando los premios para que la prensa tenga su carnaza informativa. ¡Pero alimentarla los dos primeros días de festi para luego dejarla a régimen de adelgazamiento informativo...!

De la actriz Naomi Watts me vienen dos recuerdos al escribir esta crónica de su Premio Donostia. El primero tiene que ver con la obra de David Lynch, "Mullholland Drive" (2001), en la que la rubia Naomi es la protagonista junto a la morena Laura Harring. Cuando la vi en su momento –ya no recuerdo el cine de Bilbao, tal vez en los Mikeldi– salí con la convicción de que no había entendido un carajo. Los laberínticos meandros mentales de Lynch me desnortaron. Años después, un amigo de trabajo me comentó que "Mullholand Drive" era la película que "todos los años veo con un compañero de infancia mientras nos fumamos unos porros. Desde entonces siguen escapándosenos claves para entenderla. Pero la amamos".

No es extraño que la actriz y productora Naomi Watts dedicara el sábado a David Lynch el segundo Premio Donostia de la 74ª edición del Festival de San Sebastián al recogerlo en el Auditorio Kursaal. La actriz recordó las dificultades que tuvo en sus inicios hasta que David Lynch la dirigió en "Mullholand Drive". "Todas las heridas de aquellos rechazos de repente se transformaron en crecimiento. Me dio un papel que ni siquiera habría podido soñar. David cambió mi vida", declaró ante el auditorio. "Me dio una comprensión diferente de lo que significaba actuar: confiar en el instinto, aceptar la incertidumbre, no tener miedo de lo extraño ni de aquello que no tiene explicación. Pero, por encima de todo, creyó en algo que había en mí antes de que yo misma confiara plenamente en mí. Es un regalo que nunca se olvida. Así que este premio tiene mucho que ver con él. David, te echo de menos", afirmó en alusión al cineasta fallecido en enero de 2025.


El segundo recuerdo que me ha asaltado es verla sufrir por un tsunami en la película de J. A. Bayona "Lo imposible" en 2012, año en el que a mí me vino otro meses antes con el derrame cerebral que dejó a mi amatxu en sillas de rueda. Si María (Naomi) logra al fin recuperar, tras una búsqueda desesperada, a su hijo desaparecido en la catástrofe que asola la costa tailandesa, yo logré a partir de la enfermedad y el cuidado de mi ama su Amor. El tsunami que vimos venir en el Kursaal 1 antes más de 2.000 espectadores tuvo para mí un momento catártico.


Entrega de la mano de J. A. Bayona a Naomi Watts del Premio Donostia 



No es extraño, pues, que en una ceremonia presentada por el actor Jon Plazaola, fuera el cineasta J. A. Bayona quien le entregara la máxima distinción honorífica del certamen, al que le dio las gracias y evocó la aventura que supuso rodar a sus órdenes en "Lo imposible" (2012), que le valió una segunda nominación al Oscar tras haber interpretado "21 gramos".

Antes de entregarle el premio, Bayona protagonizó una emotiva introducción en la que desveló estar viviendo "un sueño hecho realidad". "Hace un tiempo soñé que Naomi Watts recibía el Premio Donostia y que yo se lo entregaba. Hablaba de la extraordinaria lista de directores con los que ha trabajado Naomi. Una lista impresionante, solo superada por su talento", señaló.

Bayona ha recordado cuando trabajó con la actriz en "Lo imposible", estrenada fuera de concurso en la Sección Oficial. "Hay un momento en ese rodaje que aún hoy me emociona", reconoció. "Tras ser arrastrada por el tsunami, su personaje, María, es rescatada por dos ancianas tailandesas que no eran actrices profesionales. Naomi se dejó llevar por la autenticidad e hizo su magia. Empezó a llorar desconsoladamente. Nada de lo que salió estaba en el guion. No había personajes solo una mujer rota buscando el consuelo de unas desconocidas. Esa fuerza de la naturaleza aparece cuando Naomi confía", subrayó el director, para quien aquella experiencia cambio su manera de entender el cine y la forma de dirigir a actores y actrices.


"The Housewife" (La esposa perfecta). Ben Shirinian, Lena Olin y Naomi Watts



La intérprete de "La esposa perfecta" (con la que se ha presentado al Zinemaldia) aseguró que "la satisfacción de ser actriz es pasar la vida intentando habitar a otras personas y, en el camino, descubrir más de ti misma".  Además, señaló que "las mujeres de mi edad tenemos que vernos reflejadas en las pantallas", y reconoció sentirse afortunada por ser uno de los rostros que están contribuyendo a ese cambio de paradigma. Aseguró que hace treinta años tenía "esperanzas y sueños", pero nunca imaginó que le fueran a llevar "tan lejos". Por ello, dijo sentirse "profundamente conmovida y agradecida" por el Premio Donostia y por tener el "privilegio" de trabajar en lo que ama. "El cine es la forma de arte más hermosa. Necesitamos contar historias ahora más que nunca. Y estoy profundamente agradecida de que una mujer de mi edad —a pesar de que a los 31 años, cuando estrené "Mulholland Drive", me dijeran que todo habría terminado a los 40— pueda formar parte del cambio de esa narrativa. Tenemos que vernos reflejadas en las pantallas. Y quizá lo más importante que puedo decir es que, después de todos estos años, todavía quiero saber qué pasa después", afirmó.






domingo, 13 de septiembre de 2026

Lo que nos espera: Zinemaldia 2026

17 obras de cine en busca de la Concha de Oro y del adiós a Rebordinos, su director


Glaxo de Benjamín Nahistat, una de las participantes en la Sección Oficial


El Zinemaldia 2026 transcurrirá del 18 al 26 de septiembre y dirá adiós definitivo a su director, José Luis Rebordinos, que durante 16 ediciones ha comandado con habilidad el certamen señero cinematográfico. Durante todo este tiempo, la gestión le ha minado su salud —"llegué sano y ahora soy diabético, hipertenso y tomo pastillas para el colesterol"—, comentó a varios medios.

Él no será protagonista, sino una amplia representación de cineastas, intérpretes, productores y guionistas de todo el mundo que acudirá a la 74ª edición del Festival de San Sebastián. Como en estos últimos años todo ha ido tendiendo al gigantismo, el certamen ofrecerá un total de 263 títulos procedentes de 47 países. Como haría un buen taxidermista, estos títulos se clasifican en variadas secciones para que, parafraseando las cinco leyes de la biblioteconomía del indio Ranganathan, "a cada espectador, su filme y a cada filme su espectador". 

Así tenemos la Sección Oficial, en la que se concede la Concha de Oro y otros premios de relumbrón,  Perlas de otros festivales, Horizontes Latinos (películas hispanas recientes, algunas apoyadas por el festival), New Directors (un riesgo, pues puedes hallar joyitas y bodrios diarreicos de directores que dan sus primeros pasos), Klasikoak (obras restauradas para la divulgación como son esta edición "El desencanto" (1976) o "Alguién voló sobre el nido del cuco"), Zinemira (cine actual vasco como "Las ciegas hormigas" de Igor Legarreta o "Un tal Karlos" de Arantxa Aguirre) y otras tantas más para no dejar a nadie defraudado como en un gran bufet.

En la rueda de prensa celebrada el pasado viernes 4 en Tabakalera, el director del Festival, José Luis Rebordinos, y la subdirectora Maialen Beloki dieron a conocer un listado de nombres que harán las delicias de los que se apostan durante horas, sin tener mejor cosa que hacer, en el Teatro Victoria Eugenia o en la alfombra que conduce al Kursaal 1. Así tienen prevista su llegada, entre otras personalidades, Orlando Bloom, Marion Cotillard, Penélope Cruz (abonada al Hotel María Cristina como yo a la pensión Milagros), Ricardo Darín (cartel de este año), Eduard Fernández, Dolores Fonzi, Jeremy Irons, Vincent Lindon, Rami Malek (¿seguirá con el gesto facial a lo Freddie Mercury que le valió un Oscar?, Noémie Merlant, Mercedes Morán, Lena Olin, Nahuel Pérez Biscayart, y, por su puesto, Brad Pitt. 

Habrá más pero por mi longeva edad ya no los pongo cara por ser o demasiado jóvenes, demasiado guapos e inalcanzables para los mortales o demasiado mediocres... como yo, que cruzo el puente de la Zurriola sin ser molestado.

También acudirán a San Sebastián a presentar sus películas directores como Fatih Akin, Beth de Araujo, Lukas Dhont, Jesse Eisenberg, Nicole Garcia, Pablo Larraín, Diego Luna, Valentina Maurel, Martin McDonagh, Tsai Ming-Liang, Cristian Mungiu, Hans Peter Moland, Olivier Nakache y Eric Toledano, Pawel Pawlikowski, Ira Sachs y Andrey Zvyagintsev. La mayoría como ven podrán pasear a lo largo del Urumea o tomarse un baño entre los demás donostiarras en la playa de la Concha sin ser molestados, salvo por algún petardo cinéfilo chancletón o, ya menos, alguna golfilla con ganas de plano en su próxima película.

El cineasta Ira Sachs presidirá el jurado compuesto por el director Genki Kawamura, la guionista Catherine Paillé, las actrices Alice Braga y Patricia López Arnaiz, el actor Bill Skarsgård y el productor Mike Goodridge. 


PREMIOS DONOSTIA

Además, recibirán el Premio Donostia el cineasta alemán Werner Herzog, que presentará junto al actor Orlando Bloom su nuevo largometraje, Bucking Fastard, y la actriz Naomi Watts, protagonista de la película The Housewife (La esposa perfecta) dirigida por Ben Shirinian, a quien también acompañará la intérprete Lena Olin. Bloom entregará el Premio Donostia a Herzog y el cineasta J.A. Bayona, a Naomi Watts.



Naomi Watts, una de las actrices más talentosas y reconocidas de su generación, recibirá el Premio Donostia el sábado 19 de septiembre en una gala en el Kursaal. La actriz y productora presentará en la 74ª edición del Festival de San Sebastián el largometraje The Housewife (La esposa perfecta), debut en la dirección del canadiense Ben Shirinian.

El trabajo de Watts combina cine de autor con grandes producciones en la pequeña y en la gran pantalla. Ha estado nominada al Óscar en dos ocasiones: por su papel en 21 Grams (21 gramos, 2003), de Alejandro González Iñárritu, y por el de The Impossible (Lo imposible, Sección Oficial fuera de concurso, 2012), de J.A. Bayona.

Su consagración internacional llegó gracias a Mulholland Dr. (Mulholland Drive, 2001), de David Lynch, una interpretación considerada referente del cine contemporáneo. También ha trabajado con cineastas como Peter Jackson, David Cronenberg, Clint Eastwood, Michael Haneke, Audrey Diwan, Noah Baumbach o Rodrigo García, con quien en 2009 viajó a San Sebastián para clausurar la Sección Oficial fuera de concurso con Mother & Child (Madres e hijas).

Naomi Watts, actriz que recibirá uno de los dos Premios Donostia


El segundo Premio Donostia lo recibirá el director, guionista, productor y actor Werner Herzog en reconocimiento a su carrera durante la gala de apertura del Festival de San Sebastián el 18 de septiembre. La máxima distinción honorífica del Festival para el cineasta alemán irá acompañada de la proyección de su nuevo largometraje, "Bucking Fastard", que ha competido en el Festival de Venecia.

A lo largo de una carrera que abarca seis décadas, Werner Herzog se ha convertido en una de las figuras más influyentes del cine contemporáneo, "construyendo una obra extraordinaria ―alrededor de 80 filmes― y moldeada por la obsesión, las situaciones extremas y las contradicciones de la naturaleza humana", señala el Festival. Sus películas, tanto de ficción como de no ficción, "están pobladas por soñadores y conquistadores que se enfrentan a paisajes extremos y fuerzas que escapan a su control. Guiado por su concepto de "verdad extática", Herzog defiende un cine que trasciende la mera observación de los hechos para revelar una dimensión más profunda y poética de la realidad", añaden.

La proyección del Premio Donostia, que tendrá lugar en el Teatro Victoria Eugenia antes de la ceremonia de entrega en el Kursaal, contará con la última película de Werner Herzog. Protagonizada por Rooney Mara, Kate Mara, Orlando Bloom y Domhnall Gleeson, Bucking Fastard cuenta la inusual historia de dos hermanas gemelas cuyo vínculo extraordinario las lleva a hablar al unísono, amar al mismo hombre y compartir los mismos sueños.


Segundo Premio Donostia, al director alemán Werner Herzog


SECCIÓN OFICIAL

Junto a la ya comentada en otro artículo participación española de 5 minutos más, El mal padre y Sants, en la Sección Oficial a concurso tendremos entre otro cine alemán, inglés, norteamericano, japonés, brasileño, argentino y, por supuesto, el habitual desembarcó del cine galo. El listado de presencias internacionales lo abrirá Fatih Akin, director de Ghost Song, y sus protagonistas Mariam Dawoud y Eren M. Güvercin, que encarnan a Farasha y Faris, unos veinteañeros que se conocen en una fiesta de graduación. Una mirada lo cambiará todo, pero Farasha muere esa misma noche. Negándose a separarse de él, descubre un modo de cruzar la frontera de ambas dimensiones.

Por su parte, Jesse Eisenberg presentará su tercera película tras la cámara, El debut. Desgraciadamente, no la acompañará ni Paul Giamatti ni Julianne Moore, la cual interpreta a Mona Friedman, una ama de casa tímida y discreta que consigue un pequeño papel en un teatro comunitario, lo que la convertirá en una apasionada actriz, dispuesta a hacer cualquier cosa para proteger la integridad artística de su papel, aunque eso signifique entrar en guerra con el autoritario director de la obra.

La actriz Marion Cotillard acompañará a la directora Nicole Garcia para presentar 7h40 ce matin-là. Cotillard es Alice, que llega a una tranquila ciudad de provincias y empieza a trabajar en una cafetería, integrándose sin problemas en una vida que no es la suya. Pero no está allí por casualidad, sino por Milo, un joven mecánico de un garaje cercano. Para él, Alice es una forastera. Para ella, él es alguien ligado a un pasado que nunca ha dejado atrás.


Y más cine francés, esta vez con la enésima adaptación de tres horas de la obra de Victor Hugo y aroma de superproducción de Netflix, Los Miserables. La dirige el realizador Fréderic Cavayé, cuya filmografía no invita al optimismo. Acudirá con él Vincent Lindon, Tahar Rahim, Noémie Merlant, Camille Cottin y Benjamin Lavernhe.

Marion Bailey, Paul Jesson y Alice Bailey Johnson representarán a Mike Leigh, director de Tender Loving Care. Hace dos años el director también participó con Mi única familia con nulo éxito en el palmarés. El británico seguirá suponemos con el cine social contemporáneo.

El veterano director noruego, Hans Peter Moland, vendrá con Herbert Nordrum y Asta Kamma August para presentarnos una historia de 155 minutos titulada Growth of the Soil. También mostrarán sus películas en la competición Amanda Kernell (Brace Your Heart) y Yeşim Ustaoğlu (What Remains), además de tres debutantes: la directora alemana Tony Vahl (Krux), la japonesa Maha Harada (My Father’s Room) y el chino Ah Biao (Border). Fuera de concurso, el actor y productor Brad Pitt respaldará el estreno de En el corazón de la bestia, dirigida por David Ayer, y el cineasta belga Michaël R. Roskam clausurará el Festival con Le Faux Soir, cuyo reparto encabeza Arieh Worthalter.

CINE HISPANO EN LA SECCIÓN OFICIAL


La habitual presencia de cine latinoamericano en el Festival comprende presencias prácticamente en todos sus apartados. En la Sección Oficial, la actriz Lali Espósito y el actor Marcelo Subiotto participarán en el estreno de Glaxo, del argentino Benjamín Naishtat, mientras que Mercedes Morán y Dolores Fonzi, además de la escritora Mariana Enriquez, respaldarán la participación de Mis muertos tristes, del chileno Pablo Larraín, en la Sección Oficial, que también acogerá el estreno de Vicentina pede disculpas del brasileño Gabriel Martins.

El chile Pablo Larraín regresa con Mis muertos tristes, serie que en el Festival será presentada en su formato de largometraje y en cuyo reparto figuran Mercedes Morán, Dolores Fonzi y Carolina Álvarez. La historia, basada en cuatro relatos de Mariana Enriquez, cuenta el caso de Ema, una mujer que puede ver y escuchar a los muertos. Habitual de citas como Venecia, Cannes o Berlín, el director, guionista y productor chileno presentó años atras en Horizontes Latinos obras como Tony Manero (2008), Post mortem (2010) y El club (2015). En Perlak, proyectó No (2012), nominada al Oscar a la mejor película en lengua extranjera, además de Neruda (2016) y Ema (2019).

Benjamín Naishtat ganó en 2018 con Rojo la Concha de Plata a la mejor dirección y al mejor actor para Darío Grandinetti, además del Premio a la mejor fotografía. Puan (2023) le valió el Premio a mejor guion escrito junto a María Alché, y la Concha de Plata ex aequo a la mejor interpretación protagonista para Marcelo Subiotto. En esta ocasión, el cineasta opta a la Concha de Oro con la película Glaxo, escrita por el director a partir de la novela homónima de Hernán Ronsino y protagonizada, entre otros, por Lali Espósito y Marcelo Subiotto. Transcurre en 1957 en un tranquilo pueblo argentino, donde la llegada de un siniestro excomisario de policía y su seductora esposa fractura el vínculo entre cuatro jóvenes inseparables. 
 
Vicentina pede desculpas es el tercer largometraje del brasileño Gabriel Martins (Belo Horizonte, 1987), en el que una mujer busca el perdón de las familias de un accidente provocado por su hijo. 



Fotograma de Ghost Song de Fatih Akin


domingo, 6 de julio de 2025

El cautivo (2025)

 Lo importante es saber imponer el relato

 

Cartel promocional de la película de Alejandro Amenabar

 

Pocos directores españoles despiertan el interés del público a la hora de presentar un estreno. Quitando a Pedro Almodóvar, que siempre ha sabido él solito crear expectación por cada obra que presentaba allende nuestras fronteras en festivales de renombre, tan sólo me viene a la mente dos figuras más jóvenes: Juan Antonio Bayona y Alejandro Amenabar. Verdad que hay un listado de notables directores pero no están en esa liga de la llamada "gran expectación" que se suscita con cada proyecto: los Trueba, Coixet, Sorogoyen, Alberto Rodríguez, León de Aranoa, por poner algunos ejemplos, no levantan tanto interés como si fuera un Barcelona F.C.-Real Madrid. 

Es verdad que en ciertas ocasiones son los premios internacionales los que provocan esos anhelos por ir a la sala a verla, como puedan ser los casos más recientes de Sirât de Oliver Laxet, que logró el Premio del Jurado en Cannes, o los casos de 20.000 especies de abejas de Urresola y Alcarrás de Carla Simón por la repercusión que tuvieron en tiempos recientes en Berlín. 

Amenabar y Bayona son dos directores no muy prolíficos: el primero a sus 53 años cuenta con 8 largometrajes; el segundo, con 50 primaveras, ha rodado dos menos. Los paralelismos continúan con los premios: así, Amenabar logró el Oscar por Mar adentro (2004); el realizador catalán estuvo a las puertas con La sociedad de la nieve (2023) si no se hubiera cruzado ese año la también magnífica La zona de interés. En cuanto a los Goyas, Alejandro atesora dos como mejor director y tres a mejor película frente a Bayona que ha logrado tres en dirección y uno a mejor filme. También se asemejan en que junto a proyectos con reputados actores nacionales cuentan con trabajos en los que han intervenido actores internacionales de renombre: Ethan Hawke, Rachel Weisz o Nicole Kidman en el caso de Amenabar, o Sigourney Weaver, Bryce Dallas Howard y Naomi Watts por parte de Bayona.

Por último, querría destacar que mientras Amenabar se ha sentido atraído por figuras históricas (la astrónoma Hypatia de Alejandría, Miguel de Unamuno, y ahora Cervantes) o contemporáneas (Ramón Sampedro símbolo de la eutanasia) que luchan contra un ambiente hostil en sus respectivas épocas, Bayona se ha decantado por narrar historias de personajes que luchan por adversidades no tan ideológicas, políticas o sociales de su tiempo, sino ante desgracias más naturales (familia ante un tsunami, niño frente al duelo por la muerte de su madre o un equipo de deportistas enfrentándose a su supervivencia en la cordillera de los Andes).

 Este año es Alejandro Amenabar el protagonista, el que ha creado expectación con El cautivo, que se estrenará en España el próximo 12 de septiembre, previo estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), dentro de la sección Special Presentations, una de las más prestigiosas del certamen canadiense que celebra este año su 50 edición del 4 al 14 de septiembre. 

El estreno en Toronto marca el inicio del recorrido internacional de El cautivo. Su director, Alejandro Amenabar presentó en la misma sección Mar adentro y Mientras dure la guerra.  La sección Special Presentations acoge películas de autores consagrados y títulos que, por su calidad cinematográfica y el interés que despiertan, se perfilan como protagonistas de la temporada internacional. En ediciones anteriores se han proyectado películas como Los que se quedan, Sin novedad en el frente o Los Fabelman, entre otras. 

 El rodaje ha tenido lugar en la Comunidad Valenciana: Alicante, Santa Pola y los estudios “Ciudad de la Luz” entre otras localizaciones levantinas, así como en los Reales Alcázares de Sevilla.

Con guion de Alejandro Amenábar, El cautivo está protagonizada por Julio Peña y Alessandro Borghi, que junto a Miguel Rellán, Fernando Tejero, Luis Callejo, José Manuel Poga, Roberto Álamo, Albert Salazar, Juanma Muniagurria, César Sarachu, Jorge Asín, Mohamed Said, Walid Charaf y la debutante Luna Berroa, entre otros, completan el reparto.  

  

Julio Peña con el director Alejandro Amenabar observando una escena rodada

 

¿Y qué nos va a contar el autor de Los otros? Pues en lugar de hacer un biopic, parece que se va a centrar en unos pocos años de la vida del escritor de Rinconete y Cortadillo. En concreto, los que comienzan con su cautiverio de cinco años (1575-1560) en Argel, cuando regresaba a España en la galera Sol y esta es apresada por una flotilla turca cerca de la costa catalana. Según nos relata el director, "en 1575 se cerraron las puertas de la libertad para Miguel de Cervantes, pero a cambio se abrieron las de su imaginación y su humanidad. Mientras ideaba arriesgados planes para fugarse de una desoladora prisión árabe, aquel joven soldado se vio empujado a conocer el mundo de sus captores y a interactuar con ellos en suelo enemigo. Y allí, entre sus compañeros de cautiverio, encontró su verdadera vocación como inigualable contador de historias".

 He consultado tres fuentes para redactar este artículo sobre Cervantes. Curiosamente, en una de ellas se afirma que "poco sabemos con absoluta certeza de la vida del más universal de nuestros escritores". De hecho, algo tan básico como la fecha de nacimiento, en una se afirma que "ignoramos el día en que nació (...). Fue bautizado en Alcalá de Henares (9-X-1547)". Y en las otras dos se nos dice que probablemente sea 9-X-1547 y en la otra tan sólo se afirma que nació en 1547. 

Visto lo visto, tenemos que suponer que Amenabar habrá tenido que recurrir para describir en su guion esos cinco años de cautiverio a lo que el mismo Manco de Lepanto recreó en sus obras como la Epístola a Mateo Vázquez, El trato de Argel, Los baños de Argel y el relato del Capitán cautivo que aparece en El Quijote I (capítulos 39-41). Más lo que haya echado a la cazuela la pizquita de imaginación, mucha o poca. Veremos.

En la nota de prensa que nos envían, Amenabar comenta que "entrar en la cabeza y el corazón de uno de los mayores talentos de la literatura ha acabado convirtiéndose en la tarea más intensa y personal de mi carrera. Deseo que la gente conozca a Miguel de Cervantes tanto como creo conocerlo yo ahora. Y que haga un viaje en el tiempo para verse allí, entre corsarios, cautivos, renegados, amigos y enemigos... observando y escuchando a aquel hombre fascinante que ni siquiera sabía aún que era un genio”.

Cuando uno se enfrenta a hechos históricos bastante documentados, no queda más remedio que ceñirse en lo posible a ellos, so pena de ser acusado de interpretar –en el mejor de los casos– o de tergiversar la historia –en el peor–; si no hay suficiente documentación, aquí el creador puede asumir con su imaginación el rellenar los agujeros negros. Y si logra conectar el pasado con el espectador del presente, las lanzas de guerra no se pondrán en posición de combate. Ya le ocurrió con su última obra: Mientras dure la guerra (2019). 


Julio Peña (Cervantes) frente al actor Roberto Álamo

 

 SINOPSIS DE EL CAUTIVO
 
Año 1575. El joven soldado Miguel de Cervantes es capturado en alta mar por corsarios árabes y llevado a Argel como rehén.
 
Consciente de que allí le espera una cruel muerte si su familia no paga pronto su rescate, Miguel encontrará refugio en su pasión por contar historias. Sus fascinantes relatos devuelven la esperanza a sus compañeros de prisión y acaban por llamar la atención de Hasán, el misterioso y temido Bajá de Argel, con el que comienza a desarrollar una extraña afinidad.
 
Mientras los conflictos crecen entre sus compañeros, Miguel, llevado por su inquebrantable optimismo, comenzará a idear un arriesgado plan de fuga.

 

viernes, 15 de marzo de 2024

Los Oscar de 2024

Premios Oscar, Oscars, Óscares... pero ¿a quién le importa?


Hace años, décadas tal vez, los premios Oscar constituían un tema de tertulia, antes y después de celebrarse en el Dolby Theatre de Los Ángeles, habitual escenario. Tengo la sensación de que con el paso del tiempo apenas, salvo para ese círculo masónico de cinéfilos cada vez más añoso, conserva ya la misma importancia. Supongo que hay factores que han contribuido a ese desinterés: dejando aparte lo aburrido que pueden ser tres horas de agradecimientos a padre, madre y demás familia y luego a los compañeros de rodaje, están la disminución de la importancia de la sala cinematográfica, el consumo superficial del cine en canales, la apuesta de las plataformas por las series o miniseries, la diversidad del ocio de hoy en día...

El pasado sábado tuve la suerte de comer con mi cuadrilla. ¿Creen ustedes que a un día vista de la gala salió no ya los Oscar sino algún tema cinematográfico entre los temas que se abordaron en la sobremesa? Tal vez no sea significativo de nada. Pero a mí se me ocurrió pensarlo.

A estas alturas, ya sabrán que el bueno de Christopher Nolan ha ganado con su "Oppenheimer" el Oscar a mejor película y dirección, un relato de 180 minutos absorbente sobre el Proyecto Manhattan y sobre las consecuencias que tuvo en el padre de la bomba atómica. Me alegra saber que los dos actores, Cilliam Murphy y Robert Downey Jr. se hayan llevado los premios de interpretación. 

Desde que empezó a ser conocido, hace ya 24 años con la fascinantemente estructurada "Memento" (2000), ha rodado filmes que ha interesado al público en mayor o menor medida. Y créanme, "Oppenheimer" llenó las  salas cuando creo que nadie lo esperaba. Cine clásico que se amolda a una narrativa que no siempre tiene que salir bien porque nadie, cuando se pone a rodar, sabe a ciencia cierta si eso va a constituir un éxito. Tal vez el hecho de que Puttin esté dando por culo a Ucrania y amenazando con sacar las ojivas nucleares de donde las tenga, haya influido en eso que llaman el subconsciente colectivo. Vaya usted a saber.

Creo recordar que de los 180 minutos de metraje apenas se alude en dos ocasiones a lo que supuso sendos bombardeos en Hiroshima y Nagasaki. Es un pero que leí sobre el filme de Nolan. Pero claro, la historia no iba de las consecuencias en la población civil japonesa. Así debió quedar la Naturaleza en esas ciudades después de soltar los pepinos. Cada vez que veo árboles en estado invernal siento que la destrucción atómica es algo parecido. El contraste con el cielo azulado con ribetes de núbes lo hace más trágico si cabe.

 


 

Oppenheimer acaparó 7 galardones. Después vienen las migajas. Esos Oscar que, cual pedrea en la lotería, alegran un poco y alejan del sabor a hiel del fracaso estrepitoso. "Pobres criaturas" del terrible adulte griego Yorgos Lanthimos  se llevó al zurrón 4 de los 11 a que aspiraba. Poca recompensa para una película logradísima, inteligentísima, divertidísima y todos los -ísimos que puedan imaginar. Sí, es feminista, pero me divertí tanto viéndola y disfrutando de la vitriólica mirada al siglo en que vivieron Mary Wollstonecraft Shelley y Lord Byron que no me salieron sarpullidos. Además, el plantel compuesto por Emma Stone, segundo Oscar tras el de La La Land (2017), Mark Ruffalo (de vacío) y Willem Dafoe hace que los 141 minutos pasen como un suspiro. De admirar el despliegue de decorados y vestuario que tuvieron su justa recompensa en esta edición.

La otra pedrea ha sido para la actriz de reparto Da'Vine Joy Randolph que, dicen los que la han visto en "Los que se quedan" de Alexander Payne, está soberbia. Y la película es muy recomendable. Sobre todo porque la confronta el bueno de Paul Giamatti. 

A Payne le tuve cerquita un año en el Zinemaldia -estaba de presidente en el Jurado- en una proyección de una obra maestra que había sido restaurada: “El ladrón de bicicletas” (1948). A veces he estado cerca de dioses, aunque mi inglés de la Escuela de Idiomas me ha convertido en un Woody Allen tartaja y timorato.


ESPAÑA SE VUELVE DE VACÍO

Este año el cine patrio presentaba dos solidísimas candidaturas. Por un lado, la magnífica "La sociedad de la nieve" de J. A. Bayona. Desgraciadamente, el nivel en la categoría de Mejor Filme Internacional era altísimo. Todas podrían haberse llevado el premio. Sin embargo, fue "La zona de interés" de Jonathn Glazer quien se llevó el Óscar al agua con una vuelta de tuerca sobre un tema muy llevado al cine: el holocausto judío en la II Guerra Mundial. Atención al uso del sonido en esta película, algo que en el cine no se suele dar importancia pero que aquí es fundamental en muchas escenas.

 


 

 Y en el apartado de largometraje animado, nuestro bilbainísimo Pablo Berger presentaba su candidatura con "Robot Dreams", la relación amistosa entre un perro solitario y su robot de compañía. No ganó porque en frente tuvo al dios de la animación japonesa, que había anunciado hace tiempo que a sus 83 años ya no estaba para más anime. Su obra "El chico y la garza" cuenta un drama que va pasando del realismo a lo fantástico con escenas cada vez más ininteligibles para mí. La tendré que volver a ver con un diccionario Español-Miyazaki. No quiero dejar de recomendar la obra de Berger, sencilla, emotiva, con trazos naífs, que en momentos puede estar a punto de caer en la sensiblería, pero que al salir del cine uno respira más y mejor. Vamos, como si hubieras ido al masajista del alma. Sorprende gratamente cómo el autor de "Blancanieves" adapta de una manera muy personal la novela gráfica de Sara Varon. Es lo que se dice un autor, no un simple adaptador.

No me extrañaría que Damien Chazelle, si se hubiera topado con Pablo Berger en la alfombra roja, le hubiera recriminado que su final era muy semejante al de "La La Land", pero en perruno.




 


domingo, 11 de febrero de 2024

Goyas: Bayona 12, Urresola 3, Berger 2, Erice 1

Bayona deja en evidencia cuál fue la mejor película en 2023 con permiso de Víctor Erice

 

La Academia en su 38ª edición de los premios Goya otorga 12 de las 13 estatuillas a que aspiraba al filme 'La sociedad de la nieve' de J. A. Bayona



 

'La sociedad de la nieve' de J. A. Bayona se llevó los premios a mejor película, dirección, fotografía (Pedro Luque), producción, montaje, música original (Michael Giacchino) y demás premios técnicos. Vamos, que arrasó en la noche del cine español que, en esta ocasión, se puso de gala en Valladolid. Se ha convertido en la tercera película española con más premios tras 'Mar adentro' y 'Ay, Carmela'.

El director barcelonés dedicó el premio al público que ha asistido a las salas de cine, 450.000 espectadores según anunció, y eso que las dos grandes cadenas de exhibición en España no aceptaron las condiciones de Netflix para su exhibición en sus circuitos. Allá ellos. No regaló los oídos a los allí presentes -entre otros la plana mayor del Gobierno socialista encabezado por Pedro Sánchez- al manifestar con pesar que "no estamos en un buen momento para hacer películas. Con pocos recursos se están haciendo hoy en día". Dedicó el premio a mejor dirección -como no podía ser menos- a los que sobrevivieron en los Andes y a los que allí quedaron. Quiso plantarse a 4.000 metros en el Valle de las Lágrimas (Andes), lugar donde tuvo lugar el accidente de aviación uruguayo, para pedir permiso a los que allí quedaron de entre los tripulantes, el equipo de rugby y sus familiares para poder hacerla de la mejor manera y lo más respetuosamente posible. Los espíritus se conjuraron para que así fuera junto con el beneplácito de los supervivientes. Ahora a Hollywood.

Lo peor

La nota discordante la tuvo que poner Pedro Almodóvar que, junto a Penélope Cruz, fueron los encargados de anunciar el premio gordo a Mejor película. Justo antes de desvelar lo que ya se intuía, el manchego afirmó con un rotundo "creo en el cine español" su amor al cine... de izquierdas, claro. Y lamentó las palabras del asistente por primera vez a la gala, el vicepresidente de la Junta de Castilla y León de Vox, García Gallardo, que aprovechó la alfombra para llamar "señoritos" a los del cine que cogen las subvenciones para después hacer películas que no va nadie a verlas. Almodóvar llegó a afirmar "que las subvenciones que recibimos los del cine español las devolvemos con creces al Estado. A este hombre lo odio". Ni era el momento, ni el lugar, haciéndose protagonista con sus palabras de un instante en que lo importante era el Goya a Mejor película para 'La sociedad de la nieve'. Pero, claro, quién le va a toser al Dios patrio de media España.

Si no fue poco el bochorno de Pedrito, anteriormente no desaprovecharon sus 'chicas' otro momento que la Academia había preparado para celebrar el 25 aniversario de la exitosa 'Todo sobre mi madre'. Rememorando la escena del sofá, en el escenario se congregaron las actrices del filme, Cecilia Roth, Marisa Paredes, Penélope Cruz y Antonia San Juan hablando que chupar pollas y el tiempo que hacía que no chupaban ninguna. Lástima que el realizador no pusiera un plano de la homenajeada Sigourney Weaver de 74 años para ver su rostro. Bueno, supongo que el nivel de castellano básico la libraría del sonrojo de tener que escuchar el mal gusto de las 'chicas almodovarianas'. O lo que quedan de ellas.

 


 

Lo Mejor

La teniente Ripley supo estar a la altura de la noche al recibir de manos de Bayona, realizador que la dirigió en 'Un monstruo viene a verme' y por la cual fue nominada al Goya de reparto en 2016. Su discurso engrandece estos premios. Una señora de los pies a la cabeza: sabe lo que dice y cómo lo dice.Se ha esforzado mucho por no dejar que Hollywood defina o limite sus elecciones. Sin leer, emocionada y con sinceridad en sus palabras dijo 'estar llena de gratitud' en un aceptable castellano. Aludió a un grande, Luis Buñuel, y a una película, 'Viridiana'. Elogió el cine español, que "ha  dado obras maestras a lo largo de los años, audaces, conmovedoras e inquietantes" y ha sabido producir películas que escapan a lo estandarizado. Y un detalle anecdótico que la hace más grande aún como persona. Mencionó a su amigo Bill Murray, que le comentó que siempre su interpretación es mucho mejor doblada al español. De ahí que 'realmente la actriz que me dobla debería estar aquí arriba también. Me ha doblado en más de 30 películas empezando por 'Alien'. Se llama María Luisa Solá".

 

La noche tenía algo de suspense al inicio ya que Estíbaliz Urresola Solaguren con su '20.000 especies de abejas' venía de haber ganado premios en el Festival de Berlín, Málaga, en los Feroz y también en los Forqué. Pero fue como jugar contra el Real Madrid en el Bernabéu. Sus quince nominaciones, discúlpenme la sinceridad, eran a todas luces desorbitadas. Se tuvo que conformar, que no es poco, con los de dirección novel, guión original y, sobre todo, con el más emotivo al de actriz de reparto, que lo recibió la actriz vasca Ane Gabarain. Esta y la protagonista de '20.000 especies de abejas', la niña Sofía Otero, protagonizaron la escena más tierna y emotiva de la velada al entregar esta el premio a la que hace de tía en la película, una relación francamente lograda en la pantalla.



Los premios a mejor interpretación cayeron en David Verdaguer, por su papel del humorista Eugenio, y para Malena Alterio, que interpreta a una mujer que ha de reinventarse en taxista para seguir adelante en 'Que nadie duerma' de Méndez Esparza, una película que no debería pasar desapercibida para el que esto lee. 

Verdaguer recordó las palabras de Ignatius, "el humor es lo contrario al miedo. Yo he descubierto haciendo esta peli que Eugenio era una persona que tenía mucho miedo. Y la mayoría de las personas que estamos aquí tenemos miedo, pero lo aparcamos y hacemos películas, que quizás las que las vean durante un ratito se olviden de sus miedos".

Malena Alterio recordó la variedad de papeles de las allí nominadas: una vasca (Patricia López Arnaiz), una gallega (María Vázquez), una extremeña haciendo de catalana (Carolina Yuste), una catalana (Laia Costa) y ella, hispano-argentina. ¡Viva la pluralidad!

 


 

El bilbaíno de Nueva York

No debemos olvidar en esta reseña otro gran triunfador de la noche en Valladolid. El vizcaíno Pablo Berger, que aspiraba a cuatro cabezones, se llevó dos: el premio a mejor película de Animación y el mejor guion adaptado. Curioso que la historia muda entre un perro y un robot se haya llevado este último. Pero como dice el autor de 'Torremolinos 73', "antes de director soy guionista", ensalzando la importancia en esta ocasión del 'storyboard'. Quiso dejar claro que la animación no es un género, y expresó el deseo de que alguna vez una película animada esté en el apartado de Mejor película.

 Mención merece la aparición de José Sacristán que, en nombre del homenajeado y no presente, el director de fotografía y mucho más, Juan Mariné, hizo gala de su saber estar. Para empezar usó el Don para un personaje que quizás no sea muy famoso, ni falta que hace, pero que es justo la distinción, pues ha demostrado amor, rigor y dedicación al cine y a la conservación de éste. Consiguió lavar la cara a los haluros de plata que componen el 35 mm para así evitar de la destrucción las imágenes y las voces del patrimonio cinematográfico español. Mariné decía que su retina era casi una emulsión fotográfica. Sus 90 años de sus 103 años actuales así lo atestiguan. No pudo estar presente pero su representante, Sacristán, estuvo a la altura con su poderosa voz.

 


 

Adiós, Erice, adiós 

 Y acabo lamentando la ocasión perdida que los académicos han desperdiciado al no haber premiado a la obra testamentaria de Víctor Erice, 'Cerrar los ojos', más que con un premio de las once candidaturas a las que aspiraba. José Coronado fue el único que pudo subir al escenario para recibir su galardón a mejor actor de reparto. Tuvo que sufrir en la alfombra rosa preguntas del tipo '¿qué te parece que Vox acuda a la gala de los Goya?'. En fin, Erice no estuvo. Seguro que se fue a tocar el clarinete como hacía Woody Allen, otro apestado.

Hubo mucha reivindicación. Lo de siempre: feminismo por aquí, empoderamiento por allá, ecologismo, no a la masacre en Palestina y alguna cosilla más que se me olvida. De  tractores nada. Que debe ser que los actores y directores no comen del campo sino que se alimentan de las subvenciones.

Me despido con un chiste que contó David Verdaguer en la alfombra rosa. Era el que más le gustaba de los que contaba Eugenio pero que no aparece en 'Saben aquell' de David Trueba. Un tipo se acerca a otro con una navaja y le espeta: "¿La chupa o la vida?". Y el otro le contesta sin vacilar: "¡La chupo, la chupo!"

Como ven la 38º edición fue muy fálica. Y 'Un amor' y su directora se fueron sin chupar premio alguno.


Artistas que han sido nominados y que nunca han logrado el Goya


lunes, 20 de noviembre de 2023

La película que verán más de un millón de espectadores en España

'La sociedad de la nieve' de J. A. Bayona se estrena el próximo 15 de diciembre en cines

Abróchense los cinturones porque la experiencia es inmersiva e inclusiva


Bayona no es un director prolífico. En eso se parece a Stanley Kubrick, que cada proyecto se lo tomaba con tiempo. Desde que debutó allá por 2007 con 'El orfanato' hasta el presente tan sólo ha rodado cinco largometrajes, documentales, series de tv y videoclips aparte. Con su quinto proyecto, financiado por la todopoderosa Netflix ¡en español!, ha visitado festivales de prestigio. Clausuró Venecia dentro de la sección oficial fuera de concurso, logró el Premio del Público en el Zinemaldia y fue invitado a su casa, el Festival de Sitges, para recoger en su 56ª edición el Premio Máquina del Tiempo y, de paso, presentar su película. Una obra que ha sido elegida por la Academia de Cine Español para representarla en los Oscar de 2024 y candidata al Premio Forqué. Y queda por hacer más ruido.


J. A. Bayona entrando a la rueda de prensa del Festival de Sitges para presentar 'La sociedad de la nieve' y agradecer el premio La Máquina del Tiempo.

 

El pasado día 10 de octubre tuvo lugar la rueda de prensa en la que el director del Festival de Sitges, Ángel Sala, anunciaba con gran satisfacción la entrega de dicho premio al director barcelonés, que reconocía 'haber vivido grandes momentos de su vida' en este Festival. Les acompañaba una de las coproductoras del filme, Sandra Hermida. La Noche Americana estuvo allí. 

'La sociedad de la nieve' es la adaptación homónima del libro de Pablo Vierci sobre la odisea de unos jóvenes pertenecientes a un equipo de rugby que viajaban en el avión que se estrelló en los Andes en 1972 rumbo a Santiago de Chile. En esos 72 días que estuvieron en condiciones inclementes, tan sólo sobrevivieron 29 de los 45 viajeros. El resultado fílmico de esta trágica lucha por evitar la muerte es esta obra sobresaliente.

Pregunta - ¿Qué significa este Premio de la Máquina del Tiempo y para ti este Festival de Sitges?

Bayona. -Sitges es muy especial porque la distancia que hay entre el escenario y el patio de butacas es muy borrosa. Es muy fácil ver a directores a los que admiras sentados en el patio de butacas viendo películas. Y también se da esa cosa tan extraña de que muchos de los que estábamos en el patio de butacas, empezando por el primero que fue Jaume Balagueró, hemos empezado a presentar películas de una forma natural. Me siento un poquito pues como el día cuando presenté mi primera película ('El orfanato'). He visto muchos directores recibir este premio y ahora estoy ahí arriba recibiéndolo. Se me hace extraño pero, por otro lado, me hace mucha ilusión.

P.- Centrándonos en el filme, ¿cómo abordaste un tema tabú como es el del canibalismo en la película? 

Bayona. - Cuando leí el libro, el canibalismo no fue el tema que más me había interesado o impactado, a pesar de estar realmente impactado cuando acabé la obra de Pablo Vierci. Y de hecho recuerdo una conversación con Belén Atienza, coproductora, que me preguntó lo mismo, sobre cómo iba a rodar "esto". Y tardé un par de segundos en entender a qué se refería con ello (las escenas de canibalismo). Porque no era el asunto que más me impactó de la novela. Al contrario de otra obra escrita un año después de la tragedia, '¡Viven', en el que los protagonistas tenían veinti pocos años, el de Vierci está escrito 40 años después. En él está el poso del tiempo que ha pasado y hay una esfera que tiene que ver con lo filosófico, lo espiritual, incluso lo psicológico, que es lo que me impacta del libro, lo grande que es esta historia en todos los sentidos.

P. - ¿Cómo involucraste a todo el equipo técnico y artístico para rodar este tipo de escenas que, aún no siendo escabrosas ni gore, sí que tienen un aspecto tabú?

Bayona. -El acercamiento que tuvimos en el rodaje es como si hubiésemos rodado un documental, porque pasamos todos los días por todos los grandes momentos significativos de la historia. Y la intención siempre fue no dulcificarla . Se rodó todo, incluso esas escenas 'escabrosas', con atrezzo y maquillaje, porque era importante que los actores pasasen por todos los momentos. Y ya en el montaje fue cuando nos dimos cuenta de que todo lo que tenía que ver con los más 'gráfico' (del canibalismo) te sacaba de la película. Porque durante esos 72 días que estuvieron, ellos pudieron acostumbrarse a ese 'comportamiento' de subsistencia y convertirlo en algo anecdótico, mientras que en dos horas de película es imposible hacer que 'eso' se convierta en algo rutinario. Entonces optamos siempre, aparte de respetar la intimidad de los fallecidos, por no entrar en lo 'gráfico'.

P. -Los supervivientes pertenecían a un colegio católico. Hábleme del aspecto religioso del filme y de si ellos te han explicado que en el momento del canibalismo tuvieron que separar sus creencias religiosas de los momentos de supervivencia y cómo lo hicieron para escoger por qué cadáver empezar a alimentarse.

Bayona. -Una de las cosas difíciles de las muchas que tenía la historia era que estaban los supervivientes y los personajes que se quedaron en la montaña. Realmente era muy difícil hablar de 'ellos' porque ese sujeto como tal no existe. Teníamos que encontrar la forma de contar este historia que fue inclusiva. No soy una persona religiosa pero ellos eran personas muy religiosas. Me parecía que limitarlo todo a lo religioso era hacer más pequeña la lectura del drama. He sido muy respetuoso con sus creencias pero he intentado llevarlo a un lugar más espiritual, porque cuando hay un acto de entregar tu cuerpo para que otro 'lo consuma' y pueda vivir, hay algo ahí trascendente.

P. -Al regreso, una de las madres le dice a su hijo que ha sido 'un milagro'. Y él le contesta que no, que ha sido otra cosa.

Bayona.- Es verdad que hay esa frase textual dicha por 'Fito' Strauch a su regreso cuando su madre le dice es un milagro, 'qué milagro, mamá'. Eso da mucho a entender la situación en la que regresan, donde el mundo lo recibe como héroes y con esa figura de Dios muy presente y del milagro, y ellos venían de comerse los cuerpos de sus amigos y de pasarse 72 días con temperaturas bajo cero viviendo en la miseria. Me  parecía mucho más interesante hacer una lectura espiritual a través del acto de entrega  que no una lectura que fuera religiosa en un solo sentido. Eso sería limitar el sentido de la película.

P. -El hecho de hacer tiras de los cuerpos para hacer porciones no lo muestras muy claro, son algunos compañeros que de espaldas hacen este trabajo, ¿lo rodaste, lo eliminaste del montaje final?

Bayona. -El tema de la carne va mucho más allá de lo que está escrito en los libros. Hablando con el psicólogo que les atendió cuando regresaron, y que hizo de traductor para '¡Viven!' de Paul Read, nos contaba que de lo que ellos hicieron en la montaña fue bloquear una parte de su cerebro, de forma que ellos no transitaban por lo que hacían. Las imágenes que ellos te cuentan son incluso mucho más fuertes de las que hay en el libro. Podíamos haber ido muy lejos pero eso le daba un tono que le alejaba de lo que queríamos contar. Ahí estaba el reto: nosotros rodamos cómo cortaban porciones, cómo rasgaban el calcio de los huesos y lo mezclaban con hielo y  lo bebían. Todo eso se rodó y en el montaje fue cayendo porque, al final, tú diriges la película en una dirección y eso no hacía falta.

 

Bayona contestando en rueda de prensa a La Noche Americana. Sitges.

 

P. -¿La escena del accidente aéreo es impresionante y eso que dura poco? En el pase de prensa del Zinemaldia, hubo tras él un espeso silencio en el patio de butacas. Parecía que el espectador lo había sufrido también.

Bayona. -Nos propusimos huir de la palabra 'espectacular'. No buscábamos espectacularidad, aunque evidentemente un accidente de avión pues tiene un componente de espectacularidad indisociable que es inevitable. Pero lo que realmente buscábamos era la experiencia inmersiva, de estar ahí dentro con ellos, sabiendo lo mismo que saben ellos, que era poco. De golpe se encontraron con montañas blancas y no sabían qué pasaba. Y antes de darse cuenta ya se estaban estrellando contra las montañas. Buscábamos esa inmediatez por un lado. Y luego también buscábamos algo muy físico, como era el momento del impacto final donde los asientos se salieron de su posición y atraparon a todo el mundo como un acordeón. Sí tenía que doler. Uno de ellos afirmaba que 'aprendimos a palazos'. No fue una aprendizaje gradual, fue cuestión de segundos.

Hermida.- La palabra es 'inmersivo'. Es algo que aprendimos con Jota en 'Lo imposible'. Por ejemplo, la secuencia de la riada, ¿cuál es la sensación que quieres transmitir al espectador? Pues que estés dentro, que te esté pasando a ti, que estés dentro de esa corriente de agua o dentro de ese avión. Vimos lo que necesitaban esos planos. Construimos tres fuselajes y reutilizamos uno para hacer una pieza muy icónica, a la que llamamos el acordeón, y que nos permitió conseguir hacer aplastar literalmente a 45 personas, con lo que eso supone de una combinación de actores, dobles y 'dummies'. Pero siempre guiados por algo en lo que Jota siempre insiste mucho en todos sus proyectos, que sea verdad, que sea real. Apoyarnos en lo físico. Sí que buscábamos la brusquedad, el dolor, el impacto... y la sorpresa. Porque en unos segundos todo vuela por los aires y tú, como espectador, vuelas con ellos con esa dureza y te deja en shock.

P. -'Lo imposible' estaba pensada para una pantalla de cine. Y esta al ser producida por Netflix, se verá en pantalla pequeña. ¿Qué cambios hay a la hora de producir? ¿Cómo lograr que sea inmersivo cuando lo veo en un dispositivo pequeño?

Bayona. - Yo nunca he hecho nada para la pequeña pantalla incluso cuando he trabajado para ella. Cuando hicimos la serie de 'El Señor de los anillos', lo primero que marqué fue un formato de cinemascope porque era la mejor manera de contar con el paisaje. En este caso, además, se tuvo en cuenta desde el principio que se iba a hacer una explotación cinematográfica, por lo que con más razón aún se planteó como cine.La película tiene un formato 2.55:1 (23:9). Cuando te pones a pensar en la imaginería de la película, la cadena de montañas, el fuselaje del avión que es alargado, muchos personajes siempre en el plano, era el mejor formato para contar la historia y disfrutarla en una pantalla lo más grande posible.

P. -¿Cómo ha sido trabajar con Michael Giacchino en la BSO del filme?

Bayona. -Es un gran músico pero es todavía mejor como narrador. Ahora de hecho está dirigiendo películas. El trabajo que hizo él era muy interesante teniendo en cuenta que era una película muy larga, dos horas y media. Los personajes están básicamente durmiendo y comiendo durante 70 días y teníamos que buscar la dinámica de esta historia. Dotó a la montaña de un sonido muy hostil. Lo primero que hizo fue abrir la tapa del piano y empezar a golpear las cuerdas. Hacía referencias a Jerry Goldsmith  de 'El Planeta de los simios' buscando esa hostilidad. 

P. -A nivel musical, no hay tanto exceso como sucedía con la BSO de Fernando Velázquez en 'Lo imposible'.

Bayona. -Lo que hizo Giacchino fue medir mucho toda la parte emocional. Yo le decía que es una película en la que cuando te vas a emocionar, teníamos que cortar a la siguiente escena. De otro modo se podía convertir en un filme que no se iba a poder ver ya que te lleva hacia un lugar emocional muy fuerte. Así que él fue midiendo toda esa emoción. Hizo algo muy brillante que es utilizar las percusiones uruguayas como el candombe, una música típica uruguaya, que tiene que ver mucho con la parte más tribal de la cultura uruguaya, para las expediciones. Así que cuando echan a andar la música tiene que dar la sensación de que lo van a lograr. Hicimos una prueba del rescate sin música, pero parecía más impostada que cuando estaba la música. Era como sin ella, el director estuviera por encima de los personajes.


Bayona junto al director del Festival de Sitges, Ángel Sala (derecha).


P. -¿Por qué elegiste este casting con actores uruguayos y argentinos prácticamente desconocidos y en español?

Bayona. -Desde el principio quisimos rodar en castellano. Rodamos en inglés 'Lo imposible' aunque fuera una familia española. En aquel caso no era tan relevante el que cambiáramos la nacionalidad pues era una familia español que vivía en Japón y veraneaba en Tailandia. En cualquier caso eran caucásicos y daba igual si se contaba en español o en inglés. En este caso no, porque importaba el contexto cultural. Además, esta historia ya se había contado en inglés (¡Viven! de Frank Marshall). Apostamos siempre por actores locales y en español, de alto presupuesto, aunque de presupuesto medio para una película de Hollywood.

P. -¿El idioma pues ha sido un obstáculo para ver este proyecta antes?

Bayona. -El mercado en el que vivimos hoy en día no permite rodar películas de presupuesto medio en Hollywood en español. Y ahí hemos estado diez años intentando levantar una película. Cada vez que yo hacía una entrevista para promocionar películas como 'Un monstruo viene a verme' o 'Jurasic Park', yo decía a ver si mi próximo proyecto es en español porque estaba esperando que esta película se pudiera financiar. Diez años después ha sido Netflix la que ha permitido que este filme se pudiera hacer.

P. -¿Puso alguna condición a Netflix para hacerla?

Bayona. -Una condición sinequanon para que nosotros firmáramos con Netflix para rodarla fue que tuviera una exhibición cinematográfica. Eso no se cuestionó. La hubiéramos querido rodar para ventanas de exhibición convencionales, y no se pudo pues el público no va a ver películas en español a los cines. En Rumanía la gente no va a ver películas en castellano.

Hermida.- No va a estar sólo un mes en cines. Va a estar el tiempo que quiera el público. Lo que pasa es que se simultaneará a partir de enero con la plataforma. Además, Netflix nunca puso pegas con que los actores fueran desconocidos. Fue una apuesta de Jota. Hemos de tener en cuenta de que eran personas muy jóvenes, entre 17 y 25 años. Hubo un casting en pandemia, on line prácticamente.Y la apuesta fue porque no hubiera caras conocidas que pudieran la atención del grupo. 

Bayona. -Hicimos casting con caras conocidas pero el tono no era lo que pretendíamos. Veíamos algún rostro conocido entre un montón de caras desconocidas y no nos gustaba. Hicimos seis meses de casting durante la pandemia. Y ese proceso ya fue muy intenso porque había que hacer cuarentena para los viajes de los actores entre Argentina y Uruguay. Cuando vinieron a España, la mayoría no había salido ni siquiera de su país ni habían visto la nieve siquiera.

P. -Esta película es muy diferente a la de '¡Viven!' de 1993 de Marshall, de aventura y acción, ¿viste la versión del mexicano René Cardona, 'Supervivientes de los Andes' rodada unos cuatro años después del accidente.

Bayona. -La vi pero era dificil verla. Ahora se ha reeditado. Había una versión de muy mala calidad en Youtube y la vi muy por encima. Además era una película que entraba de pleno en lo 'exploit', se vendía mucho por la idea de la comida de los cuerpos. Es más concisa que la de Marshall pero para la preparación de nuestro proyecto no la vi porque la copia que había en su momento era de mala calidad.




P. -Háblame de las localizaciones y de si este rodaje ha sido el más duro al que te has enfrentado.

Hermida. -Desde 2017 empezamos a explorar el norte de Estados Unidos, las montañas de América y Europa para ver dónde era posible hacerla, ya que había un problema enorme como era la nieve. Esta es algo temporal. Después de años de buscar financiación, llegamos a la convicción de que el mejor sitio era en España, al lado de la estación de esquí de Sierra Nevada. Era una montaña que al estar cerca del ecuador tiene muchas horas de luz. Además, Bayona siempre tiene una idea subyacente en todos sus rodajes, que es el de rodar en España siempre que puede y con equipo español. Jota también tenía claro que había que rodar en el lugar donde el accidente, el Valle de las Lágrimas en Argentina, en medio de los Andes. Si tenemos en cuenta el rodaje del inicio y final de la película en Montevideo, hemos estado once meses rodando. 

Bayona. -Lo primero que hice fue trasladarme al lugar donde cayó el avión. Empezamos el rodaje cubriendo todo lo que eran los fondos. En ese primer viaje fui al lugar, pasé una noche horrible el primer día por el mal de altura. Sólo llegar al sitio son tres jornadas de adaptación. Pierdes la noción del tiempo. Hay que vivirla para entender lo que es. Un sitio impresionante, pues no hay nada, ni nada suena ya que no hay nada vivo. Después fuimos a rodar a Sierra Nevada, a 2.500 metros, mil metros por debajo de lo que vivieron ellos. Un aspecto que el público no va apreciar porque están muy bien hechos son los efectos especiales. Todos los fondos de la película, absolutamente todos, están cambiados digitalmente. Son los fondos de las montañas de los Andes y la película se rodó en un 70% en Sierra Nevada.

P. -La película se rodó en digital y luego se pasó a analógico. ¿Por qué no se rodó en celuloide desde el principio?

Bayona. -Si normalmente en una película se rueda unas 40 horas para el resultado final, nosotros rodamos 600 horas. No parábamos de rodar nunca porque teníamos un plantel de actores muy jóvenes pasando por situaciones parecidas a los protagonistas, pasaban hambre, frío y no tenían experiencia de una filmografía larga, como mucho una o dos. Cuando llegamos a la mesa de montaje al acabar la jornada de rodaje, los montadores se quejaban de que no tenían horas en el día para visionar el material que se había rodado.Había un trabajo muy grande de seguir explorando la historia y seguir buscando la forma adecuada en el montaje. Eso en negativo no habría sido posible. 

Hermida. -No hay negativo en el mundo. 

P. -¿Cómo fue el pase de la proyección de 'La sociedad de la nieve' para las familias?

Bayona. -Cuando me reúno con los supervivientes, ellos querían aún más que yo que se hiciera la película. Faltaba algo por contar. Yo me preguntaba qué era. Al dar voz a los muertos en esta historia, de alguna forma se ha equilibrado, hay algo que está presente en el libro y tiene que ver con esa visión más fantástica del relato. Hicimos el rodaje como si fuera una crónica, muy pegados a la verdad. Y esa verdad pasa también por una mirada que interpreta los hechos. Y en esa mirada está la mirada de los muertos. Estos, cuando lees el libro de Vierci, parecen que estén vivos, pues los supervivientes hablan constantemente con ellos. Y la mirada que hay en la película da a entender que esos muertos siguen vivos. Siempre he defendido el cine fantástico como una manera  más verdadera de contar la realidad. En el pase, los familiares de los supervivientes y, sobre todo, los de los fallecidos, pudieron meterse en ese avión, vivir lo que ellos vivieron y entender lo que ellos pasaron para poder aceptar. Hubo un momento casi de curación. Me contaba uno de los supervivientes que su cuñado, hermano del capitán, en cincuenta años no habían hablado de esto. Mucha gente después de 50 años pudo entender por lo que pasaron y por qué hicieron lo que hicieron.






 


ÚLTIMO ARTÍCULO PUBLICADO:

Seminci 26. Día 8

Último día de Seminci: ni fu ni fa ni re, mi sol Supongo que a la hora de la clausura traer la figura actoral y, en este caso además autoral...

ARTÍCULOS MÁS LEÍDOS