El éxito en la vida es ser más querido que admirado
| David Trueba, Galder Reguera y Óscar López con la competencia de la Champions en la pantalla |
El pasado sábado 30 de mayo concluía la XVII edición de Letras y Fútbol con la entrevista por parte del responsable de la Fundación Athletic, Galder Reguera, al director, guionista y periodista David Trueba y al presentador de Página 2 Óscar López. La charla a tres, más que una entrevista formal, fue, cómo diríamos..., algo surrealista.
Estaba programada para las 19:00 en principio, pero no se dieron cuenta de que a las 18:00 se disputaba la final de la Liga de Campeones de la UEFA. Así que tuvieron que posponerla una hora. La Sala Este del estadio de San Mamés, donde tuvo lugar el evento, abrió sus puertas mucho antes para que el público asistente pudiera ver la final. Sin embargo, los de Arteta y Luis Enrique empataron a uno y tuvieron que ir a la prórroga. Como dijo Reguera al público: "Estamos ante el peor de los escenarios: prórroga y posibles penaltis". Así que decidieron empezar la conversación a tres con la pantalla detrás retransmitiendo el París Saint Germain vs Arsenal. Eso sí, sin sonido.
En honor a la verdad, salvo en contadas ocasiones donde hubo alguna ocasión de gol, tanto López como Trueba estuvieron muy centrados en ofrecer una gozosísima conversación sobre Fútbol y Letras. Eso sí, más errática y trufada de anécdotas que organizada y de control férreo como fue, desgraciadamente, la final.
Galder Reguera (GR). –¿El fútbol tiene hoy una importancia enorme en la programación televisiva, no?
Óscar López (OL). –El deporte tiene un tirón mediático para los programadores básico. Cuando viene una crisis económica, no saltan las páginas ni las horas de programación audiovisual del deporte ni de la política. Lo primero que saltan son las de cultura. Eso es una realidad.
GR. –Para nosotros, que tenemos un festival de literatura y fútbol y otro de cine y fútbol, es una pequeña condena porque...
Se oye de repente un "¡uy!" entre los asistentes, acompañado de risas. La ocasión de gol de Barcola para el PSG interrumpe el coloquio brevemente.
David Trueba (DT). –Os lo he visto en la cara [la ocasión]. (Risas).
GR. – Decía que los periódicos en la sección de deportes no nos cubren y en la de cultura, nos dicen que lo que nos faltaba, meter más fútbol aquí. Me he acordado de esto cuando íbamos por la ciudad y una persona te ha parado y te ha comentado que había leído un libro sobre fútbol. Y tú rápidamente has matizado: "No era de fútbol". El libro era "Saber perder".
DT. –Sí, me ha dicho: "yo leí una novela de fútbol que me encantó". Le digo: "No era de fútbol". Había un personaje que era futbolista pero no trataba de fútbol. Lo entiendo, pues la gente piensa que las películas y novelas tratan del asunto, digamos, a que se dedican los protagonistas. Habitualmente tratan de algo más "subterráneo".
| El PSG y el Arsenal van a la prórroga |
David Trueba en ese momento engarzó una anécdota detrás de otra sin que nadie le preguntara. Quiso retener la atención de la audiencia sabiendo que tras de sí, en una pantalla enorme, estaba jugándose la final de la Champion.
DT. –Hace un mes fue la Copa del Rey. Iba a comer a casa de unos amigos. Estando en el coche a las afueras de Madrid, me llaman de El País para decirme que como los que escriben en la redacción de deportes son todos del Real Madrid, alguien nos ha dicho que eres del Atlético. Así que por qué no nos escribes tú el artículo que acompañe a la crónica del partido. El partido era a las 21:00 y me aguantaban la tirada en papel hasta las 23:30. Iba sin ordenador. Y la comida se alargaba hasta las 20:00, algo muy típico de mí... hasta que llegó Mazón. (Risas). La responsabilidad me hizo decirles a mis amigos que quería ir a casa a ver la final para escribir un artículo. Me dijeron que la viéramos juntos. Cogí papel y lápiz. Hubo, como recordaréis, prórroga y penaltis. Me llaman de la redacción del periódico para decirme que podían aguantar cinco minutos después de acabar los penaltis. Pero, claro, una crónica de un partido, como sabe todo el mundo, depende muchísimo de quién gane. (Risas). Es la gran desgracia del fútbol: que el que gana de alguna manera justifica la apariencia de que todo lo ha hecho bien; y el que pierde parece que todo lo ha hecho mal, cosa que no es cierta. Entonces pensé que lo bonito sería hacer la crónica del partido sin saber el resultado final. Tuve que improvisar la coda final en esos cinco minutos.
Y continuó...
DT. –Tuve que dictarlo, pues lo escribí a mano. Antaño había secretarias. Antes en El País había un secretaria fantástica. Joaquín Vidal, el crítico taurino, salía de Las Ventas y dictaba por teléfono la crónica. La secretaria le señalaba que había repetido tal o cual palabra, le iba corrigiendo un poco el estilo. Yo lo dicté al móvil pero hay que chequearlo, no vaya a ser que cambie las palabras. A mí me pasó con esto del texto predictivo una anécdota con un amigo que se había separado y estaba pasando un mal momento. Otro amigo me recomendó que le mandara un mensaje de ánimo. Le puse: "Bueno, venga, ánimo, que ya sé que estás pasando por un mal momento. A ver si nos vemos un día y ya verás cómo no hay nada que no se puede superar con unas risas". El texto corrector lo transformó sin darme cuenta. Mi amigo me contestó rápidamente. Algo que me sorprendió pues le costaba contestar los mensajes en su estado lánguido. Me preguntó: "¿A qué te refieres?". Qué pregunta tan absurda, pensé. Y releí mi mensaje: "No hay nada que no se pueda arreglar con unas rusas". Entonces me di cuenta de su entusiasmo y tuve que refrenarle. El día del partido tuve que revisar el texto para que no sucediera algo parecido.
GR. –Óscar, ¿tú sales del periodismo deportivo al cultural, no?
OL. –Hice la beca en la emisora de Barcelona de la Cadena Rato, de la familia Rato, que luego se convirtió en Onda Cero. Estaba el periodista José Manuel Muñoz, que luego pasó al periódico As. Era la época de una jovencísima Arantxa Sánchez Vicario, el Español estaba en Segunda División... Me ofreció un contrato pero estaba indeciso si hacer deportes o periodismo cultural. Todavía me acuesto todas las noches escuchando Radio Deportiva, es una costumbre para cabreo de mi pareja. A ella no le gusta el fútbol en general. Desde el principio de nuestra relación ya sabía que a mí me gustaba mucho, y el deporte en general. El otro día me sorprendió al decirme: "El Rayo Vallecano que no ha ganado la final de la Liga Conferencia, el jugador este Isi, ¿es el que jugaba en la Ponferradina?". (Risas). Pensaba que era ajena a todo esto del fútbol. Pero lo de Isi y la Ponferradina me llegó al corazón. Me quiere a pesar de que estar conmigo es estar escuchando fútbol todo el tiempo.
DT. –Te voy a explicar cómo ha funcionado su cerebro, porque he visto a muchas personas que no les interesa el fútbol, pero que de pronto te dicen algo que revelan el interés por lo accesorio. Viendo una vez la final de un Mundial, una amiga que estaba con nosotros dijo: "¿Os habéis fijado que las medias de los futbolistas son...?" Se fijan en lo accesorio cuando lo general no les gusta. Tu mujer se fijó en el nombre Isi, lo que le llamó la atención.
OL. –¿Y la Ponferradina? (Risas).
DT. –Escuchas Isi y te preguntas de dónde viene: ¿de Isidro, del árabe, de AC&DC? Se queda con el nombre y para ella es más importante que Mbappé.
OL. –Cuando llegue mañana a Barcelona se lo preguntaré. Que dice David que lo tuyo es puramente accesorio. Cuando me pida el divorcio, te llamaré y te diré que el amor por mí es accesorio.
DT. –Si sigue viviendo contigo y te acuestas cada noche escuchando Radio Deportiva, es que te adora. (Risas). Yo me habría separado hace años. En mi época era José María García. Había mucha gente que se dormía con él. Bueno, no se dormía.
| El jugador brasileño Gabriel Magalhães del Arsenal antes de fallar el penalti definitivo |
GR. –¿Crees, Óscar, que sigue habiendo todavía la mirada recelosa entre la cultura y el deporte? Una persona culta no le pega estar sufriendo con un partido de fútbol.
OL. –Yo ya no me escondo. Cuando te piden participar en algún evento cultural, hay tres cosas que no oculto en mi currículum: que soy padre de mellizos, que soy culé y que me gusta mucho el Western. Hace treinta años que hago periodismo cultural, al principio con cine y teatro, después con los libros. Pues me llamaba mucho la atención que en el mundo editorial se hablara tanto de fútbol. Pero se hacía de una manera muy privada, no en un foro público. Recuerdo conversaciones con Javier Marías, peleas con Luis Landero, pues es muy del Real Madrid, con Jorge Herralde, con Vila-Matas. Hay mucha gente que estaba enamorada del fútbol, sin embargo, quedaba como diría Aznar en la intimidad. Sobre todo se hablaba de fútbol, no de otros deportes. Eso tiene una traslación al mundo editorial, pues en los últimos años se habla mucho más de fútbol [públicamente] y se publica mucho más. El fútbol no solo está en el ámbito de la ficción, aunque sea tangencial. Recuerdo que la novela de Vargas Llosa, "La tía Julia y el escribidor", tiene un capítulo donde el protagonista es un árbitro. Recuerdo que era tan cojonudo que los hinchas iban no para ver a los jugadores sino para ver al árbitro de lo bueno que era; me acuerdo del cuento "El partido de fútbol" dentro del conjunto de relatos titulado "La soledad del corredor de fondo" de Alan Sillitoe, sobre un hincha que necesita descargar su ira dándole una paliza a su mujer. Hay literatura.
Aquí debemos hacer una aclaración. Óscar López debe de recordar algún otro relato, pero en el de Sillitoe, el argumento trata de un partido entre jóvenes de un reformatorio y los responsables del centro, abordando el conflicto entre autoridad versus rebeldía.
OL. –En los últimos años, el sector editorial, que no es tonto, y que ha visto que el fútbol es un mercado que puede dar mucho juego y dinero, se ha apuntado a esa dinámica de publicar libros ad hoc, biografías, de equipos... El fútbol ha estado presente hasta en la poesía. Benedetti, Rafael Alberti han escrito sobre él. Los escritores hoy tienen menos reparo en hablar de ello, de la misma manera que los medios tenemos menos reparo de publicar reportajes o hablar de esa vinculación que existe no solo del fútbol sino del deporte con la literatura.
GR. –Es un poco injusto trabajar con "fútbol". Recuerdo que cuando publiqué "Hijos del fútbol", que me editó Enrique Murillo, no quería que se titulase así, sino "El tres de azul", pues era un libro sobre la paternidad a través del fútbol. Había una escena, que justificaba el título, en la que por primera vez se referían a mi hijo en la condición de futbolista cuando el árbitro se refirió a él: "Eh, tú, el tres de azul, llevas la bota desatada". Quería evitar el término "fútbol" porque los títulos en los que aparece acaban condenados en la sección de deportes. Y los que acuden a ella van buscando la biografía de Rafa Nadal, "Mejora tu vida y tus abdominales" de Cristiano Ronaldo o "Messi, apenas le conocí". En cambio, si tienes vocación literaria y acabas cayendo en el fútbol, es algo injusto. David, es el caso de tu novela "Saber perder", que tiene muchas historias, no solo la del jugador Ariel. ¿No sería mejor evitar el fútbol para que no te metan la novela como novela de fútbol?
DT. –Nunca he visto mi novela en una sección de deportes. Es verdad que este deporte ha perdido el estigma de que sólo le interesaba a cuatro embrutecidos y que había que ignorarlo desde el mundo intelectual. También tuvo impacto la intervención de algunos intelectuales en él. Manuel Vázquez Montalbán fue de los primeros que hablaban de él desde una perspectiva sociológica y lo integraba, como lo había hecho antes con la copla y la canción popular, dentro de las expresiones populares. El Barça y el Athletic representan esa sociología a través del fútbol, con presencia política. Se sumaron los uruguayos y argentinos que convirtieron el fútbol con su gran expresividad y el don de palabra en algo de lo que se podía hablar, con lo que se podía hacer poesía y literatura épica. Mi generación ya ve el deporte como algo narrativamente interesante. El problema mayor que tenemos es que hay demasiado y que se le da excesiva importancia. La presencia del fútbol es apabullante.
OL. –No se ha explotado, desde el terreno de la ficción, lo suficiente el mundo del fútbol teniendo en cuenta la importancia universal que tiene.
DT. –Eso me pasaba a mí cuando empecé a escribir Saber perder (2008). Me decía qué curioso que nadie hubiera sacado a un futbolista, pero no como futbolista sino describiendo su vida íntima y cotidiana. Una de las historias procedía de haber ido a visitar a un amigo, muy conocido aquí en Bilbao [se refiere probablemente a Ernesto Valverde], que había sido fichado por un equipo griego. Fui a Atenas a su casa. Acababa de instalarse y era muy impersonal. Y me comenta que era la casa del delantero centro que el club ha echado. Y el club me lo ha cedido. Parece que el club tiene un entorno de propietarios que alquilan casas a los jugadores. Hay una cierta permuta de casas de cierto nivel. Eso me dio una de las inspiraciones argumentales: la de un chico que viene de Argentina y le fichan para jugar en Madrid. ¡Qué interesante la idea de que llega a una ciudad y entra a vivir en una casa grande, lujosa pero impersonal porque no hay nada de su vida, ni fotos personales!
Siguió el coloquio mientras llegaba la tanda de penales. Trueba recordó lo ameno que era el entrenador de la selección Argentina, César Luis Menotti contando historias. Una de ellas fue cuando ganó el Mundial en 1978 y la Federación le preguntó si tenía algún deseo, que querían recompensarle por el título. Menotti dijo que quería conocer a Borges. Hicieron la gestión y el escritor le recibió en su casa. Afuera la prensa esperando. Estuvieron departiendo durante una hora y, al cabo, Borges le preguntó que cómo siendo una persona tan inteligente se dedicaba a una cosa tan estúpida como el fútbol. El autor de "El Aleph" tenía una visión un tanto despectiva hacia el noble deporte de la pelota. Ante esa visión crítica, la prensa le preguntaron a Menotti y éste contestó: "Yo no leo a Borges y no ando diciendo que es malo".
También se habló de la educación del futbolista. Trueba comentó que un jugador, ante un horizonte de fama y de dinero, tiene que sobreponerse y lograr "construirse como persona" sin que el peso de la relevancia y el éxito deportivo anule sus otras facetas que forman a una persona en su plenitud. Y este es un peligro también de otros deportes en los que haya relevancia mediática y en los que puedan hacerse ricos. Porque si es un deporte donde no te haces rico, el deportista trata de mantener sus estudios, siguen con una vida cotidiana, etc. Para un escritor o un cineasta es muy importante tener más cosas que la mera escritura o el cine respectivamente, pues todo ese interés en otros campos conformará la riqueza de su obra literaria o cinematográfica.
Óscar López concluyó con una reflexión: "Hemos de intentar que la lectura se convierta en una actividad cotidiana. Y aunque creamos que lo es, no lo es. El ejemplo lo tenemos en las series y en el cine. Los personajes cuando llegan a su casa no cogen un libro, sino un mando a distancia, se ponen una copa, pero no los ves leer".
Se está estudiando el cambio de comportamiento social por la disminución de la lectura entre las generaciones más jóvenes. No leen novelas. En los países desarrollados hay una cierta insolidaridad, cierta sensación de individualismo, de carencia de herramientas para solucionar conflictos. Una parte de lo que sucede tiene que ver con no leer novelas. Estas no son más que el cuento que se contaba alrededor de la fogata, que partía de una experiencia vivida que se transmitía a las futuras generaciones. Al no existir esa transmisión, por la falta de lectura, las personas tienen menos capacidad de resolución de los conflictos cotidianos. Los relatos te llevan a una pseudo experiencia de los conflictos y sus resoluciones, de algo no vivido pero que te ayudará a afrontar los problemas de la vida.
Finalmente, Galder Reguera le preguntó a Trueba por su amigo el entrenador Valverde ante su despedida del Athletic Club tras cuatro temporadas. Elogió su saber estar, sin salidas de patas ni estridencias. A lo que Reguera añadió a su figura lo que habrán leído en el titular.
Finalizo con dos imágenes que son metáfora de este pequeño pero grande certamen: Letras y Fútbol, Fútbol y Letras.
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