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miércoles, 16 de octubre de 2024

Seminci 2024

 Arranca la 69ª edición de la SEMINCI en el segundo año de José Luis Cienfuegos al frente 


Un día más de duración, un rediseño del logo para el certamen, una nueva sintonía compuesta por el vallisoletano Javier Vielba, que pertenece a la banda Arizona Baby, o la nueva sección Constelaciones son algunas de las novedades con impronta de la nueva dirección


Cartel de la Seminci 2024


Dice el refrán "A rey muerto, rey puesto" para indicar  la prontitud con que se suceden los cambios. Y eso parece que está ocurriendo, al menos en ciertos aspectos de márketing, en la Seminci durante el segundo año de su director, José Luis Cienfuegos, tras el relevo de Javier Angulo. 

El festival de cine de autor español por antonomasia transcurrirá este año del 18 al 26 de octubre, tiempo en el que se podrán ver más de 200 películas entre largometrajes y cortos. El primer cambio lo tenemos en la duración, puesto que esta 69ª edición comenzará un día antes de lo habitual, por lo que Valladolid volverá a tener nueve días de cine. Otro cambio, ya iniciado el año pasado, es separar los cortometrajes que se proyectaban con los largos durante el evento. Ahora se harán tres pases al público, pero en una sección propia. 

De la nueva sintonía de Vielba que se escuchará como cortinilla al arrancar las proyecciones, juzguen ustedes si les gusta:

https://www.youtube.com/watch?v=BDivj5S0WPU

Si miramos con detenimiento la programación, podemos confirmar que es "un programa muy completo y heterogéneo, para todo tipo de públicos. Seminci satisface a todo tipo de espectadores, desde los más jóvenes hasta las familias, los mayores o los aficionados al cine en general. Cada cinéfilo puede elegir de la programación lo que más le interesa y crear su propio festival" comentó el alcalde de Valladolid en la presentación de esta edición.

Las secciones Punto de Encuentro, la paralela a la Oficial, que este año ofrece 18 títulos muy atractivos, Tiempo de Historia, documentos sobre la problemática presente y sobre las huellas del pasado con 15 obras, Alquimias, para obras de carácter sorprendente o Memoria y Utopía, con diez obras recientemente restauradas como son Deprisa, deprisa de Carlos Saura, conforman básicamente el menú seminciano. Sin olvidar, claro está, la tradicional mirada retrospectiva de la cosecha de un país, y que este año le toca a Alemania con 17 títulos.

Otra novedad de este nuevo ciclo de Seminci es el cine fantástico y de terror, que logra hacerse hueco en la programación gracias a la colaboración del Festival Pucela Fantástica (PUFA). La noche del viernes 25 de octubre, los aficionados a este género tienen una cita para disfrutar de dos títulos inéditos en salas españolas, Mads, de David Moreau, y Azrael, de E. L. Katz, y compartir después sus impresiones y su pasión por este tipo de cine.


Cine español en Sección Oficial


Queda evidente que la organización ha reforzado su compromiso con el nuevo cine independiente y autoral español este año. 18 títulos se reúnen en todas las secciones competitivas hasta el punto de que alguien, con cierta sorna, hablaba de un Málaga II (por aquello de que la provincia malagueña buscó su nicho en el cine español). 

Cinco películas españolas a concurso y otras dos fuera de él conforman el nutrido cine español en esta sección principal. Ahí tenemos el regreso de directores con una cierta filmografía ya consolidada, donde destaca Javier Rebollo, que nos presenta En la alcoba del sultán, filme rodado en 35 mm y todo un homenaje al nacimiento del cine; Mar Coll, con Salve María, inspirada en la novela Las madres no de Katixa Agirre, que aborda en un desasosegante drama con elementos de thriller la experiencia radical de ser madre; o Carlos Marques-Marcet, que inaugura la 69ª edición con su Polvo serán, protagonizada por Ángela Molina, Alfredo Castro y Mónica Almirall en una historia de amor incondicional que propone un viaje emocional sobre la decisión de morir a través de la comedia y el drama.  


Polvo serán será la película que inaugure la Seminci


Destacamos también los debuts en la ficción de dos mujeres con una destacada trayectoria en otros ámbitos, como la actriz Marta Nieto con La mitad de Ana, sobre los conflictos de identidad de Son, una hija que confiesa a su madre que no se siente niña sino niño; y la productora Elena Manrique con Fin de fiesta, comedia que encierra una crítica mordaz sobre las relaciones de poder en el s. XXI entre las distintas clases sociales.

Los cinco títulos mencionados competirán por la Espiga de Oro. Junto a estas obras y fuera de concurso, se programarán los estrenos en la dirección de dos actrices con brillantes carrera en el cine y el teatro, respectivamente: Paz Vega con Rita y Carolina África con Verano en diciembre. Sus debúts abordan, al igual que La mitad de Ana y Salve María, historias sobre mujeres de distintas generaciones inmersas en encrucijadas vitales y cómo el peso de la familia influye en sus decisiones. En ambos casos, nos ofrecen algunas de las intérpretes más populares del cine español en registros nunca vistos hasta ahora: Paz Vega, Paz de Alarcón, Carmen Machi, Bárbara Lennie, Victoria Luengo, Irene Escolar o Silvia Marsó, junto a los actores Roberto Álamo, Antonio Resines y Nacho Fresneda.


Resto de la Sección Oficial


En la Sección Oficial hay 26 películas programadas, 22 a concurso, siendo 19 obras extranjeras y 7 nacionales. Esta selección proviene fundamentalmente de la Oficial de Cannes, tres, otros tres largometrajes de Un Certain Regard, y sendas películas de las secciones Quincena de CineastasPrèmiere; de la Oficial de Venecia, cinco obras; de Berlín se han escogido tres películas y otra de la Sección Panorama; de Toronto, tres, y, por último, de los festivales Locarno y South by Southwest sendos filmes.

La Seminci redobla su apuesta por el nuevo cine  independiente americano, tanto en sus secciones competitivas como a través de la celebración de una retrospectiva que abordará la obra de Nathan Silver, con cinco de sus largometrajes entre ellos su ultima película Between the Temples. Los autores seleccionados en la Oficial son Tracie Laymon con Bob Trevino Likes It y Tyler Taormina con Christmas Eve in Miller's Point. Ya veremos si uno no siente demasiado el asiento viéndolas. 

La clausura también es norteamericana. Sing Sing dirigida por Greg Kwedar será la que cierre la 69ª edición de Seminci. Protagonizada por Colman Domingo, explora la reinserción social y el poder transformador del teatro para humanizar y sanar, ofreciendo una visiòn profundamente humana de la vida tras las rejas del centro penitenciario de Sing Sing.


Sing Sing del norteamericano Greg Kwedar, fuera de concurso, clausurará el certamen




Grandes autores del cine europeo e internacional competirán por la Espiga de Oro. Así trabajos de cineastas como los franceses Olivier Assayas, con Tiempo compartido, y Alain Guiraudie que trae Misericordia, o el portugués Miguel Gomes, cuya Gran Tour logró en Cannes el premio a Mejor Dirección; también destaca el chino Guan Hu, que con Black Dog logró el premio en Un Certain Regard en Cannes, y, señalar también a la griega Athina Rachel Tsangari que pondrá a prueba la paciencia del espectador con Harvest.

Más interés me despierta la italiana Maura Delpero con Vermiglio, flamante Gran Premio del Jurado en el recién celebrado Festival de Venecia, drama de época que presenta el retrato de una familia a las puertas del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Junto a ellos, la Sección Oficial programará en competición las óperas primas de la directora griega Ariane Labed, (Septiembre dice), el noruego Halfdan Ullmann Tøndel -nieto de Liv Ullman e Ingmar Bergman- (Armand) y la francesa Agathe Riedinger con Diamante en bruto. Fuera de concurso, Michel Hazanavicius, otro de los grandes nombres del cine internacional pero que desde The Artist no levanta cabeza, presentará fuera de concurso su película de animación The Most Precious of Cargoes.

Coproducción entre México y Estados Unidos, La cocina del director mexicano Alonso Ruizpalacios es una adaptación libre de la obra teatral de Arnold Wesker. Protagonizada por Rooney Mara y Raúl Briones, el filme se desarrolla en la cocina de un famoso restaurante en el corazón de Manhattan, retratando a esos trabajadores invisibles que llegan a Estados Unidos en busca del "sueño americano".


The Brutalist será uno de los platos esperados en la Seminci 2024

Uno de los títulos que más expectación ha creado entre los cinéfilos, y que la organización no confirmó hasta entrado octubre cerrando así la lista definitiva a concurso, es la película protagonizada por Adrian Brody y Felicity Jones, The Brutalist de Brady Corbet. Su director logró en el pasado Festival de Venecia el León de Plata a Mejor Director y tuvo excelentes críticas. Narra en 215 minutos la historia del exiliado judeo-húngaro Lásló Toth, que consigue llegara a Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial y logra tener éxito como arquitecto gracias al apoyo económico de un empresario. Como ven la figura del arquitecto se ha puesto de moda (véase la reciente película de Coppola). 

Por último, mencionar las tres que completan la sección: la iraní Mi postre favorito, el largometraje noruego Sex y la rumana Tres kilómetros al fin del mundo.


Espigas de honor 


En 2024, Seminci concederá dos espigas de honor a reconocidas figuras de la cinematografía española. Una póstuma, a la guionista y directora de cine y televisión Patricia Ferreira, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2024, y directora de, entre otras, Sé quien eres, El alquimista impaciente, Los niños salvajes y Thi Mai, rumbo a Vietnam

Junto a la socia fundadora de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), el Festival reconoce el trabajo del actual director de la Academia de Cinematografía de España Fernando Méndez-Leite. Exdirector general de Cine (ICAA) y fundador de la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid (ECAM), ha ejercido como crítico, autor, director de programas culturales y realizador de ficción y documentales. 

Además, el director iraní Mohammad Rasoulof (La vida de los demás, Oso de Oro en el Festival de Berlín) recogerá el 23 de octubre la Espiga de Honor que Seminci le otorgó en 2018 y no pudo recoger al permanecer en arresto domiciliario, impuesto por el régimen iraní. En 2024, tras ser condenado a ocho años de prisión y flagelación por delitos contra la seguridad nacional, ha decidido abandonar Irán. Tras la ceremonia de entrega de su reconocimiento se proyectará en una sesión especial La semilla de la higuera sagrada, premio especial del Jurado y de la crítica en el Festival de Cannes. 

Constelaciones, nueva sección 



La semilla de la higuera sagrada, del iraní Mohammad Rasoulof. El 23 de octubre recogerá la Espiga de Honor que la Seminci le otorgó en 2018 y que no pudo recogerla por estar en arresto domiciliario impuesto por el Gobierno iraní.




Entre las novedades de programación de la era de Cienfuegos, una es Constelaciones, una nueva sección que se incorporará a Seminci este año. Este apartado no competitivo enriquece aún más la calidad de los títulos internacionales proyectados en el Festival, al brindar un espacio a cineastas que presentaron sus películas en pasadas ediciones y cuentan este año con nuevos trabajos. Desde A Different Man, de Aaron Schimberg, por la que Sebastian Stan ganó el Oso de Plata al mejor actor, a Bird, de Andrea Arnold; además de las últimas películas de Costa-Gavras, El último suspiro, una emotiva película sobre una muerte digna, y Mi única familia, de Mike Leigh, en la que vuelve a trabajar con Marianne Jean Baptiste, una de las protagonistas de Secretos y mentiras, la película con la que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes en 1996. Completan esta sección dos de las propuestas que mejor han sido recibidas este año: La semilla de la higuera sagrada, de Mohammed Rasoulof, y Emilia Pérez, de Jacques Audiard.


Proyecciones especiales 


La programación cinematográfica de la 69ª edición acerca al espectador a propuestas más allá del abanico de las secciones competitivas, retrospectivas y fuera de concurso. 

Las proyecciones especiales abarcan una oferta de varios títulos destinados especialmente a las familias, así como esperadas producciones tanto españolas como internacionales. A las ya anunciadas, como El llanto, del vallisoletano Pedro Martín-Calero, reciente Concha de Plata a la mejor dirección, se unen el cortometraje documental Siempre+Positivo, de Nacho Solana, protagonizado por Louis Van Gaal, que narra la experiencia con el cáncer del entrenador holandés del Barça. 

El viernes 25, Antón Álvarez, más conocido como C, Tangana, acudirá a Valladolid para presentar al público su debut como realizador. Muy bien acogida por la crítica, La guitarra flamenca de Yerai Cortés sigue con su cámara al músico flamenco y proporciona una radiografía compleja de su trágica historia familiar. Documental musical que se revela como un emotivo retrato de un artista que toca la vena de lo íntimo, a la vez que temas sobre la identidad, las relaciones interpersonales y el racismo hacia la comunidad gitana.


La muchacha de Londres (Blackmail, 1929) de Alfred Hitchcock se proyectará en el Centro Cultural Miguel Delibes con música sinfónica



Especial será también el concierto-proyección de la película muda La muchacha de Londres (Blackmail), de Alfred Hitchcock. Siguiendo la estela de ediciones anteriores, gracias a la colaboración de la Junta de Castilla y León, esta película revivirá el viernes 25 de octubre en el Centro Cultural Miguel Delibes, casi cien años después de su estreno. El director de orquesta estadounidense Timothy Brock, especialista en representaciones en vivo de películas mudas, llevará la batuta de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL), a partir de la partitura creada en 2008 por el compositor británico Neil Brand para esta película, partitura que se inclina hacia la tonalidad de Bernard Herrmann, el compositor habitual de la etapa sonora de Hitchcock, y Miklos Rozsa. Para Brand, la versión silente de La muchacha de Londres era la mejor película muda británica de todos los tiempos. Apuntar la curiosidad de que siendo producida en 1929, el año en que  irrumpió el cine sonoro, los productores británicos decidieron convertirla en sonora. Se convirtió así en la primera película hablada de Alfred Hitchcock y la primera del cine inglés. Según el director inglés, "la ventaja que aportó el sonido al cine fue la capacidad de complementar el realismo de la imagen cinematográfica. No era lógico que un coche circular en silencio. Era como si todos los espectadores fueran sordomudos", comentó en un entrevista con Peter Bogdanovich.

miércoles, 9 de octubre de 2024

Fotos (II) del Zinemaldia 2024

19 imágenes del 72ª Zinemaldia que mi pupila registró con la cámara 



Foto 1. - Llegada del director británico Mike Leigh de 81 años al Kursaal 1. 

El jueves 26 de septiembre presentaba en la Sección Oficial "Mi única familia" (Hard Truths). La vida de una mujer (espléndida y a la vez asesinable Mariane Jean-Baptiste) que arrastra una amargura vital contra todo y contra todos por tener la familia que tiene (también asesinable).

Recuerdo su "Secretos y mentiras" (Palma de Oro) o "Another Year", obras muy superiores a la que presentó en San Sebastián. Se fue de vacío. Muchos lo lamentaron. No fue mi caso.



¿Se preguntan lo mismo que yo? Bueno, la película no tiene mucha acción, con planos estáticos. Acorde a los 81 años del maestro inglés.




Foto 2. - Pedro Almodóvar concitó la mayor expectación de esta edición en la sala de prensa del Kursaal el día en que recibía el Premio Donostia, 26 de septiembre.

El día anterior fue su cumpleaños: 75 años. Le gusta estar bien acompañado, sobre todo cuando tiene que promocionar su última película. En esta ocasión "La habitación de al lado", el primer largometraje en inglés con el que logró el León de Oro en la pasada edición de Venecia. Y lo veremos en los Oscar.


De izq. a dcha: Raúl Arévalo, Victoria Luengo, P. Almodóvar, Tilda Swinton, Juan Diego Botto y Melina Matthews 



Foto 3. - Johnny Depp presentó el 24 de septiembre su segunda película como director, "Modi, Three Days on the Wing of Madness".

Depp le debía una al director del Zinemaldia, José Luis Rebordinos, pues "habéis creído en mí cuando nadie creía" (en referencia a las acusaciones de su exmujer, Amber Heard, al que había acusado en las páginas de The Washington Post de violencia doméstica). Rebordinos siempre ha aplicado una máxima: siempre que no haya una condena judicial, las puertas del Festival estarán abiertas en aplicación de la presunción de inocencia. La película que trajo en esta edición tenía un cierto aroma de "revancha", de sacarse los fantasmas del pasado en la figura del pintor italiano Modigliani.


Johnny Depp "parece" cortejar a Antonia Desplat, la musa del pintor Modigliani (interpretado por el actor Riccardo Scamarcio)


Foto 4. - El sino de estos tiempos: Johnny Depp siendo capturado por un dispositivo móvil en la rueda de prensa de presentación de su obra "Modi". Lo de menos son sus declaraciones, ¿o no?

Estuve a punto de pedirle el número de teléfono. No a Depp, sino a la señorita que portaba ese móvil. Pero me arrepentí, las chicas de última generación no son compatibles con mi sistema operativo.






Fotos 5. - ¿Quién le iba a decir a su director Pedro Martín-Calero que con su ópera prima, obra del género de terror, titulada "El llanto" iba a lograr ex-aequo el Premio Mejor Director? 

En la foto de la derecha, está la coguionista, Isabel Peña, presente en la escritura de un puñado de buenas películas ("Que Dios nos perdone", "As bestas" o la magnífica serie "Antidisturbios"). Aquí parece que se sorprenda de que alguien le dijera que la película no debería estar en la Selección Oficial por floja (no ocurrió, pues la prensa está domesticada). Me quedé con las ganas de decírselo.


Director de "El llanto", muy alegre







Isabel Peña, coguionista de "El llanto"




























Foto 6. - Javier Bardem, el actor español de mayor reconocimiento internacional con más de un centenar de galardones: Óscar, Globo de Oro, Bafta, Goyas, mejor actor en Cannes, dos Copas Volpi en Venecia... Me canso. 


Tenía una Concha de Plata lograda en 1994 por sus interpretaciones con tan sólo 25 años en "Días contados" (1994) de Imanol Uribe y por el "El detective y la muerte" de Gonzalo Suárez. El año pasado no pudo recoger el Premio Donostia por la huelga estadounidense de actores y guionistas de Hollywood. El pasado 20 de septiembre acudió a San Sebastián a recoger el galardón que ya tenía telarañas. Y contó la siguiente anécdota sobre su madre, Pilar Bardem.

"No teníamos casi nada. Era una mujer separada, en una época en la que no se permitía el divorcio, tres hijos, actriz, poco menos que llamada prostituta y perseguida por una derecha terrible y presente en las calles. Trabajaba sin parar para darnos chuletas de cerdo y pasta con tomate... los días que había suerte. Pero llamaban a la puerta cada equis tiempo y abríamos. Eran unas personas que recaudaban dinero para el derecho de las mujeres saharauis. Y mi madre daba la mitad de lo que tenía en casa. Y, claro, mi hermano -yo era más pequeño- la miraba y le decía: «¿Qué cojones haces si no tenemos ni para comprar leche!». Mi madre estaba ahí dando lo que tenía que dar a las personas a las que tenía que dárselo. Bueno, pues eso lo mamas, eso lo ves. No se enseña desde lo didáctico, sino desde la acción. Y eso es lo que nos representa como seres humanos: por lo que hacemos, no por lo que decimos. Y en ese sentido, no solo soy el hijo de Pilar, sino que espero morir siendo el hijo de Pilar y nada más que el hijo de Pilar".

 


Javier Bardem recoge el Premio Donostia a su carrera: Viendo lo que sucede en Oriente Próximo con el conflicto entre Israel y Palestina, extendiéndose cada vez más por la zona, en este día de hoy "no me permite celebrar el premio. Lo recibo con muchísimo agradecimiento pero no tengo un espíritu de celebración".



Foto 7. - El Kursaal sede principal del Zinemaldia. Los pájaros son atraídos por el sol, al igual que los espectadores por la pantalla de luz.



El público aguarda bajo un sol de justicia a que se asomen las estrellas cada día, que este año fue amplia: Depp, Bardem, Blanchet, Swinton, Sbaraglia, Gia Coppola, López Arnaiz, Lottin, Edward Berger, Andrew Garfield...


Foto 8. - Leonardo Sbaraglia presentó una de las pocas comedias de la sección oficial: "El hombre que amaba los platos voladores" del argentino Diego Lerman.


Teñido de rubio en el papel del periodista José de Zer, Sbaraglia nos lleva a la región argentina de La Candelaria a la búsqueda de señales (y si no las halla se las inventa) de  presencia alienígena. Cuentan que fue uno de los reportajes más famosos en la historia de la televisión argentina en los años ochenta.
Seguro que Iker Jimenez ya lo habrá abordado en algún episodio de sus 20 temporadas en Cuarto milenio. Me hizo sonreír, entre una temática festivalera repleta de eutanasias, depresiones, enfermedades terminales o acoso laboral entre otros temas euforizantes.





Foto 9. - Cate Blanchett fue una de los dos personalidades en recibir el Premio Donostia en esta edición. 

Como suele ocurrir (casi) siempre, la protagonista élfica Galadriel a sus 55 años presentaba película (fuera de concurso): "Rumours", dirigida por tres pares de manos (Evan y Galen Johnson y Guy Maddin). Creo que se liaron con tantas manos a la hora de escribir un guion que pretende ser cómico pero que acaba siendo patético y de una candidez sonrojante. Trata sobre una cumbre del G7 en la que se reúnen los siete líderes de las democracias liberales más ricas en un apacible bosque. Huyan.



Pregunté a la representante de Cate Blanchett qué era lo que contenía ese vaso con líquido turbio en la creencia de que contenía la pócima para estar tan joven a sus 55 añitos. No me lo quiso decir, la muy...



Foto 10. - Era la única película asiática a concurso y me la perdí: "Bound in Heaven" de la directora china Xin Huo.

Dicen los que la vieron que gustó mucho. Y al Jurado también, por lo menos le otorgaron el Premio Mejor Fotografía y también obtuvo el Premio Fipresci. El argumento no me motivaba, la verdad. Narra la historia de un enfermo terminal y una mujer atrapada por la violencia. Es la historia de un amor que sobrevive a los estragos de la muerte y un fugaz destello de vida entre sus sombras.


Me temía que la china "Bound in Heaven" se llevaría algo, así que corrí como loco a la sala de prensa y en chino mandarín le dije al protagonista: 米拉 · 帕哈里托. ¡¡¡Y me hizo caso!!!



Foto 11. - Pilar Palomero, directora, y la protagonista, Pilar López Arnaiz, de "Los destellos". La actriz ganaría el Premio a Mejor Interpretación Protagonista.


"Los destellos" estaba en la mayoría de las quinielas de los críticos. Una voz en la sala de prensa del Kursaal parece predecir que Patricia (obsérvese su rostro) tendría recompensa. Y así fue. Encarna a Isabel, que lleva años separada de su ex y tienen una hija en común. Esta le pedirá que visite a su padre Ramón (Antonio de la Torre) ya que se encuentra gravemente enfermo. ¿Será capaz de afrontarlo?



El filme de Pilar Palomero adapta el relato de Eider Rodríguez, "Un corazón demasiado grande" donde el Amor con mayúsculas vence a pesar de las desavenencias que provocaron la ruptura de un matrimonio



Foto 12. - No es mi hija pero podría serlo. Tal vez recuerden a la joven actriz Andere Garabieta, la hermana mayor de Coco en "20.000 especies de abejas". 


Uno de los aspectos más agradables del Zinemaldia es encontrarte por el Casco Viejo, al cruzar el puente de la Zurriola o sentado junto a ti en el Teatro Principal a actores y directores vascos. Este fue el caso. Me dijo: "¿Puedo hacerme una foto con tan prestigioso crítico de cine?". Creo que me confundiría con el difunto Carlos Pumares o con el aún vivo Carlos Boyero. No quise aclararle que no era ninguno de los dos.





Foto 13. - La Concha de Oro se la llevó un documental taurino: Tardes de soledad. Desde 2018 no ganaba una cinta española. Es la primera vez que un documental gana semejante premio.


La cornamenta que se ve en el margen superior izquierdo de la foto son mis dedos. La fotografía creo que ilustra bien la soledad del director, Albert Serra, que no estaba seguro de si triunfaría en un ruedo tan poco taurino como el Zinemaldia donostiarra. 





Foto 14. - Una de mis fotos clásicas en el Festival es fotografiar el escaparate de la librería Hontza en la calle Okendo, frente a la trasera del Teatro Victoria Eugenia.


Ya va quedando menos la tradición de engalanar los escaparates con motivos cinematográficos. La librería Hontza todavía adorna su pequeño escaparate en esta ocasión con imágenes del Premio Donostia a Cate Blanchett y al pie libros relacionados con el Séptimo Arte. Este año no compré. Y bien que lo siento.




Foto 15. - Foto robada o fotorreporterismo. Una instantánea que refleja la ardua labor que debe afrontar el crítico tras el visionado de una buena película.


Descubrí después que escribía una carta de despedida a su mujer tras veinte años de matrimonio. Me dijo tras invitarle a una copa: "Pensé que me llevaría varias hojas plantearle la separación, pero tan sólo lo resumí en una sola línea". Y tras lo cual, me la enseñó.





Foto 16. - Foto de escaparatismo. Marilyn Monroe siempre fue mi sex symbol. Lástima que la señora de la derecha no estuviera de cine. Como (casi) siempre el sueño del cine se impone a la cruda (y repugnante) realidad.






Foto 17. - La ópera prima de la directora portuguesa Laura Carreira, "On Falling", tuvo su recompensa merecida con el Premio ex-aequo de Mejor Director.


Oigo en la radio que el gobierno portugués está pensando en disminuir los impuestos a la juventud lusa durante diez años desde que empiezan a trabajar. La medida trata de parar la sangría de los jóvenes que emigran a otros países con mejores condiciones fiscales. Que se lo digan a Aurora, la mujer protagonista, que trabaja en un almacén tipo Amazon en Escocia. Atrapada entre los muros de su centro de trabajo y la soledad de su piso compartido, tratará de resistir al duro aislamiento en un país extranjero sin vínculos emocionales que la sostengan.






Foto 18. - Siempre pensamos en el glamour pero nunca en que la base de la pirámide del Festival está sostenida por los humildes trabajadores de la limpieza.


Les juro que el operario había encontrado una entrada sobre la moqueta roja, abandonada por algún acreditado. Las cámaras la detectaron y él salió rápidamente en su vehículo bípedo para recogerla y "analizarla". Comprobó que, efectivamente, era una entrada, pero algo le hizo torcer el gesto: se  trataba de una entrada del año pasado. Raro.





Foto 19. - No es José Luis Rebordinos un torero que se achante. Cada vez que sale un mihura, Rebor no tiene ningún problema en sacar el estoque y entrar a matar. Cada año salva alguna empitonada.


Este año no iba a ser menos. La tarde del 23 de septiembre el Zinemaldia programaba en la Sección Oficial "Tardes de soledad" de Albert Serra. Al percatarse que el contenido de tal documental era de temática taurina, un nutrido grupo de una docena de manifestantes acudían al Kursaal para protestar. Pertenecían al Pacma y a Podemos Euskadi. Algún cartel señalaba: "Zinemaldia blanquea la tortura. Cómplice del maltrato animal". Seguro que habían visto previamente la obra de Albert Serra.



José Luis Rebordinos, director del Zinemaldia, ante una rueda de prensa improvisada





Foto 20. - Se cierra la edición 72ª del Festival Internacional de Cine de San Sebastián


Siempre que se cierra una puerta, uno tiene la esperanza de que se abra otra. Será otra edición más, con un año más y con más achaques. Si uno encuentra la película con la que enamorarse, nada habrá sido en vano. Y la película de la que me he enamorado es...






Foto 21. - «PARTHENOPE» DE PAOLO SORRENTINO



El filme de Sorrentino relata la vida de Parthenope (Celeste Dalla Porta) desde su nacimiento en 1950 hasta el presente. Mujer a la que no merece Nápoles. Una reflexión sobre el deseo. El director de “La gran belleza” y “La juventud” vuelve a dar una nueva vuelta de tuerca a sus obsesiones: la belleza, el fútbol, Nápoles, la juventud perdida, el sentido de la vida, la religión y los amores.




jueves, 3 de octubre de 2024

El 47 (2024), autobús que no llega al extrarradio

Torre Baró es Barcelona



Los cines Getxo Zinemak del Puerto Deportivo de Getxo. 



Estimado primo S.:

Antes de que fuera al Zinemaldia me preguntaste por El 47, la película de Marcel Barrena. Te contesté que no la había visto, así que no podía decirte nada. Querías verla y antes de hacerlo, me solicitabas mi opinión. Bueno, te dije, en cuanto regrese de la guerra de proyecciones me aventuro a verla y te comento. Una palabra dada es ley en el País Vasco. Ayer, en un día desapacible en lo meteorológico, me fui a verla aprovechando que los miércoles es más barato.

El 47 se estrenó el 6 de septiembre de 2024. En un mes en cartelera lleva recaudado un millón ochocientos mil euros y la han visto 263.000 espectadores. ¿Un milagro? Casi. Hoy en día, un milagro es que un millón de asistentes acudan a verla; medio milagro, medio millón. Así que la película de Barrena está obrando el cuartillo de milagro. Estoy convencido de que todo este éxito les ha pillado de sorpresa; vamos, que no esperaban tal aceptación.

Como supongo que ya la habrás visto, no te desvelo nada si te cuento que El 47 narra la vida de un extremeño, Manolo Vital (Eduard Fernández), que junto a tantos emigrantes de otras regiones de España tuvieron que emigrar en busca de un sustento a tres zonas que, por los 50 en adelante del pasado siglo, estaban más industrializadas y ofrecían más oportunidades de mejora de vida: Cataluña, Madrid y País Vasco. Así empieza la película, con un dato que a muchos les parecerá peregrino: había una ley de por entonces que señalaba la imposibilidad de tirar abajo una construcción si esta ya tenía techo al amanecer. 

Uno de los planos que conserva todavía mi retina es ver a los picoletos encabalgados o andando hacia el incipiente barrio de Torre Baró en Barcelona junto a una cuadrilla para echar abajo las construcciones de viviendas (chabolismo) que no tuvieran tejado. Las han construido gente emigrante y humilde pero que han pagado por esas parcelas. Y vemos el sol ya por encima de la montaña, despertándose y despertando la maquinaria autoritaria y "legal": como no están techadas, el guardia civil, de orígenes andaluces creo recordar  y magníficamente interpretado por Vicente Romero, manda derruirlas. 

Lástima que el antagonista salga tan poco. En la primera confrontación le pregunta al que parece el líder del grupo que quiere asentarse "detrás de la montaña de Barcelona", Manolo Vital:

—¿De dónde es usted? —le pregunta.

—Soy de Valencia de Alcántara, provincia de Cáceres.

—¿No había espacio suficiente allí para vivir?

Manolo tiene una idea para que al día siguiente todo el esfuerzo de aquellas humildes gentes no se vaya al garete. Les propone que, en lugar de levantar cada uno su propia vivienda, empiecen con una. Así les dará tiempo a techarlas. Y la suspicacia, que es enemiga de toda solidaridad en un colectivo, aflora. Alguien pregunta que por la casa de quién empezarán. Y Manolo le responde con convicción solidaria: por la tuya. El ayudarse era algo que entre todo vecino era habitual. Vete tú ahora a pedir sal al vecino que ni siquiera conoces. Eso se ha perdido. Tal vez porque ya no nos necesitamos el uno al otro.

Lástima que el personaje de Romero, el guardia civil, quede en tres intervenciones apenas. Y ese es problema de guion, que durante los 110 minutos va dando retazos de una época pero que no contribuyen a armar un verdadero armazón dramático que haga que la película tenga mayor interés. Hay pequeñas historias paralelas que, aunque den nota de color, como el personaje de la hija, la esposa ex monja y su vocación de maestra en Torre Baró, el incendio en una casa, el vecindario, etc. no contribuyen a una vertebración de lo que nos importa: la llegada de los servicios públicos a los extrarradios. El hecho que da pie al título, el secuestro del autobús de la línea 47 por parte de Manolo Vital, autobusero de profesión, ocupa la parte final, pero en mi opinión se queda en una anécdota, insuficiente para insuflar mayor interés a la historia de reivindicación vecinal y de lucha por la dignidad.

Porque de eso se trata El 47, de la dignidad de unos inmigrantes que tratan de integrarse en una sociedad catalanoparlante, excluyente y clasista. De eso, Marcel Barrena apenas da apuntes, pues sabe muy bien que no ha de incomodar a nadie, salvo a Franco y al régimen franquista (ese monumento que es arrollado por el autobús al inicio de la cuesta que lleva al barrio de Torre Baró). Manolo Vital en su periplo por la burocracia administrativa recibe una contestación que vislumbra lo que para los ciudadanos de primera suponían los inmigrantes que venían a trabajar, a labrarse un futuro, a mejorar (la esposa de Vital incluso quiere alquilar un piso en el centro barcelonés con agua caliente y luz): "¿Usted para qué quiere que un autobús vaya a esa barriada de Torre Baró?". Y Manolo le responde: "Para que mi mujer o cualquier vecino pueda llegar a su casa". La respuesta, mi querido primo, evidencia a todas luces que en los 70 de aquella época había ciudadanos fantasmas: los desarraigados inmigrantes. Aquellos que, habiendo tenido que dejar sus vínculos afectivos y el terruño, veían que en el nuevo paraíso no eran nada, invisibles. Sin embargo, los extremeños, gallegos, castellanos u andaluces tuvieron el tino de acudir a aquellos lugares donde había trabajo. Y por eso pudieron salir adelante muchos de ellos. Dar una mejor vida a ellos y a sus descendientes.



Cola de espectadores en el interior de Getxo Zinemak del Puerto Deportivo de Getxo


Los tiempos de hoy han cambiado. Ahora te vienen  de culturas, creencias religiosas y con lenguas distintas. Y no precisamente a trabajar muchos. No tienen  nada. Tienen la suerte de que hay un estado del bienestar que en los setenta del s. XX estaba en mantillas. Ahora las cosas son distintas pero los problemas de integración son mayores. Serán mayores.

No quiero desviarme, primo. Tan sólo recordar otra escena que me parece destacable. Es Manolo Vital que parece estar ensayando su reivindicación y ,al abrir el plano, le vemos que está en el puesto del alcalde del Ayuntamiento de Barcelona. Algunos políticos entran en el salón de plenos y uno le pide que le traiga una vaso de agua. Le confunden pues no pueden imaginar que un autobusero pueda llegar hasta allí en busca de una petición legítima: servicio de autobús para una barriada del extrarradio barcelonés. Costaba acercarse a la autoridad. Porque en aquella época, la autoridad era mucha autoridad (recuerda las escenas en que Manolo tiene que ensayar su discurso sobre qué y cómo debe pedir su reivindicación). No como ahora, en la que cualquier mindundi demagogo, inculto, vocinglero y arribista puede llegar a ser concejal, alcalde, ministro o...

Salíamos de una dictadura, primo, donde la palabra reivindicación no estaba en el diccionario de los ciudadanos. De ahí que las pintadas en las fachadas se convirtieran en los gritos de la ciudadanía que no tenían de casi nada: ni luz, ni agua corriente, ni escuela (recuerda el autobús que ejerce de aula de el Torre Baró) ni servicio médico. Recuerda el Seat seiscientos abandonado al inicio de la cuesta al barrio con una pintada: Torre Baró también es Barcelona.

En fin, a mí me ha parecido que la producción de Mediapro está realizada con poco dinero. Y eso se nota  para mal. La labor de dirección artística no me parece que contribuya a darle un mayor empaque de verismo a la historia. Es loable, por contra, el uso de imágenes de la época en color y formato 4:3 que le dan una pátina documental. No olvides, mi querido primo, que el barcelonés Marcel Barrera había realizado antes de lograr éxitos en la ficción (100 metros y Mediterráneo), labores documentales. Tal vez, tú que vives en El Carmelo, otrora extrarradio y como dice Juan Marsé “barrio que es una ensalada picante de varias regiones de varios países”, la hayas disfrutado con mayor emoción nostálgica que yo. Y eso que ganas como espectador que apela a tus orígenes. 


Una espectadora contempla el cartel de la película que va a ver


Como testimonio de una época, me parece suficiente pero como película, como obra artística, creo que no es nada del otro jueves. La vi con gente mayor, de 45 años en adelante. Esa es la clave de su éxito. Hay un público que desea revivir una época de reivindicaciones de la izquierda, de peticiones que mejoraban la vida de la gente, porque eran necesidades justas, vitales y de justicia. Las mismas que ahora (ironía “on”).

A la espera de que Correos te haga llegar pronto esta carta, recibe un fuerte abrazo de tu primo y felicita el cumpleaños a mi tía.



domingo, 29 de septiembre de 2024

Crónica del Zinemaldia 2024 (p. m.)

 Tardes de soledad de Albert Serra se lleva el rabo en la plaza de cine de San Sebastián

 

En las orejas (dirección ex aequo) hubo disparidad de opiniones, merecida para la directora portuguesa Laura Carreira por On Falling y la protestada por la faena de Pedro Martín Calero, director de El llanto


Foto que al ganador de la Concha de Oro, Albert Serra, le habría gustado para la portada de este artículo


Este año el jurado oficial presidido por Jaione Camborda no ha errado mucho el tiro, es más, en honor a la verdad la principal decisión, la Concha de Oro, ha dado en la diana. Según se comentó ayer en la ceremonia, los miembros del jurado han vivido estos días sin relacionarse con los equipos artísticos de las 16 películas que optaban a la Concha para evitar interferencias. Ese retiro monástico les ha debido de venir bien, pues aunque todo palmarés es opinable, no ha habido decisiones descabelladas como sí las hubo otros años, para desgracia del Zinemaldia y su historia.
 
Esta edición ha sido muy nutrida en protagonistas. Dice su director, José Luis Rebordinos, que de los 14 años que lleva de jefe el año que más estrellas ha concitado. La lista ha sido larga: a los Javier Bardem, Cate Blanchet y Pedro Almodóvar que acudieron  a recoger sendos premios Donostia, se les unieron también tanto actores conocidos por el público (Johnny Depp, Pamela Anderson, Tilda Swinton, Monica Bellucchi o Isabelle Huppert) como directores de prestigio (Mike Leigh, Tim Burton, Rodrigo Cortés o François Ozon). Y la asistencia, a pesar de los días de lluvia y viento, sigue aumentando: más de 160.000 espectadores y más de 5.000 personas acreditadas.

 
El capitán Sparrow presentaba una película que no convenció a la crítíca: Modi, Three Days on the Wing of Madness, sobre la figura del pintor italiano Modigliani en París

 
 

Palmarés

 
He de confesarles que no había visto nada de Albert Serra. Iba con cierto temor. Y más al saber que, como me dijo un periodista de medio importante, él se había comido muchos truños del catalán, un tío valorado y hasta idolatrado en Francia con películas como Pacifiction (varios César), punto de inflexión en su carrera. Ya saben que los franceses les gusta elevar a los altares a los artistas, sobre todo si son de este lado de los Pirineos (forma de darnos por culo a los incultos).
 
 
 
Albert Serra se toma un Vichy Catalán después de recibir buenas críticas por Tardes de soledad (Concha de Oro 2024)


 
Desde que se proyectó el pasado lunes en el teatro Victoria Eugenia a las 8.30 para el pase de prensa, hubo un runrún de haber asistido a algo meritoriamente distinto y único: Tardes de soledad era un duelo en Ok Corral, pero sin la dramaturgia del western, un Gary Cooper solo ante el peligro, armado con una capa taurina y una espada frente a la muerte empitonada vestida de luto. Porque entiendes que ese duelo acabará en luto para uno o para otro. Habitualmente sabes cómo acaba el combate -como las películas de Hollywood hasta los 60-, pero no siempre está ahí la suerte del lado del torero, no siempre le sonríe. 

 
Cuenta el director, Albert Serra, que el proyecto se lo ofrecieron hace años un amigo de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, que tenía un máster documental pero no tenía un tema para realizarlo. Ni ganas de hacerlo. Pasaron años y, al final, escogió un tema extremo, el taurino, que era lo único que le estimulaba. Serra profesa admiración (!) por directores chinos y rusos que tocan temas serios. Y el toreo es un asunto serio... más en los tiempos animalistas en que vivimos, en que ponemos ropita a las mascotas y las llamamos perrihijos, tortuhijas o gatinueras. Él quería acercarse de manera pura, inocente, aún sabiendo que sería algo controvertido.


Casting en un documental taurino

 
Necesitamos protagonista, humano. Pues de los otros, los astados, no se les pregunta ni se les hace firmar un documento de colaboración para un documental. La mirada de unos toros (negro azabache, mulato o zaíno, no recuerdo bien) al inicio del documental a cámara nos interpela. "No quiero participar en esto", parece decirnos. El ganadero se enfada y les dice que no les va a mantener todo este tiempo sin currar, que ya vale de vivir a cuenta ajena en la dehesa. Y los apuntan. 

Pero los humanos son más suyos, salvo los matadores Roca Rey y Paco Aguado, que se ofrecieron generosamente. Hubo alguno más. La idea era ofrecer el arte taurino entre tres figuras de la fiesta. Al final se centraron en el que más interesó desde la obra documental: el peruano Andrés Roca Rey, con un magnetismo y compromiso admirable. Y la cuadrilla que le acompaña es la que es. Ahí no hubo casting. Y a Albert Serra le sonrió la suerte, porque como bien dice él mismo, "la suerte sonríe a los audaces" y algunos integrantes de la cuadrilla de Roca Rey, por ejemplo el sevillano Antonio Chacón, tienen frases elogiosas poéticas, exageradas ("la vida no vale nada") y humorísticas, que ponen contrapunto a la seriedad de lo que vemos.


Rodaje

 
La fascinación del documental consiste en buscar, buscar con la cámara cosas que se ven y olvidarse de los aprioris. Esta es la esencia del documental, que ahora se puede hacer porque lo digital y su producción no es tan caro como era el celuloide. El autor bañolense rueda con tres cámaras o en ocasiones con más, nunca mira el visor y apenas da indicaciones a sus cámaras, "fue un proceso de aprendizaje, de descubrir aspectos" como las conversaciones de la cuadrilla tras las faenas o previas a ellas, que le sirvieron durante el montaje para darse cuenta de que podían servir para estructurar el documental.
 
Rodar toros es muy difícil porque se mueven, todo es imprevisible, los operadores de cámara tenían que entender cómo podían filmar técnicamente y saber qué era lo interesante, buscarlo. Fue un proceso azaroso, largo, complicado, cada plaza de toros era un mundo para filmar. Además, una corrida puede resultar brillante o muy aburrida o la suerte de tener cogidas o no. Una obra que se ha ido creando en la sala de montaje con las imágenes rodadas. En principio querían filmar en una única plaza donde no se había filmado anteriormente con un montón de cámaras. Al final, ha sido un recorrido por muchas plazas de toros pero se quedaron con las más relevantes, por el tamaño del toro y la importancia de la faena: Vista Alegre (Bilbao), La Maestranza (Sevilla) y Las Ventas (Madrid).
 
 
Javier Bardem recibió el sábado 21 de septiembre el premio Donostia, que no pudo recoger el año pasado

 

El arte por el arte

 
Las fascinación de Tardes de soledad es haber sabido captar planos que, con los ojos humanos, no pueden verse porque estás lejos, no tienes la concentración necesaria, u otra razón. Serra nos sumerge en una atmósfera y desde una perspectiva nunca vista, como si tuviera algo de mágico, burlesco, admirativo y cruel a la vez. La realidad y lo extrañamente antropológico de lo que acontece se enfrentan como el toreo y el macho bovino.
 
¿Cuál es el mérito artístico de este documental? La mirada y el sonido (gracias a los micrófonos inalámbricos de 5 horas de duración). Por un lado, un intento de mostrar algo distinto, único hasta la fecha e inmersivo. Y mira que es difícil por cuanto Canal + ha ofrecido cientos de corridas durante años y años. Y, por otro, que tanto taurinos como antitaurinos  pueden verla desde su burladero mental.  
 
Serra en su documental elide al público, lo folklórico y lo sociológico, que ya estaba visto otras veces. Tan sólo dejar ver la arena, los picaderos, burladeros y, como mucho, el callejón, la furgoneta donde va con Roca Rey la cuadrilla, hoteles, donde se viste Andrés Roca (fascinante esa manera de vestirse que parece una señorita apunto del sacrificio ritual). Y una mujer, sólo una, que llega a hacerse una foto con él... por admiración.
 
Recuerdo la anécdota que tuve al salir de la sesión con un compañero. Él juraba y perjuraba que Tardes de soledad era una brutal denuncia contra lo taurino, donde el director nos mostraba la crueldad del hombre martirizando a un animal, rodando las lágrimas del tauro boqueando su último aliento de vida. Yo, por contra, no era partidario de esta visión con anteojeras y le aseguré que iría a la rueda de prensa para escuchar las palabras del director, en la creencia de que sí había cierta visión admirativa, no exenta de los momentos de crueldad que existe en la tauromaquia. La música con tono fúnebre del final del documental, al acabar la faena, parecía corroborar la opinión de mi compañero. Pero no lo veía yo nada claro. En la rueda de prensa, Conchita Casanovas de RNE pregunta a Albert Serra sobre su posicionamiento de la tauromaquia según lo visto en el documental y su respuesta fue:
"No, sí que se posiciona (el documental) un poco, en el sentido de que, digamos, se nota un cierto aprecio por la tauromaquia. Esto es indiscutible, pero al mismo tiempo la honestidad del relato hace que todos los elementos visualmente más interesantes estén con toda su expresividad y viveza, con algo de humor e ironía. Hay cierta fascinación por el tema y, bueno, un cierto aprecio incluso por el protagonista principal por su compromiso, pero, al mismo tiempo, no se renuncia a hacer una película de arte en sí misma y que tiene que tener esos elementos propios que no están al servicio ni de una causa ni de nada. Están al servicio del cine".

 

Resto de premios del palmarés

 

 La Concha de Plata a la mejor dirección ha ido a parar ex aequo a dos debutantes: Laura Carreira y Pedro Martín Calero por sus respectivos trabajos en On Falling  y El llanto. Loable es que empujen las carreras incipientes de directores, pero si Carreira muestra cierta solvencia en describir el desmoronamiento de una joven portuguesa que curra en una especie de Amazon en Escocia, lo del Martín Calero me parece más cuestionable. Y la idea de esta historia de terror (la presencia de una figura extraña y fantasmal en la vida de varias mujeres en lugares y tiempos distintos con un denominador común: violencia de género) pesa más, sospecho, que las cualidades del realizador vallisoletano.

 

Patricia López Arnaiz, ganadora a mejor actriz protagonista por Los destellos

 

 

La tercera obra de Pilar Palomero, Los destellos, se llevó la Concha de Plata a la mejor interpretación protagonista. Patricia López Arnaiz cumple de sobra en un papel que le va como anillo al dedo. Tenía este año fuertes rivales: Noémie Merlant (Emmanuelle), Mariane Jean-Baptiste (Mi única familia) o Joana Santos (On Falling). Tal vez sepa a poco este premio, pues era una de las historias que más habían convencido. Isabel debe afrontar el cuidado de su exmarido, del que se separó hace ya quince años, por petición de su hija común. Un viaje doloroso pero lleno de ternura y sanación a la vez y que servirá para el crecimiento de madre e hija.

Los dos premios que se llevó Cuando cae el otoño de François Ozon me parece a todas luces excesivos. Nada que decir a la mejor interpretación de reparto para Pierre Lottin que hace de hijo de una amiga de la  protagonista, Michelle, una abuela que vive una jubilación tranquila en un pueblecito de Borgoña. Sin embargo, el Premio del Jurado al de mejor guion a Ozon y Philippe Piazzo me parece que no está a la altura. Ozon ya ganó este premio, junto a la Concha de Oro por En la casa en 2012. Más se lo merecía, por ejemplo, Cónclave de Edward Berger, un absorbente thriller sobre la elección de un nuevo papa con un final sorprendente. Berger ya se lo temía y tan sólo vino él a promocionarla. No pasa nada, recaudará mucho más que el conjunto de muchas de las que han participado en la sección oficial.

Nada puedo decir al galardón a la mejor fotografía a Bound in Heaven, la película china y ópera prima de Huo Xin, pues no pude verla. En opinión de muchos, una obra notable y conmovedora sobre un enfermo terminal y una mujer atrapada por la violencia, historia de un amor que sobrevive a los estragos de la muerte y un fugaz destello de vida entre sus sombras.

El Premio Especial del Jurado, el segundo en importancia, recayó en la norteamericana The Last Showgirl dirigida por Gia Coppola, que se pudo ver el último día del festival. Un tanto extraño esta elección, pues reconocía el trabajo de su elenco de actrices y actores -entre quienes figuran Pamela Anderson, Kiernan Shipka, Brenda Song o Jamie Lee Curtis- "por su alta calidad interpretativa, repleta de verdad y de matices, que con gran sutileza y contención acerca a los sentimientos de un grupo de personas que debe enfrentarse a un oficio que se pierde, a un mundo que se acaba", indicaba el acta. 



On Falling de Laura Carreira, ganadora del premio mejor directora, fue una de las películas destacadas del certamen



Otros premios oficiales

Tan sólo queda destacar que el Premio Nuevos Directores fue a parar a Bagger Drama (Suiza), segunda película de Piet Baumgartner. El Premio Horizontes fue para El jockey, filme de Luis Ortega con el que competirá Argentina en los Oscar y que participó en la última Mostra de Venecia, mientas que el Premio Zabaltegi-Tabakalera recayó en otro título programado también en Venecia, April, segundo largometraje de Dea Kulumbegashvili, cuyo debut Beginning (2020) ganó la Concha de Oro.



Festival pasado por agua pero con glamour.



 

 





sábado, 28 de septiembre de 2024

Crónica del Zinemaldia 2024 (a.m.)

 Crónica de una sobredosis de 34 películas en el Festival de Cine de San Sebastián


Me animo a hacer una crónica antes de saber el palmarés oficial que la directora Jaione Camborda y sus acompañantes estimarán oportuno anunciar esta tarde del sábado en el Kursaal. Hago esta reseña agotado y enfermo, no sé si fruto de la sucesión de dosis de doctrina moral imperante en esta época o porque alguien me ha pegado el mal de 2020. Y digo esto último pues la pizza de la marca Buitoni fornoi di pietra 4 formaggi (cuatro quesos) y el vino Borsao selección 2022 no me están sabiendo -literalmente- a nada. Pero tampoco me han sabido a nada la comida y los pinchos que me he comido en ese santuario gastronómico que es San Sebastián, tal vez por la pasta que cuestan y lo poco que me han gustado, por no hablar del servicio de hostelería.



Pedro Almodóvar recibe el premio Donostia en homenaje a su obra cinematográfica en esta 72ª edición


Les juro que a partir de ahora no volveré a levantar la mano a una mujer, no miraré con lascivia a nadie aunque vista una camiseta con la imagen del rostro de sir Alfred Hitchcock sobre sus pechos; procuraré escuchar "activamente" a mi esposa y contribuir a las labores de la fregona y de la taza del baño en un porcentaje mayor al 50% (Mi única familia); cuando ella me diga que le duele la cabeza, que no está segura de seguir con la relación, sabré que dice la verdad y me haré como Torrente unas "pajillas", y menos usaré mi poder político y mayor jerarquía para obligar a nadie a hacer lo que no quiere (Soy Nevenka); si una prostituta, después de follármela, no quiere darme un beso lo aceptaré porque eso es violación (Anora); la derecha es mala por definición y la izquierda cumple la misión celestial en la Tierra (Apocalypse in the tropics); no programaré ni exigiré a mi pareja el tener hijos, pues es mejor lo que surja, porque es mejor (manuales de autoayuda dixit) vivir el instante, y si luego ya la enfermedad o el reloj biológico lo impide pues ajo y agua (Vivir el momento); la Iglesia Católica deberá renovarse, evolucionar a partir de la transustanciación del sacerdote al ser proclamado papa (Cónclave); aunque uno crea que va a vivir eternamente, le hemos de recordar que ni la Seguridad Social ni el Estado estará ahí siempre, que mejor tomar la píldora -obtenida en la dark web- y buscarse una buena amiga que te acompañe en esos últimos momentos (La habitación de al lado); previamente, hay que tomar conciencia del envejecimiento de la población en Europa y saber que antaño uno moría entre los suyos y ahora se necesitan cuidados paliativos (El último suspiro) o tener la suerte de que tengas una hija que convenza a tu exmujer para que te acompañe en tu último aliento (Los destellos); pero si tienes la suerte de ser rica, famosa y necesitar la eterna juventud una vez llegada la cincuentena para seguir haciendo espectáculos televisivos y que no hagan zapping contigo, te interesa La sustancia, la solución definitiva; tened en cuenta que la mujer es un ser deseante, y si tiene problemas en ello, puede que la directora Audrey Diwan te lo explique mejor que yo, que soy un hombre, en Emmanuelle (aunque a María Guerra de la SER no le convenciese ni a la mayoría de la crítica profesional ni amateur tampoco, a saber por qué); que la dictadura, si es militar sobre todo y ante todo, es mala, malísima, que se lo digan a la protagonista y heroína que cursará carrera universitaria después de una tragedia familiar (asesinato de su marido en la dictadura brasileña) y funda una onegé para la memoria histórica (Aún estoy aquí); la maternidad y el trabajo fueron antagónicos (que se lo digan a la María Callas) pero ahora la sociedad es chupi guay y gracias a ello Monica Bellucci ha podido pedir excedencia de modelo y actriz de cine para trabajar en el teatro y ser buena madre de dos retoños (María Callas: Letters and Memoirs)...

Me podrán disculpar por esta incontinencia escrita separada tan solo de puntos y comas (;). Así ha sido la experiencia intensiva e inmersiva en el adoctrinamiento ante el Gran Hermano que se ha convertido esta edición 72 del Festival Internacional de San Sebastián. En estos momentos me viene a la memoria aquel personaje de La naranaja mecánica, Álex (Malcom McDdowell), el eterno rebelde juvenil de la cinematografía británica, y de sus acompañantes los drugos. Sólo él es condenado a catorce años de cárcel por homicidio voluntario. Asumiendo su culpabilidad, Álex se refugia en la lectura de la Biblia. Al cabo de un tiempo, Álex se presenta para un tratamiento de reinserción social mediante el experimento del método Ludovico, nueva terapia consistente en la visión ininterrumpida de películas ultraviolentas mientras se le suministra una dosis subcutánea de un fármaco. Pues bien, así me he sentido yo ante las pantallas del Victoria Eugenia, Teatro Principal, Kursaal o Trueba este año: ante el experimento Ludovico.




Por último, siempre hay fallos en el sistema informático del adoctrinamiento Ludovico. Y en esta edición, los antivirus no han podido detectar, ¡asombroso!, unas películas que han escapado al Gran Hermano. Vayan apuntado sus títulos pues algún día con más detenimiento les hablaré de ellas. Son Parthenope de Paolo Sorrentino, estética y reflexivamente profunda, la seminal Tardes de soledad de Albert Serrra, la de animación Memorias de un caracol del australiano Adam Elliot, Por todo lo alto de Emmanuel Courcol y, por último, la comedia de Rodrigo Cortés titulada Escape.

Y ahora, esperemos que Jaione Camborda y los demás repartan suerte. Les recuerdo que las últimas directoras que se han llevado el premio gordo desde 2020 han sido: Camborda (2023), Laura Mora Ortega (2022), Alina Grigore (2021) y Dea Kulumbegashvili (2020). ¿A que vieron sus películas con fruición y vivo interés? Pues eso.


On Falling de la directora portuguesa Laura Carreira tiene muchas papeletas de que se alce con algún premio importante esta noche en el Kursaal. 


Otra favorita es Los destellos de Pilar Palomero, cuya protagonista (Patricia López Arnaiz) tendrá que hacerse cargo de su exmarido gravemente enfermo





La obra que sobresale de todas las demás de la Sección Oficial y que debería llevarse la Concha de Oro es Tardes de soledad de Albert Serra. Su temática, sobre tauromaquia, es demasiado atrevida para los tiempos animalistas en que vivimos. No se atreverán a premiarla, ¿o sí? El premio Feroz Zinemaldia ya se lo han otorgado


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