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miércoles, 8 de marzo de 2023

El 8M... día de Woody Allen

A PROPÓSITO DE MIA FARROW Y EL 8 M

 
Woody Allen no pudo asistir al Zinemaldia de 2020. Su obra Rifkin's Festival inauguró la 68º edición

En una conversación casual, una compañera de trabajo juzgó en unos segundos (por su aspecto) que Woody Allen era culpable de haberse casado con su hija adoptiva y de haber hecho cochinadas con otra hija llamada Dylan.

Ahora que estamos en el 8 de marzo, bien está recordar el padecimiento que tuvo que soportar el bueno de Woody Allen por las falsas acusaciones de la que fuera su compañera sentimental Mia Farrow.

En mayo de 2020 salía la 1ª edición de la autobiografía de Woody Allen titulada “A propósito de nada”, editada por Alianza Editorial. De las 439 páginas, unas 140 tienen relación con el caso y sus explicaciones exculpatorias.

La relación con Mia Farrow duró trece años y dio fruto a numerosas colaboraciones entre director y actriz: desde 1982 con “La comedia de una noche de verano” hasta su 13ª y última con “Maridos y mujeres” (1992). Como le dijo en una ocasión su terapeuta, Woody no era más que un mecenas en esa casa. Había empleado a Mia en trece películas, había contratado a su hermana, a su hermano, a su madre, le había regalado un millón de dólares libres de impuestos para que pudiera mantener mejor a todos esos pobres críos, no sólo los de Allen.

 

FAMILIA NUMEROSA

La primera señal de alarma que inadvirtió fue que se metía en una familia con tres hijos biológicos y otros cuatro adoptados. Lejos de frenar, Mia quiso tener otro con él pero al final, tras infructuosos intentos, adoptó a otra llamada Dylan. Al poco Mia se quedó embarazada de Satchel, que, en realidad, era fruto del encamamiento con Frank Sinatra, aunque el padre “oficial” fuera Allen.

A la Farrow, según opinión de él, “le encantaba la reputación de santa que le confería el entusiasmo de adoptar, pero no le gustaba criar a los niños y, en realidad, no se ocupaba de ellos”. Dos de sus hijos adoptados terminaron suicidándose. Un tercero contempló esa posibilidad, y una hija, rebasado los treinta, murió de sida en un hospital una mañana de Navidad sin nadie a su lado.

 

FAMILIA DESESTRUCTURADA

Otra señal que no vio fue de qué tipo de familia provenía la actriz. Tenía “tres hermosas hermanas y tres hermanos. Uno murió a los mandos de un avión; otro se suicidó con un arma de fuego; el tercero fue declarado culpable de abusos sexuales a niños y enviado a la cárcel”. Woody reflexiona: “¿cómo es que no me largué de allí, fingí mi propia muerte y empecé de nuevo en una situación menos proclive a la combustión emocional? (…). Sólo sé que una personalidad encantadora y unos grandes ojos azules pueden lanzar mil barcos a la mar”.

El origen de las acusaciones hechas por la actriz de que Allen violara a la hija adoptada en común, Dylan, fue por un descubrimiento casual. En pleno rodaje de “Maridos y mujeres” (1992), Soon-Yi, otra adoptada por Mia Farrow previa a la relación con el neoyorquino, y éste iniciaron una aventura. Ella tenía 22 años. Una tarde de fin de semana la pareja de tortolitos se hacen unas fotos eróticas con una cámara Polaroid, “calculadas para subir la temperatura de la sangre a cien grados”. Por descuido algunas quedan en la repisa de la chimenea, fuera de la vista. Mia tuvo que ir el lunes al departamento de Allen y allí descubrió esas fotos olvidadas. La venganza comenzó.

Como dice Moses, otro adoptado por Mia, “los niños se daban cuenta de que era algo poco ortodoxo, pero la relación en sí no fue para nada tan devastadora para nuestra familia como la insistencia de nuestra madre en constituir esa traición en el centro de nuestra vida a partir de ese momento”. 

 

SIN PRUEBAS CONDENATORIAS

A pesar de que las dos investigaciones hechas por la Clínica de Abuso Sexual Infantil del Hospital de Yale-New Haven y por el Centro de Bienestar Infantil del estado de Nueva York concluyeron que Dylan “no fue sexualmente abusado por el señor Allen”, la caza de brujas continuó años más tarde.

Como afirma Allen, “todavía hay gente que piensa que la audiencia de custodia era una especie de juicio y que yo conseguí librarme de una acusación criminal. Todavía hay dementes que piensan que me casé con mi hija, que Mia era mi esposa, que yo adopté a Soon-Yi, que Obama no era estadounidense”.

 

EL GREMIO ARTÍSTICO LE ACUSA

Woody tuvo que afrontar una acusación falsa, a medios de prensa en contra, ingentes gastos legales, millones invertidos en tratar de ver a su hija Dylan en vano. Como en un buen final dramático, años después Dylan, siendo ya una mujer de más de treinta y que todo lo que sabía de él desde que cumplió siete años fue lo que le enseñó Mia, no sólo se negó a ver a Woody Allen sino que escribió una “carta abierta” declarando que él había abusado sexualmente de ella aprovechando la ola del #Me too. Y ¡cómo no!, ante la oleada feminista, muchos actores decidieron apoyar a Dylan y atacarle sin tener un conocimiento exacto de si había abusado o no de ella. Lo sincero y prudente habría sido escuchar al gremio artístico, al que le cuestionaban por tales hechos, que en realidad no conocían todos los detalles, de modo que no podían juzgar.

Desde la honda tristeza, el director de Manhattan afirma en su libro que esperaba un poco más de apoyo por parte de sus compañeros de profesión, “nada excesivo, tal vez algunas protestas organizadas, quizá algunos colegas enfurecidos marchando brazo con brazo, unos pocos disturbios, puede que algunos coches incendiados”. 

 


 

martes, 20 de diciembre de 2022

Sight & Sound publica su lista top 2022

¿En qué se parece la lista de la compra a las listas top de cine?


Cada diez años la revista mensual Sight & Sound, publicada por el British Film Institute, saca una lista con el top de las 100 mejores películas de todos los tiempos. La ocurrencia de crear tal lista top 100 se inició en 1952 y así cada década hasta la actualidad.

En esta ocasión la relación se ha elaborado con la opinión de 1.639 críticos de cine, programadores, archiveros y académicos. También se ha creado otra formada por la opinión de 480 directores. ¿Creen que coinciden en el orden o, al menos, piensan que hay un elevado número de títulos coincidentes? ¿Debería?

De las 10 primeras integrantes de ambas listas, hay 6 que coinciden: Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelle (1975), Deseando amar (2000), Cuentos de Tokio (1953) –ésta en el mismo puesto, el 4º-, Vértigo (1958), 2001, una odisea del espacio (1968) y Ciudadano Kane (1941).

En mi opinión, no debería extrañarnos que de las 100 hubiera un porcentaje alto de coincidencias aunque el orden no fuera idéntico. Al fin y al cabo, estamos hablando de preferencias entre entendidos en un arte, el cine, a pesar de que los integrantes sean de profesiones variadas, pero todas relacionados con el séptimo arte. Comprobamos que el 60% entre las diez primeras hay coincidencia. Y si lo extrapolamos al total de las 100 existe aproximadamente un 67% de coincidencia.

Otro aspecto que no debería llamarnos la atención es que, cada vez que salen nuevas listas, hay películas que aparecían antes, por ser valoradas en una época determinada, pero que al no aspirar a eso que llamamos clasicismo ya no pertenecen al gusto del contemporáneo. En el Olimpo del clasicismo estarían tan solo aquellas que, pase el tiempo que pase, seguirán apelando al nuevo espectador, interesándole no sólo lo que diga sino cómo se exprese.

 Aquellos filmes que tuvieron cabida en selecciones anteriores, y ya no son valoradas en el presente, dan testimonio de algo evidente: los críticos que las encumbraron ya no existen y la opinión que las aupó ya no es compartida en la nuevas generaciones de especialistas.

 

  

   La ganadora según la revista Sight & Sound en 2022 es Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce,
   1080  Bruxelle

 

Dos consideraciones. Ha llamado la atención que una película de 1975,  Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelle, realizada por una mujer, Chantal Akerman, haya sido la ganadora de 2022. Una nueva demostración de ese querer imponer y “visibilizar” a la mujer-directora. Akerman ha desbancado a Hitchcock. Pero, ahora, contéstenme con franqueza: ¿cuántas pelis han visto de uno y cuántas de la otra?

Segunda consideración. Las listas sirven para llamar la atención. Es buena ocasión para corroborar si Jeann Dielman es tan buena como dicen los expertos preguntados por Sight & Sound. Eso sí, dura tres horas y media y hasta hace poco no se podía ver en ninguna plataforma.

Cuando uno va al mercado, habitualmente apunta previamente aquellos productos que tiene necesidad de ellos. De otra manera, picotearía y perdería más tiempo en buscar aquello que le interesa. Pues bien, las listas del top 100 de cine se asemejan a las de la compra en que enumeran y dan constancia en ese momento de aquellas películas que son (o deberían ser) imprescindibles para nuestras vidas. Nos orientan entre la enorme variedad de oferta. Eso sí, luego cada cual va reelaborando la suya. Pero eso también pasa con la de la compra: no todos los días necesitamos lo mismo y, con el tiempo, aquello que nos gustaba o que no podíamos prescindir de ello ha dejado de serlo. ¿Y usted, qué historias anotaría en su listado?

Ahí van mis  top 10 sin pensármelo mucho:

1.      Psicosis de Alfred Hitchcock

2.      Deseando amar de Wong Kar-wai.

3.      La gran Belleza de Paolo Sorrentino.

4.      Las vacaciones del señor Hulot de Jacques Tati.

 5.    2001, una odisea del espacio de Kubrick

6.      Testigo de cargo de Billy Wilder

7.      Pasión de los fuertes de John Ford.

8.      Blade Runner de Ridley Scott

9.      Ciudadano Kane de Orson Welles

10.  Sin perdón de Clint Eastwood.

lunes, 28 de noviembre de 2022

As bestas (2022) de Rodrigo Sorogoyen

 As bestas vs enciclopédicos



¿Qué hace a una persona quedarse en un sitio cuando ha vivido una experiencia dramática que le toca de lleno? A diferencia de los árboles, por ejemplo, las personas tenemos la opción de alejarnos de aquellos lugares donde hemos convivido con el drama, sobre todo cuando cada día tu vecino te recuerda y alimenta el dolor padecido. El traslado a otro lugar no cura las heridas, aunque las alivie, pues la pérdida o el trauma se llevan dentro de uno mismo. Los árboles, haga sol, nieve o se enfrenten a sequías o a torrentes, han de aguantar estoicamente en el lugar donde han florecido.

As bestas de Rodrigo Sorogoyen habla de las oportunidades perdidas para poder salir de la miseria que ata al campesino a la tierra, en este caso, a la Galicia rural, donde cientos y cientos de gallegos tuvieron que emigrar a otros lugares que ofreciesen un futuro más prometedor. La ocasión llega con la implantación de los molinos de viento en terrenos que apenas dan para vivir. Y claro, se necesita la firma de varios propietarios para poder instalarlos en el concello donde viven, so pena de que si no hay unanimidad la empresa los unicará en otra.

La película tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera es más masculina, los protagonistas del conflicto son los hermanos Anta (magníficos Luiz Zahera y Diego Anido, uno hablando y este en su silencio) frente a una pareja de franceses de mediana edad (Antoine y Olga) que han decidido vivir de lo que les da el terruño, cautivados por el paisaje interior de Galicia. Se niegan a firmar la venta. Antoine es la parte racional del conflicto, los Anta son “as bestas”, los que no soportan que unos “extranjeros” nieguen el pan y el vino a los autóctonos, negándoles salir de la pobreza, de sacudirse “el olor a mierda de vaca”. Cada uno tiene sus razones, cada uno trata de lograr sus aspiraciones. Soberbia la escena en la que los tres se reúnen en la taberna del pueblo para dirimir sus –irresolubles– diferencias. Un plano medio fijo de varios minutos y con un diálogo y actuación que queda en la retina.

As bestas arranca con una escena basada en una tradición gallega, la de “rapa das bestas”, consistente en medir la fuerza de los hombres domeñando caballos salvajes tan sólo con el uso de la fuerza de los brazos. Es un augur metafórico evidente  (rodado a cámara lenta) de cómo acabará la primera parte. 

Hay un asunto que me ocurrió que quisiera compartir. Me costó entrar en la película o, mejor dicho, sentir la violencia soterrada que brotaba desde el principio. Tal vez sea cosa mía, pero me identificaba más con los hermanos Anta que con el bueno de Dénis Menochet, tal vez porque su actuación sea más comedida, educada, menos sobresaliente que la de Zahera y Anido en su presencia amenazante, o, simplemente porque los malos bien caracterizados siempre seducen más que los buenos de alma cándida.

Dos partes diferenciadas

En el segundo bloque, cobran protagonismo las mujeres. Y es aquí, en mi opinión, donde mejora el ritmo de la película y cobra un mayor interés si cabe, frente a una primera más arrítmica. Como decía arriba, qué hace a Olga quedarse en la aldea tras un año de la sospechosa desaparición de su esposo. La secuencia cumbre de esta parte la rueda Sorogoyen con la disputa entre Olga (Marina Foix) y su hija (Marie Colomb), que viniendo de Francia trata de convencer a su madre de dejar ese proyecto de vida que ya no tiene mucho sentido.

¿Es el amor a su esposo el que la obliga a quedarse? ¿Es la búsqueda por saber qué ha sido de él tras su desaparición? ¿O tal vez, ella es el testigo continuador de un proyecto de vida alejado de la supuesta Francia civilizada y urbana?

Sea la respuesta que dé el espectador, a buen seguro que el director de “Que Dios nos perdone” o “Antidisturbios” será protagonista muy pronto en los Goya que se celebrarán en 2023. Al tiempo.

lunes, 31 de octubre de 2022

SEMINCI 2022: RETURN TO DUST, TRIUNFADORA

 LA ESPIGA DE ORO SE VA A CHINA

Return to dust de Li Ruijun logra el máximo galardón para China, segundo desde que Zhang Yimou lo lograra con Semilla del crisantemo (1990) 

    Algunos de los premiados en la 67ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid

 

La película china Return to Dust del director Li Ruijun se ha alzado con la Espiga de oro en una edición de nivel medio bajo. El film, sexto largometraje del cineasta nacido en la provincia de Gansu (China) en 1983, trata sobre la humilde y sencilla Ma y el reservado Cao, cuyas familias conciertan su boda como única manera de quitárselos de en medio. Ni siquiera podrán disfrutar de una ceremonia de lo pobres y desamparados que se hallan. Sin alardes ni excesos en la narración, la historia de estos campesinos cala en el espectador, pues contemplamos el loable intento de progresar en una comunidad campesina que no le va a echar una mano en ningún momento. Así vemos cómo pasan de tener que abandonar una casa deshabitada porque la van a derruir a tener que construir una propia sin la ayuda de nadie, o el esfuerzo titánico de tener que sembrar un campo con medios escasos y cuyo beneficio se va en pagar el abono y las semillas.

El encadenado de sinsabores que el destino les depara se opone al estoicismo con que lo enfrentan y la buena relación y cariño que existe entre ellos.  Como dice Ma en un momento dado, “nunca creí que podría ser feliz”, pues ella arrastra incontinencia por acoso desde la infancia y una débil salud. Eso sí, apenas hay ninguna crítica al régimen comunista.

Recuerda al neorrealismo italiano, y me viene a la memoria la soberbia Ladrón de bicicletas (1948) de De Sicca sin igualarla. No era mi favorita ni mucho menos pero al menos el jurado no patina en demasía. Un apunte: Return to Dust venía de la sección oficial en Berlín y no obtuvo allí ninguna distinción.

 

 

    El director irlandés Colm Bairéad y su productora Cleona Ni presentan The Quiet Girl

La Espiga de Plata ha ido a parar a The Quiet Girl del irlandés Colm Bairéad. Alguien podría pensar que siendo el presidente del jurado, la actriz irlandesa Kate O’Toole, podría ser un premio patrio de esos de cuota, mucho más si tenemos en cuenta que la Seminci hizo un homenaje al cine de Irlanda este año. Pues, aunque así lo fuera, en mi opinión The Quiet Girl ha mostrado que tras la cámara hay un director con sensibilidad y una manera de hacer cine muy destacada y personal. Tiene una pega para ser redonda: su metraje de 95 minutos es demasiado, algo que pasa con mucho del cine que se hace. Me ratifico al saber que está basado en un relato breve titulado Foster de la escritora irlandesa Claire Keegan, y que básicamente es la adaptación del mismo. La película “presenta la posibilidad de que la familia biológica no siempre sea donde cada cual encuentra la felicidad”. Son palabras del director, la mejor definición del texto fílmico. A destacar el acierto del casting al elegir a la debutante y jovencísima protagonista de 9 años junto a una espléndida Carrie Crowley que dicen más con las miradas que abriendo la boca.

Una de las películas destacables en mi opinión fue Eo por la que el veterano director polaco de 84 años, Jerzy Skolimowski, se llevó el Premio al Mejor Director. Resulta admirable que a su edad pueda rodar una película en la que hay muchas localizaciones y escenas nocturnas para seguir las peripecias de un burro. Y más admirable es que trate de alejarse de formas trilladas de narrar. “Uno está harto de la forma tradicional con la que se cuenta la historia de una película contemporánea, con una narrativa muy lineal en la que todo va de la A a la Z y en la que los personajes se encuentran, se enamoran y se matan”, manifestó Skolimowski en la rueda de prensa que tuvo lugar en la Sala Miguel Delibes del Teatro Calderón.  Es por ello que tanto él como su guionista y pareja, Ewa Piaskowska, sintieran la necesidad de buscar otro tipo de narrativa porque, según lamentaba, “con la narración tradicional, uno ya sabe qué va a pasar después de los primeros 15 minutos de película”.

El Premio a mejor Actriz se lo llevó Lubna Azabal por El caftán azul de la directora marroquí Maryam Touzani. Nada que objetar, pues es un trabajo actoral rotundo. Actriz belga de origen español y marroquí, Lubna interpreta a Mina, una mujer de carácter que regenta una tienda de caftanes (prenda marroquí que llega hasta los tobillos) con su marido. La relación de ambos se tambaleará por el secreto que éste oculta y que acabará revelando en el último momento. Película delicada y con buena fotografía para lo que cuenta pero con un guión previsible y excesivo en su metraje.

 

 



 

Ex aequo fue el Premio al mejor Actor. Derecha, Karra Elejalde. Debajo el actor  búlgaro Ivan Barnev

 

 

 

 

 

 

 

El  premio al Mejor Actor fue ex aequo. Ivan Barnev y el formidable Karra Elejalde se lo llevaron por Vasil de la cineasta valenciana y debutante Avelina Prat. Obra menor que ni siquiera debería estar en una sección oficial. Sin embargo, la historia se sostiene por la interpretación de ambos: Vasil un inmigrante búlgaro que no logra trabajo en España, aún siendo muy válido, y que es recogido provisionalmente en casa de Alfredo, un arquitecto retirado. La oposición de caracteres eleva la calidad de  esta película sencilla y modesta en sus pretensiones.

 

 

 

 

Cristèle Alves Meira por Alma viva se llevó el Premio “Pilar Miró” al mejor Nuevo Director. Alves es francesa hija de inmigrantes portugueses y eso se nota en la película. La mirada de la directora a través de los ojos de una niña, llena de fascinación, recuerdo y etnográfica, hace que lo que cuenta ofrezca algo que se eleva por encima de la mediocridad. Alves regresa al pequeño pueblo de Tras-os-Montes en el que pasaba cada verano su infancia para contar las peripecias de su familia y el fallecimiento de uno de sus integrantes. El humor näif y las supersticiones populares antiguas son ingredientes de este filme portugués, que tiene la virtud de ir de menos a más.

 


 

 

Me parece acertado el Premio “Miguel Delibes” al mejor Guión a la película francesa Los pasajeros de la noche de Mikhaël Hers, coguionista junto a Maud Ameline y Mariette Désert. Era de lo mejorcito que nos ofreció la Seminci en mi opinión. Hers ya comentó en rueda de prensa que la historia, que transcurre en los años 80 sobre una esposa que se separa y tiene que tirar adelante con sus dos hijos, no quería ser nostálgica. La aparición de una joven con problemas de drogadicción y la dedicación de la madre, encarnada convincentemente por la actriz Charlotte Gainsbourg, a la recogida de llamadas para un programa de radio nocturno, son pilares narrativos de esta historia que se ve a gusto y con momentos sensibles. Sorprende ver ciertos acontecimientos al otro lado de los Pirineos muy similares a nuestro país, lo que hace que la película se vea como espejo galo donde retratarnos aquellos que fuimos jóvenes en los 80.

 


 

 

 

 

 La codirectora Charlotte Vandermeersch de Las ocho montañas en rueda de prensa

 

Poco parece el Premio mejor Fotografía a Rubens Impens para la que, a mi juicio y en opinión de muchos, fue sin duda la obra sobresaliente de la 67ª edición: Las ocho montañas dirigidas al alimón por Felix van Groeningen y la actriz Charlotte Vandermeersch. Sobresaliente adaptación de una novela que tuvo un éxito editorial en Italia, la homónima Le otto montagne escrita por Paolo Cognetti y que ardo en deseos de leer. Cuenta la historia de amistad entre dos chiquillos de 12 años, Bruno, el arraigado, y Pietro, el nómada, hasta la edad madura, y tiene como protagonistas los Alpes y el Himalaya.

El título alude al viaje que Pietro hace al Nepal donde un anciano le explicará, a través del dibujo de un círculo cruzado con cuatro líneas, el poético concepto de las ocho montañas:

“Nosotros decimos que en el centro del mundo hay un monte altísimo, el Sumeru. Alrededor del Sumeru hay ocho montañas y ocho mares. Ese es el mundo para nosotros (…). Y decimos ¿habrá aprendido más quien ha recorrido las ocho montañas o quien ha llegado a la cumbre del monte Sumeru?”.

Y esa es la pregunta de la película: ¿habrá vivido más Bruno en una sola montaña o Pietro que recorrió muchas? Dura 147 minutos pero en mi opinión no se hace larga ni le sobra nada.

El último premio oficial es mejor Montaje “José Salcedo” y fue al montador Kim Sang-Bum de Decision to Leave del coreano Park Chan-wood. Habría sido una vergüenza que Chan-wood se fuera de vacío habiendo sido de lo mejor. Parece poco pero menos es nada. Es un policiaco con el estilo inconfundible del surcoreano, con una puesta en escena sugerente, dramática, con giros y dramatismo romántico. La atracción de un policía por una sospechosa china e inmigrante ilegal de asesinato de su marido es el eje donde Chan-wood despliega otra vez el tema que ya aparece en su anterior filmografía: la obsesión. 

Traía el lastre, como le pasaba a Las ocho montañas o a Eo, de haber sido premiadas en otros festivales, en esta ocasión premio en Cannes al mejor director. Ese es el hándicap del Festival de Cine de Autor de Valladolid, que bebe de otros festivales y que necesita premiar, sobre todo, aquello que no ha sido premiado o a aquellas películas que no han estado ya en otros certámenes. Les pongo el cuadro para ver que esta hipótesis se cumple bastante bien como se puede observar. En gris aparecen las películas que han logrado premios en Valladolid y en otro festival en sección oficial.

 

FILME

VENÍA DE…

PREMIOS ANTERIORES

SEMINCI

Return to dust

BERLÍN

 

Espiga de oro

The quiet girl

BERLÍN

(Kplus)

Generation Kplus - Crystal Bear mejor película

Espiga de plata

Premio Fipresci

Premio del Público

Eo

CANNES

Premio del Jurado

Mejor Director

El caftán azul

CANNES

 

Mejor actriz

Vasil

 

 

Mejor actor

Alma viva

 

 

Mejor nuevo director

Los pasajeros de la noche

BERLÍN

 

Mejor guión

Las ocho montañas

CANNES

Premio del Jurado

Mejor fotografía

Decision to leave

CANNES

Mejor dirección

Mejor montaje

Boy from Heaven

CANNES

Mejor guión

 

Before, Now & Then

BERLÍN

Oso de Plata a la Mejor interpretación de reparto

 

Beautiful Beings

 

 

Premio Juventud

Clementina

BACIFI

Mejor película

 

Falcon Lake

CANNES

(Quincena)

 

 

No bears

VENECIA

Premio Especial del Jurado

 

Pamfir

CANNES

(Quincena)

 

 

Nothing

 

 

 

No mires a los ojos

 

 

 

 

    Recogida final de la alfombra verde de la edición 2022 de la SEMINCI

            THE END


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