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domingo, 14 de junio de 2026

¿Quién coño es Lev Kuleshov?

SÍRVEME UN WHISKY STRAIGHT AL ESTILO "AVA GARDNER"


La presencia correlativa de elementos provoca una interacción emocional


He bajado al bar Stop a eso de las siete de la tarde de un domingo donde el termómetro no llega a los 30º C. En el establecimiento de Cecilia siempre suele hacer fresco, sea invierno o verano. Será cuestión de orientación. El hecho de que viva debajo de un tejado convierte al Stop en un buen lugar donde atracar en días calurosos. Un espacio bajo techumbre hace que, al acabar el día, de las paredes supure demasiado calor en época de canícula.

Saludo a los parroquianos al entrar, pocos y dispersos, y pido a la joven camarera la bebida que tomaba Ava Gardner.

—¿Ava qué? —me pregunta con cara de no saber, mientras miro que viste un vestido con sobaquera y que el sudor se lo empapa.

—La tienes a tus espaldas, a la derecha —le señalo con la mirada—. Es el cartel de Mogambo. ¿Ves a esa espectacular mujer embutida en un vestido con escote barco?—. A punto estoy de añadir con más clase y elegancia de la que puedas tener tú jamás. Pero me reprimo. A Cecilia no le gustaría que me metiese con su asalariada.

Me mira con cierta extrañeza. Y pronuncia una serie de nombres de moneda en curso: que si Taylor Swift, que si Rosalía, que si Rihanna o Shakira; que esos son los nombres de su época y que más allá desconocía quién era el tipo ese que la abrazaba —Clark Gable, le aclaro sin mucha convicción de que muestre curiosidad— ni la que nos interpela con su mirada de putona fogosa.

En este punto le aclaro que hasta aquí hemos llegado y que me sirva un whisky straight en vasito pequeño y como chaser para acompañar un whisky con agua.

—¿Marca? —pregunta seca como Dyc.

—Jameson, un irlandés como Ford —me mira fijamente revelándome que tampoco sabe quién es Ford—. Y me lo llevas a la mesa por favor.

—Y lo de chasér me lo aclaras, plis.

—Nada, déjalo en un Jameson con vasito de agua —le aclaro sin querer hurgar más en la suspicacia de la jovencísima camarera.

En la pantalla del Stop veo que retransmiten un Alemania vs Curazao con el marcador 5 a 1 a favor de los teutones. Sin sonido. Paso al lado de un parroquiano y le pregunto:

—¿Tú sabes dónde cae ese país, Curazao? 

—No tengo ni idea. Me suena a la bebida esa azul detrás del mostrador.

—Una isla del mar Caribe. Lo curioso es que Curazao está ligado a Holanda, Países Bajos, como se dice hoy. Pero en origen parece provenir del portugués "curaçao", que a su vez viene de "coração", que significa "corazón" —me jacté de mis conocimientos de wiki del día anterior.

En la pantalla, veo que Deniz Undav marca el sexto para los teutones. Me senté mientras me llegaba la consumición. En ocasiones, siento que mi mirada se convierte en una cámara que registra la realidad. Me vino a la cabeza el rostro de James Steward sentado ante la ventana con la pierna escayolada y con una cámara fotográfica en la mano apuntando al patio. Y me puse a observar... como él.

El primer plano, mi primera mirada, se centró en un cliente de mediana edad, sentado frente a un vaso alto con bebida translúcida. Tenía una mirada inexpresiva: ni pensativo ni alegre ni pesaroso. Un semblante neutro si tal cosa pueda existir. 

Mi segundo plano surgió al trasladar mis ojos a un niño que jugaba con un caballito y un vaquero sobre una mesa en la que sus aitas comentaban algo que la distancia hacía inaudible. Por un momento, me recordó al Brandon de Wilde de Raíces profundas, aunque más pequeño.

Volví a observar al cliente que echaba un trago. Y ahí, en esa conexión de los tres planos en sucesión en mi cabeza me empecé a sentir algo molesto e irritado con él. ¿Por qué? ¿Había hecho algo más que dar un trago cuyo contenido no lograba determinar? No lo sé. Tal vez sentí que su mirada dejaba de ser neutra y empezaba a revelar algo turbio en ella: la mirada de deseo hacia ese niño.

En ese preciso instante alguien cantó "¡gol!". Levanté la mirada hacia la pantalla del televisor y comprobé que Kai Havertz marcaba su segundo gol y el séptimo para Alemania. Deseé que el calvario para Curazao finalizase. Quedaban dos minutos, gracias a Dios.

Regresé al rostro inexpresivo del cliente. A la mente me vino un nombre: le podría llamar Iván Mosjukin, como el actor ruso de cine mudo. Volvía a darle un largo trago al vaso de tubo y hasta mí llegó el soniquete de unos hielos que entrechocaban. 

El siguiente plano-mirada fue a parar a la puerta del bar. En ese momento, entró una conocida que en sus tiempos mozos magnetizaba la mirada de muchos parroquianos del Stop. Alguno la llamó "Y Dios creó a la mujer" porque sus morritos y sus formas recordaban un poco a la inalcanzable BB. Seguro que la camarera no sabe quién es. Ahí me quedé viéndola entrar hasta la barra para pedir una ración de croquetas y algunas birras para los acompañantes que se habían quedado fuera, en la terraza.

Y, por algún raro misterio, dejé ese plano y retorné a Mosjukin, que miraba a la Bardot. ¿Había transformado su mirada de pederasta en otra que exudaba lujuria? Empecé a pensar que todo era culpa de Lev Kuleshov. En su famoso experimento demostraba el poder creador del montaje con un famoso ensayo en el que conseguía "infundir cargas emocionales de diverso signo a un único primer plano inexpresivo" de un actor según el contenido de los planos que le yuxtaponía: si era un plato de sopa, su rostro mostraría hambre; si era un plano de mujer, sería lascivia. Tal y como me había pasado a mí con ese cliente.

Recordé que Hitchcock había aplicado el efecto Kuleshov al público a través de la mirada del fotógrafo L. B. Jeffries, que encarnaba James Stewart, en La ventana indiscreta. Vean si no el arranque de la película: Jeff mira hacia afuera, luego Hitch hace aparecer lo que ve y, por último, contemplamos la reacción del fotógrafo. Dependiendo de lo que viera la mirada transmitiría algo distinto: un perrito, ternura; una bella mujer, deseo. O eso creemos nosotros.

Volví a la pantalla. Vi los nombres de los goleadores de Alemania: Nmecha, Havertz, Musiala, Undav... Lejos y brumosos quedaban los nombres de mi infancia: Maier, Beckenbauer, Overath, Müller... Entonces me levanté para enfrentarme a los más de 30º C que llevaba en el cuerpo gracias al whisky straight de la Gardner y al aire caliente del exterior que me abofeteó al salir. Y me sentí como la camarera pero al revés: empezaba a sentirme fuera de esta época. Me giré antes de abandonar el Stop y contemplé el cartel de Mogambo y fijé mi mirada después en Mosjukin, que seguía con su semblante neutro.

Tiempo después escuché que fue detenido por abusos infantiles. Pero esa es otra historia.

Nota: Este artículo va dedicado a Harry Lime, que me ofreció dos entradas para San Mamés.





lunes, 1 de junio de 2026

David Trueba y Óscar López

 El éxito en la vida es ser más querido que admirado


David Trueba, Galder Reguera y Óscar López con la competencia de la Champions en la pantalla


El pasado sábado 30 de mayo concluía la XVII edición de Letras y Fútbol con la entrevista por parte del responsable de la Fundación Athletic, Galder Reguera, al director, guionista y periodista David Trueba y al presentador de Página 2 Óscar López. La charla a tres, más que una entrevista formal, fue, cómo diríamos..., algo surrealista. 

Estaba programada para las 19:00 en principio, pero no se dieron cuenta de que a las 18:00 se disputaba la final de la Liga de Campeones de la UEFA. Así que tuvieron que posponerla una hora. La Sala Este del estadio de San Mamés, donde tuvo lugar el evento, abrió sus puertas mucho antes para que el público asistente pudiera ver la final. Sin embargo, los de Arteta y Luis Enrique empataron a uno y tuvieron que ir a la prórroga. Como dijo Reguera al público: "Estamos ante el peor de los escenarios: prórroga y posibles penaltis". Así que decidieron empezar la conversación a tres con la pantalla detrás retransmitiendo el París Saint Germain vs Arsenal. Eso sí, sin sonido. 

En honor a la verdad, salvo en contadas ocasiones donde hubo alguna ocasión de gol, tanto López como Trueba estuvieron muy centrados en ofrecer una gozosísima conversación sobre Fútbol y Letras. Eso sí, más errática y trufada de anécdotas que organizada y de control férreo como fue, desgraciadamente, la final.

Galder Reguera (GR). –¿El fútbol tiene hoy una importancia enorme en la programación televisiva, no?

Óscar López (OL). –El deporte tiene un tirón mediático para los programadores básico. Cuando viene una crisis económica, no saltan las páginas ni las horas de programación audiovisual del deporte ni de la política. Lo primero que saltan son las de cultura. Eso es una realidad.

GR. –Para nosotros, que tenemos un festival de literatura y fútbol y otro de cine y fútbol, es una pequeña condena porque...

Se oye de repente un "¡uy!" entre los asistentes, acompañado de risas. La ocasión de gol de Barcola para el PSG interrumpe el coloquio brevemente. 

David Trueba (DT). –Os lo he visto en la cara [la ocasión]. (Risas).

GR. – Decía que los periódicos en la sección de deportes no nos cubren y en la de cultura, nos dicen que lo que nos faltaba, meter más fútbol aquí. Me he acordado de esto cuando íbamos por la ciudad y una persona te ha parado y te ha comentado que había leído un libro sobre fútbol. Y tú rápidamente has matizado: "No era de fútbol". El libro era "Saber perder". 

DT. –Sí, me ha dicho: "yo leí una novela de fútbol que me encantó". Le digo: "No era de fútbol". Había un personaje que era futbolista pero no trataba de fútbol. Lo entiendo, pues la gente piensa que las películas y novelas tratan del asunto, digamos, a que se dedican los protagonistas. Habitualmente tratan de algo más "subterráneo". 


El PSG y el Arsenal van a la prórroga

David Trueba en ese momento engarzó una anécdota detrás de otra sin que nadie le preguntara. Quiso retener la atención de la audiencia sabiendo que tras de sí, en una pantalla enorme, estaba jugándose la final de la Champion.

DT. –Hace un mes fue la Copa del Rey. Iba a comer a casa de unos amigos. Estando en el coche a las afueras de Madrid, me llaman de El País para decirme que como los que escriben en la redacción de deportes son todos del Real Madrid, alguien nos ha dicho que eres del Atlético. Así que por qué no nos escribes tú el artículo que acompañe a la crónica del partido. El partido era a las 21:00 y me aguantaban la tirada en papel hasta las 23:30. Iba sin ordenador. Y la comida se alargaba hasta las 20:00, algo muy típico de mí... hasta que llegó Mazón. (Risas). La responsabilidad me hizo decirles a mis amigos que quería ir a casa a ver la final para escribir un artículo. Me dijeron que la viéramos juntos. Cogí papel y lápiz. Hubo, como recordaréis, prórroga y penaltis. Me llaman de la redacción del periódico para decirme que podían aguantar cinco minutos después de acabar los penaltis. Pero, claro, una crónica de un partido, como sabe todo el mundo, depende muchísimo de quién gane. (Risas). Es la gran desgracia del fútbol: que el que gana de alguna manera justifica la apariencia de que todo lo ha hecho bien; y el que pierde parece que todo lo ha hecho mal, cosa que no es cierta. Entonces pensé que lo bonito sería hacer la crónica del partido sin saber el resultado final. Tuve que improvisar la coda final en esos cinco minutos. 

Y continuó...

DT. –Tuve que dictarlo, pues lo escribí a mano. Antaño había secretarias. Antes en El País había un secretaria fantástica. Joaquín Vidal, el crítico taurino, salía de Las Ventas y dictaba por teléfono la crónica. La secretaria le señalaba que había repetido tal o cual palabra, le iba corrigiendo un poco el estilo. Yo lo dicté al móvil pero hay que chequearlo, no vaya a ser que cambie las palabras. A mí me pasó con esto del texto predictivo una anécdota con un amigo que se había separado y estaba pasando un mal momento. Otro amigo me recomendó que le mandara un mensaje de ánimo. Le puse: "Bueno, venga, ánimo, que ya sé que estás pasando por un mal momento. A ver si nos vemos un día y ya verás cómo no hay nada que no se puede superar con unas risas". El texto corrector lo transformó sin darme cuenta. Mi amigo me contestó rápidamente. Algo que me sorprendió pues le costaba contestar los mensajes en su estado lánguido. Me preguntó: "¿A qué te refieres?". Qué pregunta tan absurda, pensé. Y releí mi mensaje: "No hay nada que no se pueda arreglar con unas rusas". Entonces me di cuenta de su entusiasmo y tuve que refrenarle. El día del partido tuve que revisar el texto para que no sucediera algo parecido.

GR. –Óscar, ¿tú sales del periodismo deportivo al cultural, no?

OL. –Hice la beca en la emisora de Barcelona de la Cadena Rato, de la familia Rato, que luego se convirtió en Onda Cero. Estaba el periodista José Manuel Muñoz, que luego pasó al periódico As. Era la época de una jovencísima Arantxa Sánchez Vicario, el Español estaba en Segunda División... Me ofreció un contrato pero estaba indeciso si hacer deportes o periodismo cultural. Todavía me acuesto todas las noches escuchando Radio Deportiva, es una costumbre para cabreo de mi pareja. A ella no le gusta el fútbol en general. Desde el principio de nuestra relación ya sabía que a mí me gustaba mucho, y el deporte en general. El otro día me sorprendió al decirme: "El Rayo Vallecano que no ha ganado la final de la Liga Conferencia, el jugador este Isi, ¿es el que jugaba en la Ponferradina?". (Risas). Pensaba que era ajena a todo esto del fútbol. Pero lo de Isi y la Ponferradina me llegó al corazón. Me quiere a pesar de que estar conmigo es estar escuchando fútbol todo el tiempo. 

DT. –Te voy a explicar cómo ha funcionado su cerebro, porque he visto a muchas personas que no les interesa el fútbol, pero que de pronto te dicen algo que revelan el interés por lo accesorio. Viendo una vez la final de un Mundial, una amiga que estaba con nosotros dijo: "¿Os habéis fijado que las medias de los futbolistas son...?" Se fijan en lo accesorio cuando lo general no les gusta. Tu mujer se fijó en el nombre Isi, lo que le llamó la atención.

OL. –¿Y la Ponferradina? (Risas).

DT. –Escuchas Isi y te preguntas de dónde viene: ¿de Isidro, del árabe, de AC&DC? Se queda con el nombre y para ella es más importante que Mbappé. 

OL. –Cuando llegue mañana a Barcelona se lo preguntaré. Que dice David que lo tuyo es puramente accesorio. Cuando me pida el divorcio, te llamaré y te diré que el amor por mí es accesorio. 

DT. –Si sigue viviendo contigo y te acuestas cada noche escuchando Radio Deportiva, es que te adora. (Risas). Yo me habría separado hace años. En mi época era José María García. Había mucha gente que se dormía con él. Bueno, no se dormía.


El jugador brasileño Gabriel Magalhães del Arsenal antes de fallar el penalti definitivo


GR. –¿Crees, Óscar, que sigue habiendo todavía la mirada recelosa entre la cultura y el deporte? Una persona culta no le pega estar sufriendo con un partido de fútbol. 

OL. –Yo ya no me escondo. Cuando te piden participar en algún evento cultural, hay tres cosas que no oculto en mi currículum: que soy padre de mellizos, que soy culé y que me gusta mucho el Western. Hace treinta años que hago periodismo cultural, al principio con cine y teatro, después con los libros. Pues me llamaba mucho la atención que en el mundo editorial se hablara tanto de fútbol. Pero se hacía de una manera muy privada, no en un foro público. Recuerdo conversaciones con Javier Marías, peleas con Luis Landero, pues es muy del Real Madrid, con Jorge Herralde, con Vila-Matas. Hay mucha gente que estaba enamorada del fútbol, sin embargo, quedaba como diría Aznar en la intimidad. Sobre todo se hablaba de fútbol, no de otros deportes. Eso tiene una traslación al mundo editorial, pues en los últimos años se habla mucho más de fútbol [públicamente] y se publica mucho más. El fútbol no solo está en el ámbito de la ficción, aunque sea tangencial. Recuerdo que la novela de Vargas Llosa, "La tía Julia y el escribidor", tiene un capítulo donde el protagonista es un árbitro. Recuerdo que era tan cojonudo que los hinchas iban no para ver a los jugadores sino para ver al árbitro de lo bueno que era; me acuerdo del cuento "El partido de fútbol" dentro del conjunto de relatos titulado "La soledad del corredor de fondo" de Alan Sillitoe, sobre un hincha que necesita descargar su ira dándole una paliza a su mujer. Hay literatura.

Aquí debemos hacer una aclaración. Óscar López debe de recordar algún otro relato, pero en el de Sillitoe, el argumento trata de un partido entre jóvenes de un reformatorio y los responsables del centro, abordando el conflicto entre autoridad versus rebeldía.

OL. –En los últimos años, el sector editorial, que no es tonto, y que ha visto que el fútbol es un mercado que puede dar mucho juego y dinero, se ha apuntado a esa dinámica de publicar libros ad hoc, biografías, de equipos... El fútbol ha estado presente hasta en la poesía. Benedetti, Rafael Alberti han escrito sobre él. Los escritores hoy tienen menos reparo en hablar de ello, de la misma manera que los medios tenemos menos reparo de publicar reportajes o hablar de esa vinculación que existe no solo del fútbol sino del deporte con la literatura. 

GR. –Es un poco injusto trabajar con "fútbol". Recuerdo que cuando publiqué "Hijos del fútbol", que me editó Enrique Murillo, no quería que se titulase así, sino "El tres de azul", pues era un libro sobre la paternidad a través del fútbol. Había una escena, que justificaba el título, en la que por primera vez se referían a mi hijo en la condición de futbolista cuando el árbitro se refirió a él: "Eh, tú, el tres de azul, llevas la bota desatada". Quería evitar el término "fútbol" porque los títulos en los que aparece acaban condenados en la sección de deportes. Y los que acuden a ella van buscando la biografía de Rafa Nadal, "Mejora tu vida y tus abdominales" de Cristiano Ronaldo o "Messi, apenas le conocí". En cambio, si tienes vocación literaria y acabas cayendo en el fútbol, es algo injusto. David, es el caso de tu novela "Saber perder", que tiene muchas historias, no solo la del jugador Ariel. ¿No sería mejor evitar el fútbol para que no te metan la novela como novela de fútbol?

DT. –Nunca he visto mi novela en una sección de deportes. Es verdad que este deporte ha perdido el estigma de que sólo le interesaba a cuatro embrutecidos y que había que ignorarlo desde el mundo intelectual. También tuvo impacto la intervención de algunos intelectuales en él. Manuel Vázquez Montalbán fue de los primeros que hablaban de él desde una perspectiva sociológica y lo integraba, como lo había hecho antes con la copla y la canción popular, dentro de las expresiones populares. El Barça y el Athletic representan esa sociología a través del fútbol, con presencia política. Se sumaron los uruguayos y argentinos que convirtieron el fútbol con su gran expresividad y el don de palabra en algo de lo que se podía hablar, con lo que se podía hacer poesía y literatura épica. Mi generación ya ve el deporte como algo narrativamente interesante. El problema mayor que tenemos es que hay demasiado y que se le da excesiva importancia. La presencia del fútbol es apabullante. 

OL. –No se ha explotado, desde el terreno de la ficción, lo suficiente el mundo del fútbol teniendo en cuenta la importancia universal que tiene. 

DT. –Eso me pasaba a mí cuando empecé a escribir Saber perder (2008). Me decía qué curioso que nadie hubiera sacado a un futbolista, pero no como futbolista sino describiendo su vida íntima y cotidiana. Una de las historias procedía de haber ido a visitar a un amigo, muy conocido aquí en Bilbao [se refiere probablemente a Ernesto Valverde], que había sido fichado por un equipo griego. Fui a Atenas a su casa. Acababa de instalarse y era muy impersonal. Y me comenta que era la casa del delantero centro que el club ha echado. Y el club me lo ha cedido. Parece que el club tiene un entorno de propietarios que alquilan casas a los jugadores. Hay una cierta permuta de casas de cierto nivel. Eso me dio una de las inspiraciones argumentales: la de un chico que viene de Argentina y le fichan para jugar en Madrid. ¡Qué interesante la idea de que llega a una ciudad y entra a vivir en una casa grande, lujosa pero impersonal porque no hay nada de su vida, ni fotos personales!

Siguió el coloquio mientras llegaba la tanda de penales. Trueba recordó lo ameno que era el entrenador de la selección Argentina, César Luis Menotti contando historias. Una de ellas fue cuando ganó el Mundial en 1978 y la Federación le preguntó si tenía algún deseo, que querían recompensarle por el título. Menotti dijo que quería conocer a Borges. Hicieron la gestión y el escritor le recibió en su casa. Afuera la prensa esperando. Estuvieron departiendo durante una hora y, al cabo, Borges le preguntó que cómo siendo una persona tan inteligente se dedicaba a una cosa tan estúpida como el fútbol. El autor de "El Aleph" tenía una visión un tanto despectiva hacia el noble deporte de la pelota. Ante esa visión crítica, la prensa le preguntaron a Menotti y éste contestó: "Yo no leo a Borges y no ando diciendo que es malo".










También se habló de la educación del futbolista. Trueba comentó que un jugador, ante un horizonte de fama y de dinero, tiene que sobreponerse y lograr "construirse como persona" sin que el peso de la relevancia y el éxito deportivo anule sus otras facetas que forman a una persona en su plenitud. Y este es un peligro también de otros deportes en los que haya relevancia mediática y en los que puedan hacerse ricos. Porque si es un deporte donde no te haces rico, el deportista trata de mantener sus estudios, siguen con una vida cotidiana, etc. Para un escritor o un cineasta es muy importante tener más cosas que la mera escritura o el cine respectivamente, pues todo ese interés en otros campos conformará la riqueza de su obra literaria o cinematográfica.

Óscar López concluyó con una reflexión: "Hemos de intentar que la lectura se convierta en una actividad cotidiana. Y aunque creamos que lo es, no lo es. El ejemplo lo tenemos en las series y en el cine. Los personajes cuando llegan a su casa no cogen un libro, sino un mando a distancia, se ponen una copa, pero no los ves leer". 

Se está estudiando el cambio de comportamiento social por la disminución de la lectura entre las generaciones más jóvenes. No leen novelas. En los países desarrollados hay una cierta insolidaridad, cierta sensación de individualismo, de carencia de herramientas para solucionar conflictos. Una parte de lo que sucede tiene que ver con no leer novelas. Estas no son más que el cuento que se contaba alrededor de la fogata, que partía de una experiencia vivida que se transmitía a las futuras generaciones. Al no existir esa transmisión, por la falta de lectura, las personas tienen menos capacidad de resolución de los conflictos cotidianos. Los relatos te llevan a una pseudo experiencia de los conflictos y sus resoluciones, de algo no vivido pero que te ayudará a afrontar los problemas de la vida.

Finalmente, Galder Reguera le preguntó a Trueba por su amigo el entrenador Valverde ante su despedida del Athletic Club tras cuatro temporadas. Elogió su saber estar, sin salidas de patas ni estridencias. A lo que Reguera añadió a su figura lo que habrán leído en el titular. 


Finalizo con dos imágenes que son metáfora de este pequeño pero gran certamen: Letras y Fútbol, Fútbol y Letras.














lunes, 25 de mayo de 2026

Letras y Fútbol 2026

 Cuando patear una pelota puede acabar siendo un hermoso verso




La pasada semana mi amigo Harry Lime me mandó un curioso programa cultural. Se celebra desde este próximo martes, 26 de mayo y finaliza el sábado 30 de mayo. A Harry Lime siempre le gustó el fútbol y la literatura. Es más, tiene escritos algunos libros y es socio del Athletic. Tuve la suerte de disputar con él algunos torneos universitarios, pero no llegamos lejos. 

Normal, cuando veía en el televisor en blanco y negro cómo Rojo I (jugador del Athletic Club) marcaba un gol por la escuadra, yo trataba de ver la hermosura de la trayectoria que dejaba el rastro del balón embarrado, mientras que mis compañeros se desgañitaban y saltaban como posesos vociferando ¡gol, gol! Yo había nacido para descubrir la belleza, no para patearla.

Me comenta Harry Lime que desde 2010, la Fundación Athletic Club organiza un festival literario y futbolero llamado Letras y Fútbol. La fórmula es sencilla: una serie de encuentros entre representantes de la cultura que charlan sobre temas relacionados con aspectos culturales, sociales y deportivos, y abordan la presencia del fútbol en el mundo del arte y, de manera particular, en el de la literatura.

Supongo que muchos de los forofos athletizales no les interesará ver más allá de lo que sucede en el campo de fútbol. Al fin y al cabo, en San Mamés de lo que se trata es de echar un polvo, metafóricamente hablando. Porque qué es un gol: la penetración de nuestro miembro en la cueva femenina. Se trata de rasgar el himen una y otra vez. Por eso cada gol es virginal. Se celebra como si fuera el primero.

En las charlas organizadas por Letras y Fútbol participan novelistas, poetas, periodistas, columnistas, guionistas, músicos, dibujantes, publicistas, cineastas, autores de comics, raperos… y dialogan sobre la vida y el fútbol desde la perspectiva de sus propias obras. Es decir, desde fuera del campo de fútbol, alejado de los 120x80 metros cuadrados que mide generalmente el césped.

Este año se celebra la XVII edición. Quien quiera acercarse en estos días a las 19:00 de la tarde a la Sala Este de San Mamés VIP Área lo tendrá que hacer por la puerta 14. Vamos, como si acudiera a un partido pero sin la aglomeración y sin las obligadas bufandas rojiblancas colgadas del cuelo. Ah, y sin pagar entrada pues es gratuito. Paga la Fundación Athletic.

En la alineación que me ha pasado el entrenador Harry Lime contamos con un tridente de Champions: Irvine Welsh, Enrique Vila-Matas y David Trueba. 

De Irvine Welsh (Edimburgo, 1958) podemos decir que es un escritor, dramaturgo y guionista escocés, conocido por su estilo crudo y directo que refleja la vida urbana y marginal de la clase trabajadora de Escocia. Su obra más famosa, Trainspotting (1993), fue adaptada con enorme éxito al cine en 1996 por Danny Boyle. Si te cruzas con él en el campo, mejor que te apartes: da leña a diestro y siniestro.

Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) es uno de los escritores contemporáneos más reconocidos de la literatura española. Su obra se caracteriza por mezclar ficción, ensayo y reflexión literaria, con frecuentes referencias a otros autores y a la propia escritura. Ahí están Bartleby y compañía, El mal de Montano o París no se acaba nunca, obras que han sido traducidas a múltiples idiomas. Es un jugador titubeante cuando tiene la pelota. En ocasiones, para realizar un pase antológico al rematador es capaz de ir al borde del área... propia.

Completa el tridente, David Trueba. Trueba (Madrid, 1969) es un escritor, director de cine, guionista y periodista español. Destaca tanto en literatura como en cine, con novelas como Abierto toda la noche y Blitz, y películas como La buena vida y Soldados de Salamina. Su juego es elegante, no va al choque y rehúye el juego de cabeza. En la grada le llaman blando, algodonoso, pues rara vez se lesiona o le lesionan.

No quiero continuar con la narración del partido sin mencionar al resto de los once alineados. Vienen ahora los anuncios publicitarios tan necesarios para que nuestro blog siga existiendo. Antes, les dejo con el resto de los seleccionados para este match por si sienten algo más de interés que gritar "goal", como dicen los fundadores de este esforzado juego. 

Tan sólo elogiar la fotografía escogida para esta edición de Fútbol y Letras: me recuerda a la época en que el césped era césped, capaz de atraer a las vacas y caballos a pastar sobre él; no como hoy donde la hierba no sirve ni para fumarla. Son los tiempos en los que ya no se usan las lavadoras de nuestras amatxus para lavar la ropa embarrada y sacudir las botas de la arena acumulada en los entrenamientos.

  • Martes 26, 19:00. Enrique Vila-Matas, Paco Gómez (fotógrafo) y Marta San Miguel (novelista)
  • Miércoles 27, 19:00. Podcast en vivo: Brazalete Negro, con Aitor Lagunas y Lander Otaola. El episodio tratará sobre el curioso caso del robo en 1979 de la de Copa de Francia ganada por el Nantes como acto simbólico para dar visibilidad a la crisis obrera de Longwy.
  • Jueves 28, 19:00. Diego Ibáñez cantante y compositor del grupo madrileño ‘Carolina Durante’, charlará en el ecuador del festival con el presentador y escritor Javier Aznar sobre fútbol y música. 
  • Viernes 29, 19:00. Irvine Welsh y Amets Arzallus. Plato estrella de ‘Letras y Fútbol’ 2026 con la presencia en San Mamés del gran escritor escocés Irvine Welsh. A su lado tendrá al novelista Amets Arzallus, cuyo libro ‘Miñan’, escrito junto a su protagonista, Ibrahima Balde, conmovió a diversas generaciones de lectores en todo el mundo, incluyendo al difunto Papa Francisco.
  • Sábado 30, 19:00. David Trueba despedirá la edición de este año conversando con Óscar López, el acreditado presentador del programa televisivo ‘Página Dos’, donde acerca la literatura al público de forma amena y divulgativa.


domingo, 17 de mayo de 2026

Palmarés Fant 2026

Buzzheart, dirigida por el griego Dennis Iliadis, gana el premio del Jurado al Mejor Largometraje de la Sección Oficial del FANT 2026


El Premio del Jurado al Mejor Cortometraje de la Sección Oficial se ha concedido a “Hyena”, de Altay Ulan Yang; y el galardón al Mejor Cortometraje Vasco para “El cuerpo de Cristo”, de Bea Lema. En la Sección Panorama, el Premio al Mejor Largometraje ha recaído en una película de Kazajistán titulada Sasyq, de Yerden Telemissov, mientras que el Premio al Mejor Cortometraje ha sido para “Tenéis que verlo”, de Nacho Solana.



Gala de clausura del FANT 2026 en la Sala BBK de Bilbao



Ayer tarde tuvo lugar la ceremonia de clausura del FANT 2026 en la Sala BBK con el reparto de premios del palmarés, tan amplio que, por un momento, pensé que me otorgarían a mí uno. La entrega estuvo amenizada por tres personajes que representan al que ha sido este año el superhéroe escogido: Batman. Como los tiempos "evolucionan", a Batman lo vi con bastante pectoral y presumiendo de pezones (vamos, que era una actriz vasca vasca la que se embutía en el traje). Además, el Alkate Jauna (Señor Alcalde) y el Pingüino, al que se le olvidó traer el paraguas a Bilbotham (el Botxo transformado en la ciudad que diseñó Bob Kane, Gotham), fueron los otros dos personajes que leyeron el palmarés y trataron de amenizar, con mayor o menor acierto improvisado, una entrega que siempre se hace tediosa. Es de admirar los dibujos que aparecieron en pantalla como fondo de decorado de ese Bilbotham elegante y acogedor. 


El Jurado del Festival de Cine Fantástico de Bilbao, FANT, organizado por el Ayuntamiento de Bilbao, formado en su Sección Oficial por Ángel Agudo, Alicia Albares y Álex Mendíbil, concedieron el Premio al Mejor Largometraje de esta 32 edición a Buzzheart, del director griego  Dennis Iliadis “por descomponer las relaciones humanas en un contexto familiar y encontrar el terror en los juegos de la psicología conductivista”, tal y como lo valoró el Jurado. No subió nadie a recoger el trofeo, así que el Pingüino tuvo que llevárselo. No fue la única ocasión en que esto sucedió quedando un poco frío: un premio siempre tendría que recogerlo unas manos, aunque fueran las de Orlac. Ni siquiera un vídeo breve de agradecimiento.

Iliadis nos lleva a la Atenas de los noventa. Argyris, un joven de 19 años, se ha enamorado de Mary, una hermosa chica que parece estar fuera de su alcance. Cuando ella lo invita a la casa de campo de sus padres, el fin de semana no tarda en convertirse en algo más inquietante. Los padres de ella someterán a Argyris a una serie de pruebas cada vez más extrañas y brutales para que demuestre que está a la altura de Mary. Un retorcido juego de supervivencia que revelará quién es esa extraña familia.



El director Dennis Iliadis no pudo asistir a recoger el Premio a Mejor Película, Buzzheart.


Además, los miembros del Jurado escogieron a El cuerpo de Cristo, de Bea Lema, como Mejor Cortometraje Vasco. En este caso, lo destacaron “por la audacia de trasladar su comic a una técnica de animación que une la tradición con la modernidad”. 

En la edición 2026, la Asociación de Guionistas Vascos – Euskal Gidoigileak consideró que el título merecedor del Premio al Mejor Guion de Largometraje de la Sección Oficial era para La torre de hielo, de Lucile Hadzihalilovic, porque “propone, a través del cuento La reina de las nieves, una narración sobria y contenida sobre cómo el paso a la madurez conduce, inevitablemente, a “matar al ídolo” que una misma construye”.

Asimismo, el Premio a la Dirección más Innovadora Cineclub FAS fue para Camp, película de Avalon Fast, “por tener más inventiva visual y personalidad estética que películas con cien veces más presupuesto, por saber transformar espacios mundanos en mágicos y por su exploración sincera, cruda y grunge de las roturas internas y el poder de la amistad femenina”. En Camp se narra la historia de una joven universitaria, Emily, que ha tenido la mala suerte en la vida de asistir a dos tragedias en su breve vida. Su padre le recomienda que vaya a un campamento de verano para que allí pueda superar los sinsabores de la vida. Avalon Fast propone una puesta en escena "extraña" donde puede que el común de los espectadores entre en un sopor (la música constante te lleva a un estado de conciencia rayano a ello), pero por milagroso acierto de su puesta en escena la relación que Emily entabla con otras tantas chicas de su edad harán el milagro de que aquello cobre verdadera luz cinematográfica. Hubo siesta, doy fe de ello. No fue mi caso. 

 

Premio Fantrobia



El director Bruno Martín recoge el Premio Fantrobia, a la figura emergente

El pasado jueves pudimos admirar (y disfrutar) Luger de Bruno Martín, su ópera prima. El FANT tuvo el acierto de conceder el Premio Fantrobia a una figura emergente. En este caso fue a Martín por este thriller patrio que fue una de las revelaciones para el que esto escribe de la edición 2026. Como dijo en la Sala BBK, el recibir el premio a los 40 tacos le hace a uno sentirse todavía "joven". El madrileño ha rodado un filme lleno de tensión que se sigue de principio a fin, de hora y media, "no como las películas de hoy en día, que llegan a las tres horas". Lejos de la corriente de cine que se lleva ahora, lejos de las propuestas de las Coixet, Bollaín, Carla Simón, Ruíz de Azúa; distinto de los Trueba, Paco León, Oliver Laxe, Marcel Barrena, Isaki Lacuesta. Lejos, en definitiva, del mainstream oficial.

Me fascinó su puesta en escena, directa y de una fuerza que no es fácil de ver por estos pagos, con unas interpretaciones verosímiles tanto en los actores principales (magníficos David Sainz y Mario Mayo) como de los secundarios de lujo (Ramiro Alonso, dueño de la pistola Luger de la II Guerra Mundial a la que alude el título y que con su voz más te vale devolvérsela; o el gitano Mauricio Morales, cuyo manejo de la navaja mariposa hace que te mees en el asiento del cine). Todo transcurre en un polígono "ficticio" de las afueras de Madrid, el "más grande de Europa" según el guion. Martín le saca partido a los talleres mecánicos de automóviles, a los bares, a las cafeterías, a los arrabales, sitios en donde dudo que se declare el IRPF, lugares que son seña de identidad de cierta España.  Retrata unos personajes que más te vale llevarte bien con ellos, perdedores algunos, a los que la vida les patea el culo. Todo ello exhibido con esa violencia seca, contundente, que se intuye en muchos planos antes del estallido, en cada mirada, en cada frase lacónica con inflexiones a carajillo. Se agradece que no haya historia de amor, sino una de amistad viril entre Rafa y Toni, dos buscavidas al servicio de una abogada que resuelve problemas lejos de los tribunales de justicia, al estilo Harry Callahan, con diálogos en ocasiones trufados de humor que hace que la vida, viendo este thriller cañí, sea más llevadera y disfrutable. Aunque sepas que en cualquier momento un hijoputa te pueda joder el día.

Bruno Martín se merece que continúe rodando, escribiendo, dirigiendo e interpretando películas tan buenas o mejores si es posible que Luger. No es cine de autor como bien me dijo tomando una birra en el Azkena de Bilbao tras la clausura, pero ¡coño! como si lo fuera porque "la he dirigido, coescrito (con Santiago Taboada), interpretado, producido (su mujer) y editado". Un tipo que tiene los pies en la tierra. Y que no me extrañaría que fuera del Rayo Vallecano. Un tipo que mete la palabra Getxo en un momento del filme porque cuando estuvo por los acantilados de Aixerrota rodando algún corto pareció que le gustó. Un tipo así se merece que su Luger sea vista por más de esos escasos 2.000 espectadores que señala Comscore.


Premio FANT de Honor



Fabio Testi, actor homenajeado junto a la directora del FANT Amaia Domingo



En el catálogo del FANT, no viene alusión al premio FANT de Honor que se entregó ayer al actor italiano Fabio Testi. De 85 años, Testi acudió a Bilbao (Bilbotham) a recibir el galardón cojeando. Le habían operado de la rodilla, pero no dudó de asistir a la ciudad en la que rodó una película hace ya 40 años titulada Adiós pequeña de Imanol Uribe, tan mala que recuerdo que había una escena de sexo entre Ana Belén y Fabio que un espectador no pudo contener en la sala un "por Diós, échale un polvo de verdad". Dicen las malas lenguas que la relación entre Belén y Fabio fue tan mala que de ahí la frialdad de la dichosa escena y en el resto. Me desvío. 

Al subir Fabio Testi al escenario, "en reconocimiento a su dilatada carrera en el ámbito cinematográfico" como rezaba el escueto correo de la organización, traté de recordar alguna película que me ilusionara verle de toda su larga trayectoria. No hubo manera. Conocido en los 70 y 80 como actor atractivo (algo que todavía conserva a pesar de su dificultad en andar) fue protagonista romántico o de papeles masculinos fuertes, con presencia. 

Hizo un discurso político, al manifestar que toda película es propaganda. Y lo justificó comentando que en las películas de John Wayne, éste mataba a cientos de indios, porque eran los "malos", hasta que llegó Marlon Brando. Brando no acudió a recibir el Oscar por El Padrino y, en su lugar, envió a una joven actriz y activista indígena llamada Littlefeather en protesta por cómo la industria cinematográfica trata a los indios americanos. Desde entonces, continuó Fabio Testi en su discurso de agradecimiento, el cine ya no ha "matado a tantos indios". Él aboga por el amor en el cine, por aquello que nos une, no por lo que nos separa. Y recordó una cita de un escritor: "Al final, lo que cuenta es el amor". 
A continuación, se proyectó Reflection in a Dead Diamond de Hélène Cattet y Bruno Forzani, una "fumada de mil pares de cojones" como me definió un amigo que también asistió. Fabio Testi interpreta a John que vive en un lujoso hotel de la Costa Azul. La imagen de una mujer en la orilla del mar, tomando el sol el top less hace que sus recuerdos afloren de cuando él rodaba películas a lo Diabolik en los sesenta. La factura visual la hace muy atractiva, pero el montaje con continuos saltos temporales, en los que es difícil seguir la línea argumental, provoca en el espectador cierto hartazgo y ganas de que acabe cuanto antes. No ayuda a que la rodilla de Testi le impida dar dos pasos en muchas escenas, pero tiene algunas secuencias (siempre fragmentadas) donde el montaje acelerado enmascara la imposibilidad de ofrecer situaciones que habrían requerido de mayor producción (el uso de viñetas de cómic en momentos de accidentes automovilísticos así lo atestigua). De todos modos, no fue un mal broche.


Algunos de los premiados de la noche del FANT 2026 en la Sala BBK

Y una nota a pie de esta crónica. Jack Taylor, actor de terror que iba a ser homenajeado en esta edición, falleció el pasado martes 12 de mayo. No pudo acudir a Bilbao por indisposición, una indisposición que a la postre y a sus 99 años fue fatal, para presentar el libro "Mis 100 años de cine. Memorias", en la que desgrana sus vivencias en el mundo del cine. Fue Víctor Matellano quien junto a Begoña del Teso presentaron el libro en la sala Bastida de la Alhóndiga bilbaína. Descanse en paz.

PALMARÉS FANT-BILBAO 2026

SECCIÓN OFICIAL

PREMIO DEL JURADO AL MEJOR LARGOMETRAJE DE LA SECCIÓN OFICIAL

“Buzzheart”, dirigida por Dennis Iliadis

PREMIO DEL JURADO AL MEJOR CORTOMETRAJE DE LA SECCIÓN OFICIAL

“Hyena”, de Altay Ulan Yang

Mención especial para “Cara de cona”, de Guillermo de Oliveira

PREMIO DEL JURADO AL MEJOR CORTOMETRAJE VASCO

“El cuerpo de Cristo”, Bea Lema

PREMIO A LA MEJOR INTERPRETACIÓN EN LOS CORTOMETRAJES VASCOS

Lorena Mariñelarena por su papel de Joxepi en Erreka Zoko Hortan, de Ekaitz Bertiz.

PREMIO A LA DIRECCIÓN MÁS INNOVADORA EN LARGOMETRAJES DE SECCIÓN OFICIAL DE CINECLUB FAS

“Camp”, de Avalon Fast

PREMIO AL MEJOR GUION DE LARGOMETRAJE DE LA SECCIÓN OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE GUIONISTAS VASCOS – EUSKAL GIDOIGILEAK

“La torre de hielo” de Lucile Hadzihalilovic

PREMIO DEL PÚBLICO AL MEJOR LARGOMETRAJE DE LA SECCIÓN OFICIAL

“La ventana abierta”, de Ana Graciani

PREMIO DEL PÚBLICO AL MEJOR CORTOMETRAJE DE LA SECCIÓN OFICIAL

“Pobre marciano”, de Álex Rey

SECCIÓN PANORAMA

PREMIO DEL JURADO AL MEJOR LARGOMETRAJE DE PANORAMA

“Sasyq”, Yerden Telemissov

PREMIO DEL JURADO AL MEJOR CORTOMETRAJE DE PANORAMA

“Tenéis que verlo”, de Nacho Solana

Mención especial para “The Veil”, de Gabriel Motta

PREMIO MÉLIÈS DE PLATA AL MEJOR CORTOMETRAJE EUROPEO FANTÁSTICO DE LA SECCIÓN OFICIAL

“Lo que te falta”, de Sara Bermejo

PREMIO AL MEJOR PROYECTO PARA LA PRODUCCIÓN DE UN CORTOMETRAJE EN EUSKERA

“Gaua da luze”, de Itziar Lamarka y Ane Álvarez

PREMIO AL MEJOR GUION DE CORTOMETRAJE DEL III CONCURSO DE GUION DE CORTOMETRAJE PARA AUTORAS

Modalidad estatal: Gigi Romero

Modalidad vasca: Tania García de Pedro

PREMIO ESTRELLA DEL FANTÁSTICO

Eugenio Mira

PREMIO FANTROBIA

Bruno Martín

PREMIOS FANT DE HONOR

Aránzazu Calleja y Fabio Testi


domingo, 10 de mayo de 2026

La casa en el árbol

 Ni miedo, ni interés, mal escrita y peor resuelta



El director Luís Calderón inauguraba el FANT 2026 con su ópera prima


Tiene costumbre el FANT de Bilbao de arrancar con una película fuera de concurso. Este año jugábamos en casa, pues la ópera prima de Luis Calderón (Sevilla, 1993) se había rodado en Bizkaia y, claro, en los títulos de crédito y postcrédito ahí lucía generosa tipografía que casi no cabía en la pantalla del Golem bilbaíno. 

La propuesta de Calderón tiene sobre el papel cierto atractivo, no lo negaré, pero el papel no lo aguanta todo y cuando el dire es también guionista (y productor, pues la produce La Barbería) ocurre que con frecuencia el resultado es flojo. Que se lo digan a las películas de Almodóvar... la inmensa mayoría. 

La casa en el árbol tiene la «virtud» de sacarme de la película desde el primer plano y dejarme sin ganas de mirar en el penúltimo, aunque durante los casi 80 minutos de proyección uno haya repasado mentalmente la lista de la compra en varias ocasiones. 

Arrancamos con una breve secuencia de un entierro, el de una madre que acaba de fallecer. Vemos una discusión entre dos hijos de la difunta (única vez que oímos hablar en euskera) y el lanzamiento de un escupitajo, a la que luego descubrimos que es la pareja de Jesús, la protagonista Ale (una muy notable actuación de Sandra Escacena). La actuación de los secundarios tan deficiente en ese arranque, y el subrayado de ese escupitajo en la cara, me muestran la disposición del director Calderón a que con él la sugerencia le está prohibida o negada.

Claro, me dirán, es que estamos en un slasher, un subgénero de las películas de terror en el que siempre aparece un enmascarado para acuchillar salvajemente a los protagonistas. Lo compro, pero si lo que pretende Calderón es que deje de pensar en la lista de la compra en Mercadona, no lo consigue.

Como se trata de su primera película, la Bilbao Bizkaia Film Commission le habrá ofrecido esas suculentas desgravaciones fiscales siempre y cuando "acrediten su carácter cultural". Y me paso toda la película, además de repasar que no se me olvide ningún producto de la cesta, qué tendrá de "cultural" la historia que estoy viendo. ¡Ojo, toda película es cultura! Por ahí no van los tiros. Sigamos. Después del entierro, Alejandra y su novio Jesús se van a disfrutar de un fin de semana romántico en una cabaña que está suspendida en un árbol en un bosque vizcaíno. Aquí, como en los últimos años de cosecha, no se hurta al espectador las tomas aéreas con drones (son baratos, como mi cesta de la compra) y queda superchulo, sobre todo si hay que demostrar que hemos rodado por estos pagos. Lo que sucede es que tengo la desagradable sensación de que están puestas por "atractivo turístico" para quien vean esos parajes que como motor narrativo. Todo me empieza a sonar "falso", "impostado".

Los momentos de romanticismo entre la pareja suenan tan "artificiales y acartonados" como en una entrega de Emmanuelle, que ya no sé, ahora que lo escribo, si están premeditados por la trama o simplemente por incapacidad. Pero yo ya he salido por la puerta del cine... mentalmente, al ver una bañera de catálogo en un lugar que dirías que qué coño hace eso en un bosque de Zeanuri.

En medio de la noche, Alejandra se despierta sobresaltada por los ladridos de su perro y, al bajar de la casa, ve caer a Jesús desde lo alto de la cabaña que muere instantáneamente. Cuando alza la mirada cree entrever a un individuo apoyado en la barandilla con una misteriosa máscara. Máscara muy sencilla, barata y eficaz, pues las cremalleras hacen de ojos y boca. ¿Esa visión habrá sido fruto del estrés emocional del momento o tendrá una realidad corpórea?

Un título nos informa de que ha pasado un año desde el luctuoso incidente y Alejandra vuelve a su casa en el árbol, convencida de que podrá volver a reencontrarse con su fallecido amor y que aquello no fue un accidente. Hay algo en el bosque, una presencia, a la que quiere enfrentarse para resolver lo que pasó. Empezamos a pensar que el estado mental de Alejandra no debe de estar muy equilibrado. Su visita previa a un garito de placer, con un plano introductorio del puente de Calatrava donde un rótulo nos indica Bilbao en grande, nos presenta a una madame que le ofrece unas pastillas y demás pócimas para preparar el encuentro en el bosque con su querido finado amado. Impagable el momento en que una ayudante introduce un ratoncito por un tubo entre las piernas de la madame para que esta lo destroce con su sexo. ¿Pista de lo que va todo esto?

Mientras me preguntaba qué tenía de carácter cultural para lograr desgravación fiscal y/o ayudas de la Bilbao Bizkaia Film Commission una película de terror, subgénero "apuñalamientos", el final me lo reveló. Mientras que durante la proyección estabas preguntándote de qué coño va todo esto, además de estar realizando el carrito de la compra mentalmente, tuve que esperar al final para que todas las piezas de esa tortuosa cabeza de la protagonista empezaran a tener un sentido. No quiero hacerles ningún destripamiento, lejos de fastidiarles la curiosidad, pero les dejo una pista. ¿Cuáles son los temas de hoy en día que hacen de coartada cultural para que un slasher salga adelante? Le enumero la lista de la compra woke: empoderamiento de la mujer, maltrato a la mujer, asuntos LGTBI y... este último más minoritario, pero ya visto en 20.000 especies de abejas (2023). ¿Lo pillan? La coartada ideológico-cultural (?) para levantar un proyecto.

Hacía tiempo que no tenía que taparme los ojos, soy un ser muy sensible para las agujas y para ciertos tipos de emasculaciones. Y tuvo lugar en el último plano. Agradezco la sutileza, la única que pude comprobar en el filme, de que el director pusiera unos títulos de crédito bien grandes (en Bilbao nos gusta las cosas a lo grande) para tapar lo que ahí ocurre.


Aranzazu Calleja, compositora de varias de las BSO de la reciente cosecha vasca. FANT de Honor

El viernes, 8 de mayo, tuvo lugar la inauguración del FANT en el Teatro Campos. Allí me encontré a Seve Calleja y me extrañó. Tal vez La casa en el árbol era una obra de carácter cultural verdaderamente y yo no sabía apreciar sus valores. Pero no, me aclaró que estaba porque Aránzazu Calleja, su hija, iba a ser galardonada con el premio Fant de Honor por su trabajo como compositora de bandas sonoras para películas como El hoyo (2019), Akelarre (2020), Cinco lobitos (2022), Irati (2022) o Marco (2024) o Maspalomas (2025). 

También asistió, entre otros ilustres, Kandido Uranga, actor zarauztarra al que aproveché para darle mi más efusiva enhorabuena por su papel de Xanti, el compañero de habitación de Vicente en la residencia en Maspalomas; no así (la hipocresía no va conmigo) con su pequeña e intrascendental, dramáticamente hablando, participación en el filme inaugural de Luís Calderón. 


Kandido Uranga, actor secundario y "padre" de Ale (Sandra Escacena) en La casa en el árbol



sábado, 2 de mayo de 2026

Fant 2026. 32ª edición

 Bilbao pasa miedo durante el 8 al 16 de mayo




El Festival de Cine Fantástico – FANT, organizado por el Ayuntamiento de Bilbao, arranca su 32ª edición el 8 de mayo y continuará hasta el sábado 16, días en los que el público podrá disfrutar de una programación variada. Desde hace unas ediciones, se había eliminado de los carteles toda alusión a aspectos vascos o bilbaínos, algo discutible a mi entender. Este año parece que volvemos a darle un toque de "bilbainísmo" aunque pueda pasar desapercibido. Esta entrega tiene como protagonista a Batman. Una imagen que da visibilidad a uno de los personajes más míticos del cine fantástico. Se presenta al Caballero Oscuro como un espectador más en su butaca de cine, disfrutando de su ciudad que, en lugar de ser Gotham City, es el skyline de Bilbao. Todo una acierto... si se dan cuenta: la Torre de Iberdrola lo atestigua. La razón de que hayan elegido a este personaje se debe a que se celebra el 60 aniversario del primer hombre murciélago en televisión. 

El FANT inaugurará el viernes 8 de mayo en el Teatro Campos Eliseos su actual edición con la proyección de La Casa en el Árbol, película dirigida por Luis Calderón. Rodada en diversas localizaciones de Bizkaia, la película se estrena en salas de cines ese mismo día. El filme propone un slasher de autor con una marcada identidad visual y emocional, y está protagonizado por Sandra Escacena, Claudio Portalo y Kandido Uranga entre otros.

Posteriormente, a las 22:30 horas, se proyectarán los 10 cortos de FANT Laburrean-Euskal Filmak, de la Sección Oficial. 

La película que pondrá el punto y final a la edición 2026 será Reflection in a dead diamond, una coproducción de Bélgica, Luxemburgo, Francia e Italia dirigida por Hélène Cattet y Bruno Forzani. Se podrá ver el sábado 16 de mayo en la Sala BBK, durante la ceremonia de clausura.


Sección Oficial


La Sección Oficial a concurso del Festival exhibe una programación diversa y variada en cuanto a subgéneros del fantástico y países de origen de los trabajos se refiere. Las 19 películas seleccionadas se proyectarán en el auditorio de la Alhóndiga de Bilbao y la sala 1 de los cines Golem Alhóndiga. Estos largometrajes optarán a los premios FANT 2026 al Mejor Largometraje del Jurado y del Público y a los premios al Mejor Guion (concedido por la Asociación de Guionistas Vascos-Euskal Gidoigileak) y a la Dirección más innovadora (concedido por el Cineclub FAS).

De las 19 a concurso, este año participan cuatro películas españolas. El sábado 9 se podrá ver Cuántica rave de Paco L. Campano, una propuesta que mezcla ciencia ficción, psicodelia y experimentación formal. Su combinación de estética rave y especulación científica la convierte en una de las apuestas más arriesgadas y singulares del festival, ideal para quienes buscan algo fuera de lo convencional. 

El domingo, también en el Auditorio de la Alhóndiga, se proyectará Buffet libre de Zoe Berriatua. Película que, en tono irreverente, trata sobre una pareja dueña de un buffet asiático en quiebra que, para salvar su negocio y su relación tóxica, inicia una espiral de asesinatos, pero pronto descubren que su peor enemigo puede ser el otro. El director madrileño vuelve a rodar su tercer largometraje tras ocho años de su anterior obra, En las estrellas

El lunes podremos apreciar Rabios@ de Luis María Ferrández. Segundo largo del madrileño, Rabios@ nos lleva al desierto de Almería, donde un hombre amanece encadenado a una tumba con una temperatura abrasadora y, sorprendentemente, es el día en el que iba a celebrarse su boda. Solo dispone de un teléfono móvil con un único número guardado. Veremos lo que da de sí.

Por último, la cuarta obra española que veremos (el martes 12) es La ventana abierta de la directora Ana Graciani, que es su segundo filme. Narra la historia de Rubén, un hombre de mediana edad que viaja hasta un pequeño pueblo costero de Andalucía occidental para encontrarse con Merche, la mujer con la que mantiene una relación iniciada online. Cuando llega, Merche no está, y quien lo recibe es Vera, su hija adolescente. 

Del resto de la Sección Oficial, podemos destacar Hokum, dirigida por Damian Mc Carthy, conocido por su habilidad para el terror minimalista y de alta tensión. Película que promete un horror de atmósfera opresiva, centrado en el suspense y la sugestión más que en el impacto visual, una de las opciones más sólidas para amantes del terror puro. Mārama es un thriller gótico maorí ambientado en 1859 que sigue a una joven maorí que viaja desde Nueva Zelanda a Inglaterra para descubrir la verdad sobre su herencia colonial y enfrentarse violentamente a quienes destruyeron a su familia. Participó en festivales como Sitges 2025, donde fue nominada a Mejor Película en la sección Panorama. Por último, el miércoles 13 el Fant nos ameniza con Suffocation de Louis Chan y Stone Chang. Es un thriller de terror taiwanés ambientado en un instituto de élite cuyo equipo de natación está marcado por una maldición que se reactiva tras un escándalo sexual grabado por los propios alumnos. A partir de ahí, los protagonistas quedan atrapados en una cadena de muertes y sucesos inexplicables.


Fotograma de Cuántica rave de Paco Campano




Películas en la Sección Oficial 2026

  1. “All you need is kill”, de Kenichiro Akimoto (Japón, 2025); 
  2. “Buffet libre”, dirigida por Zoe Berriatúa (España, 2026); 
  3. “Buzzheart”, filmada por Dennis Iliadis (Grecia-Estados Unidos, 2024); 
  4. “Camp”, de Avalon Fast (Canadá, 2025); 
  5. “Cielo”, de Alberto Sciamma (Reino Unido-Bolivia, 2025); 
  6. “Cuántica rave”, dirigida por Paco L. Campano (España, 2025); 
  7. “Hokum”, filmada por Damian Mc Carthy (Irlanda- Estados Unidos, 2026); 
  8. “Juego maldito”, de Carlos Marín (México, 2025); 
  9. “La torre de hielo”, con dirección de Lucile Hadzihalilovic (Francia-Alemania, 2025); 
  10. “La ventana abierta”, de Ana Graciani (España, 2026); 
  11. “Los bobos”, dirigida por Basovih Marinaro y Sofía Jallinsky (Argentina, 2026); 
  12. “Mārama”, filmada por Taratoa Stappard (Nueva Zelanda, 2025); 
  13. “Meat kills”, de Martijn Smits (Países Bajos, 2025); 
  14. “Rabios@”, dirigida por Luis María Fernánez (España, 2026); 
  15. “Redux Redux”, filmada por Kevin y Matthew McManus (Estados Unidos, 2025); 
  16. “Suffocation”, bajo la dirección de Louis Chan y Stone Chang (Taiwán, 2026); 
  17. “UAP”, de Mason Howard (Estados Unidos, 2026); 
  18. “Wasteman”, de Cal McMau (Reino Unido, 2025); y 
  19. “Duan Quiang”, dirigida por Chuanlin Sun (China, 2026).

Panorama Fantástico


La Sala 2 de los Golem Alhóndiga acogerá las películas enmarcadas en la sección Panorama Fantástico. En esta edición son ocho las cintas propuestas: “Adorable humans”, dirigida por Anders Jon, Kasper Juhl, Michael Kunov y Michael Panduro (Dinamarca, 2026); “Coração das trevas”, de Rogério Nunes (Brasil, 2025); “Ella solo come carne”, filmada por Norberto Ramos del Val (España, 2026); “La cosa en la niebla”, de Chedey Reyes (España, 2025); “Lonig & Havendel”, dirigida por Claudia Tuyết Scheffel (Alemania, 2025); “Más caliente que el infierno”, filmada por César del Álamo (España, 2026); “Santa Zeta”, de Antonio Muñoz de Mesa (España, 2026); y “SASYQ”, filmada por Yerden Telemissov (Kazajistán, 2026).


Aranzazu Calleja, compositora audiovisual, FANT de Honor de 2026



Fant Izarrak 


El Festival vuelve su mirada atrás para proyectar películas que, por distintas razones, se ha mantenido como destacadas en el universo del fantástico, filmadas por grandes del cine y que se muestran en la sección FANT Izarrak. Todo un atracón de directores como Rob Reiner, Park Chan-wook, Brian de Palma o Peter Weir se podrá disfrutar en esta 26ª edición. 

El Auditorio de Azkuna Zentroa y los Gólem-Alhóndiga acogen Tesis, de Alejandro Amenábar (España, 1996); Carrie, de Brian de Palma (EE.UU., 1976); El accidente de piano, de Quentin Dupieu (Francia, 2025); Tiburón 3, de Enzo G. Castellari (Italia, 1981); 1990: los guerreros del Bronx, de Enzo G. Castellari (Italia, 1982); 2000: fuga del Bronx, de Enzo G. Castellari (Italia, 1983); Misery, de Rob Reiner (EE.UU., 190); Simpathy for Mr. Vengeance, de Park Chan-wook (Corea del Sur, 2005); Picnic at Hanging rock, de Peter Weir (Australia, 1975); y The birthday, del galardonado este año con el Estrella del Fantástico Eugenio Mira (España, 2004).


Galardones


En esta edición de 2026, el director, músico y escritor Eugenio Mira; la compositora audiovisual bilbaina Aránzazu Calleja y el director, guionista y actor Bruno Martín son los grandes protagonistas de los galardones del Festival de cine Fantástico.

El galardón FANT de Honor lo recibirá, en la gala inaugural el 8 de mayo en el Teatro Campos Elíseos, la compositora audiovisual bilbaína Aránzau Calleja. Cuenta con una amplia trayectoria en el cine, destacan “El Hoyo”, “Cinco Lobitos”, “Marco”, “Irati” o “Akelarre”. Por esta última recibió los premios Goya y Platino a la mejor música original junto a Maite Arroitajauregi. Sus proyectos más recientes son la música de “Los aitas”; “Maspalomas”, nominada a los Premios Goya y Feroz a la mejor música original, y “Gaua”, compuesta en colaboración con Maite Arroitajauregi. Actualmente está inmersa en la banda sonora de “Salitre”, ópera prima de la directora bilbaina Norma Vila.

En la misma gala inaugural, FANT otorgará el Premio Estrella del Fantástico, principal galardón del Festival, a Eugenio Mira. Su primer cortometraje, “Fade” (2000), captó la atención de Guillermo del Toro, quien apoyó su carrera desde el principio. Su primer largometraje, “The Birthday” (2004) -que se proyectará el sábado 9 de mayo en el Auditorio del Azkuna Zentroa-Alhóndiga Bilbao- se ha convertido en un clásico de culto con los años. Posteriormente, dirigió “Agnosia” (2010) y “Grand Piano” (2013). En 2022, Mira dirigió la temporada completa de la serie de HBO Max, “¡GARCIA!”. 

El director, guionista, editor y actor madrileño Bruno Martín recibirá el Premio FANTROBIA, que reconoce a una figura emergente dentro del cine de género. Ha participado en proyectos como “En Fin”, “Patria”, “Acacias 38” o “Fogueo”. En 2023 produce el largometraje “Os reviento”, dirigido por Kike Narcea con el que acumuló casi 20 premios. En 2024 escribe, dirige, edita, produce e interpreta un papel en la galardonada película Luger, que se podrá ver el jueves 14 en la Sala 1 de los Golem-Alhóndiga a las 19:30 horas. Bruno Martín recogerá el premios durante la gala de clausura, el 16 de mayo en la Sala BBK.


Entradas y abonos


Las entradas para la sesión inaugural y la sesión de cortos vascos podrán adquirirse en el Teatro Campos al precio de 5 euros cada una, y para la gala de clausura y las proyecciones del palmarés en la Sala BBK al mismo precio. Las entradas para las proyecciones programadas en el Auditorio de Azkuna Zentroa y la Sala 1 de los cines Golem Alhóndiga también estarán a la venta al precio de 5 euros.

Las entradas se podrán adquirir desde el 22 de abril por la tarde, con un precio de 4 euros si se está en posesión de carnets de Cine Club FAS, Azkuna Zentroa, suscriptor de El Correo o Club Campos Elíseos.

El acceso a la Sala 2 de los cines Golem Alhóndiga será gratuito hasta completar aforo.

domingo, 26 de abril de 2026

Silver Film Festival 2026

 «Hemos creído que nuestros mayores no tenían sexo», afirma la sexóloga Lorena Berdún en el Silver Film Festival


Ángel Miró, Paco Revuelta, Lorena Berdún y el director José Mari Goenaga (dcha.)


Durante el pasado día 20 al 24 de abril tuvo lugar en Bilbao la IV edición del Silver Film Festival, cuyo subtítulo aclara que es un festival internacional de cine y pensamiento. Este año el equipo dirigido por Marian Gerrikabeitia quiso programar un ciclo de películas donde el sexo en las personas mayores de 60 años era el ingrediente principal. Así, los directores vascos Garaño, Arregi y Goenaga tuvieron doble presencia con 80 egunean (la programaron a las 16:00, flaco favor, pues no hubo muchos espectadores en la sala BBK) y Maspalomas, sobre la historia de Vicente, un señor de 76 años que sufrirá un ictus y tendrá que volver a su ciudad natal a recobrarse sin saber si su vida sexual ya se habrá terminado; también se proyectó la francesa El placer es mío de Reem Kherici (el público femenino del auditorio del Guggenheim disfrutó de esta comedia romántica sobre un aparato que provoca orgasmos femeninos); o la nueva propuesta del siempre interesante Cesc Gay con Mi amiga Eva, sobre una mujer que descubre un deseo olvidado: volver a enamorarse. Esta era parte del menú, en el que según el programa: "Dicen que si has dejado de hablar de sexo después de los 60, es probable que ya no lo tengas". 

De la carta que proponía el SFF, elegí el coloquio que el 23 de abril, Día del Libro, tuvo lugar entre Lorena Berdún, psicóloga y referente de la divulgación sexual en la televisión, Jose Mari Goenaga, codirector de Maspalomas (cuyo actor protagonista José Ramón Soroiz ganó el Goya y la Concha de Plata en San Sebastián), y José Luis Rebordinos, director del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El título del coloquio me parecía lo suficientemente atractivo, "La distancia entre la vida y el cine", como para aflojar 3 euros por la entrada.

Desgraciadamente, como anunció Gerrikabeitia al inicio, Rebordinos se cayó del cartel por el fallecimiento de un familiar. Así que siguiendo el símil taurino, tuvieron que sacar dos sobreros para rellenar el hueco dejado sin mucho acierto: el director y actor teatral Paco Revuelta y el guionista Ángel Miró.

Me acerqué al Auditorio del Museo Guggenheim de Bilbao con la idea de despejar la duda que venía en el folleto del SFF: "Hay algo paradójico que está sucediendo: mientras la sociedad está cambiando y cada vez más personas mayores viven su sexualidad de forma activa, el cine parece estar experimentando una involución sexual silenciada. ¿Por qué el cine no representa lo que está pasando?". Después de escuchar las cuatro voces les aseguro que sigo sin saber por qué existe esta brecha... si es que la hay.


Marian Guerrikabeitia, directora del Silver Film Festival

Berdún. –El tema de la sexualidad entre los mayores en el cine parece un asunto algo aparcado. No me atrevería a decir que es un tema tabú, pues creo que hoy en día no hay temas tabúes en sexualidad, se puede hablar prácticamente de todo. Pero sí que es un tema que se queda un poquito escorado. No sé si es una cuestión de miradas o que no es un asunto que interesa [en el cine]. Tú, Jose Mari, acabas de dirigir Maspalomas, que es precisamente una película que habla de la sexualidad en la madurez y también tratas la homosexualidad, pero ¿no tienes la impresión de que es un tema que no se trata mucho en el cine?

Goenaga–Sí. De hecho cuando arrancamos con el proyecto, yo escribí el guion, realmente no nos planteamos tanto este tema. Además, somos reincidentes porque la primera película que hicimos, 80 egunean (En 80 días), era la historia de amor –en esta ocasión no había tanto sexo– entre dos mujeres mayores de 70 años. Una vez concluido el guion de Maspalomas, tú mismo te haces la pregunta de si ya existirá esto: el sexo entre mayores. Pero en el proceso de documentación, ves que existen mayores activos sexualmente. También te comentaban los trabajadores de las residencias que muchas veces tenían que estar discutiendo o hablando sobre temas de índole sexual que atañían a algún residente. Es una realidad muy silenciada. También hay gente mayor que te lo cuestiona porque ellos no tienen relaciones ya. Hace faltan referentes, pues la sociedad evoluciona a medida que tú vas mostrando referentes en pantalla. También lo uno en Maspalomas con el asunto de la homosexualidad. Hasta hace 30 años, esta apenas estaba representaba y cuando aparecía se hacía de una manera muy concreta: eran tragedias donde el personaje homosexual acababa mal, o comedias muy alocadas. En el Hollywood clásico, había que leer entre líneas la existencia de la homosexualidad, como en los dramas de Tennessee Williams.

Berdún–¿Os acordáis de La fiera de mi niña, cuando Cary Grant está vestido con la batita [de mujer] y llega la tía y pregunta que quién es éste y qué hace aquí? Grant contesta que "de repente me he vuelto...", y no se oye, pues en la traducción española no decía "gay". Pero en la versión original en inglés él sí lo dice. 

Goenaga–Creo que a medida que la homosexualidad se ha representado más en pantalla, los homosexuales han tenido dónde mirarse, ¿no? Eso es importante para que una sociedad evolucione. Me parece que eso es algo que con la gente mayor está pendiente de hacer más a fondo, pues tengo la impresión de que la gente mayor están representados como los "abuelos" y si lo relacionas con el sexo, ya tenemos la figura del "viejo verde", ¿no? Tiene este punto negativo. Hay un camino muy largo que recorrer. 

Berdún–Podemos ver cine en el que se representan historias de amor entre señores mayores, pero no tanto se evidencia escenas de deseo. Sí que se enamoran, un reaparecer del amor en la tercera edad, pero no vemos la carne, por esa cosa que tenemos con el edadismo y la imagen que tenemos de la juventud eterna. Las carnes prietas a lo mejor no quedan bien retratadas. 

Revuelta. –En general, no se representan demasiado bien los cuerpos en el cine. Hay como unos estándares. Últimamente menos en determinado tipo de cine. Y dentro de los 45 años en adelante, se muestran cuerpos para mostrar lo bien que están, como el de Brad Pitt o Nicole Kidman. Echo en falta los cuerpos "estándar", que no son ni vigoréxicos ni gente que va al gimnasio todos los días. 

Berdún–No vemos cama, al menos en el cine mainstream, ¿no, Ángel?

Ángel–Tal vez porque vemos hoy más sexo en las redes sociales. También creo que arrastramos los pecados de muchas décadas en las cuales lo sexual en el audiovisual era producto de depredadores, presentando a actrices desnudas. Las escenas de sexo se convertían en problemáticas porque había un abuso de poder. Hoy no tenemos ya la normalización de una mirada masculina en la que siempre nos gustaba ver cuerpos desnudos femeninos hasta cierta edad. Creo que a partir de ahora se abrirá una nueva puerta para nuevas e interesantes historias entre hombres y mujeres sobre su sexualidad a partir de los cuarenta.

Berdún–Lo que nos ha enseñado siempre el cine con respecto a la sexualidad, ha sido una mentira atroz. Estos polvetes contra una pared en el que el ángulo es imposible. Te dices: cómo tendría que tener este "señor" las "cosas" para poder hacer lo que están haciendo. Imposible, ¿no? Siempre nos han enseñado imágenes muy falsas de lo que es la sexualidad. ¡Cuántas relaciones frustradas!

Goenaga–El cine ha estado durante muchísimos años contado por el "hombre blanco heterosexual". Y tenemos la mirada educada desde esa perspectiva. Por ejemplo, viendo Maspalomas había gente que decía que el comienzo se le hacía muy duro. Entiendo que se nos haga duro, pero hay que reflexionar por qué se nos hace así. Lo que está sucediendo ahí es que un hombre [gay] mayor está disfrutando del sexo y es un sexo consensuado, no hay ningún tipo de violencia. Pero hay ciertos espectadores que sí lo viven así. Estamos educados para ver a mujeres desnudas, a jóvenes desnudos... Hay como una escala: señoras desnudas en el sexo, todo el mundo lo acepta; sexo entre hombres, ya un poco menos; y si es entre mayores ya heterosexual u homosexual, pues mucho menos. Cuando estuvo la película acabada, los de producción la enseñaron a una plataforma, cuyo nombre no desvelo, y una de las personas presentes nos decía que se les había hecho un poco dura. Y el productor les preguntaba si era por el sexo homosexual. No, era porque era sexo de mayores. 

Berdún–Cuando os ponéis a escribir vuestras historias, no diría censura, pero ¿no os planteáis a vosotros mismos esta cosa de es un tema que no interesa, plantéate otra cosa o explora por otro lado ya que las plataformas tal vez no lo vean bien? 

Revuelta–Creo que sí. Cuando me planteo crear un espectáculo teatral, el presentar gente desnuda en un escenario y, si encima es mayor, los programadores creen que el público se va a asustar, van a salir corriendo, no van a volver nunca más a su teatro... Es verdad que pasa con ciertos temas que te planteas para un espectáculo. Por ejemplo, el abuso infantil es un tema que me interesa e he investigado mucho, pero no encuentro el momento para llevarlo a escena. 

Goenaga–Ahí también está el problema de cómo representar el tema del abuso infantil. A ver cómo haces para proteger al niño en esa representación teatral o cinematográfica. 

Revuelta–Bueno, nosotros no usaríamos un niño porque no es cine. El teatro es otro tipo de lenguaje. Además, a mí no se plantea por la cabeza el momento del abuso, para nada, sino todo el conjunto de consecuencias y traumas que eso puede derivar ya en una persona adulta y la relación entre abusador y abusado. Además, con gente mayor en escena.

Berdún–Pero, ¿os autocensuráis por el tema?

Revuelta–Tienes el tema en la cabeza pero no lo plasmas en escena. Lo dejas aparcado y vas a otros asuntos. Y te engañas diciendo ya lo haré. Tengo 55 tacos y todavía no lo he llevado adelante. Es una especie de autocensura.

Goenaga–Nosotros somos unos privilegiados porque somos productores de lo que escribimos. Hemos hecho alguna película para un canal privado, pero el resto son producciones para TVE o EITB y no hemos tenido un marcaje editorial tan marcado, como pueda haber en Netflix u otras plataformas, y hablo desde la ignorancia o de lo que he oído. Tanto en 80 egunean como en Maspalomas no nos pusimos ningún freno, contamos lo que quisimos contar. En la primera, bromeábamos diciendo: una película de personas mayores, temática lésbica y, encima, en euskera, es un veneno para la taquilla lo mires por donde lo mires. Creo que el espectador te sorprende y rompen con los prejuicios que generan los propios financiadores o las plataformas. Maspalomas no ha sido un taquillazo, pero para ser una película rodada en euskera ha funcionado muy bien [129.000 espectadores y 763.000 euros de recaudación].

Ángel–Cuando hablamos de dinero, hay una aversión al riesgo. Las historias interesantes son aquellas que tienen un elemento de riesgo porque, de lo contrario, entras en lo que todo el mundo hace y sin más. 

Goenaga–Hay a veces como una especie de involución en la representación de las cosas en pantalla, sobre todo en el cine mainstream, que creo que cada vez más es un cine mojigato. Creo que esto está más relacionado con otro tipo de corrientes que va más allá de lo comercial, ¿no?

Berdún–Existe una involución clara. Se podía hablar de sexo antes y ahora hay una especie de pazguatismo. Es un tema delicado, pero hace veinte años había programas de sexualidad y no pasaba nada, con mucha apertura. Ahora parece que tenemos más sexo que nunca, más expuestos y con información sexual a raudales, pero hay temas en los que estamos más reprimidos. 

Goenaga–Sobre la representación del sexo en una película, productores y muchas plataformas dirán que la gente tiene fácil acceso en redes al porno, y para qué vamos a representarlo. Pues si tiene sentido en la historia, habrá que hacerlo, ¿no? Se piensa hoy que meter escenas de sexo es como si fuese un elemento de consumo pornográfico. 


José Luis Rebordinos, director del Zinemaldia,  se cayó a última hora del coloquio


Berdún–Como espectadores, ¿nos apetecer ver este tipo de películas? También puede ser que sea algo defensivo, rechazamos este fenómeno que denominamos la "evitación experiencial", que es como no ver aquello que tú sabes que también te va a pasar: el envejecimiento, la pérdida del atractivo normativo por decirlo de alguna manera. 

Goenaga–Creo que se mezcla lo que tú sabes a dónde vas a acabar y, por otro lado, comentaba mi codirector Aitor [Arregi], que el ver a gente mayor practicando sexo en pantalla es como ver a tus padres, un terreno en el que uno tal vez no quieres entrar, ¿no?

Berdún–La directora Patricia Ortega realizó una película con Kiti Mánver [69 años cuando la rodó] en 2023 que se titulaba Mamacruz, la historia de una mujer, abuela, que llevaba muchos años sin saber lo que era un orgasmo y quiere experimentar su sexualidad. En una entrevista decía que se planteó filmar esta historia porque un día vio la fotografía de su madre desnuda y le conmovió la idea de que tuviera sexualidad. Es verdad que si imaginamos a nuestros padres o abuelos así, es algo como raro, que chirría. 

Ángel–Hay batallas que parecen superados pero que reaparecen de otro modo. ¿Os acordáis de la crítica a los cuerpos extremadamente delgados de la moda o a los retoques que se hacían con photoshop en las fotografías?

Revuelta–Hace veinte años ibas a ver teatro contemporáneo y ya lo que querías es que no se desnudaran. Estabas harto de ver espectáculos con gente desnudándose. ¡Que alguien se deje al menos un gayumbo puesto al menos!, pensabas. Hubo una moda de poder decir vamos a hacer lo que queramos no solo en el cine sino desnudarnos en el teatro. Parece que ya estaba superado, pero hemos vuelto a la mojigatería. 

Goenaga–Hace un par de años, creo que en el Festival de Berlín, Emma Thompson salía [con 63 años] en una película desnuda [Buena suerte, Leo Grande] y defendió que pudiera salir así en varias escenas en pantalla.

Berdún–Mira Carmen Maura que en su última película, Calle Málaga, ha suscitado que todos los titulares fueran: Carmen Maura a sus 80 años, desnudo integral en la película. ¡Como si fuese sólo eso la película!

Goenaga–Cuando se habla de la representación de la sexualidad entre la gente mayor, no necesariamente tiene por qué salir un desnudo en la película, ni tienes que verle practicando el acto sexual. Puede quedar en off (sugerido), sin que haya nada explícito, pero creo que ya incomoda al espectador porque no estamos habituados a ello. 

En esos momentos una asistente al coloquio espontáneamente le interpela al director Jose Mari Goenaga. "¿Y por qué no? Creo que ese es el camino que tiene que hacer el cine", le dice. 

Goenaga–Creo que lo tiene que hacer el cine y lo tiene que hacer el espectador. En una proyección en Francia, hubo cincuenta personas que se salieron del cine viendo Maspalomas.

Y la señora volvió a interrumpir: "Lo más terrible que me ha parecido de su película no fue el sexo que [Vicente] tenía, sino que puedan intervenir tu vida los hijos, la sociedad y tengas que dejar de hacer aquello que quieres hacer porque eres mayor". 





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