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domingo, 9 de agosto de 2026

Rafael de Penagos y María Romero, dobladores

¿Qué es lo que mejor envejece en un actor?








Nos gusta engañarnos. No aceptamos la verdad: porque es inasumible en ocasiones; en otras, se nos hace insoportable anímicamente. Nos miramos al espejo todas las mañanas, más las mujeres que los hombres, y no vemos ‒no queremos aceptar‒ la degradación paulatina de nuestro rostro, nuestro cuerpo, nuestros dolores mañaneros, la micción entrecortada, las canas, la calvicie, las pastillas para el colesterol, hipertensión, diabetes... 

Hace unos años, leí al político y filósofo romano Cicerón su tratado sobre la vejez en busca de consuelo, en la creencia de que en esta etapa final habría algún alivio. Creo recordar que en su lectura no la encontré. Cicerón, con la lucidez de su pensamiento, afirmaba en una de sus páginas: "Encuentro cuatro razones por las que la vejez puede parecer miserable: una, porque impide hacer cosas; dos, porque debilita el cuerpo; tres, porque priva de casi todos los placeres, y cuatro, porque no se encuentra lejos de la muerte". 

Todo este preámbulo viene a colación, pues me he preguntado recientemente al ver una serie antigua: ¿hay algo en nosotros que no envejezca o, al menos, lo haga más imperceptiblemente? Y quise encontrarlo en algo: la voz, la voz de uno mismo. Pasa a menudo escuchando la radio. Solemos sintonizar una emisora durante años, las voces de sus programas se nos hacen familiares, nos acompañan en la cocina, en las labores por casa o cuando nos acostamos por la noche. Forman parte de la familia. Y curiosamente, rara vez decimos: ¡Cómo ha envejecido (la voz) de Iñaki Gabilondo o la de Carlos Alsina o la de Carlos Herrera! Es como si hubieran pronunciado el deseo de Dorian Grey: que sea el lienzo el que cargue con el paso de los años y el peso de los pecados radiofónicos.

Los que calcen más de medio kilo de centuria tal vez les suenen estos dos nombres: María Romero y Rafael de Penagos. Ambos, dobladores: ella nacida en La Coruña en 1921 y fallecida en 2015; Penagos, madrileño de 1924 y fallecido en 2010. Cuando falleció María Romero, la AISGE tituló: "Fallece María Romero, histórica del doblaje y voz de la señora Roper"; el periódico La Vanguardia encabezó la noticia así: "La inolvidable voz de la señora Roper"; y, por último, La Voz de Galicia también hacía hincapié en lo mismo: "La inolvidable voz en castellano de Mildred, la señora Roper".

Penagos, poeta (premio Nacional de Literatura en 1964), actor y doblador,  tuvo un titular de mayor espectro en la prensa española: "Rafael de Penagos: Poeta y referente del doblaje español" se podría decir que fue lo mayoritario, aunque leyendo las necrológicas de la época, se destacaba entre sus trabajos el del doblaje de George Roper en las populares comedias británicas Un hombre en casa y Los Roper, uno de los más recordados por el público.

Hace poco empecé a ver de nuevo Los Roper. A esta mi edad de sesenta inviernos de almanaque, uno vuelve a la juventud y se hincha a revivir las sensaciones que descubrió entonces. Vano ejercicio de inmortalidad. Pues bien,  los capítulos de la serie británica (George & Mildred) se doblaron en España de forma conjunta entre 1979 y 1981 por TVE. Sin embargo, en el capítulo "Yo tengo un caballo" ("I've Got a Horse") de la quinta temporada noté que la voz de los dos protagonistas habían envejecido. ¿Cómo era esto posible? George y Mildred, Yootha Joyce y Brian Murphy eran los mismos, pero sus voces se notaban más añosas. Vamos, no las suyas sino la de sus dobladores al español. Era como el retrato de Dorian Grey pero en audición.

Parece ser que este capítulo se dobló especialmente para la edición que se sacó en DVD, porque TVE nunca llegó a emitirlo ni a doblarlo en los años 70 y 80. Al preparar el lanzamiento de la colección completa en DVD, la distribuidora se encontró con que este episodio carecía por completo de pista de audio en español. Para evitar que el capítulo se editara únicamente en inglés con subtítulos, la distribuidora decidió grabarle un doblaje en español exclusivo para este lanzamiento en formato doméstico. 

El gran valor de esta grabación fue que lograron reunir de nuevo a los mismos actores de doblaje españoles casi 30 años después de las emisiones originales de televisión. Pudimos volver a escuchar a Rafael de Penagos prestando su voz al holgazán George Roper (interpretado por Brian Murphy) y a María Romero como la sofisticada Mildred Roper (Yootha Joyce). Gracias a esta decisión técnica y nostálgica para el mercado del DVD, los seguidores de la mítica telecomedia británica pudieron disfrutar por primera vez de la serie íntegra y con sus voces de siempre.

En un añadido ‒los llamados extras de la colección‒ se puede ver a Rafael de Penagos y a María Romero en un estudio de doblaje para ese capítulo. Penagos comenta que no notaba el salto temporal de los treinta años entre el doblaje de aquellos episodios y este último, puesto que "excepto en algunos casos, lo que menos envejece es la voz". María Romero indicaba que a pesar de haber pasado 30 años, "he retomado el personaje y es como si no hubiera pasado el tiempo. Lo he hecho sin dificultad y la voz me respondió igual". 

Ya lo decía Cicerón: si no te impide hacer cosas (doblar), no sientes que el cuerpo se debilita (el doblaje no lo hace) y Penagos y Romero, a pesar de los treinta años transcurridos, no se veían privados del placer de volver a doblar a George y Mildred, aunque fuera tan sólo un episodio, entonces se seguían sintiendo "jóvenes". Lo que no podían evitar –esa cuarta razón inexorable– era estar cerca de la muerte: la colección en DVD se sacó el 12 de diciembre de 2005 y al cabo de diez años ambos ya estaban muertos, salvo sus voces: siempre inmortales.







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