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miércoles, 28 de octubre de 2026

Seminci 26. Día 5

Dejad que los niños se acerquen a mí




La Seminci hace una función educativa muy interesante a todas luces, aunque me temo que ya prácticamente infructuosa. Soy muy pesimista. Lo sé. El hecho de que desde hace ya muchos años siempre reserven en su programación matinal una actividad cinematográfica para los colegios y escuelas es loable. Sospecho, como así me lo confesó antes de entrar a los cines Broadway un adolescente que ir al cine era un modo de evitar estar en clase. El cine como escapatoria a las cárceles institucionales a las que se deberá enfrentar cada etapa de su vida el mozalbete. Si les hubieran propuesto ir de visita a un centro penitenciario, seguro que también lo habrían aceptado: todo por escapar de las cuatro paredes a las que se les someterán durante muchos, muchísimos años. 



Dentro del ciclo “Una historia del sonido (en el cine)” han programado «Blow up», que por estos pagos se tituló «Impacto». Decir que Brian de Palma era un cinéfilo director a estas alturas no es aportar nada. De alguna manera le emparento con Jean Luc Godard. La diferencia era que este quería destruir la artificiosidad del lenguaje fílmico mientras que aquel quería rodar cine comercial desde la fagocitacion de todo el artilugio cinematográfico, además de draculizar a los mejores directores. «Blow up» en esta ocasión pone en relevancia al creador de los efectos especiales, pero quiere legitimar este thriller con un aporte demócrata añadiendo una trama sobre el asesinato de un candidato a las elecciones presidenciales. 

John Travolta es el especialista en efectos sonoros que añade a películas de terror de serie Z. Una noche grabando sonidos nocturnos presencia lo que parece un accidente en el que ve involucrado el candidato a la presidencia de EE. UU. La revisión de lo que ha grabado le hará sospechar que eso no ha sido un simple infortunio sino que todo indica que lo han asesinado.  El resto es la película . Una curiosidad, la idea de meter un sonido auténtico (el grito de una mujer que es asesinada) para incluirlo en una película de terror fue años después hecho realidad en la película «La voz de Hind» en 2024. Reflexión que hago por ver hasta qué punto lo que antaño era una idea que solo se permitía en la ficción ahora décadas después se transforma en realidad. Verdad que se trataba en este último caso de un filme político de denuncia.



Acabo con «Cartas de estado» del director Ilker Çatak. Tenía esperanzas en que el autor de «Sala de profesores» me sumergiera en un mundo que me implicara y me sometiera a esa tensión con que se viven las buenas historias narradas con pulso y vigor. Sin embargo, creo que «Cartas de estado» está a un nivel inferior. Sospecho que el montador de ambas es el mismo, lo cual le da una personalidad a la obra del ganador de Oso de Oro de Berlín. 

Trata de una pareja de artistas (él dramaturgo y profesor universitario, ella actriz)  cuyas vidas se van a ver afectadas por sus ideas progresistas en Ankara. El horno en Turquía no está para bollos y si la cultura, la que se entiende por combativa, siempre es mal recibida cuando es contraria al poder de turno, mucho peor cuando el régimen tiene tufillo dictatorial. 

«Cartas de estado» comienza con el hostigamiento del régimen político hacia los manifestantes contra el gobierno, pero poco a poco el director se va centrando en cómo la pérdida de trabajo y la necesidad de la pareja de trasladarse a Estambul para poder capear la situación irá minando la convivencia. Tal vez en esta derivación la película pierda fuerza, pues aquello que se denuncia queda en un segundo plano, siendo los conflictos a raíz de aquello lo que tienen mayor relevancia.


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