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lunes, 1 de mayo de 2023

Meryl Streep, más que Princesa en 2023

 

MERYL STREEP, LA REINA DE LOS PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS EN 2023

El pasado miércoles, 26 de abril, se dio a conocer el primero de los ocho galardones de los Premios Princesa de Asturias 2023, el de las Artes. Fue a parar a la actriz norteamericana Meryl Streep. A la hora de justificar el premio, mira que podríamos haber tirado por lo más sencillo y evidente. Street atesora una carrera interpretativa en el cine llena de reconocimientos, con tres premios Oscar, ocho Globos de Oro, dos BAFTA y tres Emmy, además de un sinfín de candidaturas. A lo que podría añadirse, porque ahí estuvo el que esto escribe,  un Premio Donostia en septiembre de 2008. Así que se podría decir eso de que, tras más de cuarenta años de carrera como actriz, Meryl Streep está considerada como una de las mejores actrices contemporáneas y por eso le damos este galardón.


 

POR LA IGUALDAD DE LA MUJER

Pero no, el jurado, formado por 16 personas expertas en diferentes ámbitos de las artes y presidido por Miguel Zugaza Miranda, justificó el premio en su acta “por dignificar el arte de la interpretación y conseguir que la ética y la coherencia trasciendan a través de su trabajo, con la virtud de subrayar que los seres humanos, y concretamente las mujeres, deben latir y destacar a partir de su singularidad, de su diferencia”. ¿Qué hay que dignificar hoy en día, el arte de la interpretación femenina? ¿No está dignificado? ¿Si una vida artística no es ética y coherente ya no es merecedora de elogio?

En el acta se añade que es una “activista incansable a favor de la igualdad, con su talento y rigor ha posibilitado que diferentes generaciones disfruten de interpretaciones inolvidables, conquistando el respeto que este gran arte merece”. Y ya se metió el tema de la igualdad, como si habría que incorporarlo no como algo accesorio al premio sino como algo básico. Así que parece que si un artista no está luchando en paralelo por la igualdad de los seres desarrapados, ya se puede dar con un canto en los dientes si su trabajo actoral es reconocido. Más parece una justificación para el Princesa de Cooperación o el de la Concordia que de las Artes.

CONOCIMIENTO CARNAL

Mi primer conocimiento de esta actriz, lo recuerdo porque asistí con mi hermosa novia, fue en el cine Gran Vía de Bilbao en 1986 con Memorias de África (Out of Africa, 1985) de Sydney Pollack. Una mujer que sufre mucho porque se ha casado con el barón Blixen, quien además de ponerle los cuernos le pega una enfermedad de transmisión venérea. Fue la época en que no sabíamos lo que era el sida pero pronto lo sabríamos. Afortunadamente, Karen Blixen era una mujer alejada ya  del prototipo de la época dorada de Hollywood, y lejos de interpretar a un ser sufriente, que también, sigue adelante con la plantación de café en Kenia y no se arredra antes los infortunios de la vida. La aparición de un joven aventurero y romántico, encarnado por Robert Redford, hará que la vida en África sea menos dura… hasta que la avioneta se estrelle. También me estrellé con mi novia.

Otra película en la que me acompañó Meryl Streep en mi vida sentimental fue en Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County, 1995). La vi en el desaparecido Gran Cinema de Las Arenas con una chica sensible, de voz cautivadora pero lo suficientemente fea, hoy diríamos poco atractiva, como para no enamorarme. De la que sí caí prendido fue de Francesca Johnson en la pantalla, mujer de orígenes italianos que lleva una vida gris, atendiendo en una granja en Iowa a sus dos hijos y a un marido más insípido que las comidas que tomo ahora por la hipertensión.

Rondando ya los 50 años, edad en la que una misma ya empieza a sospechar que nadie la va a mirar con deseo, a Francesca se le aparece un ovni encarnado en un fotógrafo llamado Robert Kincaid (Clint Eastwood), que se acerca al condado de Madison a fotografiar unos viejos puentes para la National Geographic. Aquel dolor de cabeza que me acompañaba mientras la veía en primera o segunda fila (tiempos en que los cine de barrio se llenaban) me obligó a que volviera a verla semanas después, esta vez sí para gozar y sufrir en plenitud de la escena de  la camioneta parada ante el semáforo rojo, mientras la lluvia caía sobre…  mis ojos. ¡Nunca 45 segundos del rojo al verde me parecieron más eternos!

OTRAS PELÍCULAS DESTACABLES

No comparto ese entusiasmo por Las horas (The hours, 2002) de Stephen Daldry, de la que apenas recuerdo más que estaba acompañada por otras dos adorables y admirables actrices como eran Julianne Moore y Nicole Kidman. Película que ha pasado más por el recurso de la nariz postiza y el rostro afeado de la Kidman que por su temática feminista, la homosexualidad y el sida.

Y ya que estamos de recuerdo justificativo del premio Asturias quiero reseñar antes de irme a buscar novia en Meetic que vean dos películas que, si no sobresalientes, sí al menos notables, en la que está la señora Streep. Una es La duda (Doubt, 2008) de John Patrick Shanley. Adaptación homónima de una obra teatral, dirigida por el propio autor, reúne al fallecido y extraordinario Philip Seymour Hoffman y a una joven Amy Adams. Brillantes diálogos sobre una historia rica en temas, principalmente el tema de abusos en un colegio religioso.

Y, por último, Agosto (August, 2013) de John Wells. Otra adaptación de una obra teatral donde Streep, enferma de cáncer, no hace sufrir tan solo a toda su familia sino a todo la platea al verla echar espumarajos por su boca interpretativa de 18 kilates.

Meryl Streep acompañará, cuando reciba allá por octubre dicha distinción, a Luis García Berlanga, Fernando Fernán Gómez, Vittorio Gasman, Woody Allen, Pedro Almodóvar, Michael Haneke, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Ennio Morricone y John Williams en el panteón de las Artes de los Premios Asturias. Única mujer en ese estrellado panteón cinematográfico como pueden ver. Pero la cuarta en estas últimas tres ediciones. Toca compensar.

domingo, 23 de abril de 2023

FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO (BILBAO): 29ª EDICIÓN

FANT 2023: UN CERTAMEN MUY VISIBLE EN BILBAO

El Festival de Cine Fantástico de Bilbao en su 29 edición comenzará en el Teatro Campos el 5 de mayo, viernes, y finalizará el sábado 13 en la sala BBK con la proyección del palmarés.

El cartel de esta edición alude al personaje de la novela de H. G. Wells, El hombre invisible, y que el director inglés James Whale adaptó a la pantalla con gran acierto allá por 1933. Para este cartel se ha utilizado una réplica de las gafas de sol usadas por el actor protagonista Claude Rains y el sombrero Fedora que representa a este personaje.

 


CARLOTA PEREDA Y BELÉN RUEDA, PROTAGONISTAS

La fórmula del Fant no ha cambiado en los últimos años. Justo Ezenarro, director del certamen,  y Eugenio Puerto, mano derecha, siguen aplicándola porque no dan señales de agotamiento. Como decía un entrenador, si la cosa funciona para qué tocar el plantel. Lo podríamos resumir así: los prolegómenos, es decir, la inauguración en el Teatro Campos; el desarrollo en los cines Golem y, para la traca final de los premiados la Sala BBK. Aliñamos con un premio “Fantrobia” a una figura emergente del ramo, este año irá a parar a Carlota Pereda por su  Cerdita (2022) y homenajeamos a alguien del género –en esta ocasión a Belén Rueda, protagonista de la reciente y no estrenada todavía La ermita (2023) de Carlota Pereda–.

INAUGURACIÓN

El viernes 5 de mayo tenemos el arranque en el Teatro Campos con El fantástico caso del Golem (2023) de Juan González y Fernando Martínez, una buena ocasión para cagarse… digo acordarse de los organizadores o tomarse el arranque con guasa, cachondeo y liviandad ante una comedia protagonizada, ojo, por Brays Efe, Anna Castillo, Javier Botet (el fideo espigado), Roberto Álamo (¿eh?) y un Luis Tosar con pelo (!).

SECCIÓN OFICIAL

Durante nueve días podremos disfrutar de la cosecha reciente, la destinada a la Sección Oficial. 18 largometrajes que podremos visionar en los cines Golem. Destacamos Viejos (2022) de Raúl Cerezo y Fernando González Gómez con un Zorion Eguileor –sí, el de El hoyo– que tras el terrible fallecimiento de su esposa ha de trasladarse a la casa de su hijo, Gustavo Salmerón y allí sucederán cosas extrañas.

Del cine coreano, dos propuestas, Declaración de emergencia (2021) de Han Jae-rim, sobre un investigador farmacéutico que amenaza con matar a los pasajeros del avión en el que viaja, y Fuerza bruta (2022) de Lee Sang-yong, secuela con peleas, persecuciones, momentos sangrientos y suspense que ya quisieran algunos de Hollywood estar a su altura.

Con marchamo de haber pasado por Sitgest, igual que las anteriores, destacamos una película francesa titulada Fumar provoca tos (2022) de Quentin Dupieux, ganadora al premio mejor guion, una sátira sobre el cine de superhéroes, ese con los que Marvel y DC nos atiborran todos los años.

PANORAMA FANTÁSTICO

Cajón de  sastre de muestra reciente pero que por consideración de la organización no tiene cabida en la sección oficial, Panorama Fantástico reúne 9 propuestas. Sorprende, –¿para bien?, habrá que constatarlo– que haya cuatro películas españolas: Matando el tiempo (2022), La paradoja de Antares (2022) y Para entrar a vivir (2022) y Dark girls (2022).

 Imagen

MAESTROS DEL FANT

Una de las tradiciones del Fant bilbaíno, y que no suele fallar, es la retrospectiva, ocasión oportuna para comprobar si una película del más allá sigue provocándonos idénticas sensaciones o se esfumaron como nuestra juventud. En enero fallecieron dos directores, Agustí Villaronga (69 años) y Eugenio Martín (97), ocasión que los organizadores –demostrando buena cintura– han aprovechado para rescatar lo más reseñable de su filmografía. Del mallorquín Villaronga, una película “rara avis” en el panorama raquítico del fantástico en los ochenta Tras el cristal (1986). Y del ceutí Eugenio dos muestras de un cine netamente de género, Pánico en el transiberiano (1972) donde reúne a Christopher Lee y Peter Cushing junto a la en aquella época era emergente actriz española, Silvia Tortosa, y Una vela para el diablo (1973), en ambas demostrando su pulso narrativo.

 

No quiero olvidar que, dentro de la sección, tenemos la oportunidad de revisitar dos obras maestras del género: el martes 9 Alien, el octavo pasajero (1979) de R. Scott y el jueves 11 en proyección especial El exorcista (1973) de W. Friedkin. Delicatessen.

FANT DE HONOR

Este año dos ilustres serán los que reciban este galardón honorífico: Zorion Eguileor, actor de Mundaka, cuyo papel inesperado en El hoyo (2019) le supuso una gran notoriedad en su carrera profesional.

El otro Fant de honor es Paco Plaza, que en DOKUFANT se podrá ver [-REC] Terror sin pausa, de Diego López Fernández, que presentará el documental junto a Paco Plaza en el Festival. El estreno de [REC] supuso un antes y un después en el cine español. Tras su estreno en salas se convirtió en un rápido éxito de público y crítica, y, posteriormente, una saga con tres secuelas y un 'remake' estadounidense. Ahora, quince años después, este documental retrata el nacimiento e impacto de la primera entrega.

FANT INVISIBLE

En el pre Fant ya pudimos ver El hombre invisible (1933). A raíz de la película germinal de James Whale ha habido secuelas o variaciones del tema con más o menos acierto. Por ello, la organización ha creado esta sección en la que recoge varias películas de ayer y de hoy. Desde la floja secuela El hombre invisible vuelve (1940) o la versión femenina en clave cómica de La mujer invisible (1940), ambas de la Universal,  hasta la más reciente El hombre sin sombra (2000) de Paul Verhoeven, pasando por otro director del género, John Carpenter que rodó en 1992 Memorias de un hombre invisible. Las dos lejos de la germinal de James Whale.

 


miércoles, 8 de marzo de 2023

El 8M... día de Woody Allen

A PROPÓSITO DE MIA FARROW Y EL 8 M

 
Woody Allen no pudo asistir al Zinemaldia de 2020. Su obra Rifkin's Festival inauguró la 68º edición

En una conversación casual, una compañera de trabajo juzgó en unos segundos (por su aspecto) que Woody Allen era culpable de haberse casado con su hija adoptiva y de haber hecho cochinadas con otra hija llamada Dylan.

Ahora que estamos en el 8 de marzo, bien está recordar el padecimiento que tuvo que soportar el bueno de Woody Allen por las falsas acusaciones de la que fuera su compañera sentimental Mia Farrow.

En mayo de 2020 salía la 1ª edición de la autobiografía de Woody Allen titulada “A propósito de nada”, editada por Alianza Editorial. De las 439 páginas, unas 140 tienen relación con el caso y sus explicaciones exculpatorias.

La relación con Mia Farrow duró trece años y dio fruto a numerosas colaboraciones entre director y actriz: desde 1982 con “La comedia de una noche de verano” hasta su 13ª y última con “Maridos y mujeres” (1992). Como le dijo en una ocasión su terapeuta, Woody no era más que un mecenas en esa casa. Había empleado a Mia en trece películas, había contratado a su hermana, a su hermano, a su madre, le había regalado un millón de dólares libres de impuestos para que pudiera mantener mejor a todos esos pobres críos, no sólo los de Allen.

 

FAMILIA NUMEROSA

La primera señal de alarma que inadvirtió fue que se metía en una familia con tres hijos biológicos y otros cuatro adoptados. Lejos de frenar, Mia quiso tener otro con él pero al final, tras infructuosos intentos, adoptó a otra llamada Dylan. Al poco Mia se quedó embarazada de Satchel, que, en realidad, era fruto del encamamiento con Frank Sinatra, aunque el padre “oficial” fuera Allen.

A la Farrow, según opinión de él, “le encantaba la reputación de santa que le confería el entusiasmo de adoptar, pero no le gustaba criar a los niños y, en realidad, no se ocupaba de ellos”. Dos de sus hijos adoptados terminaron suicidándose. Un tercero contempló esa posibilidad, y una hija, rebasado los treinta, murió de sida en un hospital una mañana de Navidad sin nadie a su lado.

 

FAMILIA DESESTRUCTURADA

Otra señal que no vio fue de qué tipo de familia provenía la actriz. Tenía “tres hermosas hermanas y tres hermanos. Uno murió a los mandos de un avión; otro se suicidó con un arma de fuego; el tercero fue declarado culpable de abusos sexuales a niños y enviado a la cárcel”. Woody reflexiona: “¿cómo es que no me largué de allí, fingí mi propia muerte y empecé de nuevo en una situación menos proclive a la combustión emocional? (…). Sólo sé que una personalidad encantadora y unos grandes ojos azules pueden lanzar mil barcos a la mar”.

El origen de las acusaciones hechas por la actriz de que Allen violara a la hija adoptada en común, Dylan, fue por un descubrimiento casual. En pleno rodaje de “Maridos y mujeres” (1992), Soon-Yi, otra adoptada por Mia Farrow previa a la relación con el neoyorquino, y éste iniciaron una aventura. Ella tenía 22 años. Una tarde de fin de semana la pareja de tortolitos se hacen unas fotos eróticas con una cámara Polaroid, “calculadas para subir la temperatura de la sangre a cien grados”. Por descuido algunas quedan en la repisa de la chimenea, fuera de la vista. Mia tuvo que ir el lunes al departamento de Allen y allí descubrió esas fotos olvidadas. La venganza comenzó.

Como dice Moses, otro adoptado por Mia, “los niños se daban cuenta de que era algo poco ortodoxo, pero la relación en sí no fue para nada tan devastadora para nuestra familia como la insistencia de nuestra madre en constituir esa traición en el centro de nuestra vida a partir de ese momento”. 

 

SIN PRUEBAS CONDENATORIAS

A pesar de que las dos investigaciones hechas por la Clínica de Abuso Sexual Infantil del Hospital de Yale-New Haven y por el Centro de Bienestar Infantil del estado de Nueva York concluyeron que Dylan “no fue sexualmente abusado por el señor Allen”, la caza de brujas continuó años más tarde.

Como afirma Allen, “todavía hay gente que piensa que la audiencia de custodia era una especie de juicio y que yo conseguí librarme de una acusación criminal. Todavía hay dementes que piensan que me casé con mi hija, que Mia era mi esposa, que yo adopté a Soon-Yi, que Obama no era estadounidense”.

 

EL GREMIO ARTÍSTICO LE ACUSA

Woody tuvo que afrontar una acusación falsa, a medios de prensa en contra, ingentes gastos legales, millones invertidos en tratar de ver a su hija Dylan en vano. Como en un buen final dramático, años después Dylan, siendo ya una mujer de más de treinta y que todo lo que sabía de él desde que cumplió siete años fue lo que le enseñó Mia, no sólo se negó a ver a Woody Allen sino que escribió una “carta abierta” declarando que él había abusado sexualmente de ella aprovechando la ola del #Me too. Y ¡cómo no!, ante la oleada feminista, muchos actores decidieron apoyar a Dylan y atacarle sin tener un conocimiento exacto de si había abusado o no de ella. Lo sincero y prudente habría sido escuchar al gremio artístico, al que le cuestionaban por tales hechos, que en realidad no conocían todos los detalles, de modo que no podían juzgar.

Desde la honda tristeza, el director de Manhattan afirma en su libro que esperaba un poco más de apoyo por parte de sus compañeros de profesión, “nada excesivo, tal vez algunas protestas organizadas, quizá algunos colegas enfurecidos marchando brazo con brazo, unos pocos disturbios, puede que algunos coches incendiados”. 

 


 

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