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domingo, 20 de septiembre de 2026

Zinemaldia 2026. Jornada 2

La meseta castellana como metáfora de lo visto en la segunda jornada del Zinemaldia


El plantel artístico de “5 minutos más” con su director Javier Ruiz Caldera (dcha)


La segunda jornada ha sido mesetaria tras haber visto "5 minutos más", "Cute", "Sucederá esta noche" o "Krux", es decir, no hay de las cuatro películas vistas algo que brille con muchísima intensidad, Roy. 

Me estrenaba en la Sección Oficial con algo español: "5 minutos más" de Javier Ruiz Caldera. La filmografía de Ruiz Caldera no invitaba al exceso de optimismo, la verdad. En su curriculum vitae presenta películas de tono cómico ("3 bodas de más") con otras en las que abordó personajes del tebeo español ("Superlópez" y "Anacleto") sin dejar nunca meter el tinte cómico. La obra que se pudo ver en el Kursaal 1, repleta de público y con buenas reacciones en ciertos momentos, sigue la misma senda: un poco de fantástico trufado con dosis de humor negro y trágico. La partida argumental es sencilla y clara, lo cual se agradece. Narra la historia de un matrimonio (irregulares Berto Romero y Belén Cuesta) en crisis que decide pasar un fin de semana de turismo rural en una casa aislada en el campo. Allí se reúnen con un encargado de la agencia (Javier Cámara, pelín excesivo en su caracterización) que les enseña la casa y les entrega las llaves. Pero antes de que los deje solos, sucede una cosa extraordinaria: el tiempo retrocede 5 minutos.

Supongo que los que peinan canas o calvicie, se acordarán de la magnífica "Atrapado en el tiempo" de Harold Ramis. La brillantez de las situaciones y de los diálogos no están al mismo nivel en "5 minutos de más" pero funciona con fluidez y cierto interés gracias al guion de Berto Romero y a un montaje que no se anda por las ramas.

Quiero señalar algo muy curioso, anecdótico pero tal vez representativo de los últimos tiempos. Delante de mí se sentó una famosa (hasta el punto de que una espectadora a su lado le pidió una foto con ella) periodista de información cinematográfica que estuvo en la Ser. Pues bien, si ya desde el principio el filme de Caldera está trufado de humor, la susodicha no hizo gestos de troncharse hasta que llegaron los momentos donde se desataba el humor más negro (cruel) contra las figuras menos simpáticas de esta historia, que, curiosamente, eran tíos.


La directora de “Cute”, Marlene Emile Lyngstadr


Después de comer en la Zurriola el menú de 17,5 € tras una espera de veinte minutos y comprobar que el vino sigue siendo malísimo, acudí al Príncipe 2 a ver "Cute" dentro de New Directors, ópera prima de una noruega de tan sólo 29 años, Marlene Emilie Lyngstadr. Me resultó interesante por el tratamiento y por tener un guion sólido y dos actores acertadísimos en sus papeles. Creo que si la hubiera reducido, le habría quedado niquelado para lo que narra. 

Richard está atormentado por los sentimientos prohibidos que alberga hacia su hijastra, que tiene siete años. La situación se le hace insostenible hasta el punto que acude a su doctora para que le medique algo que incluso puede llegar a su castración química. No quiere tratamiento psiquiátrico, así que abandona la vía médica y decide dejar a  su novia para refugiarse en la casa donde creció y reformarla antes de venderla. Pero el retiro que se ha autoimpuesto se ve perturbado por la presencia de Stella, la aniñada cuidadora de su madre. Pronto descubre que ella lleva una doble vida como camgirl, haciendo de Lolita y empiezan una relación transgresora, como si fueran padre e hija, que se hace añicos cuando la hijastra a la que abandonó, retoma el contacto. 

La puesta en escena no es demasiado destacable, pero la directora logra con su mirada hacia estos dos personajes, atormentado él por sus inclinaciones sexuales, y ella por un trauma de apego, que podamos empatizar con ellos. 


Fotograma de “Sucederá esta noche” de Nanni Moretti


Nani Moretti a sus 73 años ha rodado una película romántica: "Sucederá esta noche". Sorprende porque en su filmografía apenas ha tocado este (sub)género de manera pura. Lo suyo es la comedia (añádase adjetivos a su lado como política), drama o documental. Y no acierta. Me pareció de lo más flojo que le he visto a Moretti. Bien es verdad que ver a Jasmine Trinca a sus 45 años le consuela por verla en pantalla. No me extraña que el últimamente omnipresente actor francés Louis Garrel se enamore de ella.

Interpreta a Matteo. Un día en que juega un partido de tenis con una amigo ve cómo una mujer vestida de novia irrumpe en la pista. Es Greta. Ella se quita los zapatos, coge una raqueta y le propone jugar. Durante siete años, Matteo no dejará de pensar en esa mujer. Mientras ambos recorren sus caminos y vidas paralelas, el destino parece empeñado en no reunirles de nuevo. "Sucederá esta noche" responde que en el amor se juega al todo o nada. De otro modo, no es auténtico y verdadero amor. Por eso, hay que arrancarse las cadenas: la de los hijos, la de los maridos o esposas... 

"Sucederá esta noche" empieza mal y mejora poco a poco, con un final que pone broche imaginativo a esta historia que en su puesta en escena carece de ella. Como curiosidad, decir que el título es la última frase de la película. Arrancó aplausos incomprensibles para mí. La coproducción entre Italia, España y Francia malogra todo intento de dar fuste a esta historia romántica que se pierde en vericuetos. Lamentable las escenas que transcurren en San Sebastián-Donostia en las que parece que había prisa por rodar y pasar a otras localizaciones. Ni la banda sonora de Alberto Iglesias mejora el resultado.


La realizadora alemana firma "Krux", la herida de la II Guerra Mundial todavía supura


Acabo la crónica con la película de la Sección Oficial que, como alguien soltó a la salida del Teatro Principal tras verla, puede que recabe algún premio del certamen. Se titula "Krux" ("Encrucijada" en el subtitulado). Y no le falta razón, pues tiene asunto serio (suicidio colectivo tras la derrota alemana en la II Guerra Mundial), mucho aliento poético, trama de bella factura e interpretaciones intensas y la dirige una mujer. ¡Vaya!, tuve que soltar mi observación antiwoke.

Como se señala en los títulos de crédito finales, está inspirada en hechos reales. "Krux" narra la oscura historia de un pequeño pueblo del noreste de Alemania al final de la II Guerra Mundial, cuando el régimen nazi ordenó a sus habitantes no dejar nada vivo que el enemigo pudiera encontrar. La mayoría de los hombres están en el frente. Lo que queda es un puñado de mujeres, niños y los pocos hombres a quienes se les permitió quedarse. La vida aún se sostiene en sus viejos rituales: escuela, iglesia, bodas, trabajo. Los vecinos todavía creen que todo terminará bien. Entonces el río devuelve cuerpos que nadie puede nombrar. Nadie sabe cuándo llegará el enemigo ni qué ocurrirá cuando lo haga. Los rumores llenan el silencio donde deberían estar los hechos. De ese silencio crece un miedo más grande que el propio enemigo. 

La ópera prima de Tony Vahl funciona escena por escena, pero el conjunto a mí se me hizo "bola negra". Vahl nos propone una idea muy interesante: la de cómo oponerse a la masa sin dejar de ser arrastrada por ella ante ideas nada razonables como es la del suicidio colectivo por temor a la respuesta del frente vencedor al alcanzar el pueblo. Así hay una escena en la que una mujer que ha tenido que casarse con el casco de su marido fallecido en el frente (literal) llega a plantearle al maestro del pueblo de que por qué está enseñando a los niños de su clase a hacer la lazada típica con la que se suicidarán llegado el momento de la llegada de los vencederos. No hay respuesta. Tendrá que ser el espectador el que barrunte cuál es el motivo que mueve a todo un pueblo a tomar esta decisión del suicido colectivo. 

Es un tópico decir que cuando se habla de la fotografía es señal que la historia ha funcionado menos. Pues el tópico se cumple en esta ocasión. Si la narración de este horror colectivo de este pequeño pueblo rural (que a mí me dejó frío) hubiera estado a la altura de la luz natural (en muchas ocasiones con velas) que crea el director de fotografía, Piotr Sobocinski, "Krux" habría sido una obra maestra. Desgraciadamente, cuenta con muchos personajes (el cura, el alcalde, el maestro, las viudas...) que hacen que se conviertan más en arquetipos que en seres de cuerpo y alma. Y es una pena, la verdad.


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